jueves, 31 de diciembre de 2015

QUERÉTARO: “ESTA ES LA AUTORIDAD QUE NOS PROTEGE”. ¡YA BASTA DE BRUTALIDAD POLICÍACA!

Esto sucedió en Querétaro, pero igual sucede en cualquier parte del país, cualquier día, a cualquier hora, contra cualquier persona. Basta con que los agentes de la “autoridad” le vean cara de “sospechoso” a cualquiera para que procedan a una detención arbitraria y brutal como ésta.
En este caso el “presunto culpable” –nunca se dijo de qué- es el conductor de un autotransporte de pasajeros en Querétaro. Los reclamos de indignación de las y los pasajeros no sirvieron para impedir el uso desproporcionado de la fuerza ni el trato degradante utilizado para someter al chofer del microbús.
Pero hubo alguien que lo grabó con su celular y lo subió a la red. Afortunadamente los policías no se percataron de ello, pues de haber sido así también habrían arremetido de igual forma contra quien documentó esta salvaje brutalidad policíaca. Para estos delincuentes uniformados no existe el derecho a la información, según ellos, grabarlos mientras pisotean así la dignidad de las personas está “prohibido”, dicen que grabarlos en flagrancia es una forma de “obstruir la aplicación de la justicia”, nunca han dicho según en qué ley o código, pues en ninguna parte existe prohibición alguna para que cualquier persona, sea trabajador de algún medio de información o no, documente hechos como los que aquí se muestran y que dejan constancia del cotidiano abuso de “autoridad” que padecemos las y los mexicanos.
Si nos toca presenciar en algún momento una arbitrariedad como ésta y contamos con algún teléfono inteligente o equipo que pueda grabarla, lo menos que podemos hacer es registrarla y difundirla, pues el silencio, la indiferencia y la apatía son el caldo de cultivo que permite y fomenta estas nefastas prácticas policíacas. ¡Ya basta de brutalidad policíaca! Es un sistema que legitima el monopolio estatal de la violencia lo que padecemos. Entonces hay que denunciar los abusos policíacos, sin olvidar que son producto de un sistema social, político y económico que da al Estado la impunidad para humillar así a cualquier persona. No basta pedir que se reformen los protocolos policíacos, es necesario acabar de raíz con el sistema que los hace posibles.      

