domingo, 28 de mayo de 2017

NOS FALTAN 43: Aquí estamos y no vamos a parar hasta encontrarlos. 32 meses sin verdad ni justicia.


Padres de los 43, mecanismo de seguimiento del GIEI y funcionarios se reunirán el próximo 31 de mayo
Redacción Desinformémonos
Periodismo de abajo
Fotos: @Tlachinollan
27 mayo, 2017
Ciudad de México/Desinformémonos.- Los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, junto con el mecanismo de seguimiento de las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), se reunirán el próximo 31 de mayo con funcionarios de las secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores y la Procuraduría General de la República (PGR), informó el abogado de los familiares de las víctimas, Vidulfo Rosales.
En el marco de los 32 meses desde la desaparición de los estudiantes en Iguala, Guerrero, Rosales denunció que es evidente la impunidad ante la falta de resultados no sólo en las investigaciones sobre la noche del 26 de septiembre del 2014, sino también de las demás desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y otras violaciones a los derechos humanos en el país.
Por su parte, Cristina Bautista Salvador, madre de unos de los normalistas desaparecidos, expresó:
“No es posible que a 32 meses no nos puedan decir la verdad, pero queremos decirle al gobierno que aquí estamos y que no vamos a parar de exigir la presentación con vida de nuestros hijos”.
Durante la marcha para exigir la aparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que inició en el Antimonumento +43 y llegó a las instalaciones de la PGR, los padres de las víctimas junto con organizaciones y colectivos que los acompañaron denunciaron que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha mostrado falta de capacidad y de voluntad política para encontrar a los jóvenes desaparecidos.

Felipe de la Cruz, uno de los voceros del movimiento, aseguró que la lucha por los normalistas no cesará y que continuarán con la exigencia de que el gobierno agote cuatro de las líneas de investigación sugeridas por el GIEI, entre las que se encuentra la participación de militares y policías federales y municipales en el crimen, el estudio de los teléfonos móviles de los normalistas y sus agresores y la hipótesis del uso de autobuses de pasajeros para traficar drogas de Iguala a Chicago.