lunes, 27 de mayo de 2013

Los medios señalan, la policía ejecuta. Persecución a periodistas señalados como “radicales infiltrados”

Escrito por  Ramón Andrio
 
El 22 de mayo fue detenido en su casa R., un compañero fotoperiodista que trabaja para Diario Independiente Digital y Mundo Obrero. Casi en cada lucha que hay en Madrid puedes encontrarte con R. tomando fotografías.
La última vez que yo coincidí con él, R. ya había aparecido señalado como “infiltrado violento” en las páginas de El Mundo, La Razón y ABC. Lo vi en Génova, en una de las tantas acciones en que enfrentamos la dictadura que avanza.
No nos conocemos mucho, apenas de vernos en la calle o alguna asamblea, pero lo suficiente para saludarnos amistosamente. Le pregunté qué tal después de su aparición en los medios. Estaba tranquilo. Siempre hay algún mando más hostil, decía, refiriéndose a la policía; no les gusta que les haga fotos pero yo creo que un periodista tiene un punto de vista obligado. Es cierto, no es lo mismo fotografiar los hechos delante de la policía que detrás, fuera que dentro de una manifestación, a nuestro lado que enfrente.
Acabamos hablando de Rodolfo Walsh, de cómo no tomar un punto de vista es tomar el punto de vista del poder y de para qué sirve un intelectual que no actúa. La frase exacta de Walsh es, “un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”.
Él no fue tan rotundo como Walsh. Simplemente consideró que esa era su forma de informar, desde el lado de acá. Cada uno puede tomar la opción que quiera y no entendía bien que otros colegas le recriminasen: “tú es que te metes mucho” le dicen. Más o menos en ese momento de la conversación nos separamos en medio de la acción.
Ahora, días después, ha sido detenido en su propia casa. No ha sido cubriendo un escrache. Ni tomando fotos de una manifestación. Tampoco durante una carga policial. No ha sido haciendo un reportaje de una ocupación ni cubriendo una lucha contra un desahucio. No. Ha sido en su casa.
La policía ha tenido que identificarle, dar con el lugar en el que vive, desplazarse hasta allí, esperar a que esté en su domicilio y después abordarle entre varios para detenerlo. Han tenido que tomarse todas esas molestias, realizar todas esas gestiones sin que nadie, durante todo el tiempo que va desde la identificación hasta la detención, decida evitarlo. Y con la connivencia del régimen.
Y aquí empleo régimen para referirme a un entramado que implica por supuesto el poder político y económico, pero también los medios de comunicación y la policía trabajando juntos.
Durante la dictadura de Videla en la Argentina la prensa señalaba y la policía actuaba. Pero al menos, en descargo de la prensa, se podría decir que había sido secuestrada por el régimen. Ahora no ha hecho falta. Algunos medios son el régimen tanto como la policía. Veamos cómo actúan perfectamente orquestados.
Primero. 12 de abril de 2013
Durante el escrache a Jesús Posada, actual presidente del congreso de los diputados, la policía agrede a la prensa varias veces. Eso es algo habitual pero ahora, por primera vez, sucede en un momento de tranquilidad y sin que haya ninguna tensión previa.
Sancionan a un reportero por fotografiar una pegatina, multan a un fotoperiodista por apartar el brazo de un policía intentando tomar una fotografía y empujan a cualquiera que tenga una cámara tratando de amedrentar.
En concreto, a R. le arrancan el brazalete de periodista, le avisan de que mejor que se calle cuando lo reclama, le acusan de dar órdenes a la policía y le identifican. [1]
Segundo. 13 de abril de 2013
El día siguiente al escrache, dos medios de comunicación deciden abrir sus portadas con fotografías de R. Aparece en las portadas de La Razón y El Mundo, que no dudan en dar por bueno el relato policial: R. no es periodista, es uno de los activistas violentos que se infiltran como periodistas.
El pie de foto de La Razón es “El escrache de ayer” [2] y el de El Mundo es “La policía impide el paso de los manifestantes, ayer, ante la casa del presidente del congreso” [3]. Qué casualidad que los dos medios coincidan en la foto del protagonista de la acción y que ninguno cuente que R. es un periodista al que la policía arranco su brazalete.
Tercero. 17 de abril
