miércoles, 30 de julio de 2014

CARTA ABIERTA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS A LOS LÍDERES POLÍTICOS Y ESPIRITUALES

 
Nota de La Voz del Anáhuac: Recibimos en nuestro correo el escrito que a continuación se reproduce. Nos lo envió Prensa Independiente “La Voz del Colibrí”. Les agradecemos.
Salvo algunas correcciones en la acentuación de las palabras, la reproducción y publicación es textual.
Coincidimos plenamente con el análisis que plantea el escrito al referirse al saqueo, la destrucción, la depredación, la muerte que han perpetrado los señores del dinero y el poder, desde 1492 los invasores europeos, hasta nuestros días los imperialistas norteamericanos y capitalistas del mundo. Coincidimos también con los valores del trabajo comunal, el tequio, la igualdad de todos los seres, el respeto y la armonía con la Madre Tierra y la Naturaleza, nuestra cultura originaria como pueblos mesoamericanos.
No coincidimos con el enfoque teológico del escrito, pero lo respetamos. Así que aquí lo reproducimos íntegro. Ya los lectores se formarán su propia opinión.
Prensa Independiente “La Voz del Colibrí”
Propiedad Común de los Pueblos Originarios.

CARTA ABIERTA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS A LOS LÍDERES POLÍTICOS Y ESPIRITUALES
Cuando las deidades llamadas AP TEEITH, KONG OY, ANAAEB… terminaron de medir los ángulos, los niveles del cielo,  de la tierra y de todo el universo; en seguida celebraron el consejo para la creación y formación de los seres capaces de invocarles y conmemorarlos; después de varios ensayos lograron perfeccionar la obra con la creación de los hombres de maíz que fueron de cuatro colores; este fue el origen de los Mesoamericanos ( los toltecas, los teotihuacanos, los olmecas, los mayas…) Ellos fueron muy sabios, muy agradecidos con los dioses, de corazón justo, de nobles sentimientos, de espíritu solidario y comunal. Con el trascurso del tiempo poblaron frente al Trópico de cáncer y en Mesoamérica; con un proyecto civilizador, de unidad y de reciprocidad basado en la orientación cosmogónica y cosmológica; una cultura de lo comunal; un gobierno comunal, la educación comunal, los medios de producción comunal, el trabajo comunal; una vida sincronizada con los ciclos de la naturaleza y del universo y las deidades compartidas. Con este proyecto común, materializaron los conocimientos de las ciencias y de las artes. Entonces hubo muchos sabios y pensadores; dando prioridad al trabajo de la agricultura qué genero un prodigio de abundante producción que a su vez propulsó la industria y el comercio. En cumplimiento del orden cósmico, construyeron palacios, templos, observatorios, escuelas, casas comunales; todo a base del tequio y el trabajo comunal. Con esta forma de cooperación alcanzaron la grandeza cultural.
Todo era dicha y abundancia; no había pobreza ni tristeza; se daban de una gran variedad y tamaño las frutas y legumbres; muchísimas verduras y quelites qué crecían solos; las mazorcas se daban de gran tamaño sin mucho esfuerzo; se producía el algodón de mil colores por naturaleza; se reproducían las aves y animales de todas las especies; la flora y la fauna eran innumerables y grandes extensiones de selvas; los manantiales, los ríos, los lagos eran cristalinos; las flores cubrían los campos en toda su extensión.
Sin embargo las generaciones espontáneas e inconscientes, los que se separaron del universo por soberbia, han deteriorado la armonía y el equilibrio de la naturaleza; han quebrantado el orden establecido por las deidades; apropiándose de lo que no es suyo, de cuantiosos bienes y riquezas y la destrucción del mundo sin misericordia. A estos les decimos; nadie puede apropiarse de las galaxias, de las pléyades, del sistema solar, de las estrellas ni el firmamento; como tampoco se puede privatizar el astro Sol, la Luna, ni la Tierra ni su contenido como la abundancia biológica, hidrológica y la biodiversidad. Quienes osaran hacerlo es un grave delito, es un atentado y una profanación al orden establecido por los dioses originales, la armonía del universo; que solo provocarían la ira de los creadores, formadores y de la naturaleza. ¿Cómo alguien puede apropiarse de lo qué no ha creado? De lo que no ha formado, de lo que no ha construido y de lo que no ha respetado siquiera. Porque todos formamos parte del universo, tanto el mundo microcosmos como el mundo macrocosmos, somos como una familia gigantesca o colosal, todo va enlazado, nada está separado. Por esta razón el universo es sagrado e improfanable para nosotros, para los pueblos originarios.
