jueves, 18 de febrero de 2016

Discurso y praxis: el Papa en Michoacán / «Está muy bien que venga el Papa, pero…»

Discurso y praxis: el Papa en Michoacán
Por Alejandro Amado
Agencia SubVersiones
17 febrero, 2016/
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La visita de Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, ha dejado mucho que desear respecto a la coherencia de su discurso con la práctica. Dice estar del lado de los pobres pero asiste a ceremonias fastuosas con la primera línea de la corrupción en México, luego vienen los baños de pueblo.
Investigaciones periodísticas de Aristegui Noticias y el semanario Proceso develaron una compleja cadena de corrupción entre la Iglesia y el Estado: el presidente de la república contrajo matrimonio con Angélica Rivera en medio de una serie de irregularidades sobre la anulación de su anterior matrimonio, mismo que el Tribunal de la Rota Romana calificó como «craso simulacro de justicia», refiriéndose a la prohibición de ejercer el sacerdocio que se impuso al padre José Luis Salinas.
La primera dama afirma que ese matrimonio fue inválido desde un principio porque no siguió los protocolos, no obstante tanto el sacerdote como los asistentes a aquella ceremonia manifestaron lo contrario. El padre Salinas falleció el año pasado esperando la justicia que la Arquidiócesis Primada de México le negó; había expectativas sobre un pronunciamiento del Papa al respecto, pero nada, sólo tibias críticas a la corrupción desde Palacio Nacional y un llamado a los jerarcas eclesiásticos a no ser «funcionarios de la fe».
Luego fue a Chiapas, lugar donde conflictos religiosos han costado vidas y donde un grupo de personas indígenas lo recibió de rodillas, a él y al gobernador Manuel Velasco junto a la actriz Anahí. Tan lejos y tan cerca de las comunidades zapatistas, donde ni de broma un indígena se le hincaría al gobernador del estado, que no gobierna en territorio zapatista porque ahí «el pueblo manda y el gobierno obedece».
En su visita a Michoacán, el Papa retomó el discurso reivindicador hacia los pueblos indígenas reconociendo la figura de Vasco de Quiroga. Pero nuevamente los indígenas fueron la atracción, primero el protocolo con el gobernador Silvano Aureoles y los cantantes de la farándula antes del encuentro con religiosos en el estadio Venustiano Carranza de Morelia.
Se acuerdan de los 43, los fieles
Un acto espontáneo y emotivo tuvo lugar minutos antes del arribo del Papa al recinto: uno de los cantantes que animaban el evento pidió un minuto de silencio por los 43 estudiantes normalistas desaparecidos. El conteo rompió el silencio que había interrumpido la algarabía de los asistentes para recibir al Papa. La acción contrastó con la postura de El Vaticano.
Los fieles superaron a la institución religiosa e hicieron visible uno de los rasgos más obscuros del Estado mexicano: impunidad ante la desaparición forzada. No obstante, el Papa Francisco calificó como «infantil culpar al Estado» por la desaparición de los normalistas.
«Uno, dos, tres…» inició el conteo un grito anónimo que fue secundado por gran parte de los presentes; la cuenta terminó en el número 43 y en la petición de oraciones por los estudiantes desaparecidos a manos de fuerzas del Estado desde septiembre de 2014. Tras la llegada del Papa al estadio vino la ceremonia religiosa y luego el traslado a Catedral donde el presidente municipal, Alfonso Martínez, le entregó las llaves de la ciudad.
¿Laudato Si?
Contradictorio que el Papa Francisco llame a defender el medio ambiente en el Laudato Si, pero que reciba las llaves de manos de un gobernante que se jacta de ser ciudadano aunque afirma que terminará el Ramal Camelinas porque «ya han pasado muchos años y se ha perdido mucho dinero», esto en referencia a un túnel que conectará el sur de la ciudad con la zona más cara para vivir en Morelia, es decir, se trata de una obra cuyos beneficiarios son pocos en relación al gasto que se ha destinado pero que traería graves consecuencias ecológicas.
La culminación del Ramal Camelinas, obra que acabaría con uno de los últimos pulmones de la ciudad, traería problemas de abastecimiento de agua y la posibilidad de un derrumbe por la falla geológica que atraviesa el proyecto. Se han erogado 1,400 millones de pesos en este proyecto que grupos opositores, como el Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma, afirman que representan un riesgo de derrumbe, sustentando sus dichos en estudios de la UNAM.
