sábado, 28 de noviembre de 2015

#Ayotzinapa: Instalan padres de los 43 normalistas desaparecidos plantón en inmediaciones de Los Pinos

Por José Antonio Román y Arturo Sánchez
27 noviembre 2015

México, DF. En medio de un caos vial, los padres y familiares de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa empezaron a instalar su plantón indefinido sobre la lateral de la avenida Chivatito, por lo que esa vialidad quedará bloqueada para los próximos días.
La instalación del plantón se dio al término del mitin y la marcha hacia las inmediaciones de la residencia oficial de Los Pinos, con motivo de los 14 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
El caos vial se debió a que los elementos policiacos no hicieron los cortes vehiculares oportunos desde Periférico, a fin de permitir que el contingente contara con el espacio suficiente para la instalación de dicho plantón, por lo que automovilistas y manifestantes se encontraron de frente, a unos metros del Auditorio Nacional.

En la carpa principal, proporcionada por el Frente Popular de la Ciudad de México, se instalarán algunos padres y familiares de los normalistas, y se espera que otras organizaciones hagan lo mismo.
A 14 meses de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa: marcha y plantón indefinido
La Voz del Anáhuac
28 de noviembre de 2015

Al cumplirse 14 meses de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa se realizó una marcha que partió del Ángel de la Independencia e intentó llegar a Los Pinos. Pero como siempre, una barrera de granaderos bloqueó el paso en el Chivatito y Reforma, por lo que el plantón anunciado para instalarse al término de la marcha se instaló a un lado del Auditorio Nacional.
         Ahí están decididos a sostener este plantón por el tiempo que sea necesario, es decir por tiempo indefinido. La exigencia central de madres y padres de los 43 compañeros es que se de cumplimiento a las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, entre ellas que se abran nuevas líneas de investigación, incluyendo la participación del ejército federal en los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala.
         El gobierno federal no se ha comprometido en nada para llegar a la verdad y la justicia en relación a la desaparición forzada de los compañeros. Siempre ha negado la participación del ejército, a pesar de que hay evidencias de que junto con las fuerzas policíacas federales, estatales y municipales todo el tiempo estuvieron monitoreando los movimientos de los normalistas el 26 de septiembre a través del llamado C4.
         Nadie desconoce tampoco el negro historial que ha acumulado el ejército desde los años 60’s en la desaparición forzada de centenares de personas, particularmente durante la  llamada “guerra sucia”, es decir, la guerra de exterminio contra los movimientos insurgentes en las décadas de los 70’s y 80’s.
Y de los años 90’s en adelante estas prácticas de terrorismo de estado han continuado en el contexto de la llamada “guerra contra el narco”. Desde entonces ha sido cada vez más evidente la complicidad del ejército con los grupos criminales que se disputan el control de territorios en el estado. De hecho la colusión del ejército y las policías municipales, estatal y federal con el narco desde los años 90’s es lo que motivó que los pueblos se organizaran haciendo valer su derecho a contar con sus propias Policías Comunitarias.
         Uno de los padres nos comenta en el plantón:
“Pueden engañar a muchos mucho tiempo, pero no pueden engañar a todos todo el tiempo”. Antes de que esto ocurriera muchos de nosotros estábamos engañados, pero ahora ya no nos pueden engañar. Tenemos claro que el gobierno y el narco son parte de lo mismo. Y que el ejército es experto en desaparecer personas. Ya se les cayó su mentada “verdad histórica”, nuestros hijos no fueron calcinados, como aseguró el tal Karam, ellos los tienen en algún lado. Nosotros no vamos a parar hasta encontrarlos. Como desde el 27 de septiembre, insistimos: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

         Y ahí están, firmes, decididos, resistiendo la indiferencia, el frío, las amenazas, los desprecios, el hambre. Urge la solidaridad de las personas de buen corazón, se necesita el apoyo, con víveres, agua, cobertores, ropa abrigadora, artículos de limpieza personal, pero sobre todo el abrazo compañero, el acompañamiento, el calor humano de quienes no olvidan, no perdonan, no se callan, no se cansan. Hoy todos somos Ayotzinapa, los normalistas ausentes nos hacen falta a todos.