viernes, 7 de abril de 2017

RADIO UNAM CANCELA PROGRAMA A MARCELINO PERELLÓ por decir que “sin verga no hay violación”

Marcelino Perelló fuera de Radio UNAM por opiniones misóginas y sexistas
Redacción sin embargo
07 abril, 2017
Ciudad de México, 7 de abril (SinEmbargo).– Marcelino Perelló Valls, académico de la Universidad Autónoma de México y ex dirigente del Movimiento estudiantil de 1968, minimizó los casos documentados de abusos y agresiones sexuales en contra de las mujeres mexicanas, al asegurar que “si no hay verga no hay violación”. Lo que le costó su espacio radiofónico en Radio UNAM tras la indignación que generó.
A través de un comunicado, la radiodifusora universitaria informó que se canceló el programa “Sentido Contrario”, debido a que las expresiones de Perelló “atentan contra el espíritu de la emisora y de la UNAM y al asegurar que este tipo de declaraciones normalizan la violencia y se oponen al concepto de igualdad de género”.
“Además del lenguaje misógino y sexista utilizado, el discurso de Marcelino Perelló se opone a los valores promovidos por esta casa de estudios”, se lee en el comunicado.
Radio UNAM refrendó “su compromiso con la libertad de expresión a favor de la equidad y contra la violencia de género”.
Previamente, Benito Taibo, Director de Radio UNAM, condenó las palabras del ex líder estudiantil y aseguró que en breve emitirían su posicionamiento.

Sin verga no hay violación: Perelló Vals
Publicado el 7 abril, 2017
Twit de Benito Taibo:

