domingo, 2 de octubre de 2016

AVÁNDARO: ¿lugar de “onda y libertad” o laberinto de control y dependencia?

Las Glorias de Avándaro
https://www.youtube.com/watch?v=uLGYhsp5Rdc&feature=share
Publicado el 28 de mayo de 2012
Video documental sobre el festival Rock y Ruedas, en Avándaro del 11 de Septiembre de 1971.
El video está fechado en 2005 y firman al final como los "hacedores": Carlos Cruz, Arturo Lara, Manuel Martínez, Ángel Velázquez, Arnulfo Martínez y Torres.
Manuel Martínez (q.e.p.d.) obsequió el DVD.
Un testimonio que presenta otra cara de Avándaro
Habían transcurrido apenas tres meses desde la masacre perpetrada por el Estado mexicano en las inmediaciones de la Escuela Nacional de Maestros, el 10 de junio de 1971, y tres años desde la masacre del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.
         Aquí reproducimos una parte del testimonio de un activista. Es la reflexión que hacían entonces activistas de un comité de lucha de una vocacional del IPN. Es válido conocer el punto de vista de quienes no compartieron la idea de que “Avándaro” fuera lugar de “onda y libertad”.
Avándaro, otra forma de neutralizar
(fragmento del testimonio de un activista, inédito)
En septiembre, apenas tres meses después de la masacre del 10 de junio, el gobierno autorizó la realización de un festival de rock en Avándaro, lugar del Estado de México, cercano a Valle de Bravo, región boscosa. Se pretendió que Avándaro fuera la réplica mexicana del festival de rock realizado en Woodstock, en 1969.
Este género musical, pese a la censura en los años previos, se había extendido en México, con mucha aceptación por parte de la juventud. Era también una revolución en el ámbito musical. De por sí, el rock, con raíces en los cantos espirituales negros, tiene una connotación de rebeldía. Para muchos jóvenes mexicanos escuchar a los Beatles, los Rolling Stones, a Janis Joplin, los Doors, Led Zeppelin o a Jimi Hendrix era, en sí mismo, un acto contestario, de irreverencia contra el acartonamiento de lo establecido.
Pero para algunos activistas del movimiento no dejaba de resultar sospechoso que el gobierno además de autorizar la realización de dicho concierto, lo promoviera.
-“¡Imagínate: -comentó Zúñiga- Jacobo Zabludowski, el mismo que nunca nos bajó de vándalos y revoltosos, ahora está promoviendo desde su noticiero el Festival de Avándaro!”.
De por sí, desconfiando de cualquier acto del gobierno, pensamos que se trataba de una maniobra con la que buscaba simular una imagen de tolerancia que le permitiera recuperar el control sobre esa parte de la población.
-“Los organizadores –nos informaba Arciniega-, tenían planeada una carrera de motocicletas, pero bandas de rock cercanas a ellos los convencieron de aprovechar la carrera para realizar un festival de rock. Le llamarían ‘Rock y Ruedas’. Con los trámites de los permisos y esas cosas, la información de esto llegó ‘más arriba’…”
-“Y tenían que aprovechar la ocasión… -conjeturé-. De por sí no me latía, sospechaba que algo no andaba bien…
-“¡Chale, pinche flaco –replicó Arciniega-, como siempre de pinche paranoico, si te digo, ese cabrón halconazo en la cabeza te dejó medio turulato…!”
Pero, el testimonio de algunos que sí fueron a Avándaro, a mí me ofreció otra perspectiva de lo que fue aquello:
-“¡No’mbre carnal, hubieras visto, los sardos bien alivianados, había mota a madres…!, ¡y ellos nos la daban! Nos decían: ‘órale pinches chavos, pónganse hasta la madre, atásquense ahora que hay, atícenle. Ora, pa’ que vean que no somos tan mala onda…’ ¡Cámara, mi buen, puro amor y paz, el puro aliviane, todos como hermanos…, bien chido carnal…, prexta…, toque y rol…!”
Así que, aquellos que se libraron de las balas asesinas en Tlatelolco y en San Cosme, aquellos que no fueron masacrados por la tropa o por los paramilitares, ahora serían sometidos con otra arma: la droga. No se les asesinaba físicamente, no se les quitaba la vida de un balazo, ni se les partía el cráneo de un culatazo; sino que se les lanzaba a un abismo de enajenación, se les neutralizaba. La misma tropa que el 2 de octubre no  alcanzó a clavarte la bayoneta entre las costillas, ahora te daba en un carrujo de marihuana el pase a un mundo de irrealidad, de escape, de pasividad… y te neutraliza…  ¿El tiro de gracia?
