domingo, 2 de julio de 2017

LA PARADOJA DE LA JORNADA: aplica medidas neoliberales a sus trabajadores


Durante gran parte de sus 32 años de existencia, La Jornada fue un diario de izquierda, progresista, en el que campesinos, trabajadores, estudiantes e intelectuales encontraron una plataforma para ser vistos y escuchados. Sus páginas estaban impregnadas de un espíritu antineoliberal y de libertad y justicia.
Esta es la gran paradoja: hoy, la dirección del periódico, cuya fundación levantó el entusiasmo de, por ejemplo, Gabriel García Márquez, aplica medidas neoliberales a sus trabajadores. De un golpe, mutiló unilateralmente el contrato colectivo de trabajo y recortó 45% de los ingresos de los sindicalizados.
Judith Calderón, secretaria general del Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor), aún no da crédito a la decisión de la empresa: “No puede derrumbar sus cimientos, al hacerle esto a los trabajadores; está dinamitando la base, no sólo ideológica, sino de personal”.
Nota editorial de La Jornada para justificar esquirolaje:
Huelga y continuidad
La Jornada, Editorial
01 julio, 2017
En un laudo emitido el  31 de mayo pasado por la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México se determinó que el Contrato Colectivo de Trabajo firmado por Demos Desarrollo de Medios, SA de CV –razón social editora de este diario– y el Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor) hace financieramente inviable a la empresa.
En tal circunstancia, y con el propósito de evitar despidos masivos y reducciones propiamente salariales y en el afán de salvaguardar la fuente de trabajo, resultó ineludible suprimir aquellas prestaciones no estipuladas en la ley y que habían sido acordadas de manera bilateral(*) por la empresa y el sindicato a lo largo de más de 30 años.
El Sitrajor, en uso de su derecho, emplazó a huelga a la empresa y ayer, a las cinco de la tarde, cerró las entradas al edificio del diario. Significativamente, cerca de un centenar de trabajadores(**) permaneció en el interior de las instalaciones con la finalidad de garantizar el funcionamiento y la manufactura del periódico.
En esta circunstancia inusual, y a la espera de la calificación que la autoridad laboral emita sobre la medida sindical (***), La Jornada seguirá llegando a manos de sus lectores, tanto en su versión impresa como en su sitio web, continuará cumpliendo su deber informativo y se mantendrá, como lo ha hecho siempre, en el más escrupuloso acatamiento del marco legal.

NOTAS:
(*) La supresión de las prestaciones suprimidas fue unilateral, la empresa pretendió imponerlas y se negó a escuchar propuestas alternativas de los trabajadores.
(**) Permanecer en el interior de las instalaciones de la empresa cuando se ha declarado la huelga es hacer el papel de esquiroles.
(***) No esperó la calificación de la huelga por parte de la autoridad laboral para decidir unilateralmente la continuidad de la publicación impresa y digital del diario, tampoco para hacer intervenir a la fuerza pública aduciendo que estaban secuestrados los esquiroles que decidieron permanecer en el interior de la empresa.
Ante esto preguntamos:
¿Es de “izquierda” un diario que impone medidas neoliberales a sus trabajadores, que promueve el esquirolaje y pisotea el derecho de huelga?
(Asteriscos, notas, negritas y cursivas de La Voz del Anáhuac)
Comentario de La Voz del Anáhuac al editorial esquirol de La Jornada
03 de julio de 2017
En su editorial esquirol del 01 de julio, La Jornada arguye que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje "determinó que el Contrato Colectivo de Trabajo hace financieramente inviable a la empresa" y con ello pretende justificar el recorte unilateral de las prestaciones ganadas por los trabajadores en tres décadas de luchas bilaterales.
Un Contrato Colectivo es la expresión de la relación bilateral trabajadores-empresa. La bilateralidad es establecer pláticas, dialogar, negociar hasta llegar a un acuerdo. De no lograrlo, los trabajadores tienen derecho a ejercer su derecho a la huelga, como medida extrema. En La Jornada, diario con fama de "izquierda", no ocurrió así.
La empresa "progresista" pretendió imponer sus recortes neoliberales de manera unilateral, esto es, negándose a escuchar las propuestas alternativas de los trabajadores. Y ante el posible estallido de la huelga, la empresa promueve la división y el esquirolaje. Luego de estallada la huelga, la empresa esquirolea la huelga, es decir, pisotea este derecho de los trabajadores y anuncia en el más escrupuloso acatamiento del marco legal” buscará que la JLCA declare inexistente la huelga. ¿Esas son prácticas de "izquierda", “democráticas”, “progresistas”?
Parece que Carmen Lira recibió instrucción en la escuela del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, donde por órdenes de la cúpula sindical se despide a trabajadores de la Caja de Ahorro de los Telefonistas por reclamar en pago del reparto de utilidades a que tienen derecho, por demandar que se paguen los remanentes de las ganancias de la Caja a los socios, por exigir respeto a su autonomía sindical (Hernández Juárez formó un sindicato paralelo, dócil, para restar fuerza y eventualmente exterminar al sindicato titular del Contrato Colectivo), en consecuencia ya son 33 trabajadores los que han sido despedidos a lo largo de tres años de resistencia. Y a sus propios agremiados, a los trabajadores telefonistas que se atreven a opinar distinto que el líder sindical, seles aplica la suspensión de derechos sindicales, es decir, los entrega en bandeja de plata a la empresa para que los despida.