martes, 17 de noviembre de 2015

MISERABLES (adinerados y saqueadores de todo, incluida la dignidad y la memoria nacional)

Alberto Híjar Serrano
10 noviembre 2015  
Está claro el servilismo del Senado totalmente Palacio. Los opositores a la ofensa de la memoria histórica son de reconocerse, aunque no sean del todo íntegros en su patriotismo. Manuel Bartlett, Layda Sansores, Mario Delgado, Javier Corral que hizo discreto mutis para no votar. A favor de la ignominia estuvieron las perredistas Zoé Robledo y Luz María Beristain. Lo grave es que no hay respuesta memoriosa, salvo preseas como la de Sentimientos de la Nación en Guerrero o la Oscar Arnulfo Romero de los católicos combativos. Una tradición desinteresada por la memoria histórica y social, afecta a la izquierda congelada en las imágenes, sólo en ellas, de Morelos, Guerrero, Genaro Vázquez, Lucio Cabañas, Misael Núñez y ahora los 43 de Ayotzinapa. Rubén Espinosa y Nadia Vera motivaron movilizaciones de periodistas y activistas y Nestora Salgado, Juan José Mireles y Cemeí Verdía, son nombres emblemáticos de la autodefensa popular a la altura del senador Belisario Domínguez y Serapio Rendón, el diputado que intentó organizar un movimiento contra el dictador Victoriano Huerta hasta ser balaceado y muerto en Tlalnepantla. Los hay que han sido balaceados como Jesús Hernández, Rubicel Hernández y Matías Flores del Frente Nacional de Lucha Socialista por andar indagando del castigo a los asesinos de Héctor Santis de la OCEZ. Hasta el consulado yanqui de Guerrero pregunta al gobernador sobre el proceso contra Néstora Salgado con doble nacionalidad, la ex comandante de la policía comunitaria de Olinalá, con dos años en prisión, a la par de Juan José Mireles y Cemeí  Verdía, rehenes del Estado. Nada dice el Senado, es clara su misión sicaria cumplida.
Por tanto, procede quitar las letras de oro en las cámaras con frases como “La Patria es primero” o la del respeto al derecho ajeno. Puede alegarse que corresponden a un pasado ya superado. Carlos Salinas lo dijo sobre la soberanía nacional en su tercer informe de gobierno: eso del nacionalismo es cosa del pasado decimonónico cuando había guerras, hoy gozamos de la paz, la ley y el orden. Ahora en la globalización, las nociones de Patria y soberanía no tienen sentido. Ya no hay empresarios, hay emprendedores. Eso de empresarios y patrones es de los tiempos bárbaros cuando los trabajadores usaban recursos en proceso de extinción como los sindicatos, los contratos colectivos, las huelgas, todos esos estorbos productivos. Loor a los emprendedores, más si figuran en la lista Forbes y abarcan en sus negocios la fiesta brava trasnacional con ganaderías y todo, Televisa, la tienda más grande de América Latina, hasta la minería y extracción de petróleo, las constructoras generadoras de empleos (alguien tiene que limpiar los baños) ahí donde campesinos atrasados defienden bosques, manglares y humedales inútiles.
La propuesta seria grabar en letras de oro en las Cámaras frases-consigna de emprendedores históricos: la del prohombre potosino Gonzalo N. Santos: “la moral es un árbol que da moras”. Las de Hank González, patriarca del Grupo Atlacomulco que meció la cuna de Peña Nieto: “sin obras no hay sobras”, “un político pobre es un pobre político”. La del segundón cínico Garizurieta de sobrenombre Tlacuache: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. La de Porfirio Díaz respecto a la huelga de Río Blanco: “mátenlos en caliente”. La del General Obregón para que también figure el ejército: “nadie resiste un cañonazo de diez mil pesos”. Obviamente, tendrían que suprimirse los nombres de Morelos, Guerrero, Guadalupe Victoria el presidente primero que resguardó su nombre guerrillero y por supuesto, los de Villa, Zapata y Flores Magón, para sustituirlos por emprendedores egregios aderezados por cristeros de esos que cortaban las orejas de los profesores de la educación pública.
Conste que a la par de criticar a los miserables, se hacen evidentes sus carencias épicas, son unos pobres miserables adinerados y saqueadores de todo, incluida la dignidad y la memoria nacional.