viernes, 29 de julio de 2016

CHILE, MEMORIA: ARCADIA FLORES, MILITANTE Y COMBATIENTE DEL MIR

Arcadia Patricia Flores Pérez, militante del MIR, ejecutada por la brigada de homicidios de la policía de investigaciones en 1981
Por María Angélica Álvarez
Fuente: Voz Mirista
Red Latina sin fronteras
Miércoles, 29 de junio de 2016
Arcadia Patricia Flores Pérez soñó de niña con ser periodista, pero el destino la convirtió en protagonista de acciones armadas de propaganda contra la dictadura. En su corta vida sólo ejerció el periodismo de combate. Murió acribillada a los 27 años en su casa de Santa Petronila 644, Quinta Normal.
Los restos de Arcadia reposan en el cementerio de Antofagasta junto a sus padres, Fidel y Julia, quienes la sobrevivieron poco tiempo. La familia se extinguió.
La vida de sus padres se apagó lentamente cuando abandonaron la esperanza de recuperar los restos de Julio, su hijo desaparecido el 10 de enero de 1975.
Morena, pelo liso y expresivos ojos oscuros, «La Negra» Arcadia era dulce, alegre. También, valiente y serena. Su llamado a luchar contra la dictadura irrumpió en miles de hogares, a través de Radio Portales, al comenzar los ’80. Editó el periódico El Miliciano, tarea que significaba reportear, escribir, diagramar, calar estenciles, imprimir en mimeógrafo, compaginar, corchetear y distribuir; todo clandestinamente.
Escribía poemas y dicen que muy buenos. No es posible citarlos porque su cuaderno de poesía sigue siendo trofeo de guerra de algún funcionario de Investigaciones. Así se lo exhibieron a su pareja, Guillermo Rodríguez, detenido el mismo día del asesinato de su compañera.
La familia de Arcadia Flores fue golpeada por la represión y la violencia. La figura de la joven se convirtió en ejemplo para los grupos combatientes que contribuyó a organizar. Y su nombre se multiplicó en las acciones de propaganda de los «Comandos Arcadia Flores» que –como ella– lucharon por derrocar la dictadura.
El comienzo de todo
Fidel Flores y Julia Pérez, los padres, se vinieron de Antofagasta en la década del ’50 para formar en Santiago una típica familia de clase media. Por definición, ambos eran apolíticos. Arcadia nació en 1954, para completar «7a pareja» con Julio, su hermano mayor. La niña estudió en las monjas de María Auxiliadora, donde se destacó en obras sociales y trabajos voluntarios.
Una extensa familia los acogía en Antofagasta. Arcadia ingresó a pedagogía en inglés en la Universidad del Norte en 1973, pero luego se trasladó a periodismo de la Universidad de Chile. Se vinculó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) al que ya pertenecía su hermano Julio. El golpe la encuentra en Antofagasta, donde asumió la tarea de ocultar a sus compañeros más buscados, mientras intentaban salir de la zona.
Julio Flores Pérez, hermano de Arcadia, detenido-desaparecido por la dictadura militar
Represión a la familia
Los padres la reclamaron en Santiago, donde la vida familiar no mostró alteraciones… hasta el 10 de enero de 1975. Ante unos padres atónitos, la casa fue copada por agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) encabezados por Osvaldo Romo. Buscaban a Julio, pero mientras lo esperaban mantuvieron a la familia como rehén. Arcadia, con sus 20 años, quedó marcada para siempre por la rabia y la impotencia desde que se llevaran a su hermano.
Detenidos desaparecidos
En la búsqueda de Julio, conoció a Cecilia Radrigán, que también buscaba a su hermano desaparecido y, más tarde, fue presa política durante una década.
Cecilia Radrigán: «En muchas familias de detenidos desaparecidos, la actividad política de los hijos era una sorpresa para los padres: no entendían qué pasaba y estaban muy nerviosos. Arcadia, en cambio, se mostraba serena y tranquila. Era una persona especial, muy expresiva. Conversamos mucho y como las dos vivíamos en la zona sur de la ciudad, nos fuimos juntas en la micro y de allí para adelante no nos separamos más».
Cecilia y Arcadia organizaron en marzo de 1975 la Agrupación de Detenidos Desaparecidos. «Arcadia hacía todo muy alegre, con un gran sentido del humor y muchas condiciones artísticas», relató. En julio de 1975 apareció en El Mercurio la lista de 119 detenidos desaparecidos “muertos” en Argentina, entre ellos, Julio Flores Pérez y Anselmo Radrigán.
“Estaba claro que nuestros hermanos habían sido asesinados”; dijo Cecilia. «Sin decirnos palabras, nos abrazamos y lloramos. Después hablamos de impulsar el camino armado para derrocar a la dictadura. Pero antes había que ayudar a los demás familiares de la Agrupación y denunciar lo ocurrido. Llegábamos muy temprano a la sede y estábamos hasta tarde en la noche. No teníamos plata y muchas veces viajábamos en la pisadera de las micros atestadas, bajándonos cuando se iban desocupando para tomar otra llena, sin tener que pagar».
Combatiente antidictadura
En 1976 las dos amigas se integraron a la estructura militar del MIR, donde impulsaron acciones que denominaron de “propaganda armada”. Arcadia le inventó a sus padres que trabajaba dictando clases en el sur. Alimentaba la historia con postales y cartas, para no preocuparlos. Arcadia y Cecilia constituyeron uno de los primeros grupos de combate. En esa época hicimos un pacto: «si una de las dos moría antes, la otra se ocuparía de explicarles a los hijos por qué habíamos optado por la revolución», recuerda Cecilia. «Su gran deseo era ser madre y cuando nació mi hijo, en agosto de 1979, se convirtió en su madrina y segunda mamá. De hecho, ella le eligió como nombre el seudónimo político de su hermano desaparecido, Víctor».
Arcadia trabajó en campañas de propaganda para romper la censura y llamar a la lucha. Colocó “bombas panfletarias” en lugares públicos. Vivió sola, arrendando piezas en diversos barrios, hasta que en diciembre de 1979, retomó clandestinamente contacto con Guillermo Rodríguez, quien sería su pareja. Su contacto en Chile fue «La Negra».
Guillermo Rodríguez: «Era super serena, tranquila; vivía la clandestinidad con alegría, casi como un juego. Ella me enseñó a moverme, a, soltarme, a relajarme. Al principio yo me ponía tan tenso en la calle, que le apretaba la mano hasta dejársela morada… Así como era juguetona, al mismo tiempo era extremadamente rigurosa para trabajar. Era un cronómetro, Jamás llegaba atrasada a un encuentro. No tenía gran formación teórica, pero estaba profundamente convencida del proyecto político del MIR y era absolutamente consecuente con eso».
Amor y lucha
Juntos arrendaron una “pieza amueblada con vista a la calle” en Santa Petronila. Arcadia era “profesora” y Guillermo, “dibujante técnico”.
La pareja, que salía todos los días a sus «trabajos», compartía con los vecinos, entre ellos un carabinero que arrendaba otra pieza. Participaron en “acciones financieras” contra bancos y Arcadia se reveló como una gran combatiente.
Guillermo Rodríguez: “En momentos en que la disyuntiva era salvarse uno o rescatar a un compañero, Arcadia imponía la solidaridad: se devolvía para cubrir a tiros el rescate del herido. Exigía la primera línea de fuego y formó un grupo de mujeres que realizó operaciones sin hombres, entre ellas el ataque a la escuela sindical de la dictadura, para denunciar el asesinato de Tucapel Jiménez, el dirigente de la ANEF”.
Arcadia redactó y grabó personalmente el mensaje transmitido por el grupo de propaganda que ocupó Radio Portales. Redactó también los comunicados de las acciones armadas y se las arregló para distribuirlos a los diarios y agencias informativas.
Su último día
El 16 de agosto de 1981, la pareja salió de Santa Petronila a las seis de la mañana. Guillermo fue detenido en Puente Alto, estuvo incomunicado durante tres meses y fue sometido a un consejo de guerra. Sobrevivió a un envenenamiento y salió de la cárcel en 1991.
Cecilia Radrigán: «Esa mañana, Arcadia hizo temprano unos contactos para pasar unas armas y luego, vino a mi casa. Hablamos harto, le ayudé a lavarse el pelo y se fue como a, las diez y media. Quería ir a la feria, comprar verduras para la semana y preparar almuerzo porque se juntaría con Guillermo en casa. Quedamos de vernos a las siete de la tarde. Nunca más volví a verla. La esperé, fui al lugar convenido para cuando nos perdíamos; no apareció. Me enteré de lo ocurrido por el noticiero de televisión. Mostraron su carnet de identidad y dijeron que murió en un enfrentamiento».
Cecilia Radrigán fue detenida dos meses después.
Los vecinos de Santa Petronila recuerdan que el sector fue rodeado antes del mediodía. A la casa ingresó un grupo de hombres armados, sintieron un tiroteo y vieron sacar el cadáver de la «Joven profesora, morena buenamoza», según la versión policial: “Arcadia Flores Pérez, 27 años, resistió el arresto con un revólver Smith & Wesson 38”.
Por expreso deseo de sus padres, sus restos fueron sepultados en Antofagasta. La tumba familiar en que descansan los tres, aguarda todavía los restos del hermano desaparecido.
HOMENAJE A ARCADIA FLORES PÉREZ
Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Un espacio para la discusión, el estudio y la unidad de los que construyen y luchan por el socialismo en Chile
(Palabras centrales entregadas por el Comité 119 en acto realizado el 16 de Agosto de 2012, en calle Santa Petronila 644, en el frontis de la casa donde fuera asesinada)
Hoy recordamos a nuestra querida compañera Arcadia Patricia Flores Pérez, que conocimos a inicios de 1974 en el Comité Pro Paz, cuando llegó junto a sus padres para denunciar la detención ilegal de su único hermano Julio, Detenido-Desaparecido, fue parte de los familiares fundadores y dirigente de la agrupación de Detenidos Desaparecidos.
Joven, menuda, de pelo liso y ojos expresivos, dulce y alegre, valiente y decidida, estudiante de Periodismo de la Universidad de Chile, que dejó sus estudios para concentrarse en la búsqueda de su hermano Julio.  
En esta búsqueda conoce a otros familiares de la lista de los 119, montaje comunicacional llamado Operación Colombo, donde su hermano aparece en esa lista.
Este tremendo hecho gatilla a que se decida pasar a la clandestinidad como militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria –MIR-, y así asumir otras tareas; debido a su gran compromiso político y de clase con los pobres del campo y la ciudad.
Por testimonios de quienes fueron sus compañeras y compañeros, tanto de las Milicias de la Resistencia Popular y Estructura Militar. Que en la lucha junto al pueblo por el derrocamiento de las dictadura militar Arcadia participa de diferentes acciones, sin haber tenido ninguna preparación militar especial, se convirtió en combatiente teniendo una destacada trayectoria, además, de su trabajo político, incorporando militantes a la Resistencia Popular y construyendo redes en el plano militar.
Es la segunda al mando de un grupo operativo que participa directamente de diversas acciones, con el fin de emplazar a la dictadura militar y a sus agentes represivos, como activa combatiente participa de la captura de un camión de leches que fue repartido a los pobladores de la Victoria y dentro de la política de recuperación de fondo para organizar la resistencia, participa en el triple asalto bancario de calle Santa Elena enfrentando a la represión y rompiendo sus cercos, como también el del Banco El Faro de Apoquindo, el castigo a guardias azules y CNI del Pedagógico de Santiago, el sabotaje a la Escuela Nacional Sindical, oficina de control y delación montada por la CNI, y el sabotaje a grandes empresas constructoras en el marco de la campaña “Si no hay casa para pobres no habrá casas para ricos” y su llamado a la lucha contra la dictadura que irrumpió en miles de hogares Chilenos a través de la Radio Minería que fue tomada por las milicias populares con su voz enérgica y potente envío un llamado a luchar contra la dictadura a comienzo de los años 80.
Hoy se cumplen 31 años en que en éste lugar Santa Petronila 644, fue ejecutada por la brigada de homicidios de la policía de investigaciones.
Sin lugar a duda la figura de Arcadia se convirtió en ejemplo para los jóvenes milicianos y milicianas combatientes que contribuyó a organizar y su nombre se multiplica en las acciones de propaganda de los “Comandos Arcadia Flores”.
HONOR Y GLORIA A ARCADIA FLORES PEREZ y a tod@s los combatientes del pueblo.
“No habrá piedra ni mar que los proteja ni guarida ni caverna perdonada”
 (Canción de Karaxu)
¡NI OLVIDO NI PERDON: VERDAD, JUSTICIA Y MEMORIA!
¡SÓLO LA LUCHA Y LA UNIDAD NOS HARÁN LIBRES!
                                                                                                (por Comité 119)