jueves, 24 de julio de 2014

Ecos del centenario del nacimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas: la cuota sindical

23-07-2014

PAGAR O NO PAGAR
Por fin se logró concretar lo de las pensiones vitalicias. Fue hace poco tiempo, y en esos días se comentaba el tema entre los jubilados de antes del decreto, los pensionados vitalicios y los trabajadores en resistencia.
Estoy contento más no estoy feliz” le decía a mis compañeros; y un jubilado que me miraba asombrado, se acercó a la “bolita” de trabajadores que comentábamos los acontecimientos en el lobby del 45 y delante de todos me dijo:
¿Cómo que no estás feliz? ¡No la chingues!” Tronó con desdén. Incluso lo sentí molesto. Entonces le aclaré:
Mi felicidad será completa cuando logremos recuperar el trabajo, esta lucha debe rendir frutos para todos ¿o no? Nada de que ya logré lo mío y ahora ¡hay nos vemos! debemos seguir en la resistencia y SOBRE TODO pagar la cuota sindical...
Mis compañeros de la “bolita” asintieron con la cabeza, y sintiéndome con su apoyo, de plano que le suelto la pregunta:
Y tú… ¿pagas el 3% de cuota?”Ahora sí que le reviré.
Silencio. No contestó. Se fue haciendo “chiquito”, “chiquito”… y se alejó.
¡Ya la cagó!” dijo un trabajador en resistencia.
Y ahora yo fui el que pronunció: “¡No la chingues!” Le alcancé a decir al jubilado mientras se iba rumbo a los baños que están al lado del Auditorio Breña Alvirez.
¡Y ahí la va seguir cagando!” dijo otro compa. Ja-Ja-Ja, se escucharon risas.
Él, con una jubilación anterior al decreto, no paga.
Viene todos los miércoles, ocupa una butaca en el Auditorio, compra cacahuates, pepitas, avienta al suelo la basura, de vez en cuando deposita una moneda en algún bote, aplaude, grita, ¡aquí se ve la fuerza del SME!, canta el himno “por nuestras manos pasa la fuerzaaa…” levanta el puño, y luego se va. Cree que ya cumplió. Pero no paga.
Un compañero de la resistencia, que lo tiene por vecino, me comentó:
Ese pinche viejo es un marro, piensa que como el SME ha logrado sobrevivir sin su cuota, entonces no se necesita. Es más – me dijo pelando unos ojotes- dice que el sindicato se va a “hinchar” con el 3% de los pensionados vitalicios, y ahora… ¡po’s que menos va a pagar!” “¿Cómo la ves?”
Mal, muy mal.” Le contesté.
Él se jubiló a los 29 años, 6 meses 1 día, con el 100% de su salario; yo en cambio, me pensiono con 23 años y un porcentaje apenas superior al 80% de mi salario; él tuvo la oportunidad de aplicar a un puesto más alto para poderse jubilar en las mejores condiciones salariales, y ¡qué bueno!; pero yo en cambio, me voy con el último salario en planta; pero de… ¡hace 4 años y medio!
Sí, así como se lee. Me voy con un salario congelado desde el decreto de extinción. Por lo menos perdí 4% de poder de compra por año. Él no tuvo esa pérdida de poder adquisitivo, ya que le incrementaron el porcentaje de la inflación en cada año, de los casi 5 que llevamos resistiendo; pero a mí no, mi salario es el mismo desde el 11 de octubre de 2009.
Y hablando de poder adquisitivo, como sabemos, el salario del trabajador se queda fijo todo el año, pero los precios no. La inflación cotidiana va pulverizando al salario. Ahora; por ejemplo, con aumentos mensuales en gasolina, gas y electricidad, se provoca una espiral inflacionaria que altera todos los precios, principalmente los de la canasta básica.
Antes, 3 veces al año, podíamos enfrentar esta situación con lo que llamábamos “el ahorro”. Esta prestación nos permitía capitalizarnos los meses de abril, agosto y diciembre para fondear nuestra lucha contra la inflación y poder pagar deudas. El jubilado antes del decreto conserva –por fortuna- esta prestación; pero los pensionados vitalicios ya no, el ahorro se acabó. Él tiene esa ventaja económica, yo ya no.
