lunes, 19 de diciembre de 2016

EJIDO AUTÓNOMO TILA, adherente a la Sexta, integrante del Congreso Nacional Indígena


¿CÓMO ES UN PUEBLO LIBRE? PRIMER ANIVERSARIO DE LA AUTONOMÍA DE TILA
Por Alejandro Reyes
Colectivo Radio Zapatista
19 diciembre 2016

Los primeros rayos de la alborada se insinúan apenas tras la iglesia recortada en la cumbre del cerro, puntuado por cientos de luces minúsculas que centellean en la penumbra indecisa de la madrugada. Entonces entran los principales a la sala donde dormimos, acompañados de unas 40 personas, para prender las velas del altar y entonar los cánticos de agradecimiento al Señor de Tila por este año de autonomía y para pedir sabiduría, juicio, criterio, para enfrentar las dificultades por venir. El humo del copal llena la sala mientras las voces de decenas de personas resuenan en lengua chol, recordando la larga lucha del Ejido Tila por su tierra y su libertad.

Es el 16 de diciembre de 2016, y un día como éste, hace exactamente un año, los ejidatarios, cansados de la injusticia de la mal llamada “Justicia” mexicana, hicieron realidad una lucha de casi un siglo. Tres meses antes, el 16 de septiembre de 2015, miles de ejidatarios habían marchado de la casa ejidal a la plaza central del poblado de Tila. Allí colocaron una escalera en la fachada del edificio del Ayuntamiento, varias personas subieron a los balcones, colgaron una manta recordando a los desaparecidos de Ayotzinapa y exigiendo la salida del Ayuntamiento y el cese a los hostigamientos policiales y paramilitares. Desde el balcón, las autoridades ejidales dieron el grito de la Independencia. Y abajo, miles de voces indignadas repetían una y otra vez: ¡Si no hay solución, habrá demolición!”.

Tres meses después, el 16 de diciembre de 2015, la consigna se volvió realidad. Hartos de décadas de atropellos y la inacción del Estado mexicano, los ejidatarios decidieron expulsar por su cuenta al Ayuntamiento, ubicado ilegalmente en su territorio desde mediados del siglo XX, y recuperar las 130 hectáreas que el gobierno municipal ha intentado arrebatarles desde entonces. El Ayuntamiento, que tanto daño hizo durante tanto tiempo, fue destruido. El gran reloj en lo alto de la fachada quedó hecho pedazos y así se detuvo el tiempo kaxlán, el tiempo de la imposición mestiza, el tiempo del despojo y la violencia institucionales. Así comenzó otro tiempo, el tiempo indígena chol, el tiempo de la libertad. El milagro de Tila se había realizado.
Es verdad que en Tila suceden milagros, no por nada miles de personas acuden en peregrinación hasta allá todos los años. Pero los milagros en Tila no caen del cielo, se hacen con sangre, sudor y lágrimas… y también mucha alegría. El milagro de la autonomía ha sido labor minuciosa y tenaz. Tras la expulsión del Ayuntamiento, fueron los ejidatarios, organizados con sus autoridades tradicionales según sus usos y costumbres, quienes empezaron a realizar todas las actividades necesarias para la administración de su territorio de 5,405 hectáreas. Con contribuciones de los mismos ejidatarios compraron un camión y se organizaron en comisiones para la recolección de basura. Formaron su guardia comunitaria y se organizaron en todos los barrios y anexos para garantizar la seguridad. Desarrollaron su sistema de justicia autónoma y empezaron a resolver los tantos casos que, en tiempos del Ayuntamiento, permanecían impunes. Se organizaron festividades. La Asamblea se volvió la máxima autoridad. La delincuencia, antes solapada por la complicidad oficial, disminuyó drásticamente.
A un año del milagro de la autonomía, otro milagro: la estación de radio “El milagro de Tila”, que comenzó a transmitir “desde algún lugar del Ejido Tila” el 15 de diciembre. En los radios en los hogares y en las bocinas del pueblo se escuchaba la historia de la lucha del ejido, los relatos sobre las acciones de un puñado de opositores que han estado haciendo todo lo posible por destruir la autonomía y recuperar los privilegios que obtenían del Ayuntamiento (fondos ilícitos, negocios oscuros, impunidad). Niñas y niños, jóvenas y jóvenes, ancianas y ancianos llegaron a dar su palabra. Por Facebook llegaban mensajes de los pobladores entusiasmados por la nueva estación. Y se escucharon las músicas de grupos solidarios y los saludos de colectivos que llegaron para los festejos.

En la plaza central, frente al Ayuntamiento destruido, iniciaron los festejos alrededor de las 11 de la mañana con las palabras del Comisariado y otras autoridades del Ejido Tila. Participaron también dos delegados del Congreso Nacional Indígena, que viajaron desde Campeche, Oaxaca y Veracruz. Allí explicaron nuevamente la propuesta del CNI y del EZLN de establecer un Concejo Indígena de Gobierno a nivel nacional, cuya voz y rostro serán los de una mujer indígena registrada como candidata independiente para las elecciones presidenciales… propuesta que resonó en los corazones de los ejidatarios pues, como la misma delegada del CNI dijo: “Aquí ya retembló la tierra porque el pueblo indígena es el que gobierna”.

Palabras de lxs delegadxs del Congreso Nacional Indígena: 

Palabras de abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez: 

Palabras de autoridades del Ejido Tila: 

La odisea del pueblo chol de Tila en su lucha por su territorio comienza en la década de 1920, cuando los abuelos viajaron una y otra vez hasta Tuxtla Gutiérrez —cuatro o cinco días a pie por veredas, cargando su pozol y tostadas— para solicitar la legalización de sus tierras como ejido; tierras en las que venían trabajando como peones durante décadas para los hacendados extranjeros, alemanes, que usurparon las tierras ancestrales del pueblo chol. Esa odisea fue representada este 16 de diciembre en una obra de teatro, que contó el esfuerzo incansable de los abuelos de 1922 a 1959.
Así quedaron reconocidas las 5,405 hectáreas del Ejido Tila por medio de una Resolución Presidencial. Imposible expresar la importancia de ese documento para los ejidatarios choles de Tila. Porque la tierra es vida, y el documento expresa la lucha de décadas: el dolor, el sufrimiento, los atropellos pero también la perseverancia, el esfuerzo tenaz hasta lograr el reconocimiento oficial de lo que por derecho les pertenece.

Pero a mediados del siglo XX el gobierno municipal fue transformado de cabildo indígena chol, que gobernaba por usos y costumbres, al régimen de partidos políticos; los kaxlanes (mestizos) se apoderaron del Ayuntamiento y desde entonces intentaron despojar a los ejidatarios de las 130 hectáreas donde se encuentra el poblado de Tila. Además de iniciar el cobro de impuestos por la tierra y apropiarse de los bienes y servicios que hasta entonces administraba la asamblea ejidal, el Ayuntamiento sirvió como base de coordinación de los grupos paramilitares, en especial el violentísimo “Paz y Justicia”, como parte de la guerra de contrainsurgencia después del levantamiento zapatista de 1994.

“No es como debe de ser”, explican dos mujeres frente una maqueta del ahora destruido Ayuntamiento. “Porque cuando una presidencia funciona, hay justicia. Y no hay justicia, porque yo lo viví esa injusticia. Si no tenemos dinero, no te arreglan tu problema. Por eso, para mí, me gusta que se deshizo esa casa, porque no te beneficia en nada. Por eso le pasó eso a esa casa, porque hay pura basura, ya no hay gente que tiene conciencia limpia”.

Enseguida, algunos jóvenes llegaron para prenderle fuego a la maqueta. “Ese es el mensaje que se le está dando a todos aquellos que todavía quieren traer nuevamente el Ayuntamiento al Ejido de Tila. Si regresa, nuevamente ocurrirá lo mismo”, dijeron los ejidatarios, al tiempo que los restos de la maqueta incendiada explotaban con un cohete escondido en su interior.

En los tiempos del Ayuntamiento las costumbres no se respetaban. Se folclorizaba la tradición chol y se introducían festejos que no tenían que ver con la misma, en una lógica mercantil. Ahora, en la celebración, los ejidatarios recuperan sus costumbres representando el tradicional carnaval, con la participación del “negrito” y la “marucha” y la batalla entre los toritos y los tigres, causando grandes carcajadas entre los espectadores, que veían representada su propia batalla en defensa de su tierra y territorio.
Muchos alegres bailables con la participación de niñas y niños, ancianas y ancianos; un grupo de mariachis que entre otras cosas interpretó el himno zapatista con particular alegría; un niño de extraordinaria voz cantando “La mochila azul”, más palabras de las y los ejidatarios. El juez ejidal, conformado como parte de la construcción de la autonomía para recuperar la impartición de justicia, presentó un reporte muy detallado de los delitos cometidos y sancionados en este año de autonomía.


Finalmente, la jornada terminó con una ceremonia de entrega de bastón de mando a las autoridades autónomas; una ceremonia cargada de simbolismo y de gran significado para quienes a lo largo de este año se han convertido en ejemplo vivo para México y muchas partes del mundo, demostrando que el pueblo puede gobernarse a sí mismo, que es posible trazar otros caminos con justicia y dignidad en medio de la tormenta que nos acomete.
Ceremonia de entrega de bastón de mando: 
Y desde luego no podía faltar el bailongo, que se prolongó hasta altas horas de la noche, festejo colectivo tan merecido de un pueblo que no se cansa de luchar.