jueves, 20 de febrero de 2014

Febrero de 2014: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DE CHIAPAS?

 
ALAI, América Latina en Movimiento
México, 2014-02-17

No terminaba de informarme sobre la agresión de campesinos indígenas de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos –CIOAC- Democrática, a Bases de Apoyo Zapatista (31 de enero), al personal del Hospital San Carlos y del ultraje de mujeres campesinas indígenas a las religiosas misioneras encargadas del hospital, cuando una turba de tzeltales de San Juan Cancuc golpeó y quemó vivos a dos indígenas tzeltales de Tenejapa (6 de febrero).

Saltó la pregunta: ¿Qué está pasando en las comunidades indígenas?

Se sacudió la memoria y asomaron sucesos funestos del pasado. Recordemos dos: Los caciques indígenas “católicos tradicionalistas” de San Juan Chamula expulsaron sistemáticamente a miles de indios de sus parajes. Usos y costumbres que se practicaron a lo largo de cuatro décadas. En la actualidad los prestamistas usureros se enriquecen y despojaban a sus víctimas con un 10% de joltakin –interés mensual- profundizando una miseria endémica… En 1983, en el paraje Tzakiuc’um, municipio de Chalchihuatán, fueron masacrados once campesinos indígenas. Los autores materiales fueron indígenas instigados por caciques, también indígenas, del mismo municipio. El líder era un indígena tzotzil presbiteriano. Al parecer, en la cultura regional la falta de respeto a la vida y la dignidad humana es uno de sus componentes y puede estallar en cualquier momento.

Hace días un viejo amigo y gran conocedor de la cultura Chamula se lamentaba de los abusos que cometen contra los migrantes chamulas de los dos lados de la frontera. A veces se ven “obligados” a llevar mercancías ilícitas. Muchas veces deportados. Algunos son secuestrados y sus familiares se ven precisados a pedir préstamos para poder pagar onerosos rescates. La deuda los mantendrá sujetos al usurero por mucho tiempo si es que logran pagar antes de perder sus bienes empeñados.

Entonces abrí el tema de los linchamientos en San Juan Chamula y el último en San Juan Cancuc. En su mayoría impunes. Las cosas pueden ser tan complicadas que en Chamula que los linchamientos se han filmado, editados y puestos a la venta sin límite en los mercados locales, de San Cristóbal de Las Casas y subidos a la red.  (1)

¿Qué está pasando?
A esa pregunta se responde:
a) Disculpando y/o justificando a los indios;
b) Con una explicación económica materialista que nos hablan de las difíciles condiciones económicas que se están viviendo en las comunidades.
Base de la inestabilidad social que desestructura familia y comunidades. Inestabilidad que construye un enorme encabronamiento y frustraciones, de tal forma, que en un momento dado las víctimas de la violencia estructural, “no buscan quién se las hizo sino quien se las pague”.  
También me han respondido: “¡Eso pasa en todo el mundo!”
Entonces pregunto: ¿Así es la humanidad?
A algunos agentes de pastoral les he preguntado: ¿Qué pasó con 40 años de trabajo a ras de suelo en los pueblos y comunidades? ¿Qué le faltó? ¿Por qué la gente olvida a quienes les han apoyado y servido por tanto tiempo? ¿Por qué la ingratitud? ¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué la bestialidad se hace presente?
“Creo que nuestro trabajo ha sido muy racional y me parece que se sigue haciendo igual. Nos faltó hacer un trabajo más profundo…” 
Con otro agente de pastoral comenté: Debió ser doblemente doloroso que hayan sido las mujeres indígenas las que cometieron el ultraje. Coincidimos y después de varios pensamientos me dijo: “El hecho me trajo a la mente la película La lengua de las mariposas.
Ayer me encontré a un amigo y le pregunté por su compañera. Me dijo que andaba por Oaxaca en una reunión de mujeres. Le dije, ojalá y se apuren. La violencia, crímenes contra las mujeres está incontenible y la sociedad está temerosa o indiferente. “O las dos cosas”, contestó.
Hoy estuve charlando con una compañera feminista y actuante. Le pregunté si estaba informada de las agresiones a las hermanas del Hospital de San Carlos y me respondió que no. Esa fue la respuesta de varias compañeras de una red de grupos de mujeres en San Cristóbal dedicadas a la defensa y promoción de los derechos de las mujeres, contra la violencia y los feminicidios. Les decía que habría que ir a darles un abrazo a las hermanas.
No entendía la frecuencia en la que andaban.
La compañera me decía de las grandes dificultades para actuar juntas.
Como dice Margarita Pisano, es el Triunfo de la Masculinidad, le contesté.  Unos párrafos de la introducción al libro:  
“Es difícil hacer un análisis de cómo y cuándo las mujeres perdimos la batalla, cómo fuimos sometidas, cuándo fuimos narradas, y colocadas en el ámbito cultural de estas lecturas míticas donde está instalada la idea de la superioridad masculina en contra partida a nuestra inferioridad”.
“Una cultura que siembra la desconfianza sobre sí misma, así como en el ser humano, logra constituir una sociedad agresiva y en constante defensa. Esta es la dinámica del dominio en la que hemos vivido las mujeres desde los inicios de la sociedad patriarcal”
Para como están las cosas, yo me muero si no hago algo”, decía la compañera.
Yo preguntaba: ¿Será que necesitamos detenernos para reflexionar sobre lo que estamos haciendo? Tenemos que respondernos: ¿Será que es lo que se necesita hacer? ¿Es lo único que se puede hacer? ¿Qué debemos hacer para que lo que tejemos de día no nos lo destejan de noche?
La bestia no descansa.
Más tarde charlé con un amigo chamula y le pregunté cómo veía los linchamientos en Chamula y en San Juan Cancuc… “Es muy malo lo que está pasando… las gentes dicen que está bien para que no haya más robos o violaciones… los hacen para aprovechar… hay gente muy mala pero no es en todos los parajes… hay pobreza… no muy alcanza para vivir… de nada sirve tener estudio… no hay trabajo para vivir con lo necesario… hay mucha droga… los jóvenes consumen cocaína… muchos salen y no regresan… abandonan o tienen otra mujer en el otro lugar… los polleros engañan a la gente… se enriquecen… está muy feo todo…”
El panorama está muy feo.
Creo que hay que hay que bajar la velocidad, meter closh y freno para plantearnos nuestras preguntas a según donde estemos e intentar responderlas.
La Bestia nos lleva años de ventaja.
¿Vio usted la película: La lengua de las mariposas?    
 
