sábado, 4 de junio de 2016

Argentina: LOS OJOS DE SALQOE PIDEN JUSTICIA (último sobreviviente de la masacre del 10 oct. 1947 en Ayo La Bomba)

Por Luciana Mignoli (*)
 (*) Luciana Mignoli, periodista, integrante de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en Argentina.
Fuente: 
(APe)
Red latina sin fronteras
Salqoe (Pedro Palavecino según el documento) era apenas un niño cuando cientos de indígenas pilagá fueron asesinados en un paraje cercano a Las Lomitas en 1947. Sobrevivió a la Masacre de La Bomba. Y tras largos años de silencio, pudo contar su historia. Falleció el 30 de mayo 2016. Se suma así a la lista de víctimas que mueren sin justicia.
Los diarios no van a hablar de él. No van a describir la profundidad de su mirada ni van a narrar cómo sobrevivió al horror. Nada dirán de su lucha, de su personalidad movilizante ni de su enorme generosidad.
Su testimonio está eternizado en “Octubre Pilagá. Memorias del silencio” y su realizadora, Valeria Mapelman, fue la llave que nos abrió a su confianza, que nos permitió conocerlo y escuchar “historias tristes” bajo la sombra de un árbol.
El 10 de octubre de 1947, en pleno gobierno “democrático” de Juan Domingo Perón, cientos de indígenas pilagá fueron asesinados en Ayo La Bomba, un paraje cercano a Las Lomitas, Formosa.
Perseguidos por cielo y tierra durante casi un mes. Víctimas de delitos sexuales, torturas, fusilamientos. Enterrados en fosas comunes. Y a quienes sobrevivieron, los esperaban campos de concentración y explotación laboral.
Salqoe recordaba todo. Y lo contaba. Una y otra vez. Quería que lo escucharan. Quería justicia. Él tenía muy claro que el Estado intentaba borrar de la historia este hecho genocida. Pero la memoria oral emerge como un grito desgarrador.
En junio del año pasado murió Setkoki’en (Melitón Domínguez) y en septiembre, Qadeite (Rosa Palomo), también sobrevivientes de la masacre.
Salqoe es el último de una penosísima lista de abuelos y abuelas que mueren sin ver justicia.
La última vez que lo vimos nos dijo “falta seguir, porque muchos no saben. Y porque todavía duele”.
Y aquí seguiremos, querido Salqoe, exigiendo memoria, verdad y justicia. Porque todavía duele.

No hay comentarios: