domingo, 23 de noviembre de 2014

Posición de la Organización Político Cultural Cleta ante la quema de la puerta de palacio nacional

De la Molotov de 1984 a la Quema de la Puerta en 2014
Antecedente Histórico
El 1º de mayo de 1984, iniciando la etapa neoliberal en México, un grupo de estudiantes de la Preparatoria Popular Tacuba, durante el desfile oficial del Día del Trabajo arrojó dos bombas incendiarias a los balcones de Palacio Nacional. Inmediatamente la mayoría de la izquierda de aquellos tiempos (sobre todo los que ya entraban al terreno de las prebendas políticas oficiales), satanizaron la acción. Con esta actitud de deslinde se propició el linchamiento contra la Preparatoria Popular Tacuba y la justificación de su allanamiento y destrucción. Lo que justificó esa represión no fue la acción de la molotov sino el vacío y satanización de esa izquierda “pacifista”.
Siguiendo el principio de nuestra organización de reconocer todas las formas de lucha, en 1984 nuestra posición fue afirmar públicamente que la acción fue correcta pues evidenció al Estado Mexicano y quebrantó los controles mediáticos que hacían pensar que en México el pueblo estaba conforme con las privatizaciones que ya imponía el sistema, sin embargo también afirmamos que fue una acción irresponsable pues al no ser reivindicada por el grupo que la realizó, colocó en el primer plano de la represión a la Preparatoria Popular en su conjunto. Finalmente la PPT fue destruida y fueron detenidos varios estudiantes que pasaron años en prisión.
Esta posición con respecto a la molotov de 1984, atrajo la represión hacia CLETA, pues compañeros fueron acusados, por varios organismos de “izquierda”, como cómplices de la acción. Pero en 1982 ya habíamos decidido salir de esos círculos y sumergirnos en los sótanos de la sociedad en lo que fue la formación de Coordinadoras de Resistencia como la CNTE, la CONAMUP, la CNPA y la COSINA, aunque manteniendo espacios de proyección de nuestro trabajo como fueron el Foro Abierto de la Casa de Lago, la explanada de la UNAM, afuera de Bellas Artes, el Cervantino Callejero y entre otros.
Este accionar, si bien redundó en la negación de nuestra existencia con organización, fue un acierto, pues al desaparecer de la escena de los medios culturales pudimos comprometernos más libremente con el movimiento social, sin las contradicciones que se generan en discusiones entre compañer@s que están lejos de la cotidianidad de los trabajadores.
Sobre la quema de la puerta de Palacio en 2014
Hacemos esta remembranza pues actualmente se reaviva la discusión sobre las acciones violentas que algunos sectores atribuyen a provocadores, (polémica válida pues es una de las tácticas de contrainsurgencia del Estado), pero esquematizada y satanizada por compañer@s que debido a su poca participación política ven en cada acción “violenta” a enemigos infiltrados que hay que reprimir.
Nuestra posición como organización:
1.- Mantenemos el principio de reconocer todas las formas de lucha.
2.- La OPC-CLETA somos una organización cultural que labora en las áreas del arte, los medios de comunicación y la pedagogía, por lo que, toda acción de mayor confrontación, no puede realizarla ningún integrante de la OPC-CLETA, bajo el amparo de nuestra organización.
3.- Respetamos a los compañeros y organizaciones que actualmente realizan acciones de mayor confrontación con el enemigo.
4.- Denunciamos que el Estado, como parte de sus acciones de contrainsurgencia utiliza provocadores y cuando lo considera necesario promueve acciones violentas para involucrar al movimiento, acciones que repudiamos, pero no toda acción violenta es realizada por el Estado, sino que también es válida la consigna de que “mientras no haya justicia para el pueblo no habrá paz para el gobierno”.
5.- Desde esta perspectiva, no estamos en contra de acciones como el levantamiento armado zapatista de 1994, los machetes que levantan con orgullo los campesinos de Atenco, o la insurrección de los pueblos para defender su patrimonio como sucedió en Cherán y ya se reproduce en otros pueblos; tampoco estamos en contra de las Policías Comunitarias que nacen de la necesidad de los pueblos de defenderse, ni el Plantón de la Dignidad y Resistencia que CLETA-UNAM, seccional universitaria de la OPC-Cleta realizó de 1985 a 1996 en la Casa del Lago para impedir la privatización del Bosque de Chapultepec y muchas otras manifestaciones de acción directa que varios grupos están implementando.
6.- Nos oponemos a quienes, al cobijo del pueblo, realizan acciones unilaterales en las que se involucra a los trabajadores y se les deja indefensos frente a los represores. Creemos que toda acción que rompa con los marcos legaloides del Estado, realizada por un grupo revolucionario (sea cual sea su línea política), debe ser reivindicada por dicho grupo, de lo contrario, facilita al Estado para implementar provocaciones y/o culpar a inocentes que no participaron en la acción, o no estaban preparados para enfrentar la represión.
Los grupos que realizan estas formas de lucha de mayor confrontación deben jugar el papel de defender al pueblo, no de ponerlo en bandeja de plata para el festín represivo de los opresores.
Fraternalmente
Las aves del más dulce canto defienden su libertad también con garras
Organización Político Cultural Cleta

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