jueves, 21 de enero de 2016

COLOMBIA: CAMILO TORRES SE UNIÓ A LA GUERRILLA, PARA EVITAR QUE LO ASESINARAN

Nicolás Rodríguez Bautista
(primer comandante del ELN)
América Latina en Movimiento
20/01/2016
Camilo Torres Restrepo, el sacerdote, sociólogo y dirigente popular, desapareció de la escena pública nacional a finales de 1965, luego de plantearle a la oligarquía colombiana, que era ella quien definía si entregaría el poder al pueblo por la vía pacífica o por la violenta.
En sus últimos discursos, mientras recorría el país, le dijo al público que lo aclamaba, que era necesario que el pueblo alistara víveres y medicinas y se preparara para una guerra larga; dentro de ese mismo contexto pronunció su memorable llamado: “la lucha es larga, comencemos ya”.
Para ese momento, Camilo tuvo claro que ante la inminencia de su asesinato, no podía dilatar más su clandestinización, porque como él lo expresó después, “no le voy a permitir a la oligarquía, repetir conmigo lo que hizo con Gaitán”.
Camilo subió a las montañas de Colombia para alzarse en armas, con el afán y el propósito de convertirse en un buen guerrillero, para ir luego a los Llanos a insurreccionar el oriente del país, y ese fue uno de los planteamientos que hizo al Estado Mayor del naciente Ejército de Liberación Nacional.
Estaba convencido que existían sectores de las Fuerzas Armadas colombianas, que lo respaldarían en el proceso de lucha armada revolucionaria.
Por todo ello su afán de ir al combate, previa capacitación básica, se mezclaba con el afán de decirle a Colombia, que “había decidido unirse al ELN, porque en él había encontrado los mismos ideales del Frente Unido”.
Es verdad que Camilo era un hombre humilde, un sacerdote y un sociólogo humanista; pero de la misma manera él era un ser apasionado en la política y de férreas convicciones y principios.
Ir al combate, era parte esencial de su ser de guerrillero, de su ser revolucionario y así entendió el papel de los dirigentes de entonces.
Por ello les dijo a los militantes del Frente Unido, que “el pueblo espera que los jefes con su ejemplo den la voz de combate”.
Camilo produjo la Proclama a los colombianos, en momentos que iniciaba un operativo militar en contra nuestra y la naciente fuerza guerrillera se alistaba para el combate.
No hay dudas en cuanto a la desbalanceada correlación de fuerzas de ese momento; del lado del gobierno había un Ejército que enfrentaba a sangre y fuego la rebeldía popular, fogueado en el combate contra las guerrillas liberales seguidoras de Gaitán; y del otro lado estábamos dos fuerzas guerrilleras nacientes, las FARC y el ELN.
En las filas del ELN nadie tenía más de dos experiencias de combate y las dos terceras partes de quienes fueron al combate de Patio Cemento, nunca antes habían participado en un combate; entre ellos Manuel Vásquez Castaño, Camilo Torres, Hermidas Ruiz, Julio Cesar Cortez, Manuel Bernardo Osorio y otros; aun así todos ellos estaban henchidos de ánimo para aprender a combatir y anhelaban ese momento, como parte esencial del aprendizaje guerrillero.
Han pasado 50 años desde aquellos momentos históricos y la presencia de Camilo nos sigue iluminando, con su ejemplo y sus certeros análisis respecto de la urgencia de la lucha popular y revolucionaria, ante la conducta mezquina de la oligarquía para entender, que sólo la justicia y la equidad social, la soberanía y la auto determinación pueden ser la base para un futuro de paz y fraternidad para Colombia; lo que se aparta de la retórica y la demagogia oligárquica, como prácticas politiqueras que se siguen afianzando y refinando en Colombia.
En tal sentido la Proclama de Camilo a los colombianos, 50 años después de haber sido lanzada al público, el 7 de enero de 1965, sigue teniendo vigencia, por su claro ejemplo y testimonio.

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