martes, 31 de enero de 2017

NUNCA OLVIDES TUS RAÍCES... Quien no sabe de dónde viene, no sabe a dónde va. Memoria y dignidad

El pasado más presente que nunca
QUIEN NO SABE DE DÓNDE VIENE, NO SABE A DÓNDE VA
Texto de La Voz del Anáhuac
Enero 2017
ES LA HORA DE LOS PUEBLOS
Los pueblos originarios de lo que hoy es México fueron sometidos por los europeos que buscaban rutas para comerciar con el Lejano Oriente (India, China). Con el paso bloqueado por los imperios otomano y musulmán, buscaron una nueva ruta navegando hacia el Poniente.
Creyeron haber llegado a la India, por eso llamaron “indios” a los habitantes de este continente, del que desconocían su existencia.
Eran tiempos de guerras entre los imperios europeos, de conquista de nuevos territorios, de expansión, de dominación. Mientras en Francia, Inglaterra y Alemania florecía la época llamada “renacimiento”, España salía de la guerra contra el dominio musulmán, por lo que estaba estancada aún en la época medieval.
Son las expediciones españolas las que llegan a estas tierras. Encuentran aquí grandes riquezas y deciden apoderarse de ellas y de estos territorios.
Aquí se desarrollaban otras culturas, con otra cosmovisión, con otros conocimientos, con otras ciencias, artes, lenguas y escrituras, desconocidas para ellos.
Ambición y desprecio por los pueblos originarios desatan una guerra de dominación, destrucción y exterminio. Los originarios resisten, defienden su territorio, su cultura, su historia. Son derrotados militarmente y por epidemias causadas por enfermedades que aquí se desconocían. Imponen su religión, esclavizan a la población, la someten, humillan, masacran. Este dominio durará tres siglos. No obstante, algunos pueblos logran sobrevivir internándose en selvas y desiertos, remontando montañas, donde logran conservar parte de su cultura. La raíz no fue arrancada del todo, pese a las guerras de exterminio.
Las luchas de liberación durante las siguientes épocas históricas (Independencia, Reforma y Revolución) son protagonizadas por los pueblos indígenas sobrevivientes, pero aprovechadas por criollos y mestizos que imponen nuevas formas de dominio, explotación y sometimiento. Aún así, con todo en contra los pueblos originarios persisten en la resistencia. Su lucha no es para regresar al pasado, sino por construir una nación que les reconozca y respete sus derechos como pueblos, su cultura, su historia, su lengua. Un mundo donde quepan muchos mundos, una nación que se reconozca como pluricultural, pluriétnica, donde se pueda vivir con justicia, libertad y verdadera democracia, donde el pueblo mande en común, por el bien común, en armonía con la naturaleza, con la Madre Tierra.
Otros territorios de este continente fueron dominados por portugueses, franceses, ingleses, holandeses, también sometidos, saqueados, exterminados. A esto es a lo que la historia oficial llama “encuentro de dos mundos”. “Conquista” denomina a la destrucción de las culturas que florecían aquí.
El racismo sigue siendo una de las características de la cultura europea impuesta a los pueblos originarios de estas tierras.
Es tiempo de rescatar la cultura, la historia, la memoria, la dignidad de nuestros ancestros. Es hora de los pueblos.