Recientemente el grupo opositor emplazó al cardenal de Morelia, Alberto Suárez Inda, a manifestar su opinión al respecto, argumentando que es una obra que afecta el medio ambiente y que les gustaría saber si la postura de la Iglesia local concuerda con los postulados del Laudato Si. El cardenal no se ha manifestado al respecto.
El Ramal Camelinas es una obra que está a cargo de Tradeco, empresa conocida por su tráfico de influencias y consentida en la construcción de obras durante el sexenio del ex presidente Felipe Calderón, quien estuvo presente en la misa del estadio Venustiano Carranza.
Religión y crimen organizado
Siguiendo la visita del jerarca católico a Morelia continuamos con el último evento, la reunión con jóvenes en el estadio Morelos. Ahí el Papa llamó a «no resignarse», a «no permitir ser pisoteados», «a luchar por los sueños» y a «no caer en las redes del crimen organizado».
Horas antes, en la misa que tuvo lugar en el estadio Venustiano Carranza, estuvo presente Rodrigo Vallejo, hijo del ex gobernador Fausto Vallejo, ligado a Servando Gómez «La Tuta», ex líder de Los Caballeros Templarios, grupo criminal con tintes religiosos y características propias de una secta.
A pesar de que el evento era con personas que se dedican a actividades religiosas, tanto Felipe Calderón como Margarita Zavala y el hijo del ex gobernador pudieron colarse. No así las señoras que asisten a misa cada domingo pero que por no formar parte de la Iglesia no fueron invitados. Un día antes hermanas religiosas de una congregación de Morelia que tiene a su cargo un hospital aún no recibían los boletos y tenían en duda su participación.
Los jóvenes que hablaron ante el Papa le expusieron un escenario de falta de oportunidades, ante lo cual el jerarca católico los llamó a no renunciar a sus sueños.
Al final del evento tuvo lugar un espectáculo colorido y rimbombante, muy al estilo de las clausuras de eventos deportivos como las Olimpiadas, donde elementos alusivos a los atractivos turísticos de Michoacán se hicieron presentes: mariposas monarca, pescadores, p’urhépechas de gala, danza de los viejitos. El Papa se despidió de Morelia en un estadio lleno de algarabía, lejos de los campos de Policía y Tránsito, donde comerciantes lamentaban que la comida se les echara a perder ante la poca afluencia de visitantes.
Así se vivió la visita del líder católico en Morelia, con discursos tibios y contradicciones entre el decir y el hacer. El Papa Francisco es el representante de una Iglesia que ha perdido fieles en México, lo cual ha quedado de manifiesto no sólo por el último censo del INEGI, sino por la afluencia mucho menor a la esperada en sus eventos.
En el trayecto que siguió el Papa en Morelia cabe resaltar la pega de calcomanías con tramposas alusiones al slogan del gobierno federal: «Estamos Transformando a México»; en ellas aparecía la bandera de México y la del Vaticano con la leyenda «Bienvenido SS Francisco. Participamos juntos para transformar a México». No obstante, no hay un sello oficial en las calcomanías.
«Está muy bien que venga el Papa, pero…»
Por Rodrigo Caballero
Agencia SubVersiones
Colaboración/18 febrero, 2016/
«Este Papa no jala tanta gente como Juan Pablo», dijo Miguel mientras trataba de adivinar por qué no había vendido nada en todo el día.
Otros comerciantes asienten con la cabeza, «yo a Juan Pablo lo fui a ver la última vez que vino y no, aquello era un mar de gente» dice doña Mary mientras abre y cierra nerviosamente un refractario con frijoles refritos adentro.
Los vendedores se sentaron unos junto a otros en el puesto de Miguel, despreocupados de sus propios puestos que no han recibido clientes desde que se instalaron la mañana del domingo 14 de febrero en la Unidad Deportiva Cuauhtémoc de la ciudad de Morelia.
«Yo creo que este Francisco no es tan bueno como Juan Pablo, ¿no? Por eso como que no hay tanta gente que lo siga, imagínense que hubiera venido a Morelia antes de morirse, yo creo que sí hubiéramos venido ¿no?» intuyó doña Mary sin que nadie le debatiera.
Las demás teorías de por qué no había clientela comenzaron a surgir, Manuel dijo que su hija venía llegando de Guadalajara y ahí no había nada, «es que pensamos que como fue día de asueto en Morelia en todo México iba a ser día de asueto y pues no, si allá andan trabajando pues cómo van a venir», reflexionó en voz alta.
