sábado, 21 de noviembre de 2015

MÉXICO, LA REVOLUCIÓN CONGELADA, Raymundo Gleyzer, 1973 (Película Completa)

MÉXICO, LA REVOLUCIÓN CONGELADA
https://www.youtube.com/watch?v=8taY8hzJRSc&feature=share
Raymundo Gleyzer, 1973

Un profundo análisis de la realidad socio-política de México, dentro del contexto histórico de la Revolución Mexicana.
A los 20 años Gleyzer decide dejar la Facultad de Ciencias Económicas y solicita la inscripción en la de Cine en La Plata.
Documental realizado en 1970 por el cineasta argentino Raymundo Gleyzer.
La Revolución de Latinoamérica será socialista o será una parodia de revolución

Ernesto Che Guevara.
LA REVOLUCIÓN QUE NO FUE.
La Voz del Anáhuac.
21 de noviembre de 2015.
El 20 de noviembre se cumplieron 105 años del inicio del levantamiento armado que derrocó a la dictadura de Porfirio Díaz. Una tiranía que se adueñó del poder por más de 30 años en los que la “modernización” de país fue a costa de entregar las riquezas nacionales a los capitales extranjeros, declarar la guerra a los pueblos yaquis, rarámuri y mayas para despojarlos de sus tierras, bosques y ríos, reprimir sangrientamente las luchas obreras (en 1906 Cananea, en 1907 Río Blanco) y perseguir, encarcelar o asesinar a sus opositores, acumuló el hartazgo popular que otro burgués aprovechó para sustituirlo.
         Madero, terrateniente y empresario, llamó a luchar contra la farsa electoral porfirista que una y otra vez lo reelegía, se levantó con la bandera de “Sufragio efectivo, no reelección”, consigna que si bien reflejaba y capitalizó el descontento popular, estaba muy lejos de lo que los pueblos campesinos reclamaban: la tierra, y de los reclamos obreros.
         En Morelos se levantó Emiliano Zapata, en Chihuahua Pancho Villa exigiendo repartir los latifundios entre los peones agrícolas que trabajan y hacen producir la tierra. Desde inicios del siglo había comenzado la lucha de los magonistas, por tierra, libertad y la emancipación obrera. Sin embargo fueron asesinados. Emiliano Zapata en 1919, Ricardo Flores Magón en 1922 y  Francisco Villa en 1923, quedando Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y otros terratenientes disputándose el poder.
         Así, la llamada “revolución mexicana” no lo fue en realidad, pues el levantamiento armado no revolucionó nada, los terratenientes y burgueses siguieron en el poder, explotando al pueblo trabajador. Sólo se pasó de un régimen aristocrático y conservador a un Estado burgués que aprovechó la “revolución” para legitimarse, controlar al pueblo e impulsar el desarrollo capitalista.
         Traiciones, asonadas y asesinatos entre las facciones carrancistas, obregonistas y callistas hicieron necesario institucionalizar la “revolución” en un partido político. Llamado durante el maximato callista Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana en el período de Cárdenas y posteriormente Partido Revolucionario Institucional que monopolizó el poder durante 70 años, implantando un sistema de partido de Estado. Al finalizar el sexenio de Zedillo, ya con el modelo neoliberal implantado desde 1982, se pasa a un sistema pluripartidista, presentándolo como  “transición a la democracia”. Son los tiempos modernos del neoliberalismo, del libre comercio, del desmantelamiento del Estado de bienestar, en el que los capitales transnacionales requieren de un clima de normalidad democrática para asegurar un clima estable a sus inversiones.
         Ahora ya no gobierna un solo partido, gobiernan los capitales y los partidos políticos compiten entre sí, mostrando cada cual su capacidad para administrar el gobierno bajo el mismo sistema, por lo que no importa si es el PAN, el PRD o el PRI el titular del ejecutivo, salvo por algunas diferencias de matiz, los partidos políticos sirven a los mismos intereses. Pueden vestirse de izquierda o de derecha, o aparentarán ser de “centro”, lo mismo da.
         Revolución traicionada, interrumpida, congelada son diversas formas de referirse a una revolución que no fue. Ya ni se festejan sus aniversarios. Quizá el último festejo fue el del Centenario, más bien con fin fines de mercadotecnia que de memoria histórica.