viernes, 26 de agosto de 2016

CAJA DE AHORRO DE LOS TELEFONISTAS: NEPOTISMO, CORRUPCIÓN Y REPRESIÓN

Caja de Ahorro de los Telefonistas: de cooperativa a jugoso negocio para unos cuantos
Desinformémonos
Publicado el 10 de febrero de 2016
En 1995 surgió la Caja de Ahorro de los Telefonistas (CAT) que cristalizaba los deseos del gremio de contar con un instrumento de operaciones de ahorro y préstamo al margen de la usura de la banca tradicional y de las pequeñas cajas de ahorro.
Ya para marzo de 2010, la Caja se constituyó formalmente en sociedad cooperativa, lo que, al menos en el papel, afianzaba el ideal.
Todos los esfuerzos estarían encaminados a garantizar a los socios un ambiente de solidaridad económica y social. Así quedó plasmado en las bases constitutivas de la CAT. Procurar el bienestar de los miembros, a partir de bases educativas, formativas y del esfuerzo individual y colectivo, eso también quedó impreso en el documento.
Muy pronto, la CAT logró afianzarse económicamente. A 20 años de su creación, los 15 millones de pesos con los que arrancó su enmienda, hoy alcanzan la jugosa suma de 11 mil 407 millones 814 mil 658 pesos, nueve veces más de lo que el gobierno mexicano destina al Programa Nacional de Becas.
En entrevista, Edgar Heras Espejel, secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Caja de Ahorro de los Telefonistas (SNTCAT), refiere que en México existen alrededor de 146 sociedades cooperativas de ahorro y préstamo registradas. Tan sólo tres de ellas, concentran el 57 por ciento del activo. En el primer peldaño se encuentra la Caja Popular Mexicana (de casi 2 millones de socios), cuyos dineros ascienden a 25 mil millones de pesos. Luego están la CAT, con 11 mil 407 millones 814 mil 658 pesos, y la Caja Morelia Valladolid, con 3 mil 600 millones.
Lejos de la solidez financiera de la CAT, los administradores de la misma sepultaron, en los hechos, el espíritu originario del proyecto: que al ser una sociedad cooperativa y no lucrativa, ésta se conduciría con rectitud, honestidad y perfecta trasparencia, a través del impulso de un ambiente sano, cordial y de compañerismo solidario entre sus 55 mil 808 socios.
En Fibra Sindical, órgano de difusión de la Asociación Mexicana de Trabajadores Activos, Jubilados y Pensionados 22 de abril, los cooperativistas denuncian que “los dineros y los trabajadores al servicio de la CAT viven en control total”. Apuntan, además, que “el 65% de los socios están endeudados, lo que se deriva en jugosas ganancias, de las cuales sólo una mínima parte de los afiliados alcanza a ver algunos beneficios”.
Destacan, asimismo, que “los vicios ya añejos que tiene el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), acentuados por una dirigencia sindical que se ha enmohecido en el poder durante 38 de los 64 años de vida que tiene el Sindicato, han terminado por extenderse también en la CAT”.
Hablando de las operaciones de préstamos, una de las funciones sustantivas de esta sociedad cooperativa, resulta que en la actualidad los intereses que cobra la CAT son muy similares a los de la banca tradicional. Así, por ejemplo, mientras ésta pide el 16% de interés en préstamos personales, el 9.2% en hipotecarios y el 11.5% en automotrices, las tarifas de Banamex, Bancomer y HSBC, son de 17, 9.5 y 11.9%, respectivamente.
Ayudar a los telefonistas a concentrar sus ahorros, al obtener un mejor pago que el que oferta la banca, es la segunda razón fundamental de existencia de la CAT. A la fecha, ésta se mantiene. No obstante, hay una gran diferencia entre los intereses que la CAT cobra a quienes le solicitan un préstamo, hasta de 17.6%, y lo que lo éstos reciben por depositar ahí sus ahorros: 8.37% como máximo.
Los beneficios no son para los socios
Para 2014, la ganancia de la Caja de Ahorro de los Telefonistas fue de 585 millones de pesos. Una parte de este recurso se destinó a la prevención de riesgos y otra a gastos administrativos y de promoción. Así, el remanente (excedente) de la CAT para este año ascendió a 302 millones 184 mil pesos.
Los funcionarios de la Caja determinaron distribuir el remanente de la siguiente manera: 95 millones 848 mil 233 pesos para el fondo de reserva, la ayuda a desastres naturales y a gastos funerarios, becas y educación cooperativa. En tanto, 206 millones 335 mil 762 pesos fueron enviados a la capitalización de la CAT.