Fue entonces cuando irrumpió Salvador quien pertenece a la Unión de Comerciantes y Prestadores de Servicios de la Avenida Periodismo, «es que hay mucho vendedor principiante que no sabe cómo vender, yo por eso primero vine, vi que había muchos puestos de comida y dije no, comida no vendo porque se me queda».
Todos los comerciantes voltearon a verlo, Salvador lo notó y comenzó la doctrina «yo vi a una señora con una olla de café así grandota y toda la estaba calentando ¿para qué? Si está viendo que no hay gente», los demás asentaron.
Doña Mary volvió a abrir el refractario y sugirió, «yo creo que está bien que venga el Papa pero no es Juan Pablo y eso es lo que nos está faltando».
Daniela, cuyo puesto de botanas no vendió ni una sola bolsa de papas en 48 horas, les recordó a los demás comerciantes que «ya no hay muchos católicos». Todos la voltearon a ver con intriga, Daniel encogió los hombros, y continuó: «de verdad, si esto hubiera sido cuando yo era niña, nadie en mi familia se lo hubiera perdido».
Después, la vendedora hizo el recuento de sus parientes que llegaron a Morelia para la visita papal, le alcanzaron los dedos de las manos sin contar a su familia directa, quienes viven en la capital michoacana.
Y es que de acuerdo con el diario Reforma, el 50% de los mexicanos no se sienten entusiasmados por la llegada del Papa Francisco a México. Además, el 49% de ellos consideró que su visita no beneficiaría en nada a los mexicanos.
Lo que es más, el Papa Juan Pablo II supera en popularidad a Francisco con 5% a pesar de que lleva casi once años muerto.
Juan Pablo II, te quiere todo el mundo
De la Arquidiócesis de Guadalajara acudieron a Morelia decenas de jóvenes que vienen al encuentro con el Papa Francisco en el estadio «José María Morelos», ellos se juntaron para hacer un viaje en cinco autobuses que partieron de la perla tapatía el lunes por la madrugada.
«Estamos aquí porque queremos escuchar el mensaje del Papa Francisco, que es el primer Papa de nuestro continente y aunque no es Juan Pablo II también es muy importante lo que viene a decirnos», contestó apresuradamente uno de ellos.
-¿Qué tiene de malo que no sea Juan Pablo II?
-No, no es nada malo, simplemente que hay que recordar que Juan Pablo II fue el primer Papa que a muchos nos tocó ver y eso pues fue muy importante para nosotros.
-¿Y Benedicto?
-Bueno Benedicto en realidad no nos tocó verlo cuando vino a México, así que no te podría decir pero siempre nos identificaremos más con Juan Pablo II, de hecho si tú lo ves en nuestra mente siempre está ese grito de cariño ‘Juan Pablo segundo, te quiere todo el mundo’.
-¿Y aún no hay una porra para Francisco?
-No- dijo secamente y se fue caminando».
Indígenas sin respuestas
Pero no sólo entre feligreses y comerciantes la figura del Papa Francisco dejó qué desear, los grupos de pueblos indígenas michoacanos nunca recibieron la respuesta que esperaban del Sumo Pontífice.
En un manifiesto, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán exigió a la Iglesia Católica pedir disculpas a los pueblos originarios, luego de que a lo largo de 500 años han sido discriminados, saqueados, perseguidos y explotados, mientras que ésta no ha hecho nada al respecto.
«La biblia fue el arma ideológica de la Conquista» reclamaron pueblos originarios nahuas y p’urhépechas quienes exigieron una respuesta de la Iglesia apenas 12 días antes de que el Papa Francisco tocara tierras michoacanas.
Pero no hubo tal, ni por parte de los jerarcas católicos ni por parte del Papa Francisco, quien sí se disculpó pero no en nombre de la Iglesia y mucho menos por la participación de ésta en la conquista de América.
«Muchas veces de modo sistemático y estructural sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos consideran inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban» expresó Francisco antes de exclamar un «perdónenme hermanos».
Pero la respuesta no satisfizo a las comunidades indígenas, quienes ni siquiera pudieron ver al Papa Francisco en Michoacán, por cuestiones de agenda.
«El Papa Francisco no va a recibir indígenas, no va a recibir empresarios, no va a recibir periodistas» advirtió el cardenal Alberto Suárez Inda una semana antes de la visita del vicario de Cristo.
Así pues, tanto indígenas p’urhépechas como nahuas se quedaron sin respuesta, una respuesta que ni Francisco ni Juan Pablo II, lograron darles.