viernes, 12 de mayo de 2017

“VIDA DE PERROS”, obra de teatro basada en una película de Charles Chaplin (1918)


VIDA DE PERROS: humor, amor, crítica social y el genio inigualable de Charles Chaplin.
(adaptación del cine al teatro popular, dirigida por Vladimir Vázquez)
Objetivo: Cine

Tábano Teatro ha hecho una brillante adaptación de Vida de perros, obra de Charles Chaplin, llevada a la pantalla en 1918.
Se presentará el viernes 12 de mayo, a las 6:30 pm en la Biblioteca Popular, Lago Musters Nº 13, Col. Argentina (a dos calles del Metro Panteones).
Asiste. Entrada libre.
En esta historia, Charlot se encuentra mendigando y sin posibilidades de trabajar cuando salva a una perra callejera llamada Scraps del ataque de otros perros. Ambos se hacen inseparables compañeros de aventuras y desventuras y, mientras van tratando con mayor o menor fortuna de conseguir comida, el amor y la posibilidad de conseguir una fortuna se cruzarán en la vida de Charlot, que necesitará de toda su astucia y la ayuda de Scraps para conseguirlos.

Vemos en esta Vida de perros una historia con los tintes clásicos de muchas de las obras de la filmografía de Chaplin, y especialmente de las protagonizadas por Charlot: el personaje bonachón y desafortunado que trata de llevar adelante su vida sin que su desgracia le haga caer en el desánimo o insensibilizarse ante las desgracias ajenas. Y de hecho, aunque su entorno sea lamentable y trágico, Charlot, intenta alterar el orden de las cosas, no sólo para sí mismo, sino ayudando también a aquellos que encuentran desvalidos. Junto  a él, otros personajes clásicos en estas películas como el millonario borracho o el empresario que abusa de sus empleados.
Y junto a todo ello, la  constante crítica social que define el cine de Chaplin, y lo hizo figurar durante años como un “rojo peligroso”  para el gobierno de los Estados Unidos, hasta el punto de hacerlo exiliarse a Gran Bretaña. Entre toda su carga humorística y sus gags -algunos perdonablemente largos y reiterativos, por ser lo usual en la época, aunque hoy día quede desfasado- Chaplin utiliza en esta película al perro como comparación entre la vida de este animal callejero y el día a día de muchas personas, siendo pues un medio para denunciar la situación social del momento, la situación económica precaria y la indefensión de las personas humildes, constantemente explotados por sus patronos. De hecho y frente al aparente protagonismo de Charlot y Scraps, Chaplin contaba en su autobiografía que con esta la película buscaba reflejar la triste situación de la corista que trabaja en el bar en el que se introduce Charlot con el perro: “El verdadero objetivo del film era el rescate de una chica de dance-hall que pasaba también una vida de perro”.

Humor, amor, crítica social y el genio inigualable de Chaplin. ¿Se puede pedir algo más? Pues sí, por suerte nos tenía reservadas aún obras muy superiores a esta entrañable Vida de perros, como: Tiempos modernos o El Gran dictador, pero dos décadas antes de ellas, esta obra supone un gran aperitivo.

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