miércoles, 22 de febrero de 2017

UNA MIRADA A LA HISTORIA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL VALLE DE MÉXICO

EL VALLE DE ANÁHUAC Y LAS TRIBUS DE MÉXICO
América Latina en Movimiento
22/02/2017
La descripción que hacen algunos historiadores en cuanto a cómo era físicamente el Valle de México o Anáhuac, es que éste estaba rodeado de montañas y había muchos lagos no muy profundos en su interior, cuya forma es una cuenca.
Poco a poco en este lugar se establecieron los primeros asentamientos humanos, con la llegada de diferentes civilizaciones de tribus, abarcando espacios en las laderas de los lagos. Aparecen las primeras localidades: Tepexpan, Iztapa, Zacatenco y Ticomán entre otras.
Aprovechaban los humedales de los lagos y en épocas de sequía implementaban métodos de riego para las chinampas, ello muestra que la base de su economía era la agricultura, gracias a los canales, los acueductos y el establecimiento de pequeños espacios artificiales sobre las lagunas formaron terracerías sobre ella. Las canoas fueron su principal medio de transporte, tanto para trasladar mercancías y personas, pronto desarrollaron el comercio con productos diversos.
Se calcula que el número de habitantes era de 3 millones, unas 200 personas por kilómetro cuadrado antes de la invasión, en tiempo posterior a la conquista o mejor dicho a la invasión española, empezó la decadencia de la población indígena, y una baja o disminución de la población, debido a epidemias, como la peste, la viruela, entre otros contagios por los españoles.
Los diversos pueblos, todavía en su fase tribal, tuvieron su propia historia, basada en narraciones y códices que registraban acerca del origen y el punto de partida de cada uno de los grupos, de sus travesías migratorias, y su llegada al centro de Anáhuac.
En el período posclásico o precolonial la historia del Valle de México registra que dentro de las primeras emigraciones estuvieron los Olmeca, Xicalanca, Tolteca, Chichimeca, Teochichimeca, Otomíes, Quelhuaque, Mixquica, Xochimilca, Chalca, Tepaneca, Acolhuaque y Azteca o Mexica (este último, tenían el nombre de azteca cuando partieron de Aztlan su lugar de origen, una vez, que llegaron cambiaron su nombre de Mexica aludiendo que habían llegado a México). Algunos historiadores dicen que los primeros 5 grupos desaparecieron o fueron dispersos en el tránsito colonial y el resto mantuvieron su identidad.
Eran los otomíes, según estudios, los más antiguos y los de mayor relevancia, e incluso, su lenguaje o idioma no era el náhuatl; su desarrollo fue tal que formaron un imperio, mucho antes del siglo XIV, pero a partir de este empezó su declive, debido a prolongadas luchas o confrontaciones con otras tribus, esto lo describen las Crónicas de Los Anales de Cuautitlán, que muestra, cómo se dio la decadencia del imperio otomí. Este imperio estuvo ubicado en Xaltocan, al disgregarse el imperio, emigraron a Tecama, Meztitlán y Tlaxcala, es decir, fuera del valle, haciendo su dispersión todavía mayor.
Los culhuaque, eran los habitantes de Culhuacán, estaban ubicados entre el Lago de México y el Lago de Xochimilco, 20 años aproximadamente, albergaron a los mexicas, hasta que fueron expulsados por los propios mexicas; mientras que por otro lado, la expansión tepaneca de Azcapotzalco le puso fin al imperio de Culhuacán, provocando la emigración, unos, hacia las comunidades tepanecas de Cuautitlán y Azcapotzalco y otros a las comunidades de los Acolhuaque, Coatlichan y Huexotla. Posteriormente Culhuacán fue dominada en el año 1428 por Tenochtitlán.
Cuenta la cronología que la segregación de los culhuaque se dio bajo el reinado de Acamapichtli, hijo de un noble culhua, sin embargo los sucesores de Acamapichtli en Tenochtitlan continuaron conservando el título de Culhua-Tecutli, que quiere decir Señor Culhua, por varios años ocuparon los territorios de Culhuacán. Huixachtecatl, Cerro de la Estrella, (Citlaltepetl en lenguaje náhuatl), fue otro territorio de Culhuacán de mucha importancia para los mexicas, era un centro ceremonial, el evento religioso era en referencia al Fuego Nuevo, éste se celebraba cada 52 años. Otros territorios o centros culhúa de importancia fueron Iztapalapa, Mexicalzingo y Huitzilopochco (Churubusco). Según crónicas indígenas dieron a conocer la existencia de Nauhtecuhtli, que se significa los “Cuatro Señoríos” conformado precisamente por Culhuacán, Iztapalapa, Mexicaltzingo y Huitzilopochco.
