martes, 17 de mayo de 2016

Educación en la escuela y las calles (a propósito de la lucha magisterial y las jornadas que se avecinan)

Corresponsalía de la compañera Sofía
Corresponsalía gráfica de tijuanajuana.
La Casa de Todas y Todos
5 mayo, 2016
Desde que fue creada, la escuela ha sido pensada para preservar el sistema de producción que impera en cada época de la historia. La escuela es el espacio donde, si se observa desde un punto de vista a favor del estado, permite formar a las personas para que se muestren pasivas y con pensamientos que posibiliten la reproducción de las condiciones políticas, económicas y sociales que hoy prevalecen.
En la actualidad el papel de la escuela no dista mucho de sus años pasados, puesto que es más fácil para cada maestro retomar lo que el gobierno envía, como planes de estudios, programas, libros y otro tipo de materiales para dar clases a sus alumnos, esto sin cuestionar por qué y para qué de cada contenido o estrategia de aprendizaje.
Dichos materiales frecuentemente se encuentran plagados de inconsistencias y en ellos se plantean “objetivos” designados por autoridades educativas y no educativas, para determinar con ello lo que ocurre en los espacios educativos. Negando así el derecho y la obligación de los docentes que en el rol de investigadores identifican las particularidades, necesidades de aprendizaje, actitudes y fortalezas de sus alumnos y de la comunidad.
Una de las innumerables inconsistencias de los planes y programas de estudio tiene relación con el respeto a la diversidad cultural y la inclusión a los espacios escolares de personas con capacidades diferentes porque, aunque teóricamente se propugne por una educación que permita su desarrollo integral, al observar las actividades y contenidos que en ellos se plantean, las consideraciones hacia los aspectos antes referidos, poco o nada se retoman. Por el contrario, lo que se busca es formar “mexicanos” o ciudadanos universales, que lejos de valorar sus raíces, vivan con la idea de que precisamente son estas las que no les permiten encontrar mejores condiciones de vida y por lo tanto ignorarlas resulta apropiado y favorecedor para los intereses del sistema capitalista que no encuentra resistencia cuando dejan de existir los vínculos como la lengua, el idioma, la vestimenta y, más aún, las instituciones tradicionales de cada pueblo.
Magisterio democrático en las calles del centro del DF, antes del desalojo del plantón en el zócalo por la policía federal, 13 de septiembre 2013.
Sin embargo, la escuela y el maestro, aunque a la vista de tantos sea una herramienta del gobierno, pueden iniciar con la transformación del estado de las cosas. Esto depende de la identificación que surja entre éste y  la comunidad o ciudad donde labore. Aunque es bien sabido que los vínculos se vuelven más estrechos si se trata de pequeñas comunidades, como las que predominan en Oaxaca.
En este estado, al igual que en muchos otros del país, el número de maestros rurales que viven y laboran en comunidades es mayor que los que laboran en las zonas urbanas, la labor del maestro juega un papel importante. La educación es indisociable de lo político, lo cultural, lo social e incluso lo religioso. En las comunidades los días en los que los niños y jóvenes reciben “clases” no están determinadas por un calendario escolar, la labor del maestro se extiende a más horas de trabajo, y no únicamente se trabaja con las personas que mantengan alguna relación con la escuela. El maestro pasa a formar parte de la comunidad, aprenden a “ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo”.
Los problemas abundan, pero la pobreza y el aislamiento de estas comunidades representan las raíces de tantos otros, como la deserción escolar, el ausentismo, la alienación, la explotación infantil y la delincuencia, principalmente ésta última en la que los jóvenes se involucran por falta de oportunidades y condiciones para continuar  sus estudios.
El apoyo del gobierno es poco, no existe un interés real por el aprendizaje de los alumnos. Para hacer notar el tipo de apoyo que los alumnos tienen del gobierno, podemos hacer una comparación entre el tipo de material educativo que reciben los niños, y los “apoyos” que reciben casi la totalidad de las familias en las comunidades. Por ejemplo, los padres de familia, después del llamado “apagón analógico” recibieron una pantalla plana, que si bien es cierto, tiene un costo menor que el de la mayoría de las televisiones en el mercado, este precio puede incluso hasta triplicar el precio de las dos libretas, la cajita de color, lápices, borrador y sacapuntas que al inicio del ciclo escolar recibe cada niño de las comunidades. Ahora bien, preguntémonos entonces, cuáles son las prioridades de gobierno.
Maestros a la espera del resultado de las negociaciones del sindicato, ante el inminente desalojo. 13 de septiembre 2013.
