lunes, 10 de julio de 2017

Crónica del Primer Encuentro de la Diversidad Sexual Anticapitalista Kuinloyotl

Aquí como las nubes, todo se transforma: las tonalidades de la disidencia
Agencia de Comunicación Autónoma SubVersiones
Para llegar al “Caracol que canta al Universo” preguntamos por el Maestro Filo. En los puestos de pitahayas, tortillerías y pollerías algunas saben que acá en Santa Clara Huitziltepec, “Cerro de espinas negras”, yace un Teocalli contemporáneo, mejor conocido como la “Pirámide”. No se trata de un vestigio, ni una fantasía, sino del proyecto vital de Filo Zitlalxochitzin, uno de los 71 concejales que conformaron el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) a finales del pasado mayo.
Organizadas para compartir el transporte, arribamos en diversas manadas al Caracol, un gran terreno de matorrales y hormigueros que alberga una Escuela Autónoma “Emiliano Zapata”, un Centro de Salud, el Centro de Estudios Guadalupanos “Amoxkali” (ZEGA), la pizzería-panadería “Hutizilin.
Hemos sido convocadas por tres palabras: diversidad-sexual-anticapitalista. Se tratará “de encontrarnos, de compartirnos, de aprender a respetarnos y, si se da el caso, de planear algo juntos”.  Acampamos en varias hileras, no muy lejos de la Casa de Atención Integral a la Mujer “Zihuapilé”.
Pensando con los límites de la lengua propia
Adentro de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata desde aquihoras nos esperaban lxs anfritriones. Es imposible no ver el lema a la entrada de la escuelita: “Porque somos iguales tenemos derecho a ser diferentes”. Al fondo y al centro colocada ya la bandera arcoíris, la bisexual, un hacha Labrys hace presencia, las chicas montan la bandera violeta con el símbolo feminista disimulado entre sus pliegues. Al frente el maestro Filo y los muchachos de “Vida Plena, no dejarse es incluirse”, explican. A su lado el estandarte de Tonatzin-Guadalupe rodeada por dos serpientes. Iconos colgados en la pared: Zapata, Comandanta Ramona. Un mundo al revés. Arriba una frase en lengua alemana pintada sobre la pared nos recuerda la onceava tesis de Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.
Comenzamos con la lectura de las 7 tesis para sustentar el trabajo de los próximos días. Explicar y entender qué es el sistema capitalista y la estela de guerra, despojo y destrucción que trae consigo. De inmediato salta la crítica a la “inclusión” aparente que ofrece el sistema capitalista a la comunidad ele-ge-be-te-te-te-i. Una voz comenta que la Marcha del Orgullo se ha convertido en un desfile de marcas que se pintan de arcoíris para vendernos mercancías; otras insistían en que a pesar de la mercantilización, la Marcha es la ocupación del espacio público desde la disidencia sexual, lo cual es un desafío al orden existente.
¿Por qué la frase de la pared está en alemán? Me pregunta Vanessa. Supongo porque fue pensada en la lengua materna del señor germano. El aire es cálido, llega hasta el techo de lámina de la escuelita, el papel picado multicolor es impermeable, su titiritar nos recuerda que todo aquí como las nubes, se transforma. Parece que se avecina una tormenta.
Seguimos con las tesis. En tal tesis falta esto, eso o aquello, opinan quienes ofrecen explicaciones complejas de cómo opera el sistema de dominación actual. Lo cierto es que no hay ninguna alusión a las relaciones que aparecen hermanadas junto al mal del Kapital. ¿Por qué no nombrarlo? Una voz dice: “aunque comunicemos los medios de producción, a las mujeres se nos seguirá abusando sexualmente, violando, matando. Se llama Patriarcado y así hay que nombrarlo”. Hay que llamarle “colapso antropogénico”, sugieren otros, porque hay que pensar más allá de la especie humana. Alguien sugiere que el hombre sigue siendo un animal.
La relatora interviene, invita a hablar en primera persona, evitar colocar la experiencia masculina como universal. La mayoría de los chicos de Vida Plena hablan en femenino o siempre empiezan con un “nosotras” y luego introducen el nosotros, lo hacen casi automáticamente. “Hace falta cuestionarnos más cosas”, recuerdan con paciencia.
Al otro día, el profe Armando nos interpela en lengua macehual:
“Deseo saber cómo es tu manera de vivir, dime algo de tu sabiduría si es que puedes. Mi habla es diferente y tú burlas de mi lenguaje, me dices indio, y aunque así sea ¿qué no somos hermanos?, ¿por qué quieres adueñarte de todas las cosas que hay en la tierra, no sabes que nos iremos de nuevo? ¿Sabes, yo no pretendo presumirle a nadie, se que todo acabará […] Sólo quiero que sepas que los indígenas también pensamos. Tú no te imaginas cómo vivo, trabajo con mucho entusiasmo como cuando nace una flor, uno va y la corta con mucha alegría, así remojo mi cosecha, al terminar de llover la tierra se refresca y está alegre al igual que yo. Nuestra existencia persiste, subimos, bajamos como la sangre en nuestros cuerpos. Ayer, antier, ahora son indígena y siempre preguntaré por qué. Tlasojkamati”.  