La tierra es considerada como nuestra madre, por qué de ella obtenemos todos los productos de lo que es el alimento y lo que es el sustento para la vida; cada parcela, cada solar, cada ejido y la tierra comunal, por su gran función social, económica, y cultural; es sagrada y ella forma parte de nosotros, los arboles gigantes que dan frutas deliciosas; las pequeñas plantas que dan una gran variedad de frutas de todos los colores y sabores; las flores de gran diversidad, formas, colores y aromas armonizan la vida tanto físico como espiritualmente. Los insectos de todas las especies, tamaños, fulgores y colores; son polinizadores y medicinales. La fauna silvestre de diversas clases y tamaños como las aves exóticas, los reptiles y los mamíferos; cumplen una función y una misión; son portadores del mensaje divino y son sagradas; los grandes mares y pequeños mares, los lagos, los ríos, los manantiales y la fresca brizna; generan la vida de las plantas y de los animales. Las grandes montañas, las pequeñas montañas, la tundra, la estepa, la sabana, los montes y valles; por su gran riqueza biológica, hidrológica y de los minerales; satisfacen la vida de todos los seres. Las grandes selvas, los pequeños y medianos bosques, los matorrales y de todas las plantas comestibles y curativas; tienen el valor incuantificable e infinito; además son proveedores del oxígeno que todos compartimos.
La energía cósmica, telúrica, solar, del alba, la luminosidad de la luna y de las estrellas; nos rigen y vigorizan la vida; son innegociables. El viento, el rayo, las nubes, el campo magnético, la lluvia y el arcoíris; armonizan, fertilizan y purifican la tierra; todas estas maravillas del mundo son venerables. Consciente de la perpetuidad del orden establecido por los verdaderos dioses. Nosotros hemos llevado la vida armoniosa con el cosmos, con la naturaleza y con la vida de todos los seres que existen en la superficie de la tierra; o sea, hemos estado en constante reciprocidad, en correspondencia y en sincronía con el universo; sistematizado en el calendario astronómico de los mayas, y todas las actividades comunales que se han realizado como las construcciones arqueoastronómicas, obedecen al orden cósmico.
Esta visión cosmogónica y cosmológica de los pueblos originarios de México han sido arremetidos por las generaciones inconscientes, egoístas y perversas; seres qué padecen de una gran fobia, rencor y resentimiento; cegados de la soberbia, de la codicia, ambición y crueldad; característica de los occidentales. Ellos nos han estado agrediendo sistemáticamente, nos han insultado, nos han calumniado y nos han ofendido diciendo qué somos paganos, idólatras y herejes; para robarnos nuestros bienes a partir de 1492 qué dio el inicio del genocidio más grande de la historia; por el solo hecho de que no somos de su condición; porque no hemos sido cómplices de la destrucción y porque nunca han podido vencernos, y son ellos los que no han querido superarse ni espiritual ni culturalmente. Pero los comprendemos porque su vida nómada y depredadora los confinó a la ignorancia; carecen de visión, entendimiento, sentimientos y razonamiento; debido a que nunca se dedicaron a la ciencia, ni a la agricultura, ni al arte y no han trabajado; solo buscan la vida fácil, solo saben de invasión, de despojo y de la destrucción de los que otros han sembrado, los que otros han construido; apropiarse de los bienes y riqueza ajena; confundir a los pueblos con otro credo para dominarlos y tenerlos sometidos a la explotación, marginación y seguir lucrándose con el trabajo ajeno y continuar con la destrucción del mundo, dejando muerte y desolación a su paso. ¿Dónde están la manada de búfalos que había en Norteamérica, de cuya extensión abarcaba de ochenta km de largo y cuarenta de ancho?, ¿dónde están los 2 mil millones de palomas mensajeras qué volaban por las tierras norteamericanas? Recientemente, ante los ojos del mundo vimos cómo mataban a los cuervos en su morada con bombas por millares; lo cual evidencia que Norteamérica es un lugar de exterminio. Que cuentas les vamos a entregar a la niñez y a las futuras generaciones; ¿acaso les diremos también qué se extinguieron por un meteorito? O qué les vamos a dejar  a los hijos de sus hijos; “por el propio bien razonen un poco”.