EN MEMORIA DE PRÁXEDIS G. GUERRERO A 95 AÑOS DE SU MUERTE EN COMBATE

Práxedis G. Guerrero ha muerto. Palabras de Ricardo Flores Magón, a raíz de la muerte de su compañero de lucha
Práxedis G. Guerrero,  También incluye fragmentos de dos artículos de Práxedis G. Guerrero: "Mendigo" y "Aniversario".
 Texto de Ricardo Flores Magón a un año de la muerte en combate de Práxedis G. Guerrero
Administrador Regeneración
30 diciembre, 2015
Práxedis G. Guerrero
Hace un año que dejó de existir en Janos, Estado de Chihuahua, el joven anarquista Práxedis G. Guerrero, secretario de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.
La jornada de Janos tiene las proporciones de la epopeya.
Treinta libertarios hicieron morder el polvo de una vergonzosa derrota a centenares de esbirros de la dictadura porfirista; pero en ella perdió la vida el más sincero, el más abnegado, el más inteligente de los miembros del Partido Liberal Mexicano.
La lucha se desarrolló en las sombras de la noche. Nuestros treinta hermanos, llevando la Bandera Roja, que es la insignia de los desheredados de la tierra, se echaron con valor sobre la población fuertemente guarnecida por los sicarios del Capital y de la Autoridad, resueltos a tomarla o a perder la vida.
A los primeros disparos del enemigo, Práxedis cayó mortalmente herido para no levantarse jamás. Una bala había penetrado por el ojo derecho del mártir, destrozando la masa cerebral, aquella masa que había despedido luz, luz intensa que había hecho visible a los humildes el camino de su emancipación. ¡Y debe haber sido la mano de un desheredado, de uno de aquellos a quienes él quería redimir, la que le dirigió el proyectil que arrancó la vida al libertario!
Toda la noche duró el combate. El enemigo, convencido de su superioridad numérica, no quería rendirse, esperanzado en que tendría forzosamente que aplastar aquel puñado de audaces. Los disparos se hacían a quemaropa, se luchaba cuerpo a cuerpo en las calles de la población. El enemigo atacaba fieramente, como que contaba con una victoria segura; los nuestros repelían la agresión con valentía, como que sabían que, inferiores en número, tenían que hacer prodigios de arrojo y de audacia.
El combate duró toda la noche del 30 de diciembre, hasta que, al acercarse el alba, el enemigo huyó despavorido rombo a Casas Grandes, dejando el campo en poder de nuestros hermanos y un reguero de cadáveres en las calles de Janos. El sol del 31 de diciembre alumbró el lugar de la tragedia, donde yacían dos de los nuestros: Práxedis y Chacón.
Práxedis fue, sencillamente, un hombre; pero hombre en la verdadera acepción de la palabra; no el hombre-masa atávico, egoísta, calculador, malvado, sino el hombre despojado de toda clase de prejuicios, el hombre de abierta inteligencia que se lanzó a la lucha sin amor a la gloria, sin amor al dinero, sin sentimentalismo. Fue a la revolución como un convencido. Yo no tengo entusiasmo, me decía; lo que tengo es convicción. Cualquiera se imaginaría a Práxedis como un hombre nervioso, exaltado, movido bajo el acicate de la neurastenia. Pues, no: Práxedis era un hombre tranquilo, modestísimo tanto en teoría como en la práctica. Enemigo de tontas vanidades, vestía muy pobremente. No bebía vino como muchos farsantes por alardear de temperantes: no lo necesito, decía cuando se le ofrecía una copa, y, en efecto, su temperamento tranquilo no necesitaba del alcohol.
Práxedis fue heredero de una rica fortuna que despreció: no tengo corazón para explotar a mis semejantes, dijo, y se puso a trabajar codo con codo con sus propios peones, sufriendo sus fatigas, participando de sus dolores, compartiendo sus miserias. Era niño entonces; pero no se arredró ante el porvenir tan duro que se le esperaba como esclavo del salario. Trabajó varios años en México, ya de peón en las haciendas, o de caballerango en las casas ricas de las ciudades, o de carpintero donde se le daba ese trabajo, o de mecánico en los talleres de los ferrocarriles. Por fin vino a los Estados Unidos, ávido de aprender y de ver esta civilización de la que tanto se habla en los países extranjeros, y, como todo hombre inteligente, quedó decepcionado de la pretendida grandeza de este país del dólar, de la insignificancia intelectual y del patriotismo más estúpido.
Aquí, en este país de los libres, en este hogar de los bravos, sufrió todos los atentados, todos los salvajismos, todas las humillaciones a que está sujeto el trabajador mexicano por parte de los patrones y de los norteamericanos que, en general, se creen superiores a nosotros los mexicanos porque somos indios y mestizos de sangre española e india. En Louisiana, un patrono a quien le había trabajado algunas semanas, iba a matarlo por el delito de pedirle el pago de su trabajo.
Práxedis trabajó en los cortes de madera de Texas, en las minas de carbón, en las secciones de ferrocarril, en los muelles de los puertos. Verdadero proletario libertario, tenía aptitud especial para ejecutar toda clase de trabajos manuales. Así fue como se templó ese grande corazón: en el infortunio. Nació en rica cuna y pudo haber muerto en rico lecho; pero no era de esos hombres que pueden llevarse tranquilamente a la boca un pedazo de pan, cuando su vecino está en ayunas.
