martes, 26 de enero de 2016

LOS TRABAJADORES DEL VALLE DE SAN QUINTÍN YA NO ESTÁN DISPUESTOS A SER INVISIBLES

 Desinformémonos
Fotos y Texto: David Bacon
24 enero 2016
El 29 de marzo del 2015, el fotógrafo estadounidense y activista laboral, David Bacon, siguió a un grupo de trabajadores agrícolas en el Valle de San Quintín, en el estado mexicano de Baja California, que marcharon hasta la frontera con los Estados Unidos.
Miles de trabajadores -que recogen fresas y tomates para el mercado estadounidense – pasaron dos semanas de huelga en protesta por sus salarios de miseria. Estos trabajadores agrícolas, que proceden principalmente del sureño estado mexicano de Oaxaca y componen el grueso de la mano de obra agrícola en Baja, reciben unos nueve dólares al día; ellos están exigiendo salarios de cerca de 300 pesos, o 24 dólares.
Los cultivadores traen a familias enteras, particularmente los pueblos indígenas mixtecos y Triquis, a vivir en campos de trabajo que son notorios por sus malas condiciones. Toda la operación es una reminiscencia de las maquiladoras industriales, trasplantadas a la agricultura.
Las grandes compañías se alejaron de las negociaciones con los trabajadores y firmaron contratos con el gobierno y sindicatos afiliados que no estaban en huelga. Prometieron el 15 por ciento de los aumentos salariales para los trabajadores, que es mucho menos de lo que estaban pidiendo.
El mayor distribuidor estadounidense, Driscoll’s, sostiene que su principal cultivador, BerryMex, paga tasas mayores de 5 dólares a 9 dólares por hora – una reclamación muy dudosa, según activistas. Los cultivadores quieren avanzar hacia un código de conducta que evite cualquier negociación o contratos con el sindicato en huelga, la Alianza. Al mismo tiempo, los cultivadores han traído más trabajadores desde el sur de México para romper la huelga.
En una última sesión de negociación entre la organización de los trabajadores, la Alianza y el gobierno el 4 de junio de 2015, las autoridades anunciaron un nuevo salario mínimo en San Quintín de 150 (aproximadamente 8.40 dólares), 165 (9.20 dólares) o 180 pesos (10 dólares) por día, dependiendo del empleador.
Pero en la parte superior del salario diario de 180 pesos, un trabajador del campo de Baja California tiene que trabajar durante casi tres horas para comprar un galón de leche. Los trabajadores también dicen que las compañías no acatan el acuerdo, y han anunciado su apoyo a un boicot de Driscoll’s Berries.
Fidel Sánchez, líder de la huelga dijo:
“Podemos comer las frutas y los vegetales que estos trabajadores están produciendo, pero sabe casi nada sobre los propios trabajadores. Este marcha, y la huelga misma, demuestra que los trabajadores ya no están dispuestos a ser invisibles”.
Los trabajadores agrícolas desde el Valle de San Quintín, en Baja California, tomaron los autobuses a Tijuana, la ciudad más grande en el estado. Dos huelguistas mantienen un letrero que dice: “Somos jornaleros, producimos la tierra, merecemos un mejor salario”.
Los huelguistas llenaron un autobús con rumbo a la frontera. Una indígena Triqui lleva un distintivo huipil, desde su ciudad natal. Las mujeres triquis son famosas tejedoras. Los huelguistas son casi todos indígenas mixtecos y Triquis migrantes de Oaxaca, en el sur de México.
Después de bajar del autobús en Tijuana, los trabajadores agrícolas se formaron para la marcha con rumbo a la frontera.
Dos agricultores sostienen letreros en la parte delantera del autobús que los llevó a Tijuana. Uno dice: “San Quintín exige un salario digno a jornaleros”. El otro dice: “Aumento salarial de 300 pesos diarios”.
Bonifacio Martínez, un líder de la huelga para los trabajadores agrícolas, habla en un mitin para que los trabajadores se preparen para marchar a la frontera. A la izquierda está Fidel Sánchez y el de la derecha es Justino Herrera, ambos eran líderes en el momento de la organización de trabajadores, la Alianza. Sánchez es aún un líder de Alianza, mientras que Herrera abandonó para formar otra organización.
La hija de un trabajador agrícola lee una declaración que escribió acerca de las razones por las que su familia fue a la huelga. Viste el característico huipil Triqui de su ciudad natal en Oaxaca.
Los huelguistas llevan una manta con su principal demanda: ¡EXIGIMOS UN SALARIO DIGNO!
Esquiroles en una doble línea para golpear a los trabajadores agrícolas en las marchas a través de las calles de Tijuana el 29 de marzo del 2015.
Una mujer no puede contener su ira como los huelguistas de marzo a través de la Zona del Río, en el centro de Tijuana.
Los indígenas triquis mujeres esperan la marcha de la huelga de los trabajadores agrícolas próxima a llegar a la valla de la frontera mexicano-estadounidense. Los trabajadores marcharon a la frontera para llamar la atención sobre el hecho de que los tomates y las fresas deben elegir si son exportados o no a los Estados Unidos.