martes, 14 de febrero de 2017

NEPANTLA, 14 de febrero de 1974: Golpe demoledor a las Fuerzas de Liberación Nacional

 

La Voz del Anáhuac,
Febrero de 2015
La historia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional no comenzó en 1994, cuando se levantó contra el mal gobierno. Tampoco se inició en 1983, cuando se fundó el núcleo guerrillero que dio origen al EZLN tras una silenciosa acumulación de fuerzas que echó raíces en las comunidades indígenas.
La historia del EZLN comenzó el 6 de agosto de 1969, cuando en Monterrey, un grupo de jóvenes decidió luchar por una nueva revolución en México y fundó las Fuerzas de Liberación Nacional. Esta organización fue la que engendró al EZLN.
Las FLN comenzaron a organizar a estudiantes, profesores y trabajadores decididos a llevar a cabo una nueva revolución en México. Antes de que se cumpliera un año de la masacre del 2 de octubre de 1968, las FLN, convencidas de que en México estaban cerradas las posibilidades de luchar de manera civil y pacífica, optaron por la vía armada. Asumieron que esa gran tarea no podía ser obra de un grupo de valientes sino del pueblo trabajador. Y a organizarlo para esa tarea histórica se prepararon.
      Comenzaron a tejer redes de contactos, primero en Monterrey, luego en Puebla, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Estado de México, DF…
      Con el tiempo lograron establecer casas de seguridad, donde se llevaba a cabo la formación teórica de sus integrantes y se hacía acopio de los recursos necesarios para la lucha: equipos de radio transmisión, mimeógrafos, medicamentos, crianza de aves de corral y conejos para la alimentación de los militantes, armas, mapas, libros, etc.
      A diferencia de todas las otras organizaciones guerrilleras que surgieron en esos años, las FLN no estuvieron de acuerdo en allegarse recursos con expropiaciones a los bancos ni con secuestros de magnates o políticos, pues su estrategia era la de acumular fuerzas en silencio, sin “hacer bulla”, pues esto es lo que les permitiría crecer de manera segura, pues la tarea revolucionaria nunca la miraron como una aventura sino como un compromiso serio.
      Así que en Monterrey, en Puebla, en el Estado de México establecieron algunas sedes para la formación de combatientes. Una de estas sedes fue en Nepantla, Estado de México. Ahí quedaron a cargo algunos de sus integrantes más responsables y comprometidos.
      Pero en todo el país había ebullición revolucionaria. A inicios de 1974 una brigada de otra organización revolucionaria atacó en un tren a un grupo de soldados federales para quedarse con sus armas. Esa acción fue exitosa pero se desató una implacable persecución contra los probables responsables. Al mismo tiempo, por un descuido, fue descubierta una casa de seguridad en Nuevo León, dos integrantes de la organización fueron apresados y torturados. No resistieron la tortura y terminaron revelando información de la ubicación de la casa de Nepantla. Con el antecedente del ataque a los soldados que fueron ejecutados para desarmarlos, las fuerzas represivas del gobierno creyeron tener en sus garras a quienes cometieron ese ataque en Xalostoc, EdoMex.. De la existencia de las FLN supieron hasta las detenciones en Monterrey por los dos que no aguantaron la tortura. Y así fue como las fuerzas represivas del estado llegaron a Nepantla el 14 de febrero de 1974.
      Aun así, no fue sino hasta el anochecer que pudieron desatar la agresión en la casa de Nepantla, pues los capturados-torturados, un hombre y una mujer, habían llevado  a la Brigada Blanca y al ejército a un domicilio que no correspondía con el de la Casa Grande, como se conocía la casa de Nepantla, con la vaga esperanza de que los compañeros se percataran y se pusieran a salvo.
      No fue así, los compañeros no se esperaban el ataque, confiaban en las medidas de seguridad y en la integridad de todos los compañeros de la organización. No fue sino hasta que comenzó el ataque que supieron del inminente aniquilamiento que les venía encima. Pese a la evidente desventaja decidieron resistir. Metralla y gases lacrimógenos, corte de energía eléctrica y los gritos de los capturados que los conminaban a rendirse y entregarse, los obligó a responder el fuego mientras se buscaba cubrir la retirada de la mayor parte posible de los compañeros que se encontraban en la casa. Fue una masacre. Unos cayeron combatiendo, otros fueron ejecutados al momento de su captura, dos hechos prisioneros. Salvador, Manolo, Soledad, Gabriel, María Luisa, Martín y Ana. Cuatro hombres y tres mujeres.
      Con este demoledor  golpe a la casa de Nepantla y el ulterior desmantelamiento del núcleo guerrillero que se había establecido poco tiempo antes en Chiapas, con el asesinato y desaparición forzada de quienes lo integraban, creyó el gobierno haber aniquilado a las FLN.
      Pero quienes sobrevivieron a esta criminal acción policíaco-militar de exterminio no se rindieron, recomenzaron el trabajo revolucionario en condiciones mucho más difíciles, para cumplir con el compromiso revolucionario de “VIVIR POR LA PATRIA O MORIR POR LA LIBERTAD”.
      Firmes, con la convicción de que la paciencia es virtud guerrera, casi diez años tardaron en reconstruir las fuerzas de la organización, acumulándolas en silencio, clandestinamente, hasta que el 17 de noviembre de 1983 quedó fundado el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Y otros diez años después, se inició el alzamiento que dio a conocer al EZLN con el grito de ¡BASTA YA! en México y el mundo el 1° de enero de 1994.
      La historia subsecuente del EZLN es pública a través de sus comunicados que pueden consultarse en la página: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/, pero mejor aun visitando el territorio zapatista donde se construye la autonomía.