Práxedis fue, pues, un proletario, y por sus ideales y sus hechos, un anarquista. Por dondequiera que anduvo, predicó el respeto y el apoyo mutuo como la base más fuerte en que debe descansar la estructura social del porvenir. Habló a los trabajadores del derecho que asiste a toda criatura humana a vivir, y vivir significa tener casa y alimentación aseguradas y gozar, además, de todas las ventajas que ofrece la civilización moderna, ya que esta civilización no es otra cosa que el conjunto de los esfuerzos de miles de generaciones de trabajadores, de sabios, de artistas, y, por lo tanto, nadie tiene derecho de apropiarse para sí solo esas ventajas, dejando a los demás en la miseria y en el desamparo.
Práxedis fue muy bien conocido por los trabajadores mexicanos que residían en los Estados del sur de esta nación, y la noticia de su muerte causó gran consternación en los humildes hogares de nuestros hermanos de infortunio y de miseria. Cada uno tenía un recuerdo del mártir. Las mujeres se acordaban de cómo el apóstol de las ideas modernas blandía el hacha para ayudarlas a partir leña con qué cocer los pobres alimentos, después de haber permanecido encerrado todo el día en el fondo de la mina, o de haber sufrido por doce horas los rayos del sol trabajando en el camino de hierro, o de haberse deslomado derribando árboles en las márgenes del Misisipí. Y las familias, congregadas en la noche, oían la amable y sabia plática de este hombre singular que nunca andaba solo; en su modesta mochila cargaba libros, folletos y periódicos revolucionarios, que leía a los humildes.
De todo esto se acordaban los trabajadores y sus familias cuando se supo que Práxedis G. Guerrero había muerto. Ya no se hospedaría más en aquellos honestos hogares el amigo, el hermano y el maestro…
¿Y qué habrá ganado el hijo del pueblo, que por sostener el sistema capitalista tronchó la fecunda vida del mártir?
¡Ah, soldados que militáis en las filas del Gobierno: cada vez que vuestro rifle mata a un revolucionario, echaís otro eslabón a vuestra cadena! Volved a la razón, soldados de la Autoridad; sois pobres, vuestras familias son pobres, ¿por qué matáis a los que todo lo sacrifican por ver a toda criatura humana libre y contenta?
Volved, soldados, las bocas de vuestros fusiles contra vuestros jefes y pasaos a las filas de los rebeldes de la Bandera Roja, que luchan al grito de ¡Tierra y Libertad! No matéis más a los mejores de vuestros hermanos.
Y vosotros, trabajadores, pensad en la ejemplar vida de Práxedis G. Guerrero. Ved su rostro: es una blusa de peón la que tiene encima, y, la actitud en que está, es la misma en que se le veía cuando al frente tenía unas hojas de papel en que vaciar generosamente sus exquisitos pensamientos.
Práxedis G. Guerrero, el primer anarquista mexicano que regó con su sangre el virgen suelo de México, y el grito de ¡Tierra y Libertad! que lanzó en el obscuro pueblo del Estado de Chihuahua, es ahora el grito que se escucha de uno a otro confín de la hermosa tierra de los aztecas.
Hermano: tu sacrificio no fue estéril. Al caer al suelo las gotas de tu sangre, surgieron de ella héroes mil que seguirán tu obra hasta su fin: la libertad económica, política y social del pueblo mexicano.
Ricardo Flores Magón
De Regeneración, 30 de diciembre de 1911.

Práxedis G. Guerrero y la otra revolución posible
Jesús Vargas Valdés
Vínculo para acceder al libro:
José Práxedis Gilberto Guerrero nació en ciudad González, Guanajuato, el 28 de agosto de 1882. Fue hijo legítimo de José de la Luz Guerrero y de la señora Fructuosa Hurtado. A los veinticinco años se convirtió en uno de los principales dirigentes del Partido Liberal Mexicano, y al mismo tiempo en editor del periódico Revolución y responsable de la organización de los levantamientos armados en Coahuila y Chihuahua en el año 1908. Murió el 30 de diciembre de 1910, combatiendo en el pueblo de Janos, Chihuahua, a la edad de 28 años. Ese día, sus compañeros recogieron el cuerpo y lo ocultaron en algún lugar; veinte años después se exhumaron sus restos y se trasladaron a Chihuahua.
Sobre el autor:
Jesús Vargas Valdéz, originario de Chihuahua, autor de Práxedis G. Guerrero y la otra revolución posible, estudiaba en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN cuando estalló el Movimiento Estudiantil Popular de 1968. Participó activamente en el movimiento. En 1969 fue parte de las primeras oleadas de activistas estudiantiles que decidieron dejarlo todo: estudios, familia, amistades, para integrarse al pueblo, convencidos de que ese era el camino hacia una nueva revolución, integrándose como uno más a las luchas de los trabajadores del campo y la ciudad. Así, durante años se vinculó a los movimientos urbano-populares y a los mineros en lucha de la región de Parral, en su natal Chihuahua.
Años más tarde se dedicó a la investigación histórica y a la docencia. Ha escrito ya varios libros, entre ellos, la memoria de Madera, el levantamiento armado que en 1964 encabezó Arturo Gámiz. También ha escrito sobre el general Francisco Villa y del anarquista mexicano que hoy recordamos: José Práxedis Gilberto Guerrero. Su obra historiográfica sobre las luchas emancipadoras no es sólo con propósitos didácticos, sino como un aporte al conocimiento de las causas de los movimientos populares, convencido de que el rescate de esta memoria y su difusión es necesaria para continuar la lucha con más claridad. Un pueblo que desconoce su historia es más vulnerable al engaño por parte de sus enemigos de clase. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

