sábado, 24 de diciembre de 2016

LA VIDA EN GUERRA, UNA MIRADA SOBRE ALEPO EN SIRIA. Campo de la disputa de intereses diversos








Vivir en guerra: Alepo vuelve a la normalidad
Publicado el 18 de diciembre de 2016
La hermana Ma. Guadalupe Rodrigo explica como era el día a día en Alepo antes y después de la guerra en Siria.
Redacción Desinformémonos
20 diciembre 2016

Atacada intensamente desde el pasado agosto, la parte oeste de Alepo la ciudad siria,  está totalmente devastada. Las fuerzas armadas del gobierno de Bashar al Asad, apoyado por Rusia e Irán, han restablecido el control en la mayor parte de una ciudad dividida desde hace cuatro años.  Los muertos han sido muchos  y las imágenes desgarradoras se han difundido profusamente en las redes sociales.
Ante una mirada internacional que no acaba de concretar su presencia en el lugar, el 19 de diciembre se aprobó la resolución 2328 en el Consejo de Seguridad de la ONU para que personal de la misma esté presente en Alepo y se haga cargo de vigilar  una evacuación segura de la población.
Alepo es una ciudad en disputa desde hace cuatro años. Convertida en campo de batalla,  su territorio ha estado dividido prácticamente en dos: el este controlado por el gobierno sirio de Bashar al Asad y el oeste controlado por los rebeldes, a quienes también algunos llaman “terroristas”.
Pero,  ¿cómo llegó la guerra a este sitio? Alepo fue en algún momento la ciudad más grande de Siria, con una población de casi 2.3 millones de personas. Fue también el centro industrial y financiero del país, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Alepo era famosa por su ciudadela del siglo XIII, la mezquita del siglo XII y por los grandes mercados cubiertos.
El levantamiento contra el presidente Asad empezó en 2011 y, en julio de 2012,  Alepo se convirtió en el campo de la disputa de intereses diversos.  Los combatientes rebeldes lanzaron una fuerte ofensiva para expulsar a las fuerzas del gobierno sirio de Alepo,  situación que no logró del todo su cometido, por lo que la ciudad  terminó dividida en dos:  la oposición controlando el oeste y el gobierno, el este.
Durante los siguientes cuatro años, la batalla por Alepo se convirtió en un microcosmos del conflicto más amplio en Siria.
En agosto de 2016, los movimientos del gobierno sirio de Bashar al Asad, apoyado por Irán y Rusia, empezaron a desplegar la ofensiva para retomar el control del  “oeste rebelde”.  Aquí la cronología:
1 de agosto de 2016.  Las fuerzas gubernamentales rodean a los rebeldes y toman el control del estratégico del camino de Castello, al norte de Alepo, la única ruta hacia el este.  Alrededor de 275 mil  personas quedaron en medio del asedio.
22 de agosto de 2016. Los rebeldes y combatientes yihadistas vinculados a Al Qaeda en las afueras de Alepo recuperan el control de una ruta en el distrito de Ramousseh, en el sur de la ciudad.
17 de octubre de 2016.  Las fuerzas gubernamentales retoman el  control del área a principios de septiembre y reanudan el asedio. Hay una breve pausa en la ofensiva a mediados de octubre para permitir que civiles y rebeldes se vayan, pero pocos aceptan la oferta.
28 de noviembre de 2016.  El gobierno sirio recupera más de un tercio del territorio controlado por los rebeldes en Alepo oriental. Los rebeldes pierden todos los barrios del norte, dejándolos con menos de dos tercios del territorio que tenían en la ciudad.
6 de diciembre de 2016: las tropas oficiales avanzaron y el gobierno retomó el control en más del 90 por ciento de la zona controlada por los rebeldes. 
Mapa de la ocupación en Alepo / Fuente BBC Mundo
 El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo activista establecido en  el Reino Unido, declaró que aviones rusos lanzaron intensos bombardeos sobre las áreas que todavía controlaban los rebeldes,  lo que a permitió a Asad retomar sitios clave.
El Ministerio de Defensa de Rusia informa que más de 700 rebeldes se han rendido y que unos 10 mil civiles han abandonado los territorios que estaban en manos rebeldes.