Poco a poco los aztecas o mexicas, continuaron dominando algunas otras tribus, aprovechando la desventaja de éstos que mantenían una autoridad limitada, así fue que los cuitlahuacas, de Tláhuac y los mixquica que se encontraban entre Xochimilco y Chalco quedaron ambos bajo dominio imperial mexica.
Otro grupo, los tepanecas fueron aliados de los otomíes debido a su relación cercana o limítrofe; sus territorios más importantes fueron Azcapotzalco, Tacubaya, Tlalnepantla y Tenayuca, se extendieron aún más al norte cuando cayó el imperio otomí; la relación que mantenían con los mexicas permitió que los tepanecas de Azcapotzalco dominaran territorios de Chalco, Cuitláhuac, Xaltocan, Cuautitlán, llegando hasta Tulancingo; así fue como Tezozómoc extendió su poderío por casi todo el valle.
Al morir Tezozómoc, cambió la situación de los tepanecas, pues sucedió una usurpación del poder, con un nuevo gobierno bajo la dirección de Maxtla llevó a los tepanecas a guerras desgastantes, razón que les ocasionó disminución de su poderío. Los tepanecas fueron derrotados por la alianza de los mexicas y los acolhuaques dominándolos en territorios importantes como Azcapotzalco, Tenayuca, Tacuba, Toltitlan, Cuautitlán, Xaltocan, Tacubaya; con la muerte de Maxtla termina la Guerra Tepaneca en el año 1433; surge entonces el poderío de los acolhuaques bajo la dirección de Nezahualcóyotl por una parte, y por la otra, la expansión que en forma independiente emprendió Tenochtitlán bajo la dirección de Itzcóatl (Serpiente de Obsidiana). Sucede además algo importante, los acuerdos políticos que hicieron los mexicas y los acolhuaques después que terminara la guerra: constituir la Triple Alianza –de Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan o Tacuba-.
Netzahualcóyotl y su hijo Netzahualpilli cada quien en su tiempo, difundieron de manera importante la cultura. Existe la hipótesis de que Netzahualcóyotl subdivide la región de Teotihuacán y que gobernó Otumba, Tepeapulco y Tlaquilpa como una sola provincia.
La historia prehispánica vista por diferentes antropólogos e historiadores lo llaman Valle de México o Anáhuac, o Mesoamérica para abarcar la diversidad de los pueblos originarios, en una extensión territorial mucho más amplia.
En todo lo que hoy es la República Mexicana y sus 32 estados se cuentan con 1 ó más grupos representativos de aquellas antiguas culturas, muchas de ellas desconocidas por la mayoría de los mexicanos que desconocen su origen, así tenemos por el sur la amplia cultura Maya en la Península de Yucatán; la cultura totonaca en varias regiones de Veracruz y Puebla; en Chiapas y en Oaxaca hay una diversidad de pueblos originarios y una diversidad de idiomas aparte del español; los Purépechas en Michoacán; en Jalisco y Nayarit están los Huicholes; en Sonora los Yaquis; en Chihuahua, los Tarahumaras; en la mayoría de las provincias de México, se cuenta con la presencia de esta parte importante de la personalidad de México.
Traspasando brevemente fronteras, hacia el norte del continente, desde mucho antes de la invasión de los ingleses, los territorios estaban ocupados por diversas culturas autóctonas, por decir algunos, el Dakota y los Sioux en lo que hoy son los EE.UU, en el Canadá, también por decir dos solamente, los iroqueses y los hurones.
Al sur del continente en la mayoría de países del Centro y Sudamérica cuentan con una rica diversidad de pueblos originarios, que todavía hasta hoy practican la lengua madre, conservando las tradiciones y resistiendo los embates del capitalismo salvaje.

NOTA: algunos datos bibliográficos fueron tomados del libro “Los Aztecas bajo el dominio español, 1519-1810” de Charles Gibson. Siglo Veintiuno XXI América Nuestra.

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