sábado, 7 de enero de 2017

"LA DOCTRINA DEL SHOCK", CÓMO EL CAPITALISMO NOS DOBLEGA Y CÓMO RESISTIR


Video basado en el libro homónimo de Noami Klein
La doctrina del shock: una contrahistoria del neoliberalismo: 
Subido el 13 de enero de 2012
Desde la dictadura de Pinochet el capitalismo ha implementado una forma de actuación que no ha dejado de funcionarle. Va dando la vuelta al mundo: Sudamérica, Asia, Europa... y seguramente USA, este en su objetivo: va creando crisis artificiales o sistémicas, y presentando soluciones que simplemente le dejan en ventaja, aprovechando para esquilmar nuevos recursos públicos o comunales, apropiándoselos. 
No confundamos Mercado Libre con Capitalismo. El Mercado Libre es antiquísimo y está regulado, tiene reglas y los que lo usan las respetan, el Capitalismo existe desde hace dos o tres siglos y sencillamente elude esas regulaciones y sólo busca beneficios, sin importarle cómo o a quién perjudique. El Capitalismo es más que un Estado, es supranacional, supraestatal y no tiene pasaporte. Va a donde hay beneficios, y punto.
Y es el Estado quien pone a disposición del capital a sus ejércitos para mover el mercado: la guerra de Irak era imprescindible a USA para seguir haciendo correr la bola de sus negocios: robar el petróleo iraquí, destruir esa nación para reconstruirla, sacarse de encima stocks militares para reincentivar esa industria: el verdadero motor del negocio capitalista: el militar. Ejercito, Estado y Capital: la auténtica Trinidad actual. 
Sin embargo, oh, paradoja: ha sido el Estado quien le ha salvado el culo en la ultima gran crisis sistémica. De repente hay algo aún peor que el capitalismo: su padre, el Estado. El Estado usa recursos públicos, dinero privado, para refinanciar y sostener al colapsado sistema financiero del capitalismo, creando una enorme pobreza y crisis de fe en el sistema. 

Ya no es el capitalismo el enemigo numero 1 del pueblo, lo es el Estado. Eso se ve en China, por ejemplo. Cuando el estado comunista colapsa, recurre al capitalismo para salvarle. O eso creen, cuando estalle su burbuja inmobiliaria le sucederá lo que a España: se vendrá abajo. Esperemos a ver qué sucede.
 
La tormenta y cómo enfrentarla
La Voz del Anáhuac
Enero de 2017.
Tras haber visto este video (si puedes también leer el libro, mejor: La Doctrina del Shock, Noami Klein), analiza lo que está ocurriendo en México:
Guerra contra el narcotráfico, iniciada por Calderón y continuada por Peña Nieto, con un saldo cercano a 200 mil muertos, decenas de miles de desaparecidos y de desplazamientos forzados, simbiosis narco-estado.
Imposición de Peña Nieto, criminalización de la protesta social, anarquistas como nuevo “enemigo interno” (el comunismo dejó de ser el chivo expiatorio).
Aprobación fast trak de 11 reformas estructurales. Alianza cómplice con los partidos políticos. Firme oposición de la CNTE a la mal llamada reforma educativa, despidos masivos de profesores, evaluación punitiva militarizada. Desaparición forzada de 43 normalistas rurales de Ayotzinapa. Masacres en Tlatlaya, Apatzingán y otras, con el pretexto del combate al narcotráfico.
Reducción de presupuesto a educación, salud y todo el gasto social para fortalecer al ejército y a las policías, mando único, desarme y control de autodefensas, encarcelamiento de policías comunitarios.
Despojo de tierras a comunidades indígenas y campesinas para concesionar sus territorios al capital transnacional e imponer megaproyectos de minería a cielo abierto, parques eólicos, presas hidroeléctricas, extracción de gas por fractura hidráulica (fracking) y otros, provocando destrucción de ecosistemas, contaminación de tierra, agua y aire, tala de bosques, desplazamientos forzados, utilización de sicarios del narco como paramilitares, secuestro, tortura, cárcel o muerte para quienes defienden su territorio.

Golpeteo a la economía popular a través de medidas abruptas como el gasolinazo, utilización de grupos de choque para desatar saqueos que justifiquen la militarización, la represión policíaca y sembrar el terror en donde se proteste contra dichas medidas.
Sabemos que difícilmente Peña Nieto podría entender lo que significa la doctrina del shock, no así sus asesores, sus Chicago Boys.
El capitalismo en México ha desatado una tormenta. Para evitar que ésta produzca un estallido social que la revierta, aplica estrategias de terrorismo de Estado que impidan que la población se organice y emerja como fuerza social que vaya a la revolución.
Lo primero que tenemos que hacer quienes abajo resistimos esta tormenta es no caer en las provocaciones tramadas por los de arriba; organizarnos desde las comunidades, barrios, pueblos, ejidos, centros de trabajo y de estudio; luchar de manera independiente y autónoma desde cada lugar; construir unidad, organización y coordinación de las diversas luchas, resistencias y rebeldías, de manera que estas no queden aisladas, que si golpean a uno todos respondamos, no al son que nos toquen sino a nuestro ritmo, paso y modo.
Acumular fuerzas propias abajo y a la izquierda, sin partidos políticos, sin control del Estado a nivel  municipal, estatal y federal; con nuestras propias formas de democracia directa, autónoma, autogestiva, horizontal, decidiendo desde abajo cada paso, cada acción, con nuestro propio calendario.
Sólo así se podrán ir construyendo y fortaleciendo áreas territoriales liberadas, donde sea el pueblo quien mande, donde la máxima autoridad sea la asamblea de la comunidad, del pueblo, del espacio campesino, indígena, obrero, magisterial, estudiantil, urbano o rural.

En resumen: construir el poder del pueblo en lucha contra el capitalismo, contra sus formas de control, contra su dominio ideológico. Ese, pensamos, puede ser un camino emancipatorio.
En octubre de 2016 en su V Congreso, el CNI y el EZLN acordaron construir un Consejo Indígena de Gobierno. Tras consultar en cada pueblo, este acuerdo se ratificó en diciembre. En mayo el Concejo Indígena de Gobierno dirá quién será la compañera indígena que será si vocera y candidata independiente.  
El acuerdo es que no se lucha por el poder sino para enfrentar, detener, desmontar la tormenta que nos agobia en todo el territorio. Su táctica es utilizar la coyuntura electoral nacional para salir al encuentro de otros pueblos que resisten, que luchan, que defienden su territorio, su tierra, el agua, la naturaleza, la vida. Esta puede ser también nuestra táctica desde cada lugar, desde cada geografía.
No se trata de institucionalizarse, ni de entrar al juego político de los de arriba, no de someterse a las leyes electorales estatistas, sino de unirnos abajo, de manera organizada, con formas propias, decididas en asambleas comunitarias.
En otras palabras: hacer una política distinta, una política del pueblo, una política decidida desde abajo, por los de abajo, con los de abajo, para fortalecernos todos nosotros y resistir en mejores condiciones. Se trata de que defendernos, resistir, sea pasando a la ofensiva, desmontando el poder de los capitalistas desde cada casa, desde cada comunidad, barrio, tribu, pueblo, ejido, colonia, fábrica o escuela.

La tormenta ya tiene tiempo que se ha desatado, que nos acomete, que nos destruye. Es tiempo de revertirla, de ir a contracorriente. Que el terror que nos pretenden implantar no nos paralice, que no nos detenga. De otra manera la tormenta nos abatirá. Quizá sea esta nuestra última oportunidad para emanciparnos en realidad.    

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