miércoles, 25 de septiembre de 2013

Caminando juntos (profesores y estudiantes unidos en la lucha contra la reforma “educativa” neoliberal)

 
 
Por Heriberto Paredes y Ana Ivonne Cedillo

Desde hace ya varias semanas, las universidades y escuelas de educación media superior, superior y normales rurales comenzaban a discutir las formas de apoyar al movimiento magisterial. Poco a poco las asambleas estudiantiles se iban reconfigurando, sin embargo todo se apresuró cuando el Zócalo capitalino fue desalojado por la Policía Federal y el campamento de maestros tuvo que replegarse a otros espacios, notoriamente el Monumento a la Revolución.

En aquellos momentos de rapidez en los acontecimientos y descontrol en lo venidero, algunas universidades como la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) abrieron de inmediato sus puertas para que los maestros, golpeados y mojados pudieran refugiarse y descansar. Refugiarse.

Siempre es el seno estudiantil un lugar de mucho cobijo y de mucha solidaridad. Los estudiantes se organizan y luchan, apoyan las causas más nobles de este país, se desviven en brigadas callejeras de información, elaboran mantas en las madrugadas, consiguen alimentos y plásticos para eludir las tormentas. Son los estudiantes el sector más numérico junto con el magisterio, y esta capacidad les permite ser contundentes en muchos aspectos. No olvidaremos nunca el movimiento estudiantil de 1999-2000, no dejaremos de ver los mucho que enseñó y lo bueno que dejó.

No podía ser menos ahora: luego de los múltiples intentos por cambiar el perfil de los estudiantes a nivel nacional, de “modernizarlos”, de quitarles la conciencia social, luego de que las modificaciones a los contenidos escolares nos han arrebatado la historia y el pensamiento crítico, aún quedan semillas de rebeldía en los jóvenes mexicanos. En un ejercicio de extraordinaria organización, se vivieron paros activos en facultades y escuelas, CCH’s y preparatorias, un ambiente de mucha discusión, talleres de educación popular y trabajo colectivo era posible sentirlo en las 48 horas que duró esta acción de protesta. Nuevamente la voz estudiantil se había escuchado en las calles al sumarse varios contingentes a la movilización magisterial del mismo 18 de septiembre, una vez más contingentes coloridos y con mucha música se vieron abarrotando las calles capitalinas. Siempre las reminiscencias del 68 alientan a quienes hemos seguido los procesos sociales.

Más allá de la tibia presencia de las dirigencias sindicales de las secciones magisteriales de Oaxaca, Chiapas y Michoacán, quienes no atinaron sino a retirarse, en graciosa huida, del templete en la plaza de las Tres Culturas, lo que realmente dejó la marca fue la presencia estudiantil: pacífica, organizada y combativa. Fueron estudiantes de la Normal de Tiripetío quienes encabezaron a los profesores que decidieron avanzar hacia el zócalo, y fueron ellos mismos quienes mantuvieron en todo momento la calma sin perder el humor y burlarse de la actitud acartonada y amenazante de los granaderos. Fueron estudiantes quienes luego de la marcha regresaron a sus escuelas para fortalecer el paro y llevar la información a las asambleas.

Ahora presentamos tan sólo algunas muestras de lo que sucedió en este ambiente estudiantil. Se trata de dos videos, uno acompaña lo que en la UACM campus Centro Histórico sucedió y el otro aborda opiniones y perspectivas desde la propia voz de los estudiantes en la movilización del 18 de septiembre. Acompañamos esta entrega con un comunicado del naciente Frente Estudiantil 13 de septiembre, surgido en el seno de la UAM Azcapotzalco.
La UACM camina al lado de los maestros

La mañana del jueves 18 de septiembre dio inicio el paro de 48 horas en diferentes universidades de la Ciudad de México como una acción de solidaridad hacia los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes han venido manifestando su inconformidad ante la reforma educativa propuesta por el gobierno federal.

Dentro de las instituciones que se unieron al paro de labores se encuentran: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), Instituto Politécnico Nacional (IPN) y escuelas de nivel medio superior como los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) y preparatorias.

Desde las seis de la mañana la UACM hizo el cierre total de actividades, situación que concluirá hasta la noche del día viernes. Ángel Quetzal, estudiante de la carrera de Comunicación y Cultura en plantel Centro informó que en cada plantel se realizaron acciones informativas, con el objetivo de dar a conocer las consecuencias no solo de la reforma educativa, también energética y hacendaria. “Además de poner un poco de música, estamos hablando con la gente a través del micrófono, directamente y estamos repartiendo volantes” expresó Quetzal.

En los demás planteles de la universidad, se realizaron actividades simultáneas de información y culturales. En Casa Libertad llevaron a cabo una marcha del plantel a Eje 6, así como el cierre intermitente en semáforos con información y boteo en los colectivos. A ellos se les unieron estudiantes del Instituto de Educación Media Superior, IEMS, quienes no sólo marcharon sino también colaboraron con las acciones programadas.