"LA LUCHA POR EL MEDIO AMBIENTE DEBE VENIR DE ABAJO" (Entrevista con Naomi Klein)

x Beppe Caccia
30/12/2015
Europa, Mundo
Entrevista con Naomi Klein
"No tendremos que habérnoslas solo con un clima extremo sino también con un mundo más extremo"
Entrevista en París con la periodista y activista canadiense Naomi Klein al día siguiente de la aprobación del acuerdo intergubernamental subscrito en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático COP21. Con la colaboración de Niccolò Milanese, de European Alternatives, Marica Di Pierri, de A Sud, y Barbara del Mercato, de «Venezia in comune».
¿Cómo valora los resultados de dos semanas de negociaciones?
Creo que hemos llegado hoy a un momento clarificador. No hemos venido aquí a rogar a los líderes que salven el mundo, porque tenemos los ojos bien abiertos y sabemos que lo que han llevado a la mesa de negociaciones no conducirá a ninguna solución definitiva. Existe todavía una enorme distancia entre lo que todos dicen que se debería hacer para rebajar las emisiones y para mantener las temperaturas por debajo del aumento de un grado y medio, por una parte, y lo que están efectivamente dispuestos a hacer. En una versión tras otra, hasta el texto final, no hay nada decisivo sobre los combustibles fósiles ni respecto a la necesidad de dejar en el subsuelo gran parte de las reservas existentes de carbón, petróleo y gas natural. Pero la gente que ha llenado las plazas no está encima llorando, no está desesperada. Somos por el contrario bien conscientes de que debemos trabajar todavía más arduamente. Y tenemos que ser nosotros los que hagamos lo que los políticos no quieren hacer.
A pesar de la situación creada tras los atentados del 13 de noviembre, decenas de miles de persona, de Francia y del norte de Europa, con una significativa presencia del sur del mundo y de Norteamérica han puesto de manifiesto el sábado la existencia de un movimiento planetario por la "justicia climática", hoy quizás el único movimiento social a escala global. ¿Cómo se puede conseguir ser verdaderamente eficaces?
Debemos hacer crecer nuestra fuerza. Y cómo puede lograrse, para llegar a condicionar las opciones de las multinacionales, ya lo hemos visto: por las calles, en los bosques, en los mares. Como los que han rodeado en kayak las plataformas petrolíferas de la Shell, obligándola a cesar las perforaciones en el Ártico y en Alaska, para no ver arruinada su imagen. O el caso del oleoducto Keystone XL, y de todos los oleoductos vinculados a la industria extractiva de las «arenas bituminosas», donde cada uno de sus tramos ha tenido que vérselas con fuertes protestas de cada una de las comunidades locales. A partir de estas experiencias, debemos ser capaces de crear coaliciones cada vez más amplias, de cambiar el modo como el activismo se presenta al exterior, de expresar la misma variedad y diversidad que se ve en nuestras ciudades y territorios. Lo sabíamos también antes, pero ahora está más claro: no tenemos líderes que actúen en favor del medio ambiente, debemos hacerlo nosotros en primera persona.
El liderazgo debe venir de abajo, de la comunidad, llevando a cabo acciones directas.
Acciones que deben hacerse visibles, en los mercados financieros y en los tribunales: desinvertir en las empresas que extraen, hacer que aparezcan como inversiones de riesgo, denunciar las mentiras y la deshonestidad de una gran empresa como Exxon, llevarlas ante los jueces, demostrando que conocían los efectos del cambio climático y que han mentido a propósito. Tenemos que cambiar la dinámica, debilitando el poder de los intereses que estamos combatiendo.
París ha sido el escenario en el que se han enfrentado las opciones políticas de los gobiernos nacionales, el papel desempeñado por las grandes empresas implicadas, al amparo del patrocinio (pienso en el papel de Total y de la italiana ENI [empresas de hidrocarburos], contestadas con una lograda protesta en el interior del Louvre), en crearse una imagen "verde", y la acción de los movimientos. ¿Con qué balance?
Las últimas dos semanas nos han ofrecido precisamente el choque con esas «soluciones», ofrecidas por las multinacionales, que no son en absoluto soluciones. Y que no tendrán ningún efecto real sobre las emisiones. Seguirán por el contrario enriqueciendo a las élites existentes, las mismas que comercian con semillas transgénicas, la industria nuclear, petrolífera. Y también aquí han usado Le Bourget [lugar de celebración de las reuniones en París] como altavoz, mientras el gobierno francés ha tratado de amordazar a quien proponía soluciones distintas, como las del que lucha por la justicia energética, la agricultura ecológica y el transporte público, la propiedad y el control de la comunidad sobre las fuentes de energía renovables. En lugar de eso, hemos oído hablar a Bill Gates y a Richard Branson, mientras amordazaban las protestas.
No ha servido para nada, porque las personas estaban decididas a salir, con todo, a la calle. El gobierno francés ha comprendido que no podía apoyar políticamente esta opción. Y que un enfrentamiento con la policía en el último día de la COP 21 habría sido un desastre para su propia imagen. Por eso aquí en París han tenido que suspender la prohibición de manifestarse. Y probablemente cerrar al tráfico en calle llena de tiendas un sábado por la tarde ha hecho más por la reducción de las emisiones que lo que han conseguido en la Conferencia.
Se ha dicho que estamos en un «estado de guerra», ¿estamos acaso en un periodo de guerras por el clima?
El cambio climático ha contribuido ya a alimentar la guerra civil en Siria, que acababa de experimentar la más terrible sequía de su historia reciente, con la consiguiente carestía que ha producido migraciones internas, lo cual ha afectado a casi dos millones de personas. Y cuando hay escasez de recursos se crean inevitablemente nuevas tensiones, que van a a sumarse a los conflictos ya existentes en esa región, causados a su vez históricamente por la lucha por apoderarse de los recursos energéticos. Se crea de este modo un efecto tenaza: por un lado, el efecto desestabilizador de la búsqueda de combustibles fósiles, por otro los efectos desestabilizadores producidos por la utilización de estos mismos combustibles.
Cuando hablamos de cambios climáticos, estos provocan no sólo un clima más cálido o la subida del nivel de los mares: son causa también de una época más cruel.
Una situación de escasez como ésta no puede hacer otra cosa más que crear ulteriores conflictos. Recordemos por eso siempre que si permitimos que aumenten las temperaturas, no tendremos sólo que habérnoslas con un clima extremo sino también con un mundo más extremo.

