miércoles, 25 de noviembre de 2015

México en el giro de tuerca mundial: Zonas Económicas Especiales (Parte II)

Por Mateo Crossa
Agencia SubVersiones

La ley de Zonas Económicas Especiales fue firmada en Tapachula, Chiapas, por Peña Nieto el 29 de septiembre, mismo día en que fue enviada a la cámara de diputados. El documento comienza con una justificación de la ley donde se pone énfasis en el bajo crecimiento y baja productividad de la región sur del país en comparación con el norte. La ley lo expone de la siguiente manera:
«Los estados de la región sur de nuestro país presentan barreras estructurales que inhiben el desarrollo de actividades económicas de elevada productividad. Entre estos obstáculos destacan
i) un ambiente de negocios débil que genera incertidumbre sobre el retorno de las inversiones
ii) carencia de infraestructura que limitan el acceso a mercados de tamaño relevante y elevan los costos de transacción
iii) menores niveles de capital humano que reducen la productividad laboral y dificultan el desarrollo de actividades económicas más sofisticadas
iv) escasa innovación que limita el escalamiento productivo de las empresas
v) ausencia de empresas en sectores altamente productivos (…)
vi) una baja integración a la economía mundial».
El documento está empecinado en insistir que el sur mexicano no es productivo como sí lo es el norte. ¿Qué obsesión tienen ahora por hablar de productividad en el país cuando existe una dependencia tecnológica como nunca antes provocada por la apertura económica con el TLCAN? ¿Con qué insistencia hablan de productividad después de haber aprobado la reforma energética que deja en manos extranjeras el proyecto energético del país y la reforma laboral que impide la capacitación de la mano de obra y promueve mayor precarización del trabajo para ofertar salarios bajos a las multinacionales? En julio de este año, la OCDE y el gobierno mexicano organizaron Cumbre Internacional de Productividad donde Peña Nieto, en una intervención de media hora, delineó algunas iniciativas de su gobierno, entre las cuales estaban las ZEE. Para justificar tales medidas mencionó que la prioridad de su gobierno es la productividad y que todos los esfuerzos se harán para «aumentar la productividad del país». La productividad, según él y la OCDE, nos salvará de todo mal y nos llevará a las filas del desarrollo y progreso. La pregunta que nos debemos hacer es ¿qué entienden por productividad?

Existen sólo dos maneras de aumentar la productividad. La primera es con avances científicos y tecnológicos que permitan producir más en menos tiempo. Para ello se requiere de un proyecto de educación que califique mano de obra e invierta en investigación, tecnología y ciencia. Sin embargo este no es el caso mexicano que sólo contribuye con 0.82% de la propiedad intelectual a nivel mundial y tiene un grandísimo rezago en innovación tecnológica y científica. La segunda manera de aumentar la productividad es superexplotando la fuerza de trabajo, es decir, aumentando la producción sin aumentar los costos de producción. Esta manera de aumentar la productividad es la que conocemos en México desde los años ochenta y particularmente en los noventa después de la firma del TLCAN. Para el norte de México, región a la que el gobierno mexicano llama «altamente productiva» por estar integrada al mercado mundial, la productividad no significó otra cosa más que la generalización del modelo maquiladora.
Ciudad Juárez. Fotografía: www.durangoaldia.com
En términos generales, la maquila es el aumento de la producción mediante la venta barata de mano de obra. Eso es lo que nos ha enseñado la experiencia de Ciudad Juárez, donde se integró una mano de obra barata y femenina para redoblar la explotación y aumentar las ganancias de los empresarios. Eso es para ellos un ejemplo de productividad aunque mucho se sepa sobre el grado de descomposición social en esta ciudad. En Ciudad Juárez, la industria maquiladora «altamente productiva» ha significado la generalización de la pobreza, la militarización y el crecimiento exponencial de la delincuencia. Es el epicentro de la descomposición social, el epicentro de la violencia contra las mujeres, el epicentro del control laboral y el epicentro de la vida sin derechos. Según ellos, ese es el mundo de la productividad que buscan promover de manera renovada en el sur de México con las ZEE. El norte productivo no sólo es Ciudad Juárez, sino todas las ciudades y regiones industriales de este país que están encadenadas a la economía global por medio de industrias maquiladoras de exportación.
Entre los elementos más importantes de ser subrayados sobre la ley, esté el tema de la expropiación de tierras. El despojo de tierras será una condición intrínseca del proyecto. La nueva iniciativa de ley menciona que las ZEE son territorios de interés público y las regiones donde se consideren apropiadas para ser instaladas, serán expropiadas.

