martes, 22 de octubre de 2013

Primo Tapia y la lucha por la tierra comunal en la región p’urhépecha, años 20’s del siglo XX

Texto y foto de Pável Uliánov Guzmán
Durante la década del 20 del siglo pasado, los p’urhépecha de Naranja, Tiríndaro y Tarejero, encabezados por Primo Tapia, lograron la expropiación de la hacienda de Cantabria, propiedad de latifundistas, adelantándose por más de una década al llamado “reparto agrario”.
Primo Tapia, líder p’urhépecha multifacético, seminarista expulsado, jornalero de hacienda, bracero en Estados Unidos, anarquista, magonista, gran organizador, delegado de los pueblos de Naranja, Tiríndaro y Tarejero, integrante del Partido Comunista Mexicano como secretario de propaganda, impulsor del movimiento agrario y sindical en México, primer secretario general  de la Liga de Comunidades y Sindicatos Agraristas de la Región Michoacana, activista de la organización de Trabajadores Internacionales del Mundo y uno de los líderes más populares del movimiento campesino michoacano.
Primo nació el 9 de junio de 1885, en una familia que hablaba el idioma español y el p’urhépecha, sus padres fueron Estaban Tapia y María del Rosario de la Cruz.  En 1900 ingresó al Seminario de Erongarícuaro, pero en 1903 fue expulsado por su rebeldía a la disciplina estricta del plantel,  causa por la cual entró a trabajar como jornalero en la hacienda de Cantabria, mismo latifundio que conocería desde sus entrañas para posteriormente ser artífice de su destrucción.
De 1907 a 1919  trabajó como obrero en Estados Unidos,  donde se afilió al sindicato Industrial Workers of the World, también en Estados Unidos conoció y vivió con los hermanos Flores Magón, conociendo la ideología anarquista, así como las formas de organización y experiencias del movimiento comunista internacional, mientras que, al mismo tiempo, participaba en huelgas, manifestaciones, reuniones y mítines del movimiento obrero norteamericano.
Tapia regresó a Naranja en 1920 y dio inicio a la organización de los campesinos para obtener la tierra de forma comunal, arrebatándosela a la hacienda de Cantabria, toda vez que existían condiciones para ello, pues una de las principales causas de la Revolución Mexicana fue la lucha por la tierra, a la que miles de mexicanos se sumaron con la promesa de restitución de tierras.
Bajo este contexto, Primo Tapia fue elegido delegado de los pueblos de Naranja, Tiríndaro y Tarejero. En 1921 se adhirió al Partido Comunista de México. Con Isaac Arriaga, Apolinar Martínez  y otros cuadros de izquierda impulsó el movimiento agrario y sindical en México. En diciembre de 1922, al fundarse la Liga de Comunidades y Sindicatos Agraristas de la Región Michoacana, fue promovido como su primer secretario general. Junto con Úrsulo Galván y J. Guadalupe Rodríguez, Primo intervino en el proceso de organización y lucha del campesinado del país.
Los esfuerzos de la Liga y de Primo Tapia en la búsqueda de la tierra comunal, tuvieron éxito en marzo de 1924, escribe Primo Tapia en una carta a Martínez Mujica, “fueron impuestos en posición definitiva de los ejidos de los pueblos de Naranja, Tiríndaro y Tarejero, las siguientes cantidades de tierra: para Tiríndaro, 798 de ciénega, tomado de las haciendas de El Cotijo y de Cantabria, para Naranja, 716 de Buenavista y Cantabria, todas estas cantidades en hectáreas, nuestros ejidos casi alcanzan a copar Cantabria, somos señores de terrenos. Por lo que va a este punto, está cumplida mi ambición, nada pido al mundo”.
Primo logró sus objetivos por varios factores, en primer lugar se dedicó a consolidar la unidad interna de Naranja por medio de la unión de las familias Gochi y de la Cruz. Posteriormente nucleó alrededor suyo a un grupo de agraristas y revolucionarios que habían luchado desde una década antes como  Eluterio Serrato, Gabino León y Salvador Espinoza de Naranja, Severo y Félix Espinoza de Tirindaro y Juan C. de la Cruz de Tarejero. En adelante enarboló la lucha por la tierra agrupando a las comunidades de Naranja, Tiríndaro y Tarejero, fundando para ello un sindicato de comunidades agrarias. En otro frente,  organizó a las mujeres indígenas mediante Ligas Femeniles, explicando la importancia toral de las mujeres en la lucha y creando cooperativas para su manutención económica. Finalmente combinó las luchas comunales con las luchas nacionales, teniendo  siempre como eje la lucha por la tierra.
El 26 de abril de 1926, Tapia fue aprehendido por órdenes directas del presidente Plutarco Elías Calles, debido a la lucha social, agrarista e indígena que representaba; por su peligroso ejemplo, fue torturado y asesinado al día siguiente, sin embargo, a casi 90 años de su asesinato, su ejemplo de lucha, es un referente histórico de la larga tradición de resistencia y sobre todo, paradigma de victoria de los pueblos p’urhépecha.

No hay comentarios: