martes, 6 de septiembre de 2016

LA RESISTENCIA DE LOS TRABAJADORES DE LA CAJA DE AHORRO DE LOS TELEFONISTAS

La Voz del Anáhuac,
Agosto de 2016
Mientras la cúpula del Sindicato de Telefonistas se afana en dar una imagen de democrático y solidario (con los 43, San Quintín, la CNTE y otros movimientos), al interior de sus filas aplica una política que contradice totalmente su discurso. A los trabajadores que se atreven a levantar la voz, a reclamar que el sindicato cumpla con su función de defender los intereses de los trabajadores y no los del patrón, los sanciona, les retira sus derechos sindicales. Nadie tiene permitido disentir del dirigente nacional del STRM, enquistado en la secretaría general desde hace 40 años.
         Así ha traicionado a los trabajadores telefonistas, negociando con la empresa el desmantelamiento de la jubilación, alargando el tiempo de servicios y edad para que tras una larga vida laboral los trabajadores puedan jubilarse. No sólo eso, también, desde hace años, empresa y sindicato promueven el llamado Programa de Permanencia Voluntaria, con el cual mediante el anzuelo de que recibirán un porcentaje de sobresalario y de que sólo tendrían que laborar cuatro días hábiles por semana, los presiona para seguirlos explotando.
Asimismo el sindicato sigue permitiendo que empresas filiales y terceras ejecuten la materia de trabajo de los telefonistas. Dichas empresas, operadas desde la misma dirección de Telmex, pagan salarios menores y niegan derechos básicos a sus trabajadores.
Pero además de ser aliado de la empresa, el STRM también juega el rol patronal respecto a la Caja de Ahorros de los Telefonistas (CAT).
Fundada en 1995, la CAT cuenta con los servicios de trabajadores que, naturalmente, se organizaron en un sindicato independiente.
El STRM controla la Administración de la CAT. María Luisa Hernández Juárez, hermana del secretario general ocupa un puesto clave en dicha administración. Desde ahí se hace uso de los recursos de la CAT para los negocios de la familia Hernández Juárez.
Los trabajadores de la CAT estallaron una huelga en 2013. Además de aumento salarial, reclamaron el reparto de utilidades, pues desde su creación, hasta la fecha, la CAT nunca ha cumplido con esa obligación legal en beneficio de los trabajadores. En la Asamblea de Socios de la CAT también se hizo notar que tampoco a los socios se les ha pagado el remanente de las ganancias de la CAT a que tienen derecho.
Por haber reclamado lo justo, por exigir que se cumpla con sus derechos y con los de los socios de la CAT, se ha desencadenado una serie de despidos injustificados, a la fecha 28 trabajadores han sido privados de su fuente de trabajo.
Los despedidos de la CAT resisten, con el apoyo de trabajadores telefonistas de base que reconocen la justeza de sus demandas.
Entre las formas de resistencia de los despedidos de la CAT está la visita a los centros de trabajo, donde informan a los trabajadores de la injusticia que padecen y delos derechos que están siendo pisoteados. Han emprendido también una serie de recorridos por algunos estados, visitando las secciones foráneas, universidades y medios de comunicación.