Comunicado 7 de Regeneración Radio: Este proyecto no muere, nuevamente se regenera.

Miércoles 30 de diciembre de 2015

Desde hace aproximadamente cuatro meses Regeneración Radio ha sufrido una serie de ataques, iniciando el 21 de septiembre con la destrucción de su centro de trabajo así como el robo de su equipo; amenazas graves y diversas formas de intimidación para quienes conformamos el colectivo.
Desde hace 16 años comenzamos a construir un proyecto que hoy nos hace sentirnos orgullosos de lo que somos y lo que hemos creado con la participación de muchas personas que hoy no están y otras tantas que hoy están trabajando por una comunicación contra el poder.
Queremos compartir con ustedes que hemos decidido dejar el espacio del CCH Vallejo, las condiciones para seguir ejerciendo la comunicación no son las idóneas para nosotras y nosotros y así creemos que Regeneración Radio debe buscar otro camino, en el cual sigamos acompañados de compañeras y compañeros de los movimientos sociales, de las organizaciones y colectivos que creen, al igual que muchos, que la rebeldía en colectivo es terrible y maravillosa.
Bajo esta decisión les hacemos una invitación a sumarse, colaborar y ser parte de este nuevo proceso de este medio libre, para juntos seguir construyendo. Desde la participación en la página como en la barra de programación radiofónica.
El día de hoy no tenemos un espacio desde el cual podamos hacer estas tareas pero sabemos que con su ayuda construiremos ese lugar desde el cual nos encontraremos atrás de los micrófonos informando y compartiendo con ustedes las realidades que ocurren en el México de abajo.
Muchas han sido sus propuestas desde la reconstrucción de la cabina, fiestas y convivencias para recaudar fondos para tener el equipo necesario para seguir haciendo comunicación; les tomamos la palabra y esperamos contar con su apoyo y solidaridad para construir en colectivo.
Como todo ciclo en la vida; cerramos uno que duró 16 años, no nos vamos tristes, nos vamos sabiendo que no estamos solos y sabiendo que avanzaremos iniciando este nuevo año.
Este proyecto no muere, nuevamente se regenera.
Regeneración Radio
Comunicación contra el poder

Hostigamiento a colaboradores de CIDECI–Unitierra-Chiapas y del equipo de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN

Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas,
México 29 de diciembre de 2015
Boletín No. 35
Allanamiento al domicilio y hostigamiento a colaboradores de CIDECI–Unitierra Chiapas y parte del equipo de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, manifiesta su preocupación por el hostigamiento y allanamiento al domicilio del Sr. Julio César Ortega Oseguera y las agresiones a su hijo César Iván Ortega Salinas. El Sr. Julio César ha sido en varias ocasiones chofer y parte del Equipo de Apoyo de la Comisión Sexta del EZLN, (Comisión Sexta del EZLN), es adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (Adherente a la Sexta del EZLN), y colaborador del Centro Indígena de Capacitación Integral Fray Bartolomé de Las Casas – Unitierra Chiapas (CIDECI–Unitierra Chiapas) su hijo Cesar Iván es también colaborador del CIDECI-Unitierra Chiapas y adherente a la Sexta Declaración del EZLN.
Según información proporcionada a este Centro de Derechos Humanos, el día 14 de diciembre, alrededor de las 10:00 hrs. Por lo menos cuatro personas vestidas de civil ingresan al domicilio de manera violenta, forzando la puerta de entrada de la casa de Julio César, en el lugar solamente se encontraba su hijo César Iván de 25 años.
Las personas que ingresaron al domicilio golpearon y sometieron al joven amarrándole las manos con cables, posteriormente los individuos registraron la casa. Uno de los hombres le preguntó a César Iván: “¿en dónde está tu papá?, ¡ya se los cargó la chingada! A mí ya me pagaron para que me lo eche y aquí vamos a esperar hasta que llegue”. Después de registrar toda la casa y de robar cosas de poco valor, los hombres salieron del domicilio. César Iván logró desatarse y avisar a su padre.
Es importante mencionar que durante los últimos tres meses, en varias ocasiones abrieron el vehículo del Sr. Julio César, sin que se llevaran cosas de mucho valor, solamente revolvieron las pertenencias que se encontraban al interior. También en diversas ocasiones ha sido objeto de vigilancia y de seguimiento por varias y diferentes personas a bordo de vehículos sospechosos, algunos de ellos sin placas.
Por tanto exigimos al gobierno mexicano el cese inmediato del hostigamiento, vigilancia y agresiones a defensores de derechos humanos en relación al caso denunciado, así como el cumplimiento de respeto y garantía a los derechos humanos; Que se investiguen a fondo los hechos referidos, llevando a juicio a los responsables; y se garantice el derecho a la integridad y seguridad personal a Julio César, a su hijo César Iván y a su familia.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha reiterado en varias ocasiones al Estado mexicano el riesgo que corren las y los defensores comunitarios de derechos humanos, que trabajan en la línea de frente en la defensa de la tierra, el territorio, la autonomía, la defensa de sus espacios sagrados y recursos naturales.
Reiteramos nuestra solidaridad a las y los colaboradores del CIDECI – Unitierra Chiapas, a Julio César y a su hijo César Iván, y solicitamos a los adherentes a la Sexta estar atentos a los hostigamientos y agresiones que últimamente están recibiendo las compañeras y compañeros adherentes, así mismo a la solidaridad internacional y nacional que este pendiente a lo que aquí denunciamos.

Comunalidad, entre la necesidad occidental de entenderla y las luchas indígenas por defenderla

Por José Luis Santillán y Nadia Jiménez
12 noviembre, 2015
Agencia SubVersiones
Si el nuevo paradigma es el mercado y la imagen idílica de la modernidad es el mall o el centro comercial, imaginemos entonces una sucesión de estantes llenos de ideas, o mejor aún, una tienda departamental con teorías para cada ocasión. No costará trabajo entonces imaginar al gran capitalista o al gobernante en turno recorriendo los pasillos, sopesando precios y calidades de los distintos pensamientos, y adquiriendo aquellos que se adapten mejor a sus necesidades.
Allá arriba, toda teoría que se respete debe cumplir una doble función: por un lado, desplazar la responsabilidad de un hecho con una argumentación, que no por elaborada es menos ridícula; y, por el otro, ocultar la realidad (es decir, garantizar la impunidad).
Subcomandante Insurgente Marcos
La realización del Congreso Internacional de Comunalidad 2015 «Luchas y estrategias comunitarias: horizontes más allá del capital», celebrado del 26 al 29 de octubre 2015 en las instalaciones de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, representa un parteaguas en la larga trayectoria del concepto de comunalidad. Sin duda, la puesta en diálogo de unos 200 asistentes que se han dedicado a definir y a veces construir lo «comunitario», cobra relevancia en el contexto neoliberal actual de destrucción sistemática de lo colectivo. La posibilidad de abrir espacios de reflexión, gracias al esfuerzo de quienes se entregaron para la organización, logística y realización del evento, representa un oasis en el desierto capitalista.
Ahora bien, los pueblos originarios (los sujetos de estudio) llevan un largo caminar organizativo donde con palabras sencillas han sido ejemplo de constancia y de acuerdos relevantes en ámbitos locales, regionales, estatales, nacionales e incluso continentales. Desde los primeros foros nacionales indígenas realizados en Matías Romero (Oaxaca) y en Xochimilco (Distrito Federal) a inicios de los noventa, hasta la campaña continental 500 años de Resistencia Indígena, Negra y Popular impulsada en 1992, estos pueblos han ido definiendo su propia visión sobre lo que los constituye como comunidades. Cabe reconsiderar las palabras plasmadas en los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en, firmados el 16 de febrero de 1996 entre el gobierno federal mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), así como las declaraciones que fue dejando el Congreso Nacional Indígena (CNI) en sus reuniones sucesivas.
Primera declaración del CNI tras sesionar del 8 al 11 de octubre de 1996
Honramos hoy, como siempre, a quienes nos hicieron pueblos y nos han permitido mantener contra todo y contra todos, nuestra Libre Determinación. Honramos a quienes nos enseñaron a seguir siendo lo que somos y a mantener la esperanza de la libertad. En su nombre hablamos hoy para decir a todos nuestros hermanos y hermanas del país que se construyó en nuestros territorios y se nutrió de nuestras culturas, que venimos a hacer, junto con ellos, una Patria Nueva. Esa patria que nunca ha podido serlo verdaderamente porque quiso existir sin nosotros.
Estamos levantados. Andamos en pie de lucha. Venimos decididos a todo, hasta la muerte. Pero no traemos tambores de guerra sino banderas de paz. Queremos hermanarnos con todos los hombres y mujeres que al reconocernos, reconocen su propia raíz.
No cederemos nuestra autonomía. Al defenderla defenderemos la de todos los barrios, todos los pueblos, todos los grupos y comunidades que quieren también, como nosotros, la libertad de decidir su propio destino, y con ellos haremos el país que no ha podido alcanzar su grandeza. El país que un pequeño grupo voraz sigue hundiendo en la ignominia, la miseria y la violencia.
Honramos hoy, como siempre, a quienes nos hicieron pueblos y nos han permitido mantener contra todo y contra todos, nuestra Libre Determinación. Honramos a quienes nos enseñaron a seguir siendo lo que somos y a mantener la esperanza de la libertad. En su nombre hablamos hoy para decir a todos nuestros hermanos y hermanas del país que se construyó en nuestros territorios y se nutrió de nuestras culturas, que venimos a hacer, junto con ellos, una Patria Nueva. Esa patria que nunca ha podido serlo verdaderamente porque quiso existir sin nosotros.
Estamos levantados. Andamos en pie de lucha. Venimos decididos a todo, hasta la muerte. Pero no traemos tambores de guerra sino banderas de paz. Queremos hermanarnos con todos los hombres y mujeres que al reconocernos, reconocen su propia raíz.
No cederemos nuestra autonomía. Al defenderla defenderemos la de todos los barrios, todos los pueblos, todos los grupos y comunidades que quieren también, como nosotros, la libertad de decidir su propio destino, y con ellos haremos el país que no ha podido alcanzar su grandeza. El país que un pequeño grupo voraz sigue hundiendo en la ignominia, la miseria y la violencia.
Fragmento de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona
Entonces, como zapatistas que somos, pensamos que no bastaba con dejar de dialogar con el gobierno, sino que era necesario seguir adelante en la lucha a pesar de esos parásitos haraganes de los políticos. El EZLN decidió entonces el cumplimiento, solo y por su lado (o sea que se dice «unilateral» porque sólo un lado), de los Acuerdos de San Andrés en lo de los derechos y la cultura indígenas. Durante 4 años, desde mediando el 2001 hasta mediando el 2005, nos hemos dedicado a esto, y a otras cosas que ya les vamos a decir.
Según nuestro pensamiento y lo que vemos en nuestro corazón, hemos llegado a un punto en que no podemos ir más allá y, además, es posible que perdamos todo lo que tenemos, si nos quedamos como estamos y no hacemos nada más para avanzar. O sea que llegó la hora de arriesgarse otra vez y dar un paso peligroso pero que vale la pena. Porque tal vez unidos con otros sectores sociales que tienen las mismas carencias que nosotros, será posible conseguir lo que necesitamos y merecemos. Un nuevo paso adelante en la lucha indígena sólo es posible si el indígena se junta con obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados… o sea los trabajadores de la ciudad y el campo.
A escala continental, destaca el Encuentro de Pueblos Indígenas de América celebrado en octubre de 2007 en Vicam, territorio de la Tribu Yaqui, al cual acudieron autoridades y delegaciones de los pueblos, naciones y tribus: Achumani, Anishnawbe, Lakota Omaha, Dine, Cherokee, Apache, Dakota, Onondaga, Tohono O’Odham, Chiricahua, Gitxsan, Ojibway, Salísh de La Costa, Secwepemc, Cree, Cree Salteaux, Cree Carrier, Tsimshian, Kwakwaka Wakw, Ktnuxa, Anishnawbe, Mik Maq, Stollo, Dene, Kahnawake (de la Nación Mohawk), Akwesasne (de la Nación Mohawk), Tus T’Ina Nak’Azdli Carrier, Nthlagmex, Cayuga, Mame, Wayuu, Kekchi, Mam, Maya Quiché, Lenka, Kichwa, Miskito, Wixarika, Raramuri, Yaqui, Nahua, Purhépecha, Ezar (Chichimeca), Triqui, Hñahñu O Ñuhu, Mepha (Tlapaneco), Chol, Binnizá (Zapoteco), Ñu Saavi (Mixteco), Tepehuano, Maya, Chontal, Tzeltal, Tzotzil, Zoque, Mayo, Coca, Kicapu, Amuzgo, Pima, Mazahua, Guarijio, Quilihua, Cucapa, Cuicateco, Caxcan y Mazcovo.
Fragmento de la Declaración de Vicam
Los pueblos, naciones y tribus indígenas de estas tierras que los invasores llamaron América hemos resistido, hasta el día de hoy, una constante guerra de conquista y exterminio capitalista que dura ya más de 515 años. El dolor sufrido por el ataque de los invasores, apoyados en falsos argumentos de exclusividad cultural y arrogante presunción civilizatoria, con el fin de de despojar nuestros territorios, destruir nuestras culturas y desaparecer a nuestros pueblos, no ha terminado, por el contrario, crece día con día.
Manifestamos nuestro derecho histórico a la libre determinación como pueblos, naciones y tribus originarios de este continente, respetando las diferentes formas que para el ejercicio de esta decidan nuestros pueblos, según su origen, historia y aspiraciones.
Manifestamos que buscaremos la reconstitución integral de nuestros pueblos y que seguiremos fortaleciendo nuestras culturas, lenguas, tradiciones, organización y gobierno propios.
Llamamos a la unidad de todos los pueblos indígenas de América para enfrentar la guerra de conquista y exterminio capitalista, consolidar nuestra libre determinación y reconstituirnos integralmente.
