martes, 17 de mayo de 2016

LAS FALSEDADES DE AURELIO NUÑO AL DECLARARLE LA GUERRA A LOS MAESTROS CHIAPANECOS

José Adriano Anaya
Diario ContraPoder
Centro de Comunicación Alternativa
16 Mayo 2016
En Chiapas se vive una escalada de conflictos y movilizaciones. Algunos de ellos con una legitimidad incuestionable, pero otros son orquestados dentro de la pugna que existen entre los grupos de poder encabezados por los exgobernadores, que tienen puesta la mira, los intereses y ambiciones en el 2018, en la que ninguno de ellos desprecia la posibilidad de un interinato.
Esta situación ha enrarecido el clima político de la entidad, en la que sobresalen el caos, alimentado por la falta de rumbo, la inacción en la búsqueda de acuerdos y la ausencia de decisiones políticas que busquen modificar el escenario de carencia de gobernabilidad que priva en la entidad.
Sobre estas condiciones ya de por sí difíciles, el gobierno federal, a través del secretario de educación Aurelio Nuño,  busca incendiar la entidad, al declararle la guerra a los maestros chiapanecos, bajo el argumento de que hará cumplir la ley en lo concerniente a la evaluación docente.
Aurelio Nuño, lastimosamente no podía argüir un argumento más lastimero, que el de la responsabilidad de la aplicación de la ley, como si la secretaría de educación a su cargo fuera un modelo de firme cumplimiento de la norma.
Al respecto, si hay un interés real del cumplimiento de la ley, Aurelio Nuño deberá hacer cumplir lo mandatado en el artículo 3º constitucional, sobre la obligatoriedad de la educación básica y media superior. De igual manera debe hacer posible el mandato de la gratuidad de toda la educación que imparta el Estado. Deberá hacer cumplir que toda la educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar el respeto de los derechos humanos.
Basado en ese compromiso de cumplir la ley, Aurelio Nuño debe hacer cumplir, que el Estado garantice la calidad de la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos, tal y como lo establece la constitución.
Con el celo que emplea para obligar a que los maestros sean evaluados, Aurelio Nuño debe garantizar que la educación que se imparta en todas las escuelas del sistema nacional de educación sea laica, pero sobre todo democrática, y además debe garantizar la vida autonómica de todas las instituciones de educación superior públicas a quienes se les haya otorgado la autonomía universitaria, tal y como lo mandata el artículo 3º de la constitución.
Lo falaz de los argumentos de Aurelio Nuño, es que todo lo contemplado en el artículo 3º constitucional, el Estado le da un cumplimiento parcial, lo que lo sitúa en la violación de la ley, pero el secretario de educación cree que cumple con la ley, amenazando y despidiendo a los maestros que se niegan a ser evaluados.
Sin duda, los pésimos resultados que existen en la educación en el país, es necesario de promover un conjunto de reformas que permitan diseñar un nuevo modelo educativo basado en aprendizajes significativos y útiles para la vida cotidiana y en la que la evaluación de los educandos, de los maestros y del sistema educativo, sea un medio para lograr de manera continua la calidad educativa.
Para ello es importante contar con el respaldo de los maestros, a quienes, en el marco de respeto de los derechos humanos contemplados en la constitución, se les deben reconocer y garantizar los derechos adquiridos.
Desafortunadamente nada de esto entiende el secretario de educación, quien está convencido en que la evaluación es el fin del proceso educativo y para ello emplea indiscriminadamente a las fuerzas policiales con el propósito de obligar a los maestros a que sean evaluados.

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