Mientras tanto, el periódico The Guardian señala que “la batalla de Alepo está a punto de terminar”.  Los sirios desesperados que siguen atrapados en el último reducto rebelde tienen pocas opciones: la  rendición a la fuerzas gubernamentales y quedarse a enfrentar la captura o una posible negociación que les permita la huida al exilio.
Ante esto, una posibilidad es que puedan ir a Idlib que,  después de Alepo, es el último bastión urbano no controlado por el gobierno sirio, a excepción de Ragga, que está tomada por el grupo fundamentalista ISIS.
La presencia de yihadistas en la zona rebelde ha sido la excusa perfecta para que el gobierno sirio  continúe los ataques justificándose con que combate a grupos “terroristas”.  La explosiva mezcla que existe en el oeste de Alepo no augura nada bueno para los rebeldes.
Asad asegura que su gobierno tiene la victoria y que el futuro de Alepo será decisivo en esta guerra, pero la verdad que se vislumbra es que no habrá paz ni estabilidad en mucho tiempo.
“Lo mismo ocurrirá con uno de los dogmas centrales de Asad para justificar su liderazgo: la soberanía” comenta The Guardian.
Irán y Rusia han llevado a Asad a la victoria, haciendo mucho más que su maltrecho ejército para derrotar a la oposición. Irán ha tenido un control estratégico de facto sobre la ejecución de la guerra durante los últimos tres años. Grupos armados de Líbano e Irak, armados y organizados por Teherán, han sido fundamentales en la victoria en Alepo, un objetivo que había permanecido fuera del alcance de las fuerzas sirias desde que fueron expulsadas de la ciudad a mediados de 2012.
La devastación en el este de Alepo bajo el bombardeo ruso es impactante. La situación es diferente a la masacre de Hama de 1982, ordenada por el padre de Asad, Hafez al Asad, en la que  murieron más de veinte mil personas, lejos de la mirada de la comunidad internacional.  “En Alepo el sufrimiento se ha mostrado con frecuencia al mundo. Ha sido largo y atroz, como insignificante ha sido la respuesta internacional”
Asad y sus aliados, parecen decididos a extender la guerra y que la “victoria” sea total en todo Siria, lo cual no garantiza la supervivencia de Asad ni la integridad territorial de Siria. Los intereses de Irán y Rusia van más allá de la defensa del presidente Asad.
Irán quiere una Siria que refuerce a Damasco como puente para Hizbolá, brazo fundamental de su proyección política-militar contra Israel y Estados Unidos. Las autoridades iraníes defienden la tesis de que su papel en la victoria de la guerra les da un mayor peso en la definición del carácter nacional de Siria, en el que han invertido desde la revolución islámica de 1979, aunque nunca a la escala que lo hacen ahora.
Rusia también piensa en lo que puede obtener. Para Vladimir Putin, Siria es una base desde la cual puede proyectar a Rusia en la región después de la Primavera Árabe. En Oriente Medio, Rusia está expandiendo su influencia en detrimento de la de Estados Unidos y nada de esto augura un buen futuro para Siria  opina The Guardian. 
Las injusticias que alimentaron el conflicto siguen sin ser solucionadas. La desafección suní es un factor importante y, a veces, fundamental. Sin un proceso político que aborde estos problemas, la victoria militar no significará nada a largo plazo. La miseria y la inseguridad entran en una nueva fase, pero no han acabado.
Después de varios vetos, el Consejo de Seguridad de la ONU hará presencia en Siria.
Pese a muchas maniobras dilatorias y de obstrucción, finalmente se aprobó una resolución que permite “el pleno respeto del derecho internacional humanitario en Siria”, señaló François Hollande, presidente de Francia e impulsor de la propuesta quien celebró el acuerdo alcanzado el 19 de diciembre en el Consejo de Seguridad de la ONU para la evacuación y protección de los habitantes de Alepo, lo cual debe permitir el alto al fuego y el establecimiento de una negociación política.
El 12 de diciembre la ONU acusó de “un colapso completo de la humanidad” la situación contra los civiles en Alepo.
El 19 de diciembre, por unanimidad, los quince países aprobaron la resolución 2328 negociada después de que Rusia amenazara con vetar el texto original impulsado por Francia.
Según el documento adoptado ayer, el personal humanitario de la ONU que ya se encuentra sobre el terreno se encargará de vigilar el proceso de evacuación de Alepo oriental con el fin de garantizar la protección de miles de personas.
La resolución 2328 aprobada destaca la importancia de “asegurar el paso voluntario, seguro y digno de todos los civiles desde los distritos orientales de Alepo u otras zonas al destino que elijan, bajo la supervisión y la coordinación de las Naciones Unidas y otras instituciones pertinentes”. 
El debate sobre la guerra en Alepo
Mientras tanto, el debate las “razones” de la guerra toma los paneles de los medios. La periodista independiente, Eva Bartlett, debatió con la cadena rusa RT sobre la cobertura mediática del conflicto en Siria. La comunicadora canadiense destacó la importancia de basarse en fuentes informativas que se encuentren en el lugar de los hechos.
En un encendido debate, el periodista británico Dilly Hussain, que dirige el portal 5Pillars, acusó a Bartlett de presentar la realidad siria a través de una “imagen halagüeña del régimen de Al Assad” e incluso la acusó  de “hacer propaganda pro-Assad”. Hussain ha insistido en que en la ofensiva de las fuerzas sirias en Alepo apoyada por Rusia muchos civiles se convirtieron en blancos de los ataques, según lo ‘confirmaron’ los videos y tuits de activistas desde esa ciudad.
Por su parte, Bartlett ha cuestionado las fuentes citadas por Hussain. “Quisiera preguntar a nuestro invitado sobre los activistas que tuitean. ¿Se refiere a Bana al Abed de 7 años que tuitea en un inglés que no puede hablar a su edad por el hecho de que el inglés no es su lengua materna?”, ha preguntado a su interlocutor la periodista canadiense, quien también recordó que otra fuente que es citada frecuentemente son los Cascos Blancos, quienes reciben financiamiento desde el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea
Bartlett señaló que entre 90 mil y 150 mil  personas han sido evacuadas de la zona este de Alepo y que sus testimonios “contradicen” la información difundida por medios occidentales, que se dedican a hacer de Bashar al Assad y el ejército sirio como una de las principales amenazas para la paz en Siria.
“¿Alguien ha prestado atención a los 11 mil civiles en Alepo que han sido muertos por los terroristas de Al Nusra, Ahrar al Sham, Nour al Din al Zenki, el Ejército Libre Sirio y otras facciones militantes en Alepo oriental que utilizan a diario bombas de cilindros de gas, de calentadores de agua, atacan con misiles Grad y balas explosivas?”, preguntó Bartlett al periodista británico citando datos de un médico que encabeza las investigaciones forenses y trabaja en una morgue de Alepo.
La periodista ha visitado Alepo en cuatro ocasiones, dos de ellas el pasado mes de noviembre, y asegura que para la población civil el problema son los rebeldes a quienes llama “terroristas”. Quienes lograron huir de la ciudad le contaron que los “terroristas les impedían escapar de Alepo, los mataban de hambre privándolos de comida” y cuando estas personas consiguieron escapar a las zonas seguras de la urbe del norte sirio controladas por las fuerzas gubernamentales, recibieron alojamiento y asistencia médica.

En sus propios reportes Bartlett emplea los datos proporcionados por periodistas sirios y periodistas independientes que cubren la situación desde el lugar de los hechos y hablan con los civiles.

Testimonio sobre la Guerra en Alepo (Siria) de la Hna. María Guadalupe Rodrigo
Publicado el 28 de julio de 2016
La Hna. María Guadalupe Rodrigo nos cuenta su vivencia personal durante los primeros años de la guerra en Siria. Grabada en diciembre de 2015, en esta charla nos relata de forma sincera, crítica y directa cómo se gestó la guerra y el papel jugado por los medios de comunicación occidentales.