«La presente iniciativa de Ley califica a la construcción mantenimiento, ampliación y desarrollo de la Zona, como causas de utilidad pública, lo cual tiene efectos para la eventual aplicación de las medidas previstas en la Ley de Expropiación, cuando así se requiere para promover bienes o servicios para tales actividades».
Chiapas afectada por la minería. Fotografía: Santiago Navarro F.
El Ejecutivo es quién declara un territorio como zona de utilidad pública y el Ejecutivo es quien expide el decreto de expropiación de ese territorio. Lo único que le queda a las regiones afectadas es esperar la indemnización. Así lo prueba el hecho de que Peña Nieto ha anunciado tres zonas económicas especiales y nadie está enterado cómo funcionará, de qué se tratarán, para quién, cómo, cuándo, dónde. Se va a aprobar la ley y nadie tiene información, sólo los círculos cerrados de la clase política mexicana e instituciones internacionales como OCDE, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc. Esta falta de información demuestra que aquello que aparece como «interés público», es todo lo contrario. Entre menos se sepa, mejor.
La excepcionalidad arancelaria será también una condición de las ZEE. Las empresas que decidan invertir en las Zonas Económicas Especiales estarán exoneradas de pagar impuestos arancelarios de importación y exportación. Esta ya es una historia conocida en México que se volvió normal con el TLCAN y hoy se renueva con esta ley:
«El Ejecutivo deberá establecer los beneficios fiscales en materia de contribución que se consideren necesarios para impulsar el establecimiento y desarrollo de las zonas (…). Los beneficios que otorgue el Ejecutivo federal en los términos del presente artículo deberán tener como mínimo una duración de ocho años».

Las empresas que operen en las ZEE no pagarán impuestos ni tampoco aranceles por los productos importados. En pocas palabras, se retoma nuevamente el modelo maquilador que ensambla productos importados para ser rápidamente exportados del país sin tener que pagar agregados por esa maniobra. Territorios tomados por el gran capital, enclaves de exportación.
Zonas Económicas Especiales anunciadas. Imagen: Panampost
Hasta la fecha se ha anunciado la creación de tres zonas económicas. De acuerdo a comunicaciones oficiales, se construirá el Corredor Industrial Inter-Oceánico, el Puerto Lázaro Cárdenas y el Puerto Chiapas. Antes de que sepamos qué actividades productivas, extractivas o comerciales se lleven a cabo de las zonas, el Estado tiene que hacerse cargo de preparar la región para que las empresas tengan la infraestructura necesaria para operar. Hasta ahora lo que sabemos, de acuerdo con información oficial, es que se construirán tres ZEE que tendrán a grandes rasgos las siguientes características:
1. Corredor Industrial Inter-Océanico en el Istmo de Tehuantepec que conectará al Océano Pacífico con el Golfo de México. En esta zona se promoverá la creación de un gasoducto transoceánico de Coatzacoalcos, en Veracruz, a Salina Cruz, en Oaxaca. Se promoverá también la rehabilitación del ferrocarril del Istmo, un trazo que, históricamente, ha sido muy valioso en el desarrollo productivo de esta región del país. Para apoyar esta conectividad también se impulsará la carretera transístmica.
2. Puerto Lázaro Cárdenas y municipios colindantes. Se emprenderán diversas obras de infraestructura, equipamiento y modernización de Puerto Lázaro Cárdenas en Michoacán. Los municipios colindantes de la Costa Grande de Guerrero también serán beneficiados con la ampliación e inversión que se proyectan en Lázaro Cárdenas.
3. Puerto Chiapas: Su importancia radica en que detonaría el desarrollo en la zona fronteriza del estado de Chiapas. Se impulsará el gasoducto Salina Cruz-Puerto Chiapas-Guatemala con lo que Puerto Chiapas acompañaría el impulso generado por el corredor transístmico.
Estas han sido las zonas económicas especiales anunciadas por el presidente y mientras se discute la ley de ZEE en el congreso, se va preparando el terreno. Existe un proyecto de infraestructura que se está llevando a cabo para que en un futuro no tan lejano puedan operar las empresas trasnacionales. Estos proyectos de infraestructura son parte del Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 que también se puede llamar Programa Nacional de Despojo.
A pesar de que la ley de Zonas Económicas Especiales menciona que los proyectos se harán sobre la base de consultas de pueblos indígenas de la región, ya podemos ver algunos casos de infraestructura relacionada con las ZEE que está siendo construida sin el consentimiento de los pueblos:

El gasoducto Salina Cruz-Puerto Chiapas-Guatemala anunciado como parte de la infraestructura que abastecerá de gas a la Zona Económica Especial de Puerto Chiapas comenzó a realizarse desde 2014. Este gasoducto transportará gas natural desde Salina Cruz hasta Guatemala y tendrá una longitud de 600 kilómetros. El proyecto forma parte de una estrategia de encadenamiento regional que involucra a México y los países del Triángulo Norte de Centroamérica. Cuenta con la asesoría y apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo así como del Departamento de Estado de EU, a través de Buró de Recursos Energéticos.
Gasoducto Salina Cruz- Puerto Chiapas-Guatemala. Imagen: Forbes
Para el caso de la Zona Económica Especial Corredor Industrial Transoceánico, se anunció el inicio de la construcción de gasoductos que atravesarán 14 municipios de Veracruz y 13 de Oaxaca con una extensión de 381 kilómetros de largo. El proyecto llamado Cinturón Transoceánico se anunció en agosto del 2015 y consiste «en la construcción de dos gasoductos en la región del Istmo de Tehuantepec, para transportar gas LP de Pajaritos, Veracruz, y gas natural de Chinameca, Veracruz, hasta Salina Cruz». De acuerdo con medios locales,
«La construcción de los gasoductos representa para el Istmo una gran inversión, puesto que implicaría tener gas natural para atraer a las grandes industrias transformadoras de cualquier parte del mundo a instalarse en la región, parar generar empleos permanentes bien pagados. El sureste mexicano tiene la ubicación más estratégica de todo país, pero no cuenta con gas natural para desarrollar su industria, a diferencia del norte del país donde existen varias interconexiones. Ahora será diferente».

Pocas semanas después de haberse hecho público el anuncio del Cinturón Transoceánico, los pobladores de la región hicieron sentir su rechazo en el foro ciudadano llamado «Los Gasoductos y su Impacto Social». Los participantes, en su mayoría de pueblos indígenas de la región istmeña advirtieron a las autoridades que no otorguen permisos de cambio de uso de suelo y manifestaron su rechazo a la construcción de los gasoductos por los efectos ambientales y sociales que ocasionarán. A pesar de este rechazo popular al despojo, la empresa encargada de la construcción (Grupo PMI), publicó una defensa del proyecto argumentando que los reclamos son infundados. En otras palabras, la propiedad privada parece tener mayor razón que la propiedad pública.

Fotografía: Santiago Navarro F.
Con estos dos casos va quedando claro quién define la utilidad pública de estos proyectos. Ni siquiera se ha aprobado la ley y ya se está llevando a cabo el despojo de tierras sobre campesinos pueblos indígenas de la región. Con esto están dejando claro cómo van a funcionar las reglas del juego: primera regla, la población no participa.
Las Zonas Económicas Especiales significarán un proyecto de maquilización de la tierra istmeña del sur mexicano. El objetivo es convertir a esa región del país en un gran enclave productivo para la exportación que participe activamente en el nuevo armazón económico de escala mundial promovido por EU. Lo que ya podemos observar es que la infraestructura que se va a poner a disposición de las ZEE se construye dándole la espalda a los pueblos de la región. La clase política y las cámaras empresariales se jactan una y otra vez de que las ZEE son proyectos que servirán a la población del sur del país, pero desde ya podemos observar que es todo lo contrario. Recién comienzan las obras de infraestructura y ya queda claro lo lejano que estarán de las necesidades de la población de la región. Las Zonas Económicas Especiales están insertas en una dinámica de renovación del dominio comercial estadounidense y México será una geografía fundamental en ese teatro. Para las empresas trasnacionales que ocuparán esas zonas, la excepcionalidad arancelaria, la infraestructura gratuita y la baratísima mano de obra que se les ofrece serán motores de sus ganancias. Para la economía mexicana será mayor desarrollo del subdesarrollo, mayor dependencia, mayor despojo y mayor precariedad de la vida social.