sábado, 4 de febrero de 2017

EL PODER NUESTRO DE CADA DÍA (Punto Final entrevista al historiador Gabriel Salazar)


La soberanía popular tiene su matriz originaria en el territorio comunal.
Entrevista a Gabriel Salazar
Por Alejandro Lavquén
Fuente: 
Publicada en revista Punto Final Nº 869
Red Latina sin fronteras
Enero 20 de 2016
Dispositivo Histórico para Asambleas Populares de Base
El poder nuestro de cada día (LOM Ediciones), es el nuevo libro del historiador Gabriel Salazar. Los editores explican el origen de esta nueva publicación: “Cuando las organizaciones sociales de pobladores vieron la necesidad de tener una “carta de navegación histórica” para participar en las asambleas populares de base que les permitiera orientar la discusión en torno a una nueva Constitución, acudieron al historiador Gabriel Salazar, quien les contestó con el documento que llamó Dispositivo Histórico para Asambleas Populares de Base. Sobre el tema, Gabriel Salazar conversó con Punto Final.
Usted plantea que se debe “luchar desde nuestra memoria” ¿Qué significa?
“Significa que debemos actuar políticamente en base a nuestra experiencia directa de los hechos y de los procesos reales, no en base de ideologías, utopías primarias y menos en base a dictámenes externos”.
Cuando habla de fortalecer el poder local ¿Existe realmente una cuota concreta de poder local en la ciudadanía?
“La historia social demuestra que la clase popular es siempre mayoría en sus lugares de trabajo y de vivienda, donde puede ejercer un poder considerable, dado que conoce mejor que nadie los rasgos materiales y sociales de esos ‘territorios’. Por eso la soberanía ha radicado siempre en las ‘comunidades locales’”.
Usted habla de “cultura soberana” y “soberanía comunitaria” ¿Cómo se desarrollan?
La soberanía comunitaria no se desarrolla ni constituye sólo por ‘lo territorial’ o ‘lo local’, sino –y sobre todo– por la interacción entre los miembros de la comunidad, por sus formas asociativas, por su capacidad para deliberar sobre los problemas, y su capacidad derivada para resolverlos por sí misma (por la misma comunidad) y por la memoria viva que debe mantener de esas capacidades”.
La participación de los militares ¿Cómo la definiría en un proceso constituyente?, en el entendido de que son parte de la comunidad.
“Todas las constituciones que ha tenido Chile definen a los militares como ‘no deliberantes’ y como ‘esencialmente obedientes’. Con eso le quitan la condición de ciudadanos, que, por definición, son esencialmente ‘deliberantes’ y nunca jamás meramente ‘obedientes’. Es obvio que es necesario transformar a los militares en ciudadanos deliberantes, porque así serán esencialmente obedientes a la comunidad que delibera, y no a los generalotes propensos a ser comprados por el dinero.
“La cúpulas del viejo Estado”, como define a la Segpres, al Congreso y al Consejo Ciudadano de Observadores nombrado por la presidenta ¿Engañaron nuevamente al pueblo con los “foros, consultas y cabildos” en lo referente a una Asamblea Constituyente?
El ‘poder constituyente’ es una función esencial y exclusiva de la soberanía popular. Una Constitución bien hecha debería incluir instancias de deliberación colectiva (asambleas) para que la ciudadanía pueda ejercer su soberanía real. Si no existen esas instancias constitucionales, entonces la ciudadanía debe arreglárselas por sí misma para organizar un proceso constituyente. Como la soberanía no radica nunca en los Estados ilegítimos ni en las Constituciones ilegítimas (caso chileno), el Gobierno no tiene ningún derecho para tomar la iniciativa de un proceso de ese tipo y menos para manipularlo de punta a cabo, como lo ha intentado hacer al gobierno de la Nueva Mayoría. Su ‘proceso’ es un proceso ilegítimo.
¿Es la solución una Federación de Poderes Locales?
La soberanía popular tiene su matriz originaria en el territorio comunal. Si se propone extender su soberanía a lo regional y lo nacional,  no tiene otro camino que ‘federar’ sus asambleas de base. Todo otro camino conduce al Partido Único, al sistema liberal multo-partidario y/o al caudillismo personalista.
La Izquierda intenta reagruparse, y dentro de las posibilidades aparece el Frente Amplio como alternativa a la actual casta política ¿Qué opinión le merece?

La historia de Chile muestra hasta el cansancio que todos los movimientos de partidos que se proponen, con gran bombo, formar un ‘bloque alternativo’ dentro del parlamento liberal, terminan reforzando la clase política como furgón de cola, y nunca liberando la soberanía popular de la alienación en que se encuentra dentro de un Estado liberal. No creo que los jóvenes del Frente Amplio vayan a romper esta tendencia histórica.
Gabriel Salazar: "luchar desde nuestra memoria"