Él recibió el 100% de su compensación por antigüedad; yo, en cambio, el 50%. Él recibe una catorcena y yo una quincena, y no es lo mismo.
Se pagan más días por catorcena al año, que por quincena al año.
Su aguinaldo es conforme al Contrato Colectivo de Trabajo, y el mío, está indefinido, lo sabré cuando lo cobre. Y aún hay más diferencias que con el tiempo saldrán.
Por donde se le mire, ¡no hay comparación! Pero él no paga… ¡y eso que tiene muchos más recursos que los pensionados vitalicios! ¡Económicamente, es un tacaño miserable! Y ¡Sindicalmente es un ingrato!
Yo si estoy dispuesto a dar el 3%, con todo y lo precario de mi pensión vitalicia, y… ¡con mucho gusto!
Sí, CON MUCHO GUSTO; porque si bien mi pensión, en términos cuantitativos, es muy precaria; en términos cualitativos, es millonaria.
El triunfo, más que económico, es político. No gané sólo un ingreso vitalicio (que en sí mismo, es muy importante en toda lucha obrera); sino, y sobre todo, gané que el sindicato siga vivo. EL SIN-DI-CATO, el mismo instrumento de lucha y organización, que el neoliberalismo ha puesto en peligro de extinción en el mundo entero; pero que en nuestro caso, sigue vivo. Ganamos este round en la batalla de clases, de los capitalistas contra los trabajadores; porque si fuera por ellos, ¡nada nos daban! con tal de que muriera el SME de inanición. Pero NO PUDIERON.
Les arrancamos la pensión vitalicia. A pesar del aberrante fallo de la Suprema Corte el 30 de enero de 2013, que daba por liquidada nuestra causa, ¡ganamos!; a pesar de los medios de comunicación, que en todo momento vociferaban que ya no había nada por hacer, ¡ganamos!; a pesar de la clase patronal y su perro de presa Javier Lozano, que sigue ladrando rabiosamente a la voz de orden de su nuevo amo Peña Nieto, ¡ganamos!; contra todos los pronósticos de traidores, esquiroles y liquidados, ¡ganamos!; para berrinche y mohína de Jorge Sánchez, Rosendo Flores, Alejandro Muñoz y dráculas por el estilo, ¡¡GANAMOS!! Incluso, ante la incredulidad de familiares y amigos, que ya daban por perdida nuestra causa, ¡ganamos!
Sí, ¡GA-NA-MOS! El triunfo es político, es de clase, es de dignidad, de orgullo obrero. No es un triunfo de monedas. El triunfo consiste en mirar a todos de frente, a los ojos, con orgullo, y poder soltarles, desde la profundidad de nuestra conciencia de clase, la siguiente frase:
¿No que no? ¡Y AHORA VAMOS POR EL TRABAJO!”
Hay victorias que no se miden con dinero, y esta es una de ellas.
Un compañero me platicó, lo que a su vez le dijo un recién pensionado: “hoy le volví a dar el gasto a mi esposa tal y como se lo daba hace 4 años y medio, y volvimos a comer fruta como en aquellos tiempos…”
¡Comieron dignidad! ¡Qué gran manjar! Desafortunadamente hay pensionados vitalicios que sólo valoran las cosas desde el economicismo.
Lo recibido no cumple con las expectativas generadas”, dicen. Esto es cierto, pues se dijo hasta el cansancio que sería conforme al Contrato Colectivo de Trabajo, y no fue así. Y todavía falta por concretarse el tema del aguinaldo, energía eléctrica, los préstamos personales, Programa Habitacional y el pago quincenal hasta completar el 50% de la compensación por antigüedad. Tienen razón. No es lo que esperábamos. ¡Y lo que falta por descubrirse! Pero no podemos limitarnos a ver sólo los centavos. Quienes así ven las cosas, ya no quieren venir a luchar, algunos hasta piensan en cambiarse de Banco para no pagar la cuota sindical. ¡Grave error! Eso es justamente lo que hay que superar, la visión economicista, “centavera” del trabajador.