Otro guadalupanismo
Mientras tanto en la panadería-pizzería Huitzitzilin, Efraín, de cabello azul, ojos profundamente obscuros al igual que su piel, sonríe apurado. Dirige la cocina. Habrá que dar de comer a más de cincuenta gentes provenientes de al menos cuatro países (Brasil, Chile, Italia…) y además de Puebla, gente de Oaxaca, Veracruz, Monterrey y Ciudad de México. Se las arregla para prender el fuego, picar la verdura, hacer la salsa. Varixs le ayudan con el arroz y los frijoles. Cada quien deberá lavar su plato, vaso y cuchara. Aunque siempre es un misterio quién lavará las ollas.
Entre el camino de la escuelita Zapata y la cocina Huitzitzilin, se encuentra imponente una Pirámide de aproximadamente siete metros, o Teocalli como dice la inscripción. No se trata de ruinas, fue construida en nuestra era; pintada de blanco, cada glifo o figura tiene una explicación. Sólo se puede subirla si una se quita los zapatos. Gente de lejos viene a verla y hablar con el profe Filo para escribir en inglés sobre lo que llaman “Otro guadalupanismo”. No se trata de otra religión o de venerar a una Diosa, sino de una “concepción otra del universo”, donde la Madre Tierra está en el centro. Platican que desde la Pirámide cada febrero parte una peregrinación al Cerro del Tepeyac.
El cuerpo-territorio-lucha
Como en los encuentros zapatistas, se trata de  escuchar y ser escuchadxs. Hablan múltiples voces individuales y colectivas, todas desde la experiencia de habitar una disidencia. “Soy hombre, soy indígena, soy homosexual”. “Soy mujer lesbiana urbana”. “Bisexual y precaria”. “Fui hombre ahora soy mujer”. “Era profesor bilingüe, me salí de la SEP”. “Soy una mujer que he padecido la violencia machista”. A ratos se junta un coro que da cuenta de las violencias, persecuciones, exclusiones, todas comparten el dolor, pero también la rabia. Aunque con diferentes historias, la sola existencia, la sola presencia de las cuerpas, ya es resistencia.
Oídos atentos escuchan la reflexión filosófica, política, económica —por llamarle de algún modo. Habla el pastor de una iglesia alternativa que casa parejas de la disidencia:
“Todavía nos condenan, porque piensan que ser homosexual es pecado”.
“La institución médica hasta hace poco nos llamaba enfermos, la medicina también ha ejercido una serie de violencias y despojos”.
“Nuestra sexualidad siempre regulada por la ley o estudiada por la medicina”.
“Como mujer trans ya no pude regresar a mi empleo anterior, nadie me contrata, en mi pueblo intentaron lincharme”.
Lágrimas, coraje, dignidad.
“Hay que respetar la corporalidad de las mujeres trans”.
Se desconfía de quienes hablen en tercera persona, aquí se parte desde sí misma. Alguien más sugiere que en nuestros IFEs (identificaciones) no tendría que especificar nuestro sexo. La identidad y el deseo son complejos.
“Las etiquetas a veces no alcanzan a definirnos, pero hay que nombrarnos para ser visibles”, nos dice una compañera de Vida Plena.
“A las bisexuales sólo se nos ve como fantasía, como unicornios”.
Al interior de la diversidad sexual también existe misoginia: “hay un miedo a las drags, a lo femenino, a los tacones, a las zapatillas”.
“Cada una tiene su historia y no estamos para fiscalizar la sexualidad de nadie”.
“El gobierno se gasta millones en perspectiva de género y cuando llegamos a denunciar no hay justicia para las mujeres, no hay justicia para nadie”.
Viene la memoria de los tiempos en que las personas no podían mostrar abiertamente su homosexualidad en la calle.
“Todo derecho es producto de una lucha: no tendríamos que agradecer a la policía que deje de golpearnos, que tengamos ‘derechos’ [en las leyes] es porque hemos sido una pesadilla para el gobierno”.
Uno a uno los testimonios asoman una experiencia de lucha que viene desde el cuerpo.
“El cuerpo es un arma muy poderosa”.
“Quien no se ha apropiado de su cuerpo puede dejar que pasen por encima de su dignidad, así que primero viene la autoaceptación”.
“El cuerpo es nuestro territorio de Autonomía, de defensa, por eso nos hermanamos y comprendemos las luchas por la tierra de las comunidades ”.
La propuesta
Habrá que “asumir el cargo”, tal como un mayordomo le toca organizar la fiesta, insta el anfitrión Filo quizá la voz que más ha hablado durante el Encuentro. En estos dos días que reflexionamos de resistencia y organización, no quedará nada más en abstracciones. Hay que seguir luchando colectivamente porque la guerra contra el exterminio continúa. Después de escucharnos, viene la propuesta. Así que se hace un cálculo: este país que conocemos como México que se está cayendo a pedazos, apenas lleva 200 años. La lucha desde los pueblos lleva mucho tiempo más. Así que por voz del Maestro Filo y con algunos delegados presentes del Consejo Nacional Indígena (CNI), nos invitan a sumarnos a la propuesta del CIG: “hay que hacer las cosas como se tienen que hacer”, es decir si tuviera que inscribirse a las entrañas del sistema, habrá que hacerlo. Así que habría que posibilitar que la vocera del CIG María de Jesús Patricio Martínez obtenga el registro necesario para que contienda como candidata independiente a la presidencia nacional.
Finalmente el llamado para seguirnos escuchando no se cerró. Abrazos, intercambio de sonrisas y correos. En el camino de regreso, ahora sí sentimos que estábamos muy cerca de la zona huachicol, dos retenes policiales; los puestos de pitahaya que rápidamente se levantan, se avecina la tormenta.