miércoles, 4 de enero de 2017

PRESOS POLÍTICOS (EXTENSA LISTA QUE ATRAVIEZA LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD)

PRESOS POLÍTICOS.
Eugenia Torres
(Artículo enviado para su publicación en La Voz del Anáhuac
y los medios libres que así lo decidan)
enero de 2017.
La lista de los presos políticos es extensa, ha travesando la historia de la humanidad, y habría que ver y pensar que todo preso es político.
La cárcel es un asunto complejo y complicado. Se complejiza a medida que pasa el tiempo, ya que hablar de encierro, en todos los caso es prohibirle la libertad a un sujeto, y quién de nosotros está capacitado para semejante atributo.
Podemos pensar en los textos de Antonin Artaud, hay uno, por demás  extraordinario, que dice así:
La buena salud mental de Van Gogh puede ser proclamada, pues a lo largo de toda su vida sólo se hizo cocinar una mano y, dejando esto de lado, no llegó más que a cortarse la oreja izquierda, en un mundo en que la gente come todos los días vagina asada con salsa verde, o sexo de recién nacido azotado y encolerizado ingerido tal como sale del sexo de la madre.
Y no es una imagen, sino una realidad cotidiana, repetida con frecuencia, y sembrada en toda la extensión de la tierra.
Así es como se sostiene -aunque esta afirmación resulte delirante- la vida actual en su viejo clima de estupro, de autarquía, de caos, de extravío, de descalabro, de alienación crónica, de inercia burguesa, de desviación mental,
(pues no es el hombre el que se ha desviado sino el mundo), de impudicia deliberada e ilustre hipocresía, de inmundo descrédito por todo lo que representa nobleza,
de reivindicación de un orden fundado absolutamente en el acatamiento de una primitiva injusticia, en síntesis, de crimen organizado. Las cosas andan mal porque en este momento el mayor interés de la conciencia alienada es no salir de su enfermedad”.
Lo que Antonin Artaud va  a trabajar en todos sus textos es cuales son los parámetros que la sociedad, hipócrita y burguesa, llamaran locura, enfermedad, entre otras cosas que no encajan en la sociedad positivista. Antonin ha sufrido en carne propia el encierro, por eso los textos que podemos leer son estremecedores, tristes y desgarradores. Son un manifiesto total sobre cómo el sistema se sistematiza para que la propia sociedad vote ferviente por el encierro. Claro que Michel Foucault se ha ocupado largo y tendido, pero en todo caso me interesa pensar a los presos políticos que fueron quienes han publicado textos o que en todo caso han tenido una participación política que los a llevado a perder su libertad, y en muchos casos la vida misma.
Recordar casos lejanos para aproximarme a la actualidad que son espejos donde solo, a veces, cambia el contexto pero nunca el modus operandi de un sistema que se propuso desde tiempos remotos, aniquilar personas con un pensamiento original, fuera de la moral burguesa, fuera de los parámetros impuestos. Un pensamiento que nos hace reflexionar, que nos lleva a replantarnos mandatos y que sobre todas las cosas nos interpela. Todo eso es un crimen para quienes quieren controlarnos y aleccionarnos.
Claramente que dentro de este mapa se encuentra una cultura que oculta sus más nefastas virulencias y que canaliza sus frustraciones entendiendo que aquel que no cumpla con los requisitos morales preestablecidos debe ser encerrado. Podemos hablar de un alma pura, bella y noble. La libertad religiosa en muchos casos, generó una sociedad donde padecer miseria, martirio y hambre es parte de los pecados que tenemos que pagar hasta el día de nuestra desaparición física. Asi se justifica que el poder económico es de algunos pocos.
La religión, que es un estado por si mismo, estuvo al  servicio de suprimir la posibilidad de pensar en una ideología, y en todo caso de pensar que la miseria no depende de nosotros, sino de un estado capitalista.
Lo que han demostrado estos presos políticos, es que pese a su encierro, el alma está libre, su espíritu vivo y su pensamiento permanece lícido. Es el mismo mecanismo de defensas que activa el cuerpo por la falta de libertad y la injusticia que atraviesan.
Así como el alma tiene una función tranquilizadora, pensar al otro diferente a mí, muerto o encerrado, también. Por lo tanto un sujeto emancipado, pensante y rebelde representa  un peligro social. Quiero recordar antes de ver a los presos políticos a los muertos, que nos demuestran que la palabra es un arma poderosa y que para el sistema opresor y aleccionador, violenta.
Muchos son los presos políticos, porque como sabemos, la política nos atraviesa a todos, y cuando ellos y ellas denunciaron injusticias sociales los medios se ocuparon de considerar un crimen, ese tipo de acto.
Pensar, o tener un sueño, como cambiar el mundo, es criminal.

