jueves, 11 de mayo de 2017

CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO: un camino emancipatorio o ¿la “manzana podrida”?

El Concejo Indígena de Gobierno, ¿paso previo para depositar un voto?
La Voz del Anáhuac
11 mayo, 2017
Recibimos la opinión de un profesor libertario acerca de la propuesta del CNI, aquí transcribimos su parte esencial:
“…si lo que ustedes (CNI-EZLN y más) pretenden es crear un "Concejo Indígena de Gobierno", previo a depositar un voto a favor de la candidata de pueblo originario en las elecciones de 2018, ¡NO GRACIAS! porque es alimentar los gusanos de la manzana podrida en la que se convirtió la democracia electoral burguesa mexicana. Y entonces sí, se estaría cayendo, desde abajo y a la izquierda, y por acción u omisión, en el cinismo e hipocresía de los que defienden al sistema capitalista al que se combate desde distintas trincheras de la izquierda”. 
Otros, desde una posición similar han dicho más cosas: que se están “institucionalizando”, que han “traicionado sus principios”, incluso llegamos a escuchar que: “ojalá en la Consulta se rechace la propuesta y se cuelgue a quien la hizo”.
Aquí en un intento reflexivo, una opinión al respecto, desde La Voz del Anáhuac:
No hay receta o manual. Cada pueblo tiene su paso, su ritmo, su historia, un contexto específico. Hay experiencias: la de las Comunidades Autónomas Zapatistas de Chiapas, la de la CRAC-PC en la Montaña y la Costa Chica de Guerrero, la del pueblo nahua de Ostula, la de la comunidad purépecha de Cherán y otras. Cada una con una historia diferente. No podemos, no debemos hablar en su nombre, ni publicar interpretaciones desde nuestro particular punto de vista de lo que nos están proponiendo. Sólo intentamos llamar a reflexionar acerca de cómo hemos entendido la propuesta.
En Chiapas en medio de la guerra iniciada el 1 de enero de 1994 el EZLN comenzó la construcción autonómica, que ya desde antes se había iniciado, el comienzo mismo de la guerra se decidió consultando a las asambleas comunitarias. Desde entonces cada paso, cada iniciativa y sus propias formas de organización se han decidido en base a lo que denominan mandar obedeciendo, su forma de practicar la democracia directa.
En la Costa y Montaña Chica de Guerrero desde 1995 la organización de la autodefensa (CRAC-PC) contra el crimen organizado y el terrorismo de Estado.
En Ostula, desde 2008 como parte de la lucha por recuperar el territorio y la autodefensa contra los narcos y el gobierno.
En Cherán, desde 2011defendiendo el bosque y expulsando de su territorio a narcos y partidos políticos.
En el Istmo de Tehuantepec algunas comunidades comenzaron resistiendo contra los parques eólicos y ahora también están organizando la autonomía desde las formas tradicionales y comunales de autogobierno.
En otras partes se ha organizado la resistencia contra la minería a cielo abierto, o contra las presas hidroeléctricas, o contra el fracking, o contra el despojo por obras de infraestructura (carreteras, aeropuerto, megaproyectos inmobiliarios y comerciales, etc.). No en todos estos pueblos hay autonomía. El CIG plantea construirla donde aún no la hay.
En octubre de 2016, luego del V Congreso del CNI se propusieron que para diciembre quedara integrado el CIG. El Estado recrudeció la represión, la militarización, no se pudo llevar a cabo la Consulta en varios pueblos, por lo que no se logró integrar el CIG aún, se dieron más tiempo (28 de mayo de 2017).
No hay receta ni manual. Cada pueblo tiene su modo, su tiempo, su ritmo, un contexto específico.
Hay sí algunos principios que cada pueblo adopta de acuerdo a su realidad:
Ser independientes del capital, del estado, de los partidos políticos, de las iglesias, de las ONG’s,
Organizarse abajo y a la izquierda,
Ser anticapitalistas,
Aprender antes que pretender “enseñar”,
Escuchar antes de expresar opiniones o hacer propuestas,
Caminar al paso del más lento,
Ser pacientes y modestos,
Ser desobedientes y estar dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias.
Los zapatistas, al sistematizar su experiencia desde los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas y desde las Juntas de Buen Gobierno han trazado 7 principios:
Obedecer y no mandar,
Representar y no suplantar,
Bajar y no subir,
Servir y no servirse,
Convencer y no vencer,
Construir y no destruir,
Proponer y no imponer,
Esto es: romper con la política dominante, construir una nueva forma de hacer política.
Han reconocido que han cometido errores, los discuten en colectivo y toman medidas para experimentar cómo corregir esos errores. Escuchan la experiencia de otras comunidades. Aprenden de los errores.
“Sólo los que nada hacen no cometen errores”, se dice. Acá decimos: cometen el peor error: el no hacer nada. Dedicarse a la autocomplacencia, a la masturbación mental, a la descalificación de lo que no encaja en sus dogmas, desde prejuicios racistas, clasistas, misóginos.
Es complicado construir un camino emancipatorio en el que la autonomía no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de liberación. Se debe aprender mucho de los pueblos que resisten, se organizan y luchan. Es una construcción permanente, es experimentar todo el tiempo y en todas partes. No hay manual, no hay receta.
No hay que desesperar, recordemos: la paciencia es virtud guerrera.
Proponer como candidata independiente a una mujer indígena, vocera del CIG, en las elecciones de 2018 no es entrar al juego corrupto del sistema electoral burgués, no es institucionalizarse, ni traicionar sus principios, es patear el tablero del juego electoral con una propuesta inédita, incompatible con sus reglas, con sus leyes. El problema no es votar o no votar, el problema es el sistema capitalista que a todos nos destruye, en los campos y en las ciudades.
La construcción del Concejo Indígena de Gobierno, es un llamado a organizarse,  no es para buscar votos, es para que los pueblos indígenas y no indígenas, en el campo y en la ciudad nos organicemos contra el capitalismo, defendamos la tierra y el territorio, rechacemos los megaproyectos de muerte y destrucción del capitalismo, detengamos la destrucción de selvas, bosques y mantos acuíferos,  el desplazamiento forzado, la desaparición de pueblos enteros, la muerte de nuestra historia y cultura originaria. Impidamos la polución del medio ambiente, luchemos por la vida digna. Es un llamado a resistir el extractivismo y sus consecuencias depredadoras para el planeta entero, por eso esta lucha no es local, no es nacional, es mundial, es también de todos los pueblos de los países donde el capitalismo siembra la muerte con sus guerras por la hegemonía planetaria, no sólo con bombas, también con el saqueo, con la globalización económica.
No es una conjura “comunista” (eso ya no está de “moda”). Tampoco es “terrorista”. Es la lucha por la vida. Así de sencillo.
Y nos debemos involucrar todos, cada quien desde su comunidad, desde su pueblo, desde su barrio, desde su centro de trabajo o de estudio, desde su esquina, desde su colectivo, desde su medio libre, desde su espacio, con sus camaradas, con sus proyectos autogestivos, autónomos, libres. Todos y cada uno con sus vecinos, amigos, compañeros de escuela o fábrica, desde su ejido, desde su casa, con su familia. Tejer fino la organización del pueblo en todas partes, para luchar por un mundo nuevo, donde quepan muchos mundos.

Luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, sistematizar la experiencia, aprender de los errores e intentarlo de nuevo, y así, hasta cumplir con los objetivos, etapa por etapa, sin rendirse, sin venderse, sin descansar, sin claudicar. O como decimos desde posturas de izquierda: hasta la victoria…, siempre!