Los responsables de la mega-tragedia son los seres poseídos por los demonios qué se dedican a invadir lo ajeno, roban, matan, explotan y esclavizan a los pueblos para hacerse ricos empresarios multinacionales. No solamente nos han declarado la guerra de exterminio, sino también a las plantas, animales y al medio ambiente en todo el mundo; ellos representan una amenaza a las especies qué han sobrevivido y qué hoy están en peligro de extinción  como: el jaguar, el tapir, el cocodrilo, las tortugas, el armadillo, el ocelote, los rinocerontes, el lobo, las ballenas marinas, la pantera, el reno, el bisonte… las aves más perseguidas son: el águila arpía, la grulla, la guacamaya, el pavorreal, el avestruz,  el tucán,  el quetzal y lo más escalofriante y terrorífico es el genocidio; la desaparición de muchos pueblos y luchadores por la justicia universal.
Ya los hemos tolerado demasiado, por qué sabemos qué no están en plenas facultades mentales, a causa de qué se desconectaron con el universo. Pero no debemos de legalizar ese atentado; pues ellos nos siguen aplicando la guerra de baja intensidad con el afán de destruirnos por todos los medios qué tienen a su alcance y con su maquinaria bélica más sofisticada; eso ha sido su obsesión y no otra cosa. A estos les reiteramos. Nadie puede vencer la razón, la libertad, la justicia, la igualdad, la comunalidad ni el orden establecido por las deidades; solo podrán manipular, suplantar y tergiversar la verdad; pero su maldad será efímera y pasajera; porque todo el mal tiene un límite. Y todo lo que hay en el universo, forman nuestra  familia; por lo tanto somos indestructibles, permanentes e invencibles. Quienes insisten en seguir atentando contra la naturaleza y contra la humanidad; solo cosecharan su autodestrucción por qué no tienen la razón, ni juicio, es la falta a la moral y ética.
Por naturaleza, todos los seres nacen libres e iguales y deben de vivir libres e iguales, los qué continúan destruyendo la naturaleza y de todo lo que de ella coexiste, alterando el orden cósmico; se lo hacen a ellos mismos y a sus hijos, la única vía de que puedan salvarse es qué sincronicen la vida con el universo; para eso deben de asumir la conciencia cósmica, ecológica, humanista y comunal por una parte y por la otra es devolviendo los bienes y riquezas a quienes les han despojado, como a los que son comuneros por naturaleza; además indemnizar los daños que les han hecho a los pueblos originarios, a sus mismos hermanos y a la naturaleza. Por ejemplo, los regímenes burgueses deben de restituir las tierras  a los pueblos qué originalmente les pertenecen y Estados Unidos de Norteamérica debe de devolver el territorio que le robó a México en el año de 1847; porque la riqueza natural debe de ser distribuida y disfrutada de manera equitativa y según el trabajo, esto sería posible si se esfuerzan en auto transformarse; asimilando la conciencia humanista, socialista y universal; desembarazarse de todos los defectos y vicios; pero si no revolucionan el pensamiento; entonces se condenarán a la autodestrucción, confundiéndose entre ellos para devorarse entre sí la mayoría y el resto desaparecerán de la faz de la tierra por los fenómenos celestiales y telúricos y por los movimientos sociales hasta la extinción definitiva. Muy doloroso terminará la humanidad de flor de mayo si no recapacitan de manera urgente. Solamente se salvarán los pueblos que no se han dejado de pervertir ni hayan sido contaminados por las generaciones inconscientes; los que luchan abnegadamente en defensa de la vida; los de corazón puro y limpio; los sanos de espíritu, cuerpo y alma; los que han resistido heroica e históricamente y los que viven en sincronía con el universo. Nosotros solo les manifestamos lo qué puede y lo qué ha de suceder si no dejan de destruir el mundo. Los ricos y los autonombrados líderes mundiales, nacionales y locales; son ellos los que más han robado y explotado a los pueblos originarios, los que han saqueado la riqueza natural, los que han destruido la vida, la dignidad, la cultura, a la naturaleza, son ellos quienes deberán de pagar justo sus pecados, ofensas y profanación  de acuerdo a la magnitud del daño que han causado.
Este documento puede ser reproducido de tal manera que el mensaje llegue hasta los últimos confines del mundo.
PRENSA INDEPENDIENTE “LA VOZ DEL COLIBRÍ”
PROPIEDAD COMÚN DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.
 
FUENTES:
Todos los libros proféticos de los pueblos originarios de México.
La historia natural.
El códice original resguardado por el linaje de los Itzaes.
Consejo General y el Libro del Consejo de los Pueblos Originarios.
Septiembre de 2011 México DF.