Pero voy a pensar en escritores de textos puntualmente políticos, esos que hablan de las clases oprimidas, esos libros que pueden llegar al alcance de sectores vulnerables pero a la vez sectores que luchan, sectores precarios, sectores a los que esas lecturas son vitales, y el estado lo sabe, por eso mejor silenciar a quien los escribe. En muchos casos fue imposible.
Muchos revolucionarios han sido prisioneros a lo largo de la historia. Junto con el largo cautiverio del líder negro Nelson Mandela, la prisión que el régimen fascista de Benito Mussolini impuso a Antonio Gramsci [1891-1937] constituye una de las más célebres en todo el mundo.
Pese a estar protegido por la inmunidad parlamentaria que poseía por ser diputado comunista de Venecia, Gramsci fue detenido el 8 de noviembre de 1926 (tenía 35 años). Durante el juicio que se realizó en Roma en 1928, el fiscal fascista Michele Isgrò fue terminante: "Durante veinte años debemos impedir funcionar a este cerebro". Gramsci fue condenado a 20 años, 4 meses y 5 días de reclusión.
Estos encontraron en muchos casos la libertad en la pluma. Hoy encontramos en el mundo miles de personas condenadas absurdamente por tener una posición política, mientras los asesinos, que son los malos gobiernos, andan sueltos.
ADIESTRAR.
La sociedades en las que vivimos fueron diseñada para pensar, de manera vertical, de manera general, temiendo salirse de la norma y sobre todas las cosas de un pensamiento común y hegemónico. La cultura afirmativa, dentro de un pensamiento normativo que juzga ante cualquier hecho fuera de lo preestablecido. Son las mismas normas que instaló el capitalismo, junto a la iglesia, el sistema penal, el sistema psiquiátrico y medico.
El Estado corrompido instala normas bajo presión ciudadana.
Los ciudadanos no se preguntan cómo es posible, que un militante, o un político, o personas que se manifiestan estén presas. Y menos, se cuestionan, los por qués de cada caso.
Los malos gobiernos, que por lo general son neoliberales y de derecha instalan la idea más precaria, donde los ciudadanos cada día mas entienden que el que lucha por sus derechos tiene que ser castigado.
Estos gobiernos, que se guían por un pensamiento que instaló el capitalismo, hacen que los pueblos dejen de lado la lucha y se vuelvan a entregar a la dependencia, a la esclavitud, a la falta de estímulos para la acción, ya que al encerrar, matar y castigar a quienes lo realizan disparan un alerta a toda la población para que la misma, sumisa, baje los brazos para siempre.
Estos presos, victimas, son carne de los medios de comunicación, ya que los que realmente deberían estarlo, gozan y son los dueños de los medios y de los poderes judiciales. Así mismo, saben, que instalar el miedo, es de alguna manera temer a quien lucha y quiere en un sentido real la igualdad, la libertad etc.
Vivimos en tiempos complicados, la represión es cada día mas violenta de parte de los militares, fuerzas represivas y medios de comunicación.
En los 80,Guy Debord, en su libro La sociedad del espectáculo, a modo de visionario, pudo ver, lo que pocos vieron en su tiempo. Los mensajes son engañosos, tanto como las imágenes. Debord estableció que el espectáculo no es la ostentación de las imágenes que ocultan la realidad. Es la existencia de la actividad social y de la riqueza social como realidad separada.

Un gran porcentaje de la sociedad en la que vivimos, tristemente, vive en un espectáculo, proyectando ilusiones, creyendo en un futuro que llegará del cielo, o de los Dioses. Una agonía de la cual no hay vuelta atrás.

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