Comentario de La Voz del Anáhuac al autor:
Para entender qué está pasando en las comunidades indígenas de Chiapas, no ‘en general’, sino específicamente en las que son Bases de Apoyo Zapatistas o adherentes a la Sexta, no basta con recordar los viejos conflictos religiosos que han provocado conflictos internos, expulsiones, linchamientos, etc..
Hay que considerar que en territorio zapatista se está construyendo algo diferente y nuevo: la autonomía, la otra forma de hacer política, el autogobernarse bajo el principio de que el pueblo manda y el gobierno obedece, el hacer esto no como un privilegio (pues no hay paga) sino como un servicio a la comunidad. Regida esta forma de autogobierno en principios básicos, como: servir y no servirse; obedecer y no mandar; representar y no suplantar; proponer y no imponer; convencer y no vencer; bajar y no subir; construir y no destruir. Es decir, una práctica democrática 180° opuesta a la concepción ‘oficial’.
Se está construyendo con trabajo colectivo que no enriquece a nadie, sino que procura un mejor nivel de vida para tod@s. La tierra recuperada es trabajada colectivamente y su fruto es para tod@s: de ahí los recursos para construir las escuelas y clínicas autónomas, de ahí lo necesario para echar a andar otros proyectos productivos colectivos, autogestivos. El autosostenimiento de las comunidades zapatistas ya no depende de la solidaridad de la sociedad civil, sino del trabajo colectivo, organizado, autogestivo que se coordina por las Juntas de Buen Gobierno.
Hay que considerar que son ya 20 años desde el alzamiento de 1994 y 10 años de la práctica por la vía de los hechos de los Acuerdos de San Andrés, es decir, del ejercicio de la autonomía por los pueblos mismos, desde los Caracoles en que las Juntas de Buen Gobierno coordinan cada una de las zonas zapatistas: tzotzil, tzeltal, tojolabal, chol, tzotz-choj.
Y hay que considerar que ni el cerco mediático, ni las campañas asistencialistas de ‘apoyos’ oficiales, ni el hostigamiento de los grupos paramilitares, ni la división que pretenden sembrar los partidos políticos y sus ‘organizaciones sociales’, ni los intentos de despojo, ni los desplazamientos forzados, ni las agresiones, ni los encarcelamientos, ni los golpes, ni la persecución, ni la tortura, ni los asesinatos, ni el desprecio, ni toda la contrainsurgencia que coordinadamente llevan adelante los gobiernos municipales, estatal y federal, con la complicidad de los partidos políticos y las ofensivas de sus grupos paramilitares, las policías y el ejército, han podido detener el avance de la autonomía zapatista. 
No, no los han podido cooptar, ni derrotar, ni corromper, ni amedrentar. Resisten dignamente y mucho han aprendido, l@s que desde antes de 1994 ya luchaban y quienes nacieron ya en esta otra nueva realidad. Viejos y jóvenes potencian sus saberes y como una nueva forma, un paso nuevo en la lucha, ahora comparten esta experiencia a sus alumn@s en la Escuelita Zapatista. Saben que su mejor defensa es demostrar a tod@s que el ‘otro mundo posible’, que para much@s es una utopía, ahí es algo real que está construyéndose en el día a día. Los largos silencios zapatistas no han sido de inactividad. Todo el tiempo, para los pueblos zapatistas, es un paso más en el fortalecimiento de su organización autónoma, de su conciencia y del convencimiento de estar haciendo, no sin errores, lo necesario para alcanzar su plena emancipación.
Y hay que considerar que esta es la principal preocupación de ‘la bestia’ estado-capital. Necesita utilizar todos sus recursos económicos, políticos y militares para destruir este proceso que ya le es una pesadilla. Uno de esos recursos es la llamada ‘Ruta para el diálogo en Chiapas’, pero mientras la intenta, continúa su beligerancia contrainsurgente.
Eso explica lo ocurrido en el Ejido 10 de Abril, en la Colonia Puebla de Chenalhó, el Acteal, en Tila, el San Sebastián Bachajón, en San Marcos Avilés, en Mitzitón y en todas las comunidades bases de apoyo zapatistas o adherentes a la Sexta donde hay conflicto.
Y no, no es que la humanidad sea mala de por sí. Aquí, lo que hay de fondo es una expresión muy clara de la lucha de clases...

Divagar en que si las 'usos y costumbres', o si las rivalidades religiosas, o la idiosincrasia de los pueblos indígenas pueden ser elementos que nos expliquen la violencia en torno a las comunidades rebeldes, es un equivalente a dar por válida la coartada de 'conflictos intercomunitarios’ que en vano esgrimió el poder para ‘explicar’ la masacre de Acteal. Sería una desafortunada reedición del ‘Libro Blanco’.
 
Colectivo Azcapotzalco

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