domingo, 22 de enero de 2017

LAS DECLARACIONES DE GUERRA DE LOS ESTADOS UNIDOS CONTRA MÉXICO (belicismo entronizado)

Historia de cómo los Estados Unidos despojaron a México la mitad de su territorio
Jesús Vargas
20 enero, 2017
Hace dos años compartí este artículo, va de nuevo porque tiene relación con lo que nos anda pasando últimamente.
Estamos viviendo tiempos difíciles, saturados de información en ocasiones contradictoria y muchas veces dudosa; tiempos de consternación e incertidumbre derivados de un ambiente en el que el belicismo se ha entronizado, aplastando las voces que clamaron en todo el mundo por la paz.
.- El 1 de octubre de 1800, el gobierno de España devolvió la Louisiana a Francia.
.- En 1803 el gobierno de Napoleón vendió Louisiana a los norteamericanos, quienes sin ninguna base empezaron a sustentar que Texas formaba parte de ésta.
.- En 1808 Francia invadió España y, aprovechándose de la situación, los Estados Unidos ocuparon la Florida occidental. Dos años después, con las condiciones internacionales a su favor, los norteamericanos declararon, sin ningún sustento legal, la anexión definitiva de ese territorio.
.- En 1815, después de que Fernando VII había recuperado el trono de España, se iniciaron las negociaciones de límites con Estados Unidos, y el 22 de febrero de 1819 se firmó el convenio por medio del cual España renunció definitivamente a sus intereses sobre la Florida, y a cambio de ello los Estados Unidos reconocieron la frontera en la desembocadura del río Sabinas, quedando así Texas como posesión española. Sin embargo, esto no significaba que los Estados Unidos renunciaran a ese territorio.
.- En 1820, Moisés Austin, asesorado secretamente por el embajador Poinset y en representación de 300 familias de Louisiana, solicitó autorización para establecer una colonia en Texas. El representante del gobierno español autorizó la colonización, y de allí en adelante se inició un flujo constante de angloamericanos a ese territorio.
.- El 2 de marzo de 1836, cuando ya sumaban decenas de miles, los colonos texanos declararon su “independencia” de México, y el 6 de julio de 1845 el Senado norteamericano aprobó la anexión, oficializando así la invasión “pacífica” que se había iniciado veinticinco años antes. Con esta acción, los Estados Unidos recorrieron la línea fronteriza hasta el río Bravo; pero la expansión imperialista no concluyó.
.- Meses después de la anexión, el 13 enero de 1846, para proteger “su nuevo territorio”, el presidente James K. Polk ordenó la movilización de un contingente militar que se estableció en Corpus Christi.
.- El 12 de abril de 1846, estos soldados se movieron a la orilla del río Bravo, frente a la población de Matamoros.

.- El 24 de abril, el jefe militar norteamericano ordenó a una patrulla de 63 soldados y oficiales que hicieran un recorrido sobre la margen del río, y cuando desempeñaban su misión de vigilancia se enfrascaron en un combate cuerpo a cuerpo con soldados mexicanos, resultando 14 norteamericanos muertos, la provocación yanqui había sido exitosa.
Inmediatamente el presidente de Estados Unidos empezó a buscar las condiciones “legales” para lograr que la Cámara de Representantes y el Senado aprobaran la declaración de guerra contra México.
La humanidad en general y los mexicanos en particular, tenemos que agradecerle al presidente James Polk que se ocupara de escribir en su diario cómo fue construyendo la declaración (supuesta justificación) oficial de esta guerra. Sin que esa fuera la intención del documento, se rebela en sus páginas, con plena nitidez, la lógica que han empleado y siguen empleando los políticos de ese país para imponer su voluntad al mundo entero, a costa de lo que sea.
De acuerdo a lo que escribió en su diario, desde finales del mes de abril empezó a consultar con varios de sus colaboradores los términos y las condiciones de la guerra contra México; y así, el 12 de mayo de 1846 envió al Senado y a la Cámara de Representantes el documento por medio del cual solicitó la aprobación de la declaratoria de guerra.
Entre otras cosas y como argumento principal, esto fue lo que sostuvo el presidente Polk:
“...después de reiteradas amenazas, México ha traspasado la línea divisoria de los Estados Unidos, ha invadido nuestro territorio y ha derramado sangre americana en suelo americano...
Como la guerra existe, y como a pesar de todos nuestros esfuerzos para evitarla, existe por un acto de México mismo, nos vemos apremiados por todas las consideraciones del deber y del patriotismo, a vindicar con decisión el honor, los derechos y los intereses de nuestro país”.
Tres días después, el presidente Polk dirigió a sus diplomáticos en el extranjero, el documento por medio del cual debían informar sobre esa declaratoria. Así se expresó en la parte sustancial de dicho documento:
“Está en nuestro interés, como ha sido siempre nuestro deseo, que México sea una república independiente y poderosa, y que nuestras relaciones con ella sean del más amistoso carácter. Las sucesivas revoluciones que ha tenido que sufrir y los hombres avariciosos y faltos de principios que se han colocado a la cabeza de su gobierno, lo han puesto al borde de la ruina...
Vamos a la guerra con México únicamente con el propósito de conquistar una paz honrosa y permanente. Al mismo tiempo que nos proponemos proseguir la guerra con vigor tanto por tierra como por mar, llevaremos la rama de la oliva en una mano y la espada en la otra, y cuando se acepte aquella envainaremos ésta”.
Antes de que el presidente Polk firmara este documento, le pidió a su secretario de estado, el señor James Buchanan que lo revisara, y éste, ingenuamente, agregó un párrafo final en el que se leía que:
“al ir (Estados Unidos) a la guerra, no lo hacía con el propósito de adquirir California o Nuevo México, u otra porción de territorio mexicano”.
Inmediatamente, el presidente le dijo a su secretario de estado que esa aclaración era innecesaria e inconveniente, y textualmente escribió en su diario:
“Le dije que aunque no hubiéramos ido a la guerra con propósito de conquista, sin embargo era claro que al hacer la paz podríamos obtener, si fuera factible, California y alguna otra parte del territorio mexicano que fuera suficiente para indemnizar a nuestros reclamantes contra México, y para sufragar los gastos de guerra que aquella nación nos obligaba a emprender por sus largos y continuos ultrajes y perjuicios...”
Hasta aquí nuestras referencias; el resto de esta historia todos lo conocemos. Sólo para terminar, una reflexión más que no queremos dejar pasar:
“La levedad de la memoria es un síntoma social de nuestro tiempo. Por más que las huellas del pasado nos hablan y nos llaman a gritos, nosotros las ignoramos y renunciamos a su luz”.