-“Esto no es nuevo, -comentó Héctor, que entonces recibía por correo un periódico del Partido Comunista-marxista leninista (PC-ml) de los Estados Unidos-, la utilización de las drogas como arma contrainsurgente ya tiene, por lo menos, un precedente en los Estados Unidos. Entre 1966 y 68 tomó fuerza en los barrios negros la lucha por los derechos civiles y contra el racismo. Asesinados Malcolm X y Martin Luther King, que promovían la resistencia civil no violenta, la opción de la autodefensa armada se propagó. El Partido de los Panteras Negras se masificó. Se formaron en los barrios comandos armados para defenderse de las redadas y de la represión de la guardia nacional. Los barrios negros se convirtieron en territorios libres, donde por la vía de los hechos se aplicaron medidas acordadas por las comunidades, erradicaron las prácticas de segregación y racista, pero además autogestionaron sus escuelas, sus clínicas, formaron talleres comunitarios. A esto es a lo que se le llamó el Poder Negro. Demostraban así los barrios negros que podían vivir sin necesidad del poder de los blancos, es decir, del capital. Por esto es que el gobierno de los Estados Unidos los declaró el Enemigo Público N° 1. Y diseñó toda una estrategia contrainsurgente para acabar con ellos. El FBI, utilizando como elementos de infiltración a jóvenes lumpen de los mismos barrios, los inundó de droga, utilizando luego esto como pretexto para irrumpir violentamente en los barrios y encarcelar a los dirigentes de los Panteras Negras. Solo así logró desmantelar un movimiento masivo que veía ya como una amenaza”.
-“Y por parte de las fuerzas armadas es también una práctica recurrente -agregó Soriano-, a los marines gringos en Vietnam se les da oficialmente su dotación para ‘darse valor’. Lo mismo ocurre acá. Evidentemente para la tropa, la policía y los paramilitares el uso de las drogas es un medio de control y manipulación. Ahí es lo ‘normal’. El poder tiene el control de la producción, distribución y comercialización de todo tipo de enervantes y los utiliza como negocio y como arma”.
-“No es casual, entonces -reflexionó Angelina-, que sean los porros, con todas las facilidades y todo el apoyo por parte de las autoridades, quienes se encarguen de organizar en las escuelas tocadas de rock donde corre a discreción la mota”.
-“Ahora el problema –señaló Ángeles-, es que se ha extendido mucho la idea de que drogarse es un acto ‘libertario’, ‘rebelde’. Se argumenta que los genios, para producir sus grandes obras le tupían macizo. Y que esto es desde tiempos inmemoriales”.
-“Sí, y que los pueblos indios les daban un uso místico, religioso… -agregó Soriano.
-“O medicinal… -dijo Malena.
-“Y que más dañinas –opinó Tere- son las drogas permitidas, como el tabaco y el alcohol…
-“Y que cada quien es libre –soltó Miranda- de meterse lo que quiera…
-“Eso que ni qué… -confirmó sonriente el Muerto.
-“Pero yo digo –insistí-, si no tienes capacidad de usar tus neuronas, tu raciocinio libre, sin la ‘ayuda’ de una sustancia ajena a tu organismo, eres dependiente y controlable
-“Es como el ‘macho’ –comentó Malena- que para ser ‘valiente’ necesita embriagarse; o el marine que se convierte en ‘máquina de matar’ sólo cuando ‘se pone hasta la madre’
-“Porque si no anda así -explicó Naranjo-, se zurra de miedo con la sola mirada de odio, de dignidad de la gente del país invadido. Llámese Corea, o Vietnam, o Palestina…”. (Ahora diríase también Afganistán, Irak, Libia, Palestina, Siria, Ucrania…, todo el mundo).
-“Pueblos que nada le hicieron al gringo, pero que son invadidos con cualquier pretexto, -caviló Chirinos- con un fin muy claro: la expansión imperialista…
-“El control de las reservas de petróleo… -especificó Malena.
-“O del agua… -añadió brillantemente Jaqueline.
-“Pero regresando –reiteró Malena- a que si drogarse es o no un acto ‘rebelde’ o ‘libertario’, yo solo diría que cualquier adicción es una cadena. ¿No lucha el rebelde, el libertario, por romper todas las cadenas?”.

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