sábado, 14 de enero de 2017

SOLIDARIDAD DE CLASE CONTRA LA REPRESIÓN: Comunicado del Sector de Trabajadores de La Sexta

Una oleada de represión selectiva en octubre, noviembre, diciembre y enero contra el CNI, el Plantón de los Pedregales, el Chanti Ollin y la Okupa Che, marcan el nuevo momento de contrainsurgencia estatal ante la propuesta organizativa de la conformación de un Concejo Indígena de Gobierno y una candidata indígena. Es intentar detener previamente la organización autónoma antes de que esta se dé, como lo fue en 2006 con la represión de mayo-junio en Atenco y Oaxaca que desarticuló a La Otra Campaña. Tratar de que los lugares más simbólicos por su contenido político no sean caja de resonancia de la propuesta de construir un programa anticapitalista de lucha y de pasar a la ofensiva.
En este sentido no es la gentrificación, ni el bloqueo de avenidas, la delincuencia, ni una lucha contra la vigilancia, las policías comunitarias, o la okupación de un inmueble lo que el Estado promueve y combate, pues todo esto no les interesa, en última instancia, es el contenido político y el trabajo que durante décadas se ha venido desarrollando en las comunidades y barrios del campo y la ciudad, cuyo contenido autonómico es un considerado un riesgo de convertirse en revolución, pues al no haber una dirigencia minúscula y visible se vuelve difícil exterminarla por métodos de cooptación, encarcelación, desaparición o asesinato.
A esta ola se le interpuso otra en sentido inverso, con el gasolinazo anunciado por el gobierno federal, y al que el zapatismo se refirió como el apocalipsis en los comunicados de diciembre, y que ciertos intelectuales no leyeron. Se organizaron convocatorias a diferentes protestas por parte de transportistas, la pequeña y mediana burguesía y otras de tinte partidario, con algunas expresiones independientes, en las que se quiso montar desde el comienzo Morena. Pero en cuanto las cosas subieron de tono con los saqueos a nivel nacional, las confrontaciones con las fuerzas armadas en bloqueos y tomas de casetas y gasolina, y los asesinados de Chalco, la Ciudad de México e Ixmiquilpan, que esta última acabo en una revuelta que destruyó instalaciones policiacas, junto con la acción defensiva de atropellar a federales antimotines en los bloqueos, el dirigente de Morena tuvo que salir al paso con la invención de que todo eso que no le favorece porque los del PAN dicen que ellos lo promovieron, lo organizó el PRI. Esto último no cuadra pues las cosas no se organizan de la noche a la mañana y en varias fotos y videos se observa a niños, señoras y hombres comunes jalando los juguetes, celulares y demás de los que fueron privados en los rituales de culto a la mercancía que llaman navidad, y de haber sido organizados, se les salió de las manos y cientos se sumaron a los saqueos después de pasar una infeliz navidad que promueve el consumismo para exprimirle recursos al proletariado y dejarlo endeudado para el próximo año, una navidad en la que no todos desayunaron siquiera, una navidad despreciable que hace que cadenas-tiendas de autoservicio, supermercados, bodegas y demás negocios usureros se enriquezcan a costa del saqueo a los trabajadores, producto de la explotación de su fuerza de trabajo.
Varias marchas convocadas por centrales y sindicatos charros y neocharros en el centro del país, por partidos políticos y organizaciones oportunistas, tampoco pudieron capitalizar el descontento en su favor, ahora intentaran a través de asambleas paralizar el movimiento llevándolo al callejón sin salida del desgaste del activismo y los falsos discursos de la falsa oposición.
Como sea este escenario es continuidad de la agudización de la lucha de clases, como lo han sido las batallas del magisterio, la lucha por la presentación con vida de los 43 y demás hechos que podamos sumar y que han acabado en un cierto avance en la claridad de clase del proletariado que se está construyendo, pues en las calles varios hablaban del tema y no todos ven mal los saqueos, algunos hubieran querido estar ahí. Si este problema no revienta ahora servirá para continuar la acumulación de fuerzas.
Lo que hay detrás del gasolinazo es el desacuerdo entre las burguesías del país: La del norte, la del golfo, y la del centro que está actualmente representada por el grupo Atlacomulco y Peña Nieto en el Ejecutivo. Hay un claro choque entre el capitalismo monopólico de Estado y el capitalismo de libre mercado que no logran resolver ni la crisis económica desde la firma del TLC, ni la crisis política de descomposición del Estado mexicano. Los precios internacionales del petróleo son un mandato de las burguesías del mundo, por eso no debemos de ver esto como una lucha sólo local o nacional.
Los medios de comunicación han intentado infructuosamente meter miedo con los rumores de golpe de Estado, en un intento desesperado de frenar la acción del proletariado para que este no se haga más consciente en el único lugar en donde puede aprender a ser libre: En la lucha. Peña Nieto ha dicho que de bajar el precio de los combustibles se tendrán que cerrar muchas escuelas, pues que lo haga, a ver qué pasa. Como sea la represión generalizada ha vuelto a aparecer, la represión selectiva continuara, pero es necesario seguir construyendo el camino para ir más allá de donde estamos.
Solidaridad de clase ante la ofensiva burguesa.
13/01/2017

Sector de Trabajadores Adherentes a la Sexta.