domingo, 28 de mayo de 2017

LUCHAR CONTRA LAS INJUSTICIAS LABORALES: CAMINO PARA IR A LA EMANCIPACIÓN

Convocan a paro nacional trabajadores del grupo Wal-Mart en México
Luz León
RompeVientoTV
25 mayo, 2017
Trabajadores de Wal-Mart, Bodega Aurrera, Sam’s Club y Suburbia en México convocaron a realizar un paro nacional el próximo 27 de mayo para exigir mejores salarios y un mejor reparto de utilidades. Asimismo, llamaron a la población a no consumir productos de estas tiendas desde el día sábado. 

Algunos empleados de la cadena de tiendas multinacional afirmaron que la parte patronal sólo les ha entregado la cantidad de 20 pesos por el concepto de utilidades, y en algunos casos 200 pesos, motivo por el cual los manifestantes han solicitado el apoyo de un sindicato. 
Desde el pasado viernes, en la ciudad de Oaxaca y en el Istmo, los empleados del grupo Wal-Mart mantienen un paro de labores como medida para demandar que se les respeten sus derechos laborales así como las prestaciones que por ley se les deben. La protesta comenzó el 19 de mayo en la tienda Wal-Mart y Sam’s Club, ubicadas en el centro comercial Plaza Pabellón en Salina Cruz, y el sábado se sumaron los trabajadores de la capital oaxaqueña en Wal-Mart de Símbolos Patrios; Bodega Aurrera de Santa Rosa, El Rosario y Plaza Bella, al igual que en Huajuapan de León, en la Mixteca.

En este mismo contexto de protesta, los trabajadores de 12 tiendas de por lo menos seis municipios en Guerrero también se sumaron al paro de labores. Entre las tiendas que se unieron a este acto se encuentran las de Tixtla, Acapulco, Ciudad Altamirano, Taxco y Arcelia. 
El día de domingo los empleados de Aurrerá, Wal-Mart y Sam’s Club en Chilpancingo, detuvieron las actividades en las tiendas para exigirles a los directivos que les aumenten el pago de las utilidades. Un trabajador denunció: “Lo que nos están dando es una burla cuando todo mundo sabe que estas empresas ganan millones de pesos al año”.

Trabajadores de la zona Diamante de Acapulco señalaron que por día ahí se obtienen ganancias desde un millón 800 mil pesos hasta 3 millones 500 mil pesos. En tanto que en Chilpancingo indicaron que cada fin de semana las ventas alcanzan la cantidad de un millón 700 mil pesos, y en las tiendas de la capital del estado durante el 2016 hubo ganancias de alrededor de 287 millones de pesos.
Paros y protestas laborales: buen comienzo de la lucha por acabar la explotación.
La Voz del Anáhuac
28 mayo, 2017
A fines de 2012 se impuso una reforma laboral que sólo vino a “legalizar” las formas de superexplotación que ya existían en diversas cadenas de tiendas de autoservicio, como Wal-Mart y Soriana, y establecimientos de comida rápida McDonald’s, Pizzas Domino’s y muchas más.
Trabajo precario, con salarios de hambre, con jornadas laborales que se extienden “por necesidades del servicio” sin el pago correspondiente de tiempo extra, rotatividad de turnos, movilidad de puestos de trabajo o sucursales, discriminación a mujeres embarazadas, prohibición a ejercer el derecho de a organizarse en sindicato. Y, en el caso de la cadena de tiendas Wal-Mart y filiales (Sam’s, Bodegas Aurrerá, Suburbia) ahora también robo en el pago del reparto de utilidades. Ese fue el detonante para las protestas, paros y movilizaciones que se han extendido por diferentes estados.
En las cajas, el personal que empaca las mercancías no percibe ningún salario, sólo las propinas que los clientes les aportan.
Pero toda esta superexplotación de los trabajadores es adehesada con un discurso demagogo de “sudar la camiseta” por el bien de la empresa, “somos una familia”, “trabajemos en equipo”. A los empleados se les dice que son “socios” de la empresa, como una forma de borrar su condición de asalariados. Se les “premia” nombrándoles “empleado del mes” a quienes cumplen religiosamente con su asistencia y puntualidad. Este falso discurso es un recurso empresarial para disfrazar las prácticas capitalistas de superexplotación.
No tienen derechos, sus precarios contratos son por tiempo determinado y están condicionados a ser renovados si es que muestran una actitud sumisa. A quien se atreva a protestar por el maltrato de los supervisores o por las extenuantes jornadas de trabajo de inmediato se le despide. No se les permite hacer antigüedad. Nadie tiene garantizada la permanencia en el empleo.
Esta precarización laboral es la que ha impuesto en la actual etapa el capitalismo salvaje, llamado neoliberalismo. Y a las condiciones laborales que han impuesto responde la reforma laboral impuesta a fines de 2012.
Pero si estas condiciones laborales ya se aplicaban en los consorcios comerciales y franquicias de comida rápida, ahora, gracias a esa reforma laboral, tienden a generalizarse. Los empresarios han comenzado a mutilar los contratos colectivos, con la tendencia a desaparecerlos y sustituirlos por la contratación individual. Los sindicatos, en su mayoría al servicio de los intereses de los capitalistas, se han prestado a colaborar en la mutilación de los derechos de los trabajadores.
Por esto es de llamar la atención la rebeldía que en las semanas recientes se ha manifestado por parte de los trabajadores de la cadena Wal-Mart y filiales. Protestas, paros, movilizaciones ante la burla que significó este año el miserable pago del reparto de utilidades.
Esto demuestra que a pesar de tener todo en contra bajo este sistema de explotación capitalista, la lucha de los trabajadores es posible. Desde hace una semana en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Zacatecas y otros estados se han realizado paros y protestas. Llegando incluso a convocar a un paro nacional y a la solidaridad de los consumidores mediante el boicot.
El paro nacional convocado para el sábado 27 de mayo no logró extenderse como se esperaba. Pero la lucha ya comenzó. Como trabajadores sabemos lo difícil que es organizar la resistencia. Habrá que despertar la conciencia y emprender nuevas acciones que involucren a cada vez más trabajadores.
El capitalismo no es invencible. Los trabajadores conscientes, unidos, organizados podemos ser la fuerza que derrote a quienes nos explotan. Por ahora se levantan demandas muy concretas: pago justo del reparto de utilidades, salarios dignos… Pero no termina ahí el problema. Lograr el cumplimiento de esas demandas puede hacernos más soportable la explotación de nuestra fuerza de trabajo, pero no nos libera.

De lo que se trata es que seamos conscientes de que necesitamos romper las cadenas, acabar con el sistema de explotación, construir una sociedad nueva donde nadie se aproveche del trabajo de los más, donde no haya que unos pocos se enriquecen con el sudor de quienes producimos la riqueza.