Vimos en el primer encuentro sobre comunalidad la necesidad del pensamiento occidental por tratar de entender y reflexionar sobre estas formas de vida alternativas al capitalismo. No se trata de comparar y decir qué está bien o mal, no se trata de desprestigiar la academia ni de idealizar las luchas de los pueblos indígenas. Se trata de entendernos, respetarnos, acompañarnos, con categorías epistémicas tan sencillas como la humildad, el respeto, la dignidad, el mandar obedeciendo. Se trata de no menospreciarnos acusándonos unos de estar sentados en su escritorio y otros de no entender la complejidad universal del sistema o las mejores tácticas y estrategias.
Puede ser o no, que en algún momento lo mejor de ambos mundos-pensamientos podamos aprender de nuestros caminos, de nuestros errores, de nuestros aciertos, de nuestras debilidades, para lograr integrar una lucha común frente a un enemigo común.
 Apuntes y reflexiones del primer encuentro sobre comunalidad
La crisis actual es civilizatoria, en el sentido de que rebaza cuestiones meramente políticas, económicas o ambientales. Esta crisis no es la suma de las diversas problemáticas identificadas en cada una de estas esferas, es el reflejo de la caducidad estructural e irreversible del modelo reproducido ideológica y materialmente por la sociedad moderna. Uno de los grandes retos plateados durante el encuentro radica en el reconocimiento consciente de lo que está en juego, de tal forma que, como dice Raquel Gutiérrez, «tengamos la capacidad de involucrarnos en la lucha, de poner a disposición lo mejor que sepamos hacer, y de aprender de lo que se está haciendo para entenderlo, para tejerlo y para tratar de llevarlo hasta su límite». Parte de esta comprensión implica reflexionar sobre las herramientas, modos y espacios, desde los cuales se está realizando este ejercicio, donde el andar mismo del proceso está empapado de contradicciones entre formas y fondos, ambos, aspectos de vital importancia en la configuración de otros modos de hacer y vivir en sociedad.
Confluimos entonces, en un espacio y tiempo determinados, cientos de personas, con historias, inquietudes y preguntas diversas, convocadas sin embargo por un interés compartido. Pasados, y reflexionando sobre estos cuatro días, dicho interés parece adquirir la forma de una búsqueda de estrategias para la construcción del poder popular, el cual parte de reconocer lo diverso como lo común. Y entonces salen muchas cuestiones de fondo sobre el quién, el cómo y el dónde, y antes aún, sobre que entendemos por poder popular, por lo común, por construcción. Surgieron así debates, propuestas, resignificaciones y confrontaciones que definitivamente trascendió ese tiempo y espacio en el cual se estaba llevando a cabo la compartición, y que resulta ser lo realmente enriquecedor de este encuentro. Gustavo Esteva decía, «ver lo común como conjunto de relaciones que no necesariamente tienen que ver con algo físico». Se tejieron pues relaciones, expresadas en un espacio concreto pero cuya materialización en definitiva busca trascender entre geografías tan distantes y distintas como la región p’urhépecha de Michoacán, la costa y montaña de Guerrero, o las villas populares de la ciudad de Buenos Aires en Argentina.
El congreso ha sido un momento y una oportunidad. Un momento para compartir y practicar ese poner en común respetando lo diverso, lo cual implica, como Jaime Martínez Luna señaló, un respeto que parte de comprender que «no somos lo que creemos ser, que somos los otros, que somos lo otro, y que por lo tanto, no existe el individuo, existe la integración». Ha sido una oportunidad enorme para construir relaciones, propuestas e ideas. Un espacio de «recomposición de la capacidad de comprensión», como menciona Raquel Gutiérrez, dentro de este contexto de producción deliberada de opacidad de los saberes y del pensamiento. Pero ha sido también una oportunidad para cuestionarnos, para deconstruirnos a nosotros mismos y confrontar nuestros imaginarios colonizados aún, en mayor o menor medida, por la lógica y sobre todo la práctica individualista y patriarcal de la cual están enfermas nuestras sociedades.
Exaltaciones del ego, prácticas de organización y formas de participación quizá no tan solidarias o tan pensadas desde lo común estuvieron presentes, pero, estamos en un proceso ¿cierto?, en construcción de este poder colectivo que, como dice Hernán Ouviña, «es un ejercicio diario que se hace con la participación popular, a partir de una construcción cotidiana e integral». Volvemos entonces a la importancia de la reconstrucción de las relaciones sociales. Esto implica reconocer y aprender de aquellos sectores de la población que han y están luchando constantemente por la construcción de otro proyecto de vida. En nuestro México presente, quienes están jugando este papel son los pueblos y comunidades indígenas, que desde hace décadas resultan un núcleo de avanzada fundamental en la lucha insurgente, construida desde abajo, con el pueblo y por el pueblo. En este sentido, llama la atención que en un espacio cuyo objetivo era compartir y reflexionar sobre las formas de construir desde lo común, no hayan sido los pueblos en resistencia, sujetos concretos de lucha, quienes tomaran la palabra y expresaran de viva voz su sentipensar, sus modos y formas de resistir, de percibir y de construir.
Julieta Paredes, refiriéndose al uso del concepto de comunalidad desde los espacios académicos, expresaba la sensación de una especie de «querer fosilizar la comunidad, para diseccionarla académica e institucionalmente y entenderla y estudiarla». Resulta esta una consideración que para algunos puede parecer excesiva, como se expresó en el espacio de comentarios al finalizar la mesa, sin embargo, vale la pena tenerla presente, a manera de reflexión y autocrítica. Sobre todo para hacer de estos espacios momentos reales de vitalización de la capacidad de cuestionamiento y no de victimización, y de construcción de estrategias y no solo de argumentos morales, como bien se expresó durante el simposio de Finanzas y nuevas conflictividades en América Latina, moderado por Verónica Gago y Diego Sztulwark.
Buscando la congruencia entre discursos y prácticas, un escenario interesante, esperemos que no lejano, será aquel en el que un próximo Congreso Internacional de Comunalidad, organizado desde los espacios académicos, tenga como voces principales a los sujetos sociales concretos en lucha, que se extienden por todo el territorio y que urgen de visibilización. Y donde quienes participamos desde la trinchera académica, en busca de «estrategias teóricas para entender los modos de comprender lo que está en juego, y de amplificar», como señaló Raquel Gutiérrez, estemos atentos a su palabra, aprovechando esa experiencia que su ya adelantado camino, plagado de aciertos y errores muchos, les ha brindado, y de los cuales hay tanto que aprender.
Mientras tanto, acompañar y participar de este proceso de reapropiación y disputa de espacios clave para la deconstrucción del individuo antropocéntrico y utilitarista, protagonista de esta carrera por sobrevivir, impuesta por la negación total de la condición comunitaria de nuestra condición humana, resulta a todas luces, una bocanada de aire fresco. Un respiro que permite reafirmar y recordar porque estamos aquí. Expresado de mil formas distintas a lo largo del evento, Horacio Machado lo compartió con palabras profundas y sencillas:
«la vida no es una cosa, no es objeto ni es sujeto. La vida no está en las partes sino en las relaciones. No es una propiedad de los individuos, sino una condición, un estado y un proceso de la naturaleza, madre tierra así dicha en el más estricto sentido científico y en el más profundo sentido filosófico. La relación entre individuo y comunidad implica pensar que antes que individuo somos comunidad de vida, la vida está en lo común, la preservación de la vida requiere del continuo trabajo social de sostenimiento y recreación de la comunalidad. En este sentido, no supone negar al individuo sino situarlo dentro de la comunidad de la cual es. El ethoscomunitarista no es totalitarismo de la comunidad, sino ética de la cooperación, la reciprocidad, la diversidad, la justicia y la complementariedad, y por tanto, reafirmación del individuo. Pero no del individuo abstracto, sino del individuo concreto, corporal, orgánico, de carne y hueso, por tanto, concebido inseparablemente dentro de la trama de relaciones que lo constituyen como tal y que hacen posible su existencia como ser viviente».

2015: La violación a los derechos humanos hace crisis en México, señalan organismos internacionales

Por Guadalupe Fuentes López
Kaos en la red
Resumen Latinoamericano
SinEmbargo.mx

Alguna vez Nelson Mandela dijo: “negar a la gente sus derechos humanos es desafiar su propia humanidad”, una frase que los gobiernos de todo el mundo deberían adoptar como propia para que prevalezca la justicia y la paz entre sus gobernados. En el año que está por concluir, el Gobierno mexicano fue señalado por diversas organizaciones nacionales y extranjeras por negar estos derechos y hacer oídos sordos a los reclamos de miles de mexicanos indignados por la impunidad que se vive en todo el territorio nacional. Esta crisis de derechos humanos no sólo se concentró en desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, también incluyó la represión, las detenciones arbitrarias, el quebranto a los derechos de comunidades indígenas y de los activistas. Este 2015 no fue un año bueno para México en materia de derechos humanos, y, como sucede en la mayoría de las veces, los niños, mujeres e indígenas fueron la población más lacerada ante la indiferencia del Estado mexicano para hacer frente a esta “grave crisis”, como lo calificó la CIDH.
Un país donde existen desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, represión, censura, detenciones arbitrarias, migrantes maltratados, un sistema de salud obsoleto, una educación precaria, presos políticos, presos por hambre… El quebranto de los derechos humanos en todo su esplendor, así es como diversas organizaciones nacionales e internacionales calificaron a México este 2015.
Un año antes, a raíz de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Guerrero, México atrajo la atención internacional porque durante las investigaciones salieron a la luz ligas de autoridades con el crimen organizado y violaciones a la integridad de los estudiantes por parte de éstas.
Antes de Ayotzinapa, también Tlatlaya, en el Estado de México, levantó la indignación. En ese municipio, más de una decena de personas fueron ejecutadas por elementos del Ejército mexicano, y la manera en que el Gobierno del Estado de México, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de la República (PGR) trataron de sepultar el caso también mostró la falta de voluntad política del Estado mexicano para atajar y combatir este problema.
Estos hechos no escaparon de los organismos internacionales encargados de defender los derechos humanos y se pronunciaron al respecto con informes, recomendaciones y documentos que demuestran con cifras y testimonios que México se ha convertido en un país peligroso para quienes alzan la voz y divergen de las acciones del gobierno.
Pero este 2015 la crisis de los derechos humanos estalló, las protestas que surgieron en todo el territorio nacional se extendieron fuera del país, no sólo se escuchó el eco de los miles de mexicanos reclamando justicia y cese a la impunidad en las calles, ahora se escuchó la voz, una voz que llegó a oídos de organismos internacionales ante el silencio del Estado mexicano.
Diversos organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Organización de la Naciones Unidas (ONU), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional (AI) y el Programa México y Derechos Migrantes de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), han expuesto la grave crisis de derechos humanos que vive el país y han llamado al Estado mexicano a reconocer el problema y establecer medidas que protejan la dignidad de las personas.
La crisis de derechos humanos no sólo se concentra en desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, también incluye la represión, las detenciones arbitrarias, el quebranto a los derechos de comunidades indígenas y de los activistas en diversas partes del país.
Además, los crecientes ataques a la libertad de expresión, reflejados en asesinatos y secuestros de periodistas, y atentados contra medios de comunicación, han situado a México como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
LAS RECOMENDACIONES
De 2006 hasta el pasado 9 de octubre, el Gobierno de México sumó 548 recomendaciones por parte de organismos nacionales e internacionales en materia de violaciones graves a los derechos humanos, de acuerdo con un recuente hecho por el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) llamado “Derechos Humanos: el riesgo de normalizar la excepción”.
De acuerdo con el recuento, la CNDH es el organismo que ha hecho el mayor número de recomendaciones al Gobierno de México con 335, seguida por la CIDH con 142, la mayoría se refieren a casos de tortura, desaparición forzada y “tratos crueles”.
El pasado 15 de septiembre, el Grupo de Trabajo sobre desapariciones forzadas de la ONU lamentó observar pocos avances en la implementación de las recomendaciones que realizó al gobierno de México tras su visita efectuada en 2011 y se dijo especialmente preocupado por el deterioro que prevalece en el país desde que presentó su informe.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también se pronunció. El pasado 28 de septiembre cuestionó a diversos funcionarios del Gobierno federal sobre los crímenes contra periodistas y ataques a migrantes, durante el inicio de su visita de una semana a México.
El Relator Especial para la Libertad de Expresión, Edison Lanza, reclamó a México la falta de atención a periodistas. Dijo a los funcionarios federales que en México “hay una brecha entre medidas de protección, y violencia y asesinatos contra periodistas”.
Por otra parte, el Comisionado Felipe González sostuvo que en materia de migración, se ha visto en México “un grave incremento en la violación de los derechos humanos”.
El Comisionado James Cavallaro sostuvo que la CIDH estaba “preocupada por la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales” en el país, entre ellas citó la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya, en el Estado de México, a manos de militares y el presunto uso excesivo de la fuerza por parte de policías federales en Tanhuato, Michoacán.
Este último caso ocurrió este año, el 22 de mayo pasado, en el Rancho El Sol, situado en Tanhuato, Michoacán, y en un área limítrofe con Jalisco, donde un enfrentamiento entre federales y un supuesto “grupo armado”, como plantearon las autoridades federales, dejó un saldo de 42 hombres muertos, tres más detenidos y un policía federal caído.
De acuerdo con las autoridades, el tiroteo se dio en el marco de la llamada “Operación Jalisco” y luego de que los propios pobladores de la zona denunciaron extorsiones, invasiones de predios, secuestros y asesinatos presuntamente realizados por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Otra organización que realizó recomendaciones al Estado fue Amnistía Internacional. El pasado 7 de octubre expuso que México debe cambiar la cultura prevaleciente de abusos de derechos humanos e impunidad, demostrar que está preparado para hacer de ésta una verdadera prioridad política y dar pasos firmes para pasar del discurso al desarrollo de planes integrales y medidas concretas para resolver los problemas estructurales en materia de derechos humanos.
En materia de violaciones a los derechos humanos a los presos, el gobierno mexicano también recibió regaños.
El 15 de octubre la CIDH advirtió que en los reclusorios federales y estatales de México se presentan patrones comunes y estructurales, tales como hacinamiento, corrupción, indebida atención médica, falta de privacidad, ausencia de oportunidades reales para la reinserción social, maltrato por parte del personal penitenciario a cargo de la custodia de las personas privadas de libertad, e imposibilidad de éstas para presentar quejas ante un órgano independiente.
Por su parte, la CNDH denunció en un documento que existe un problema de sobrepoblación en los penales en el país, lo cual afecta no sólo la rehabilitación y reinserción de internos, sino que además les mina la posibilidad de una vida digna y no permite generar buenas prácticas en el sistema penitenciario.
Si se considera que no todos los presos son culpables, la cifra de violaciones a los derechos humanos y las recomendaciones se duplicarían para el Estado.
De acuerdo con cifras de la Comisión Especial de Reclusorios de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), en México hay aproximadamente 7 mil personas que están recluidas en las cárceles y purgan una condena de hasta 10 años por robar una charola de carne, una mantequilla, unas alitas de pollo, un yogurt, leche o pan, porque no tenían dinero y necesitaban comer.
Este tipo de delito se le conoce como robo famélico y por lo general lo cometen las personas de escasos recursos quienes no tienen para satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia y que en México, de acuerdo con las últimas cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), suman 55.3 millones, un aumento de casi 2 millones de personas respecto al 2012.
El grupo más vulnerable que el Estado ha descuidado y donde se han cometido severas violaciones a los derechos humanos es la niñez.
En octubre pasado, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) alertó que en la grave crisis de derechos humanos que vive México, los infantes y los adolescentes son los que tienen más probabilidades de padecer y perecer.
Juan Martín Pérez García, director REDIM señaló que en el ámbito de desapariciones, en los registros disponibles por parte del Estado mexicano hay 23 mil casos registrados de desaparición de los cuales 6 mil 700 son de personas menores de 18 años. En el segmento de 15 a 17 años, siete de cada 10 son mujeres adolescentes. Los estados donde hay un número importante de desapariciones son el Estado de México, Tamaulipas, Distrito Federal y Guerrero.
NO OIGO, NO OIGO…
A pesar del amplio consenso internacional sobre la gravedad de la crisis de derechos que existe en el país, las autoridades mexicanas han reaccionado con intolerancia ante la crítica pública y ante informes de diversas instancias internacionales.
“Esta intolerancia ante la crítica pública también se ha manifestado en acciones sobre otros informes presentados recientemente (…) En lugar de matar al mensajero, enfoquémonos en el mensaje”, señaló el pasado 7 de octubre el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Reid Ra’ad Al Hussein.
Entre las propuestas que hizo el funcionario del organismo internacional para superar la crisis de derechos humanos en México fue el adoptar las recomendaciones del GIEI de la CIDH, fortalecer las procuraduría estatales y la capacidad de la policía para llevar a cabo sus funciones de seguridad pública, en un marco de respeto de los derechos humanos y sobre el uso de la fuerza, y adoptar un programa de medidas para desmilitarizar las tareas de seguridad pública del país.
La grave crisis de derechos humanos por los que atraviesa México y que las autoridades no reconocen, o al menos no públicamente, ya le pegó a México en lo económico.
El pasado 18 de octubre, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció que recortará a México parte de los recursos que cada año le otorga a través de la Iniciativa Mérida para combatir el problema de las drogas, debido a “las presuntas violaciones de derechos humanos cometidos por fuerzas de seguridad mexicanas”.
Como era de esperarse, el Gobierno federal trató de minimizar el recorte de la Iniciativa Mérida, y en voz de la entonces Secretaría de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, lo calificó como “insignificante”, además de señalar que no impactará en las acciones de seguridad ni en la relación con ese país.
Para analistas y organizaciones, el Gobierno de los Estados Unidos mandó un mensaje contundente a México: que en el país no hay avances en materia de derechos humanos.
Ese mismo mes, Perseo Quiroz, Director Ejecutivo de Amnistía Internacional México, dijo que para que las recomendaciones emitidas por organismos internacionales tengan un impacto real en los derechos humanos, es necesario que el Gobierno mexicano reconozca la magnitud de las violaciones a los mismos.