Hasta ahora, R. ha sido hostigado e identificado por la policía y después expuesto por dos medios de comunicación de tirada nacional. Este día, además, va a ser señalado por el diario ABC como “radical infiltrado como fotógrafo”.
ABC publica un artículo titulado “La policía investiga radicales que se infiltran en protestas como fotógrafos” [4] ilustrado con tres fotografías. En las tres aparece R.: una del 5 de abril, otra del 23 de febrero y la última de nuevo del 12 de febrero, el día del escrache. Desde la fotografía más antigua hasta que se publica el artículo han pasado 56 días. Mucho tiempo para que ABC haya encontrado por casualidad en su archivo la fotografía de alguien que es a priori desconocido.
Cuarto. 1 de Mayo
Es el día los trabajadores y trabajadoras y en la plaza de Chamberí se sucede una manifestación pro franquista sin presencia policial. Un grupo de antifascistas que denuncia el suceso es acorralado por la policía e identificado. R. está cubriendo la persecución política contra los antifascistas cuando un policía le reconoce. Ha salido ya en hasta 5 fotografías en tres medios, ha dejado de ser un periodista anónimo.
El policía le aborda diciéndole: “Luego me vas a dar tu documentación porque periodista tú no eres” [5]. Una frase casi calcada a algunas afirmaciones que aparecían en el artículo de ABC: “Suelen comportarse como periodistas que hacen su trabajo (aunque los verdaderos [periodistas] saben que no lo son)”. El policía sigue acosándole y acusándole de no ser periodista, algo que es claramente mentira y los agentes ya saben puesto que le han identificado al menos una vez como periodista, el día que le quitaron el brazalete.
Cuando se cansa de acosar a R. termina amenazándole: “ahora estoy bastante ocupado, en cuanto tenga dos minutos le voy a llevar a comisaria”. No tuvieron esos dos minutos hasta el día 22 de mayo.
Quinto. 22 de mayo
R. es arrestado en su domicilio. En el mismo día es arrestado también en Madrid otro fotoperiodista (A.L.) [6] Ambos pasan la noche en la comisaría de Moratalaz. Según la Jefatura Superior de Policía, se les acusa de "agredir a agentes de paisano de las brigadas de información de la Policía cuando intentaban practicar detenciones" y de alentar a que otros manifestantes participaran en la agresión.
Sexto. 22 de mayo
ABC es de los primeros medios en publicar la noticia de las dos detenciones. Dando por válida la opinión de la policía titula “Detienen a dos fotógrafos por agredir a policías en protestas callejeras” [7] y de nuevo ilustra la noticia con fotografía de R. Pero sobre todo, no tiene ninguna vergüenza al dejar claro quién señaló a R. en el subtítulo de noticia: “ABC denunció hace un mes la existencia de fotógrafos infiltrados en esas manifestaciones, que provocaban altercados y golpeaban a agentes”.
Séptimo. 23 de mayo 
Los periodistas R. y A. son puestos en libertad con cargos tras prestar declaración por un presunto delito de atentado contra la autoridad y un delito de calumnias. Colegas de profesión y compañeros de militancia convocan una concentración de repulsa frente a la delegación del gobierno de Madrid [8].
El mismo día que me encontré con R., aunque luego no volví a verle, si vi una fotografía. Durante la acción hubo un momento en que la policía se lanzó contra nosotros y un compañero acabó detenido y herido en la cara. La fotografía muestra el momento de la detención, cuando dos policías empujaban al detenido, que llevaba la cara ensangrentada [9]. Aunque no lo hizo, esa fotografía que denuncia y que cuenta hechos que nos quieren ocultar la pudo tomar R. Por eso el régimen, la policía y los medios de comunicación cómplices se esfuerzan en señalar y detener a cualquiera que discuta su discurso. Y lo hacen juntos, compartiendo información, tapándose sus miserias y alimentándose unos a otros. A partir de ahora no debemos olvidarlo. No debemos dejar de luchar, pero sabiendo que el régimen no sólo viste de azul y se arma con porras. Viste también con chaleco de prensa y se arma con cámaras de fotos. Son esos los verdaderos periodistas infiltrados.
[1] Video de Diagonal del escrache a Jesús Posada 
 [2] Portada La Razón 13 abril 
 [3] Portada El Mundo 13 abril 
 [4] Artículo de ABC 17 de abril 
[5] Video identificación 1 mayo 
 [6] Noticia de la detención en 
 [7] Noticia de la detención en ABC 
 [8] Noticia de Diagonal de la puesta en libertad de los periodistas 
 [9] Fotografía de detenido