Personalmente, profundamente indignado por las declaraciones de Marcelino Perelló.
Oficialmente, habrá un comunicado con nuestra postura.
El pasado 28 de marzo, durante la emisión del programa “Sentido Contrario”, el profesor de la Facultad de Ciencias hizo referencia al caso de Daphne Fernández, la joven de Veracruz que supuestamente fue violada por cuatro jóvenes conocidos como “Los Porkys” en enero de 2014, y aprovechó el espacio radiofónico para hacer una broma en referencia a la decisión de un juez de exonerar a uno de los agresores.
“Supongo que consideró que la chava estaba muy buena y era metible”, dijo entre risas el ex dirigente estudiantil. Después, Perelló se dio tiempo para dar su punto de vista sobre el caso de Daphne, del cual dijo, se ha exagerado y generado “un desmadre estrepitoso”.
“Tampoco eso de que te metan los dedos es para armar un desmadre estrepitoso […] O sea, la violación implica necesariamente verga, si no hay verga no hay violación. O sea con palos de escoba, dedos o vibradores no hay violaciones, hay una violación a la dignidad si tú quieres, pero de esas hay de muchos tipos, igual que si te embarran la cara con mierda de caballo”.
El académico también dijo que la violación sí existe, especialmente hacia las “viejas cuero”, y aseguró que los abusos sexuales pueden llegar a generarle placer las víctimas.
“Hay mujeres que sólo han sentido un orgasmo cuando son violadas. Eso es algo registrado en la literatura especializada. Cuando no hay culpa, es decir, cuando te violan entonces tú no tienes ninguna responsabilidad. Te violaron, entonces gozas”.
Las declaraciones misóginas de Marcelino Perelló Vals han generado la indignación de los usuarios de redes sociales, quienes han exigido a la máxima casa de estudios del país y a Radio UNAM una explicación.
¡Ah, Marcelino, siempre de bocón y arrogante!
La Voz del Anáhuac
07 abril, 2017
¿Te acuerdas, despuesito de la masacre del 2 de octubre de 1968? Te asediaba la prensa. Cualquier cosa que dijeras tú o Sócrates o cualquiera de los “líderes” que los medios fabricaron, sería nota de 8 columnas. Y no te aguantaste. Saliste con la babosada de que “el ejército llegó disparando salvas…” Ninguno de los que estábamos ahí habíamos visto nunca que las “salvas” perforaran cuerpos, cegaran vidas. Veíamos a nuestro lado cómo las “salvas” perforaban los muros, destrozaban los vidrios de las ventanas de nuestros refugios momentáneos… Toda la noche fue ese momento para muchos que tuvieron que esperar la luz del día para poder salir entre los vecinos. Para después de la masacre buscar a nuestros compañeros, saber si estaban entre los muertos, entre los heridos, entre los presos o si estaban desaparecidos, para con los sobrevivientes seguir la lucha. No nos íbamos a dar por vencidos. Ahora menos que nunca. Tanta muerte, tanto horror, tanta sangre no podían pasar así nomás.
         Bien a bien no sabíamos qué debía seguir. De lo que estábamos seguros era que no sería nuestra rendición. Eso lo veíamos como una traición a nuestros muertos y a nosotros mismos. La mayoría de los que entonces fuimos brigadistas, de los que hicimos guardias en nuestras escuelas y las defendimos entre el 20 y el 23 de septiembre, no teníamos más formación política que la que aprendimos en las calles.
         El 2 de octubre buena parte del CNH cayó presa. Otra parte andaba a salto de mata. No pocos tuvieron que pasar a la clandestinidad. Nos sorprendía que la misma alharaca que armaron los medios con tus declaraciones acerca de las “salvas”, ahora la armaran en torno a tus entrevistas con personeros del gobierno en busca de una “salida negociada”. Que si te entrevistaste con Aguirre Palancares, con Martínez Manatou, con Caso y De la Vega… Nos preguntábamos ¿a honras de qué?. En el CNH nunca se hacía nada que no se hubiese consultado en las asambleas por escuela. Había poca asistencia a las escuelas. El CNH estaba deshecho.
         Entonces volvemos a saber de que “Marcelino Perelló, a nombre del CNH…”, y junto con él otros “líderes estudiantiles” que sabíamos eran militantes de la Juventud Comunista, ahora ya sin ninguna dificultad se habían hecho del control del CNH. No todo. No el Poli, no Derecho, no Políticas, no Artes Plásticas, no Filosofía, no la Prepa Popular, no la Normal Superior. Pero contra nuestro espontaneísmo, contra nuestra inmadurez política, contra nuestro “izquierdismo infantil”, el discurso del “repliegue táctico”, de ser responsables, de no tensar más, del peligro de que la UNAM y el IPN fueran clausurados, de que si levantábamos la huelga saldrían libres nuestros presos (ya no todos los presos políticos, “nuestros presos” al menos, algo es algo), de aprender a dar un paso atrás para dar dos pasos adelante (al ritmo del “cha-cha-chá” de Lenin). Todo eso escuchamos en un CNH dirigido ahora mayoritariamente por los “peces”.
Octubre: una “tregua olímpica” unilateral adoptada por ese CNH. De parte del Estado no hubo ninguna tregua. Cada brigada de volanteo, de pegas o pintas que sorprendía la policía era perseguida, baleada. A plena luz del día, frente a nuestros planteles, los compañeros eran impunemente asesinados por la policía. Y cuando hubo la oportunidad de prenderle fuego a la motocicleta de un policía que salió huyendo, de ese CNH nos mandaron decir que no cayéramos en actos de provocación. Para nosotros era simple y sencillamente un acto de justicia popular.
El Casco fue desocupado por el ejército hasta que concluyó su olimpiada. La Voca 7 nunca nos fue devuelta. Entonces tuvimos que resistir desde los barrios. En algunos casos fue posible poner a salvo el mimeógrafo. Lo llevamos al cuarto de azotea. Improvisamos bastidores para serigrafía. Seguimos produciendo volantes, cartelitos, pegotes. Y seguimos saliendo a la calle. ¡No nos vamos a rendir!
En noviembre regresan las bases estudiantiles a las escuelas, a las asambleas. Y ahí se da la batalla final, contra los claudicantes, contra los traidores, contra los que se habían comprometido con el gobierno con levantar la huelga, a cambio de su registro electoral, algunas curules y la excarcelación de sus presos.
Hasta diciembre pudimos sostener la resistencia. No había perspectivas ya. Diálogo no habría. Las bases estudiantiles fueron cediendo. Los más necios éramos los del IPN. Formalmente la huelga se levantó el 4 de diciembre. En la misma fecha se disolvió el CNH. En el IPN la huelga se levantó hasta el 18 de diciembre. En la Normal Superior y en Antropología hasta enero de 1969.
Los activistas del IPN, cuesta arriba, contra la corriente, con el porrismo reactivado, bajo estrecha vigilancia, seguimos brigadeando, apoyando movimientos obreros y populares, convenciéndonos cada vez más de que lo que se necesitaba en México era hacer una revolución, que la revolución no sería obra de los estudiantes, sino del pueblo trabajador y nos fuimos preparando para entrar en ese proceso.
Unos de ya, de ahora es el momento, de que no hay que esperar más. Si las condiciones subjetivas no están lo suficientemente maduras, ya madurarán al influjo del accionar revolucionario, insurreccional
Otros, con la misma idea de hacer una revolución, pero convencidos de que esta no puede ser obra de un puñado de valientes sino del pueblo consciente y organizado. Había pues que integrarse al pueblo, ir a las fábricas, a los ejidos, a las colonias proletarias…
De Perelló y demás voceros del “repliegue táctico” no volvimos a saber más. Sólo que se habían “exiliado” y concluido sus estudios en el extranjero, con postgrados y doctorados. Algunos de ellos se hicieron parte de la clase política cuando por fin su partido recibió el ansiado registro electoral, ya no como PCM, sino como PSUM, luego como PMS…
Y ahí andan en el sueño de sus vidas: en los trapecios del circo político. Ora como diputados, luego como senadores, en la dirección del partido, como regidores, presidentes municipales o gobernadores, brincando de un partido a otro. Ora en el PRD, a veces en el PT, luego brincan a Morena, o qué mas da, hasta en el PRI, al cabo no importa el color del gato
¿Y Perelló…? Por andar de bocón, como siempre, Radio UNAM lo mandó literalmente a la verga por andar diciendo que “sin verga no hay violación”. Ora que te mandaron a la verga ¿no sientes violados tus derechos laborales?

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