sábado, 4 de junio de 2016

Entrevista a Rodrigo Vescovi, autor de Anarquismo y acción directa. Uruguay, 1968-1973

Anarquismo y acción directa. Uruguay, 1968-1973
Anarquismo y acción directa. Uruguay, 1968-1973
Rodrigo Vescovi Parrilla
Ed. Descontrol /Montevideo, 2016
*Distribuido por Gussi-444 páginas 575 pesos uruguayos
 (Editorial Descontrol. Barcelona, diciembre 2015) tras su presentación en el Centro Okupado Can Vies
Anarquismo y acción directa. Uruguay, 1968-1973 describe los principales acontecimientos que sacudieron el país y analiza las transformaciones en la vida cotidiana de los luchadores sociales. “Amor en tiempos de lucha”, “Género y militancia”, “Diccionario militante”, “Democracia y dictadura: el sostén del Estado”, son algunos de los capítulos de uno de los libros que mejor recoge la frescura y la radicalidad de aquellos tiempos.
Se trata de una obra que parte del relato de los propios protagonistas, como es el caso de Fernando Garín, que explica cómo se llevó a cabo la toma del Cuartel de la Marina; de Juan Carlos Mechoso quien recuerda el secuestro de Molaguero o de Yessie Machi, que analiza el papel de la mujer y las relaciones amorosas en la guerrilla urbana. Para los que aún son seguidores de Mujica y Huidobro, también está su balance sobre la lucha armada.
Ahora que los jerarcas tupamaros y frenteamplistas se han consolidado como una fracción clara del “Partido del Orden Establecido”, es importante rescatar los sueños, las prácticas, la organización y las formas de lucha que empleó una generación de militantes, con el fin de abolir el capitalismo y fundar una nueva sociedad, sin clases ni desigualdades sociales.
No sólo se trata de recordar la radicalidad de los grupos que empleaban la acción directa y homenajear a quienes arriesgaron sus vidas para transformarlas
Es importante hablar de todo aquello porque, hoy en día, la miseria y la marginación está más extendida que entonces y es urgente buscar soluciones, que no pasen por gestionar el capital y la miseria desde el Parlamento, sino por prácticas que ayuden a debilitar el Estado y nos acerquen a un proceso revolucionario que desemboque en una comunidad humana mundial.
No se trata de defender todas las formas de luchas del pasado, pero es importante conocerlas y realizar un balance de aquella experiencia para encarar mejor la transformación social.
La obra es una selección de pasajes del Ecos revolucionarios (2003), a la que se ha añadido nuevas imágenes, pequeños retoques y un apéndice con memorias de un militante de la época, que explica las consecuencias y la continuidad, entre el pasado y el presente, de la ideología contrarrevolucionaria de la mayoría de los de los dirigentes tupamaros y frenteamplistas.
Hablar de un movimiento anarquista separado del movimiento antagónico al régimen, en los años sesenta y setenta en Uruguay, es un tanto absurdo.
En ese período se demostró que la insistencia de los denominados anarquistas oficiales y otros interesados en unir en la «familia libertaria» tendencias bien diferenciadas, excluyendo la «comunista» o «socialista», no fue posible.
Lo mismo ocurrió décadas antes en España o Argentina,  donde los autoproclamados ácratas –entre los que se encontraban quienes luchaban por una revolución y los que, tal vez a su pesar, defendieron el orden establecido– combatieron fraternalmente con los que se llamaban a sí mismos «comunistas», entre los que había sectores bien diferenciados y hasta enfrentados.
Sin embargo, se decidió titular este nuevo libro Anarquismo y acción directa porque, en un primer momento, fue pensado para publicarse en España donde, en los últimos años, ha crecido mucho el interés por la memoria del anarquismo; sobre todo, el más organizado y/o armado.
