viernes, 25 de marzo de 2016

Entrevista a Giovanni, policía comunitario en Olinalá, Guerrero, sobrino de Néstora Salgado

Sólo el pueblo defiende al pueblo
Paloma Montes
Foto: Heriberto Paredes
Somos el Medio
Desde hace tres años, Giovanni es policía comunitario en Olinalá, Guerrero. No es el primero en su familia en participar, su tía, Néstora Salgado, estuvo presa dos años y siete meses, por buscar la tranquilidad de su pueblo.
En entrevista, el joven de eterno sombrero y bigote, explica que la delincuencia organizada tenía aterrada a la sociedad: “los policías municipales protegían a los delincuentes que cobraban cuotas a los comerciantes. Quien no pagaba, terminaba muerto”.
Desgastados por el crimen, los pobladores de Olinalá se levantaron en armas en octubre de 2012: “todo empezó cuando desaparecieron a comerciante que vendía celulares, a los pocos días encontraron su cuerpo con huellas de tortura. Luego levantaron a un taxista que no quiso pagar la cuota y pasó lo mismo, su cuerpo apareció días después, le habían dejado caer piedras en la cabeza. Los delincuentes querían decirnos algo: esto le va a pasar al que no pague”.
Mientras sepultaban al taxista, se corrió el rumor de que ya habían “levantado” a otra persona. En ese momento, recuerda Giovanni, fue cuando la gente “se alborotó”: “los que tenían armas, las sacaron, los que no, con machetes o palos”.
Esa misma tarde se logró la captura de cuatro de los responsables, quienes fueron trasladados a las instalaciones de la policía municipal. En su afán de hacer justicia, el pueblo decidió ir a buscar a los dos delincuentes que habían logrado escapar. Horas después, cuando regresaron a ver a los primeros capturados se enteraron de que habían sido liberados.
“Los policías les prestaron uniformes a los delincuentes, se escaparon vestidos de policías. Más y más gente empezó a llegar y decidimos tomar el control del municipio, desarmamos a la policía y pusimos retenes en las entradas y salidas”, explica Giovanni.
Conscientes de que el presidente municipal estaba en contra del pueblo, se tomó la decisión de recurrir a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC): “buscábamos adherirnos, no queríamos ser sólo un grupo armado. A partir de entonces se realizaron asambleas para elegir a los policías y tomarles protestas. Comenzamos a funcionar como Policía Comunitaria”.
Sin embargo, la detención de Néstora Salgado debilitó a la Policía Comunitaria: “algunos decidieron ya no participar, por temor a ser detenidos”.
-¿Y tú, consideraste irte?, le pregunto a Giovanni.
–Nunca pasó por mi cabeza el salirme de la policía. A pesar de la represión y el hostigamiento del Ejército y la Marina, tengo un compromiso con mi pueblo y con mi tía, la comandanta Néstora. Al contrario, su encarcelamiento me motivó más.
Actualmente, en Olinalá existen 10 mujeres policías. “Su participación es muy importante”, apunta Giovanni, “en los retenes son ellas quienes se encargan de revisar a otras mujeres”. Pero este grupo de luchadoras tienen ciertas limitaciones, pues en los recorridos u “operativos más fuertes” ellas no están incluidas.
Debido a que se trata de un servicio comunitario, tanto mujeres como hombres participan en la policía en sus ratos libres o en las noches, cuando se presentan emergencias. Se realizan rondines cada tercer día. En esos momentos, reconoce Salgado, “tenemos que andar a pesar del temor de encontrarnos con algún grupo de la delincuencia”.
En medio de la oscuridad que caracteriza a las montañas de Guerrero, hay momentos de alegría: “la gente reconoce nuestro trabajo, en los recorridos nos saludan y agradecen”. Desde el surgimiento de “la comunitaria” se redujeron los delitos en un 80 por ciento.
Antes de concluir la entrevista, Giovanni insiste en que la Policía Comunitaria de Olinalá sirve “por amor a su familia, por amor al pueblo y a la libertad. Se pierde lo romántico del amor”.