Los socios de la Caja manifiestan su inconformidad con la forma de distribuir el recurso. Más aún porque en aras de que se cumpla a cabalidad con la vida de la cooperativa, insisten en que el dinero sobrante se distribuya entre los socios, tal como lo establece el último párrafo del Artículo 43 de los Estatutos Sociales de la CAT: “Una vez determinado lo establecido en las fracciones anteriores [aportar a los fondos de reserva, de obra social, de educación cooperativa y del incremento de la reserva para capitalización institucional], el excedente del remanente se destinará a la distribución de rendimientos de manera equitativa entre los socios”.
A pesar de este mandato, “jamás en 20 años se han repartido los remanentes a los socios de la Caja”, se quejan los inconformes.
¿Si para 2014, la CAT cuenta con 3 mil 834 millones de pesos en inversiones en valores (el 33.6% del total de activos de la Caja), dinero que no alcanza a prestarse y que se almacena en cuentas bancarias que producen poco interés, cómo es posible que se envíe gran parte del remanente a capitalización?, cuestionan, al considerar que esta acción no hace más que incrementar la cifra de miles de millones de pesos inmovilizados.
En contraste con la situación del grueso de los socios, quienes no logran ser partícipes de los beneficios económicos de la CAT, ni siquiera a partir de la distribución de una parte de su remanente, ocho funcionarios de la Caja perciben sustanciosos sueldos que cada mes suman 631 mil 692 pesos. Esta cantidad es comparable con lo que perciben en conjunto los 55 trabajadores de los Centros de Atención y Servicio al Socio de la CAT.
Juan Manuel Juárez Ruíz, gerente General; María Luisa Hernández Juárez, contralora; Julio Grain Jarquín, gerente Ejecutivo de Finanzas; Francisco Arellano Hernández, gerente Ejecutivo de Crédito; Jesús Ortiz Vázquez, gerente Ejecutivo de Administración; Jesús Gregorio Díaz Coyotzi, gerente Ejecutivo de Operaciones; José Antonio Estrada Dávila, gerente Ejecutivo de Productos y Servicios; y Leticia Alejandra Caballero Saucedo, gerenta Ejecutiva de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, son quienes obtienen el mayor beneficio monetario de la Caja.
Los sueldos de los dos primeros ascienden a 99 mil 846 pesos mensuales, respectivamente; los demás perciben 72 mil pesos. Cabe destacar que tres de estas personas son familiares de Francisco Hernández Juárez, Secretario General del STRM: María Luisa es su hermana, Julio Grain, su cuñado, y Francisco Arellano, su sobrino.
A finales de 2013, quienes administran la CAT organizaron una rifa para la cual desembolsaron unos 2 millones 650 mil pesos. Los premios, 900 notebooks y un automóvil, apenas beneficiaron al 1.78% de los miembros de la cooperativa.
“La rifa misma es un reflejo de que se necesita repartir de manera justa el remanente producido; sin embargo, aún existe una fuerte resistencia por parte de la dirección sindical a dejar de concebir la Caja como su negocio particular”, refieren los socios de la CAT.
Una Caja muy opaca
“Oscurantismo, gastos excesivos y falta de transparencia distinguen el funcionamiento de la Caja de Ahorro de los Telefonistas”. La afirmación de los miembros de la sociedad cooperativa se fortalece a la luz de dos notificaciones que los funcionarios de la CAT recibieron entre octubre y enero pasados, oficios de los que Desinformémonos tiene copia.
En el primero de ellos, fechado el 1 de octubre de 2015, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores les notifica de la imposición de una multa administrativa, misma que se desprende de su omisión de remitir a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público su reporte de Operaciones Relevantes correspondiente al primer trimestre de 2011.
En el segundo documento, notificación de incumplimiento girada el 14 de enero de 2016 por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, se advierte, entre otras, que la CAT ha fallado en indicar a sus socios la tasa de interés ordinaria por lo que éstos quedan imposibilitados para obtener con claridad la metodología.
Previo a la emisión de los documentos oficiales, los socios de la CAT ya habían expresado esta inconformidad. Uno de sus señalamientos fue, justamente, la falta de claridad en los estados de cuenta que reciben los socios, acción que tendería a dificultarles la interpretación de los mismos y, por tanto, a disminuir el número de reclamos.
Los socios de la CAT experimentan un sinfín de lagunas relativas al manejo de los dineros de la cooperativa de que son parte. Sus inquietudes se extienden a muchos y variados gastos: de administración y promoción, de prevención para riesgos crediticios, del Fondo para Desastres Naturales, de becas y apoyos funerarios, por citar algunos.
De acuerdo con los Estatutos Sociales de la CAT, en tres órganos recaen las decisiones relativas a la definición y ejercicio de los recursos económicos: en el gerente General, en la Asamblea General y en el Consejo de Administración. Actualmente, estas estructuras están bajo el control de la actual dirección del STRM, denuncia Edgar Heras.
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