sábado, 20 de diciembre de 2014

Mumia libre: «Las prisiones no nos van a detener, las tumbas no nos van a callar»

Publicado el 19/12/2014

VIDEO: «LAS PRISIONES NO NOS VAN A DETENER, LAS TUMBAS NO NOS VAN A CALLAR»
 
Actividades realizadas el pasado 9 de diciembre [2014], en una protesta convocada por Amig@s de Mumia en México, para exigir la liberación de Mumia Abu Jamal quien ese día cumplió 33 años de injusta reclusión –y en contra de la nueva ley mordaza; aprobada en Pensilvania hace casi dos meses para coartar las formas de expresión de las personas privadas de libertad en ese estado.
Lo acusaron los blancos de matar a un blanco,
lo juzgaron los blancos, lo condenaron los blancos,
lo iban a ejecutar los blancos, lo custodian los blancos.

«L@s condiscípul@s II. Faltan l@s pres@s polític@s», SCI Marcos
Cada unx de lxs asistentes escribiría sobre un pedazo de tela para atarlo sobre su boca. Frases como «quema el poder», «no nos callarán» y «libertad a Mumia», se trazaron sobre las mordazas para, después de expresar algún mensaje solidario, incendiarlas frente a las vallas que protegen la embajada del indefendible gobierno de Estados Unidos, en la Ciudad de México.
Otra de las participaciones musicales estuvo a cargo del rap de Fuera de Servicio, con Diidxa y Macandal, cuyas letras cuestionan el sistema establecido que nos deshumaniza cotidianamente y expresan su imaginario de ese otro mundo posible. Además de los raperos PorkoNero y Nya Joer de la comunidad de San Francisco Xochicuautla, quien recordó a los ocho presos políticos del pueblo hermano de San Pedro Tlanixco.
Asimismo, tres compañeras improvisaron versos que enfatizan las luchas feministas en México, exigiendo también la liberación de las presas políticas en el país.
Por su parte, Eva –compañera del activista Kuykendall, quien fue asesinado durante la protesta del 1º de diciembre de 2012– acompañada por un guitarrista y otra mujer, cantaron en solidaridad con Mumia y sobre la inexistente justicia en México y Estados Unidos.
El motor que amplificaba el sonido de cada nota y palabra emitidas, se impulsaba desde una bicicleta en la que algunxs asistentes se turnaban para pedalear a lo largo de las participaciones.
Durante todo el evento cuatro mujeres pintaron una imagen de Mumia en una manta sobre el suelo; el diseño se traspasó y ahí también quedó dibujado. El cemento se convirtió en un lienzo para la denuncia, para expresar la libertad a la que aspiramos dentro y fuera de una cárcel, porque el sistema capitalista aprisiona también; las rejas son sólo unas de sus múltiples modalidades de represión y silenciamiento.
Por ejemplo, la criminalización de la protesta durante el sexenio de Enrique Peña Nieto en México, se ha vivido de manera exacerbada, con detenciones arbitrarias a estudiantes, activistas, integrantes de medios libres y personas inconformes, así como con golpes sin ton ni son por parte de policías, durante las movilizaciones en las calles de la Ciudad de México. Incluso, en los últimos meses se ha implementado un método nuevo –al menos para la generación que lo vive actualmente, pues hasta ahora era sólo un referente histórico–: vigilancia e intentos de secuestro por parte de policías vestidos de civil; represión a domicilio.
No es casual, es una violencia sistemática para desmovilizar y amedrentar la disidencia. Como en el caso de Mumia, no es casual que esté preso o que implementen una ley para callarlo aún tras las rejas.
La represión está vigente y se intensifica a cada paso, junto con los agravios que se acumulan en el país. La protesta existe porque el Estado promueve la desigualdad, pero la digna rebeldía la repele con música, baile, gritos en las calles, con la reapropiación de la palabra, el empoderamiento de las herramientas tecnológicas de los poderosos, con organización comunitaria. Esto fue evidente durante el acto en solidaridad con Mumia. Canto, música, palabras libertarias, mantas que gritan justicia y la difusión por todos los medios posibles.