TEXTO DE LA CONTRAPORTADA
Ante las medidas de austeridad impuestas por el capital germinó un movimiento de oposición que utilizó un amplio abanico de formas de resistir. Se llenaron plazas de manifestantes, se sabotearon símbolos de explotación económica, se impulsaron huelgas salvajes y se criticó el reformismo, el nacionalismo y el parlamentarismo. Toda la vida se politizó y surgieron gran cantidad de grupos y militantes que se unieron a los pocos que ya existían.
Con la lucha llegó la represión, la cárcel, la tortura y los libros proscritos, pero los luchadores, lejos de arrodillarse ante la brutalidad estatal, buscaron hacerse fuertes, solidarizarse, organizarse y plantar cara a un estado que tuvo que desprenderse de su máscara tolerante para poder perpetuarse.
Aunque lo anterior podría referirse al contexto actual en la Península Ibérica, en realidad habla del periodo de luchas en Uruguay de 1968 a 1973.
Si decidimos publicar esta investigación histórica es porque sentimos que aporta experiencias para la comprensión y la acción en la transformación social de la vida en cualquier parte del mundo.
SOBRE EL AUTOR (INFORMACIÓN APARECIDA EN LA SOLAPA IZQUIERDA)
Rodrigo Vescovi, historiador y escritor, es Doctor en Historia Contemporánea por la Universitat de Barcelona, donde ha impartido cursos sobre el rechazo histórico al capitalismo. Revueltas ignoradas, redes de resistencia y bandidos generosos son algunos de sus seminarios.
Colaboró en la película En la puta vida, en el documental Ácratas y escribió la novela Ladrones de la infancia, donde denuncia la domesticación de los más pequeños. También publicó biografías, investigaciones y ensayos en diversas revistas y libros: Donde el faro ilumina, Ecos revolucionarios
En la actualidad, está centrado en la elaboración de guiones para cómics de ficción e históricos, como el que acaba de publicar en España sobre mujeres piratas, cangaçeiros, forajidos del Oeste americano y anarquistas expropiadores y titulado Bandidos generosos.
¿Cómo surge la idea de este libro?
Tras la ocupación de las plazas en 2011, en toda la península Ibérica, algunos militantes –con posiciones rupturistas– hicieron un balance sobre la poca incidencia que tuvieron en el movimiento y destacaron la falta de organización entre ellos como una de las principales causas. Además, el crecimiento de las luchas –huelgas generales, resistencia al incremento de la represión, de precios y a desahucios–  demostraba que había que estar preparados y mejor organizados para la militancia política. En la búsqueda de modelos  organizativos y de intervención, algunos se interesaron por la Federación Anarquista Uruguay, sobre todo, la de los años setenta, cuando el anarquismo de acción directa fue protagonista.
Salieron folletos que hablaban de ella e incluso se llegaron a fotocopiar pasajes de un libro que yo había publicado en Uruguay doce años antes.
Me refiero a Ecos revolucionarios. Luchadores sociales. Uruguay. 1968-1973, una obra que fue muy leída y debatida allí pero que entre la militancia de estos lares pasó, prácticamente, inadvertida.
Quizá porque en la época de Zapatero disminuyó la conflictividad social o porque casi todos los ejemplares se habían agotado en Montevideo y apenas se difundió en España y, también, porque se trataba de un tocho de casi 600 páginas y mil notas a pie de página.
Por estas razones decido seleccionar los capítulos más interesantes del Ecos… y armar este libro, que también está destinado a la nueva generación de luchadores sociales que hay en Uruguay y buscan referentes del pasado.
¿Qué decides seleccionar de Ecos?
Todo lo que creo que puede tener interés para los militantes actuales o para aquellos que sientan la necesidad de reaccionar ante las injusticias y la forma de vida actual.
Por ejemplo, las formas de lucha empleadas en los sesenta-setenta en Uruguay y tantos otros lugares: ocupaciones de centros de estudio y trabajo; cortes de calles y peajes informativos; estructuras para la acción y la defensa de las manifestaciones; expropiaciones de comida, armas y dinero para la causa revolucionaria, etcétera.
También se describen los programas políticos y las acciones de las tendencias anarquistas y más rupturistas.