Relación de hechos
Hoy, día sexto del mes de agosto
del año mil novecientos sesenta y nueve,
estando prevenida la historia,
el café amargo,
el tabaco por terminarse
la tarde por fenecer
y todo adecuado para conspirar
contra las sombras y tinieblas
que opacan el mundo y su sol,
los abajo firmantes comparecen
ante mí, la Patria, para
declarar lo siguiente:
Primero.- Que los abajo firmantes
renuncian a su hogar, trabajo,
familia y estudios y a todas las
comodidades que, sobre la miseria
de los más, se han acumulado
en manos de los menos.
Segundo.- Que los abajo firmantes
renuncian a un futuro,
vendido en abonos para
disfrute individual.
Tercero.- Que los abajo firmantes
renuncian también a la coraza
de indiferencia frente al sufrir
de otros y a la vanagloria de un
lugar entre los poderosos.
Cuarto.- Que los abajo firmantes
están dispuestos a todos los sacrificios
necesarios para luchar calladamente
y sin descanso para hacerme a mí,
la patria, libre y verdadera.
Quinto.- Que los abajo firmantes
están dispuestos a padecer persecución,
calumnias y torturas, e incluso
a morir si es preciso para lograr
lo señalado en el punto Cuarto.
Sexto.- Que yo, la Patria, sabré
guardarles su lugar en la historia
y velaré por su memoria
como ellos velaron por mi vida.
Séptimo.- que los abajo firmantes
dejan bastante espacio debajo de sus
nombres para que todo hombre y
mujer honestos firmen este
documento y, llegado el momento,
lo rubrique el pueblo entero.
No habiendo más que decir
y sí mucho por hacer, los
abajo firmantes dejan su
sangre como ejemplo y
sus pasos como guía.
Heroica y Respetuosamente:
Vivir por la Patria o Morir por la Libertad
Manuel, Salvador, Alfredo, Manolo, María Luisa,
Soledad, Murcia, Aurora, Gabriel, Ruth, Mario,
Ismael, Héctor, Tomás Alfonso, Ricardo...
Y siguen firmas de los
que habrán de morir y
de los que habrán de vivir
luchando en este
país de dolorosa historia
llamado México, abrazado
por el mar y, pronto,
con el viento a su favor.
El Capitán.

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