El SME del siglo XX, no puede ser el mismo en el siglo XXI.
Hace un siglo, el viejo Lenin llamaba a luchar, pero no sólo para aminorar la explotación del trabajador, con conquistas económicas y mejoras salariales; sino, luchar por abolir el régimen de explotación asalariada. En la polémica contra los que sólo les importaban las conquistas económicas, él sostenía que las huelgas y luchas obreras debían ser verdaderas escuelas de guerra, donde el trabajador aprenda no sólo a luchar por mejorar su salario, sino luchar para abolir la esclavitud asalariada. Esa es la misión histórica de la clase obrera, decía. Y eso se enseña y se aprende en la escuela de la lucha obrera.
Pero el pensionado-centavero, que por fortuna son los menos, sólo mira los pesos. No asistió a la escuela de la lucha de clases. No puso atención o se fue de “pinta”. No mira a quién hemos estado enfrentando, ni contra quién hemos dirigido tantas y variadas formas de lucha; no observa el tamaño del enemigo, no mira que no querían dar nada; ni que obtuvimos lo que obtuvimos, por modesto que sea, en contra de su decisión de no dar nada. El pensionado-centavero no se ha dado cuenta que quieren matar, asesinar al SME, y que en esta lucha, no sólo ganamos dinero, sino la VIDA del SME, nuestro instrumento de lucha para continuar en la arena de la lucha de clases, por mejoras económicas, y POR MODIFICAR EL SISTEMA DE EXPLOTACION CAPITALISTA.

El enemigo no dejará de actuar hasta lograr la extinción del SME. Y en tanto eso, es crucial que NADIE deserte de la lucha; y es vital que TODOS paguemos la cuota sindical. Esa es otra lección que se obtiene en la escuela de la resistencia.
Compañero pensionado vitalicio:
Al no pagar la cuota sindical, tu bolsillo tendrá unas monedas más, pero a cambio vas a exponer la vida del Sindicato. ¿O qué? ¿Cómo piensas que seguiremos luchando por el regreso al trabajo? ¿Cómo le seguimos para que no nos mate el neoliberalismo? ¿Cómo sostenemos a nuestro instrumento de lucha por otros 100 años? Debemos seguir luchando y no sólo por dinero, sino por cambiar el sistema económico, aunque tengan que pasar otros 100 años. ¿Sin recursos humanos? ¿Sin recursos financieros? ¿Cómo le hacemos?
Debemos ser conscientes que estamos enfrentando, y seguiremos enfrentando por años, la guerra de exterminio en contra de nuestro sindicato. Que aun recuperando el trabajo, la guerra continuará por otros medios, y será permanente y prolongada. De modo que, compañero pensionado, NO DESANGRES AL SME EVADIENDO LA CUOTA SINDICAL, NO LO DEBILITES.
No olvides que tenemos una deuda moral con todos los que han hecho posible la pensión vitalicia, muy en especial con los compañeros que esperan la reinserción laboral.

NO HAY JUSTIFICACIÓN PARA NO PAGAR LA CUOTA SINDICAL.
Y si el pensionado vitalicio debe cumplir con cotizar el 3% de cuota sindical; más aún y con mayor razón, los que están jubilados desde antes del decreto. TODOS ELLOS DEBEN CUMPLIR CON SU PAGO.
¿Cuál es la razón por la que se ha tolerado por años que esos jubilados, y entre ellos varios miembros de la Comisión de Trabajo del Grupo de Jubilados, NO PAGUEN LA CUOTA SINDICAL? ¡Sería un sinvergüenza quien pretextara no hacerlo por razones económicas! Si los pensionados vitalicios lo van hacer, ¿qué justifica que los otros no lo hagan? Y lo peor, ¿Por qué se permite que haya Representantes Sindicales evasores de la cuota?
