jueves, 25 de febrero de 2016

LA LUCHA ARMADA EN MICHOACÁN NO ES UN FRACASO, ES UN APRENDIZAJE

Colaboración/
Por David Daniel Romero R., comunero y abogado de Cherán K’eri
Agencia SubVersiones
24 febrero, 2016/
Cherán es una comunidad indígena y al mismo tiempo es municipio, única bajo esta condición en el estado de Michoacán. Quienes la habitamos nos asumimos como p’urhépechas, nos encontramos a 200 kilómetros aproximadamente de la capital del estado, en el centro de meseta p’urhépecha. Las comunidades vecinas como Sevina, Cheranástico, Comachuen, Arantepacua, Carapan, Uren, Huancito entre otras, consideran a Cherán como el hermano mayor entre las comunidades, por ello también se le conoce como Cherán K’eri, cuyo significado es Cherán «el grande», pero no sólo por su número de habitantes y por ser el municipio que cuenta con mayor extensión territorial de la región, sino por ser ejemplo en las formas propias de organización y determinación en temas que afecten a la comunidad, como fue la delincuencia organizada que impactó con mayor fuerza en el año 2011.
Con la adopción de las instituciones del Estado-Nación, como la policía municipal, sus integrantes en su mayoría no eran originarios de la comunidad y por lo tanto no tenían un sentido de pertenecía ni compromiso con el pueblo, lo que facilitó que se coludieran con el crimen organizado. Nuestra comunidad se organizó mediante fogatas en las que confluían los habitantes de cada media cuadra del pueblo, formando barricadas, y reactivó la Ronda Comunitaria la cual es una figura de defensa para nosotros y nuestro territorio, integrada por hombres de nuestra comunidad, sin retribución económica ni en especie, pues es una obligación dar el servicio a la comunidad.
Ronda comunitaria de Cherán. Fotografía: José Luis Santillán
Nuestro pueblo emprendió una lucha el 15 de abril del 2011 para detener la tala clandestina, los secuestros y desapariciones de comuneros, como un acto de impotencia al ver que ninguna autoridad de los distintos niveles de gobierno resolvía esta situación. Para julio de 2012 ya teníamos resuelto el problema de la seguridad que prevalecía en nuestro municipio a causa de la delincuencia organizada. De la misma manera incidimos en la región de la meseta p’urhépecha para mantener la seguridad, articulando relaciones con las comunidades, sin importar que no fueran de nuestro municipio.
Al mismo tiempo, comenzamos a analizar de manera constante los movimientos armados que comenzaban a gestarse en la región de Tierra Caliente, como la conocemos nosotros. Veíamos la disposición de la población para emprender su lucha con el corazón en la mano, organizándose bajo sus propias condiciones, y nosotros en cierto sentido nos sentimos contentos. En distintas ocasiones comentamos que podíamos coordinar esfuerzos, siempre tuvimos gente que desde el lugar de los hechos de Tierra Caliente nos informaba cada uno de los movimientos, incluida la aparición de algunos líderes que comenzaban a ser los protagonistas principales del movimiento. El 9 de mayo del 2013 hicimos público un comunicado en el que «invitábamos a reflexionar en colectivo desde el espacio en que se desenvuelven, además de establecer estrategias para replantear nuestra condición social frente a las adversidades impuestas, la lucha se emprende desde nuestra trincheras en colectivo y sin protagonismos». La misiva era con dedicatoria, sí, para ti Mireles, y para el pueblo de Tierra Caliente, pues los movimientos armados no son un tema menor para los intereses del poder económico y político del país.
José Manuel Mireles Valverde, preso desde el 27 de junio de 2014. Fotografía: Heriberto Paredes
El proceso de organización armado se aceleró muy pronto. Prácticamente, Tierra Caliente se unificó con un solo propósito: luchar contra Los Caballeros Templarios y dignificar a su pueblo. En 2013 nos informaron que José Manuel Mireles quería platicar con nosotros, decidimos esperar. Sí pensamos en tener un encuentro en la ciudad de Uruapan, pues era un punto medio y estratégico para ambas partes. Tomar la ciudad con cientos de elementos era cosa sencilla, pero teníamos una preocupación fuerte, pues sabíamos que ya existían muchos infiltrados, y no sólo del gobierno federal y estatal, sino también de la delincuencia organizada. Jamás permitiríamos que nos utilizaran, así que dejamos de lado la emoción y antepusimos la reflexión. Acudimos con grupos de las comunidades del municipio de Los Reyes (Cherato, Cheratillo y 18 de marzo) donde establecimos acuerdos generales de coordinación, pues su lucha se asemejaba más con la nuestra por tener un pensamiento orientado a la comunidad.
El 3 de febrero del 2014 lanzamos una nueva misiva que decía: «Exhortamos a la población a no desarmarse puesto que el problema tiene raíces más profundas». En ese entonces se vendía al virrey Alfredo Castillo como salvador de nuestra entidad, inventándole una figura dizque institucional; él gobernó de facto en Michoacán y cooptó a quien tenía que cooptar.
Primera conmemoración del levantamiento armado de las autodefensas, febrero de 2014. Fotografía: Heriberto Paredes
Solo tú Mireles te mantuviste con congruencia y, como había de esperarse, fuiste secuestrado por el Estado, como la compañera Néstora Salgado, los compañeros normalistas de Ayotzinapa, los tantos y tantas compañeras y compañeros desaparecidos, sólo por querer un México mejor, por estar hasta la madre de ver cómo nos roban nuestro país, nuestro patrimonio y el de nuestras futuras generaciones. Trasnacionales van y vienen, cada día hay más miseria y unos cuantos que lo poseen todo se siguen fortaleciendo y frente a eso está la complicidad del gobierno. El problema no eres tú Mireles ni la compañera Néstora Salgado, ni los compañeros normalistas de Ayotzinapa, tampoco los tantos y tantas compañeras y compañeros desaparecidos únicamente por pensar y actuar diferente, sino esos que llamaste amigos y te traicionaron, no sólo con entregarte, también los que vociferaban el apoyo a la lucha y que en los hechos no hicieron nada.
La lucha de Tierra Caliente no es un fracaso, dejó muchos aprendizajes, no sólo para nosotros, también para los distintos municipios, comunidades, rancherías de nuestro estado y del país, las cuales avanzan con pasos firmes, y si se equivocan, como dicen algunos K’eris, «pus no le anque, seguiremos luchando».
Fotografía: Heriberto Paredes