A pesar de que un grupo de estudiantes en el plantel Cuautepec manifestó su inconformidad hacia el paro de labores, las actividades informativas se llevaron a cabo, realizando mesas de trabajo, volanteo en colonias aledañas y transporte público.
Comunicado Frente Estudiantil 13 de Septiembre

La lucha de los maestros de la CNTE comenzó con la inminente aprobación de una llamada “reforma educativa” que más que un avance para la educación nacional significa un enorme retroceso en cuanto a derechos laborales que amenaza con profundizar la brecha de desigualdad que caracteriza al pueblo de México. Maestros de la Sección 22 junto con otros decidieron marchar hacia la Ciudad de México para exigir al gobierno que antes de aprobar una reforma considerara las condiciones de su pueblo, de sus trabajadores, de su realidad.

Esta reforma es parte de las “reformas estructurales” propuestas por el gobierno priísta, emanadas de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Esto incluye también las reformas: laboral, fiscal y energética. Las recetas neoliberales suelen ser impuestas desde los organismos antes mencionados y se exige su inserción en países que no están preparados para ello, como es el caso de México. Nuestro país se caracteriza por la gran desigualdad en que viven sus habitantes: tiene al mismo tiempo al hombre más rico del mundo y comunidades con un nivel de miseria comparable al del África subsahariana.

La introducción de estas reformas crea, entre otras cosas, las condiciones de posibilidad para la privatización de la educación. Con privatización nos referimos a un largo pero contundente proceso de inserción del capital privado en el campo educativo que minimizaría el papel del gobierno en la misma; esto significa la eliminación de subsidios (libros de texto gratuito, desayunos, etc.) y la imposibilidad de garantizar la educación laica, gratuita y de calidad que el pueblo necesita.

Las recetas neoliberales se han aplicado en otros países con condiciones similares a las de México y los resultados han sido desastrosos. Durante la dictadura chilena, financiada por el gobierno estadounidense, las mismas reformas estructurales fueron aprobadas y comenzó un proceso que generaría una increíble desigualdad. Ahora, más del 75% de la educación chilena es financiada por el capital privado limitando entonces el acceso a la misma para una gran parte de la población. La injusticia es tal que hoy en día todas sus universidades son privadas y además son las más caras del mundo: estudiar la universidad en Chile es mucho más caro que estudiar en un país de primer mundo como Italia o Francia.

Ante el gran peligro que significaba la aprobación de estas reformas estructurales, el grupo de maestros en defensa de la educación decidió tomar la plancha del Zócalo de la Ciudad de México para despertar a quienes, desde arriba, eran aún incapaces de ver las consecuencias que su decisión podía traer. A este movimiento se unieron grupos de la sociedad civil conscientes de la importancia de defender la educación, entre ellos institutos de educación superior pública como UAM, UNAM, IPN, ENAH, UPN, BENM, Chapingo, etc.

El día 13 de septiembre, los maestros en resistencia que ocupaban la plancha del zócalo fueron desalojados con gran violencia. Amedrentaron y golpearon por igual a hombres, mujeres y niños además de despojarles de todos sus objetos personales. Ante esta terrible acción de la autoridad, se convocó por parte de la misma CNTE a un paro cívico nacional de 48 horas que mostrara el repudio de la sociedad general ante la intolerancia e incapacidad de diálogo por parte del gobierno y por supuesto, ante las reformas estructurales de corte neoliberal que se quieren imponer a la ciudadanía.

Como estudiantes universitarios sabemos que la lucha de los maestros no sólo es justa sino necesaria y que es nuestra obligación informarnos e informar a los demás acerca de lo que la aprobación de estas reformas puede significar para el país y la educación, es por eso que el día martes 17 de septiembre se convocó a una asamblea general en la plaza central de la unidad en la que se informó acerca de las acciones del gobierno pero también de los objetivos del movimiento magisterial y el porqué de la lucha, posteriormente se escucharon propuestas y opiniones tanto a favor como en contra. Dos horas después de iniciada la asamblea comenzó la votación en donde se aprobó el paro solidario de 48 horas que daría inicio el mismo martes a las 22:00 horas.

Tras la toma de las instalaciones, el grupo de estudiantes que mantuvo el paro discutió ampliamente acerca de las reformas, la lucha del CNTE y la educación pública. Se realizaron diversas asambleas en donde, además, se dio inicio a la organización de brigadas informativas que permitieran al pueblo de México conocer el porqué de la lucha de la CNTE y los estudiantes.

Así nace el Frente Estudiantil 13 de septiembre, un grupo de estudiantes decididos a luchar activamente por la educación pública. Con la convicción de dar apoyo solidario a aquellas organizaciones que se encuentren también en pie de lucha, y dispuestos a informar por diversos medios a la comunidad estudiantil y la sociedad en general de problemas clave en el país, como son en este momento las reformas estructurales.

Frente Estudiantil 13 de Septiembre, UAM-Azcapotzalco
 

Dos videos:
18SMX - Alumnos y maestros toman las calles
Testimonios de profesores integrantes de la sección 22 del CNTE y alumnos de instituciones públicas entorno a la resistencia y estrategias de la lucha encabezada por el magisterio a un mes de su inicio.
Estudiantes en apoyo a los maestros en lucha
Desde las seis de la mañana la UACM hizo el cierre total de actividades, situación que concluirá hasta la noche del día viernes. Ángel Quetzal, estudiante de la carrera de Comunicación y Cultura en plantel Centro informó que en cada plantel se realizaron acciones informativas, con el objetivo de dar a conocer las consecuencias no solo de la reforma educativa, también energética y hacendaria. “Además de poner un poco de música, estamos hablando con la gente a través del micrófono, directamente y estamos repartiendo volantes” expresó Quetzal.