Unos, de plano no pagan nada desde que empezó la guerra de exterminio; otros, pagan lo que se les da la gana y cuando se les da la gana, debiendo ser el 3%; los de aquel grupo, que no pagan porque “su cuota sindical se la dan a sus hijos”; los del otro grupo, que por que “no saben qué se hace con el dinero”… ¡PRETEXTOS! Todos hay que pagar, y luego exigir cuentas claras. Con esas falsas excusas no se reconstruye el SME, ni lo preparamos para las batallas del siglo XXI.
Hay “repres” del Grupo de Jubilados que no pagan, pero asisten a las reuniones de la Comisión de Trabajo; ahí, donde se decide el rumbo del movimiento, ellos votan, hablan, participan, y algunos hasta chiflan y abuchean a las pocas voces críticas que se expresan en las Plenarias y Asambleas, pero…NO PAGAN. ¿Ese es el SME que queremos y necesitamos?
Sería bueno que en lugar de andar persiguiendo y hostigando a los que piensan diferente, se persiguiera y se hostigara a los evasores de la cuota sindical, trátese de quien se trate. Y para seguir recuperando de la historia lo que en el presenta se necesita, a continuación se reproduce el texto de Agustín López, publicado el 14 de abril de 1916, en el periódico Rojo y Negro, N° 4 y dice así:
 EL AGRADECIMIENTO DE ALGUNOS SINDICALISTAS”
Es verdaderamente triste y vergonzoso relatar la conducta que ha seguido cierto número de compañeros de este sindicato. No parece sino que, guiados únicamente por sentimientos lucrativos, muy propios de mercenarios, se mezclaron en el seno de la agrupación…
Ahora que el triunfo nos empieza a sonreír, ahora que hemos conseguido ya algo de lo mucho que anhelamos, descubrimos que entre el numeroso grupo de sindicalistas honrados y trabajadores, hay algunos que, cubiertos con la careta de hipocresía, y aún gozando del bienestar económico que les ha proporcionado la agrupación, la desconocen y quizás la vituperen.
¿Qué más prueba de odioso servilismo?
El tesorero en carta muy atenta les interrogó a esos que ni debemos llamar compañeros que si estaban dispuestos a pagar las cuotas que adeudan desde que se fundó el sindicato, y no se dignaron dar contestación alguna. Por la conducta observada se comprende que ni la educación conocen.
El compañero cobrador les hizo una visita y con tono de petulancia suma contestaron que no pagaban. ¡Qué descaro! Ya que apenas se han beneficiado con un pequeño aumento de salario tratan de huir olvidando el imprescindible deber de luchar por la colectividad y no únicamente por el bienestar personal.
Compañeros, ha llegado la hora de extirpar a los zánganos del sindicalismo. Ha llegado la hora de limpiar la escoria de nuestra agrupación. Uníos a mi protesta para expulsar a los abyectos.”
(Tomado de Cuadernos de Formación Sindical 1, editado por el SME, p.p. 170-172.)
UNÁMONOS A LA PROCLAMA DE AGUSTÍN LÓPEZ ¡QUE TODOS PAGUEN LA CUOTA SINDICAL!
Sería muy bueno que se diera a conocer quiénes de la Comisión de Trabajo del Grupo de Jubilados, no pagan su cuota sindical. Sería estupendo que se supiera quiénes sí pagan, cuánto y desde cuándo.
En la construcción del SME del siglo XXI, sería muy bueno poner como requisito ético y moral, que para ser Representante del Grupo de Jubilados, se exhiban los pagos con los que se demuestre estar al corriente en la cuota sindical.
CONMEMOREMOS EL CENTENARIO EN NUESTROS PUESTOS DE TRABAJO.
CONMEMOREMOS EL CENTENARIO CON TODOS LOS REPRESENTANTES DE JUBILADOS PAGANDO EL 3% DE LA CUOTA SINDICAL.
POR UN CENTENARIO VIVO Y COMBATIVO.
MUERA EL MAL GOBIERNO.
VIVA POR SIEMPRE EL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS.
Sumemos a nuestra historia otra victoria. No habrá mejor gesta que contar de estos 100 años, que el haber logrado recuperar nuestro trabajo.
2014: AÑO DEL REGRESO AL TRABAJO.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.