Estos problemas enlistados en párrafos anteriores inciden al interior del espacio escolar y es ahí donde se debe empezar por erradicarlos, en respuesta a ello, día con día los maestros rurales llegan a sus escuelas con la intención de transformar el mundo, no sólo la vida de los niños. Es por ello que se opta por cambiar desde los objetivos hasta las estrategias de aprendizaje que son sugeridas por el estado para formar a los alumnos. Parte de esta estrategia la conforma el PTEO (Plan para la Transformación de la Educación del Estado de Oaxaca), con el que se pretende terminar con el control que el gobierno tiene sobre el aprendizaje de los educandos y sobre todo para construir un modo de vida organizada y respetuosa de las particularidades de cada comunidad.
Una de las prioridades de esta propuesta es el rescate de la identidad de los pueblos oaxaqueños organizando proyectos que parten desde una postura crítica frente al sistema que los oprime, identificando de este modo las necesidades dentro y fuera de la escuela, donde también intervienen padres de familia, algunas autoridades educativas y miembros de la comunidad. También se forma a los alumnos mostrando que en cada época de nuestra historia siempre hubo o hay personas que lucharon para lograr condiciones de igualdad para todos, que la historia no fue de unos cuantos como lo narra la historia oficialista, sino que existió gran cantidad de personas que lucharon por cambiar el mundo, y aunque ellos piensen en la mujer más como objeto que como sujeto, situación se observa tanto en casa como en la televisión, también se les enseña a comprender que ambos, tanto la mujer como el hombre, son explotados y por ello son iguales.
Extraña escena, previo al desalojo. Misma fecha.
El PTEO fue construido por miembros docentes de la Sección XXII, de la Coordinadora de Trabajadores  de la Educación y fue presentada como una alternativa ante la reforma educativa, y aunque fue rechazada por el gobierno federal y estatal, en las escuelas aún se sigue implementando porque una vez que se ha comprendido que el problema no es exclusivamente en la educación, sino de todo el sistema, no se puede dejar de pensar que es un absurdo no hacer algo para cambiarlo.
Por todo lo anterior se entiende que la lucha y el proceso de resistencia también se deben hacer fuera de las escuelas, en las calles con cada acción en la que los docentes son convocados y generan afectaciones a los interés capitales, y evitando ingresar a programas, como el de Escuela de Tiempo Completo que el gobierno federal oferta a los docentes para obtener mayores ingresos a cambio de no perder el control en las escuelas y dividir a las organizaciones como la antes mencionada, haciéndoles creer que la reforma educativa ya es una realidad y no vale la pena seguir luchando. Este pesimismo se acrecentó con la toma del IEEPO (Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca)  por parte del gobierno con ayuda de las fuerzas represivas federales, institución que hasta hace unos meses se mantenía en manos de los representantes sindicales.
A partir de eso momento, el gobierno trató en varias ocasiones de convocar a los docentes a las evaluaciones como parte de la reforma educativa, mismas que no tuvieron éxito puesto que el magisterio oaxaqueño no presentó el examen y, por el contrario, desarrollaron acciones de boicot para las fechas programadas. Sin embargo, el estado, bajo amenazas de despido o suspensión de salarios ha intentado que un mayor número de maestros se someta a la evaluación y con ello se renuncie a los derechos que hasta ahora se  siguen manteniendo. De igual manera, ha aplicado descuentos por las movilizaciones pasadas del mes de noviembre y en febrero, buscando que la participación se vea mermada.
El zócalo capitalino, luego del desalojo, 13 de septiembre, 2013.
Ante esta situación, los maestros, desde el 1° de mayo inician con una etapa más activa en sus movilizaciones sindicales, entregando el pliego de demandas al gobierno estatal, entre las que destacan la abrogación de la reforma educativa, la libertad de los presos políticos, el alto a la represión y criminalización de la protesta social, así como la entrega de útiles, uniformes y calzado a los alumnos que, dicho sea de paso, son entregados por el gobierno a los alumnos, porque año tras año, en cada movilización aparece como una demanda.
De igual manera, otra de las demandas va encaminada con la dotación de infraestructura, equipamiento y materiales para las escuelas. Así mismo se demanda la no desaparición de las escuelas formadoras de docentes. Y aunque en los medios de comunicación se les haga creer, erróneamente a los padres, que una de las demandas es el aumento salarial de los docentes, no es así.
Es obligatorio pensar que con cada reforma, de cualquier índole, siempre se favorece los intereses de la clase dominante y lo que se busca en todo momento es la privatización de los servicios y los bienes. Por ello esta lucha no es únicamente contra la reforma educativa que busca el despido masivo “legal” de los docentes mediante una serie de evaluaciones sin fundamento que no aportan al aprendizaje de los niños ni de los docentes, sino contra el neoliberalismo que es el origen de la desigualdad que hoy en día padecemos.
El 15 de Mayo se acerca, y no se pudo elegir mejor forma de festejar que luchando. Es nuestra obligación como docentes el participar y defender la educación, porque nos duele la ignorancia, la carencia y la desigualdad en la que viven nuestros niños y nuestro pueblo y porque queremos una patria libre y justa.

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