Encontramos desde el funcionamiento de la estructura armada Organización Popular 33 Orientales hasta la convivencia dentro de Comunidad del Sur y su la relación con el barrio. También aparece la Escuela Nacional de Bellas Artes por ser uno de los focos anarquistas más importantes y renovadores.
¿Y de los tupamaros no se habla?
Se habla porque en el inicio de la obra se describe el contexto social y ese movimiento aparece constantemente. Hay que recordar que el proletariado estructuró su lucha tanto en las organizaciones denominadas anarquistas como en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una organización que llegó a integrar más de quinientos militantes y tuvo la colaboración, de una u otra manera, de miles de personas.
Pero en este libro, no quería reproducir todo lo de Ecos, quería que fuera más corto y ligero, por lo que decidí no tratarlo en profundidad.
Lo que sí hago es recoger algunas críticas y auto críticas como la del militarismo y el aparatismo; además de una pequeña fracción llamada 22 de Diciembre-Tupamaro que rompió con el MLN-T por no querer participar en el Frente Amplio y las elecciones.
¿Cómo en Ecos aparece por tanto el testimonio del ex presidente José Mujica?
Sí pero poco, por lo que te decía antes. Sin embargo, quiero aprovechar el filón que ha tenido este personaje para publicar una obra –para la que busco editorial– titulada José Mujica y los tupamaros en la que aparezca la historia del MLN-T, sus principales acciones y, de forma íntegra, la entrevista que le hice en 1995 –diez años después de su largo presidio y durante los primeros días en los que estuvo (aún descolocado) en el Palacio Legislativo.
Es una entrevista muy larga en la que se preguntaba si su presencia allí serviría para algo y en la que se observa cómo va moderando sus posiciones. También publicaría la octavilla crítica que repartimos mi compañera, mis hijos y yo, el día que asumió como presidente del gobierno, en medio de los festejos, portando una bandera del Frente Amplio a la que pintamos: “Viva el capitalismo”. Un gesto situacionista sin duda.
Sigamos con el contenido del nuevo libro. ¿Qué más hay?
Se explica cómo la lucha transforma la vida cotidiana, la relación hombre-mujer y las relaciones amorosas; así como los prejuicios que permanecían sobre la homosexualidad, el lesbianismo o la promiscuidad. Los compañeros de Descontrol querían que seleccionase del Ecos toda esta parte y que aligerara el libro suprimiendo notas o incorporándolas en el texto.
También es importante el apartado: “democracia y dictadura el sostén del estado” porque liga la democracia a la forma de producción capitalista y la ausencia de comunidad y porque se explica que la represión más dura contra los militantes radicales no se produjo durante la denominada dictadura militar sino con el pleno funcionamiento del Parlamento,  las Cámaras y la Constitución.
¿Hay alguna novedad con respecto a Ecos revolucionarios?
La portada ya es una novedad, porque creo que por primera vez se dibuja a Anaclara, el personaje imaginario que representa a muchas mujeres anarquistas de la canción de Daniel Viglietti. Y en este sentido quiero agradecer a Daniel Magallón, un catalán que se inspiró escuchando a su tocayo.
Luego hay una presentación, pequeñas correcciones, recomendación de nuevos libros sobre el tema y algunas fotos inéditas hasta el momento.
         ¿Cuándo llegará el libro a Uruguay?
Ecos revolucionarios se agotó a los dos años y esperé diez a que una editorial lo reeditase.
No sucedió, seguramente por los dos millones de caracteres que tiene. De todas formas no pierdo la esperanza de que ahora que ya tengo todo el texto en Word alguna editorial lo publique.
Pero ahora busco editorial de Uruguay, Chile o Argentina para que publique este libro (Anarquismo y acción directa en Uruguay, 1968-1973) que tiene 350 páginas.
Descontrol, siguiendo su línea de apoyo mutuo, daría el PDF y los derechos de publicación pero le gustaría que la editorial interesada le facilitara algún título interesante para mover por España. Lo mismo con un cómic de Bandidos Generosos del que escribí el guion y también van a publicar.

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