jueves, 30 de abril de 2015

¿Porqué NO votar este 2015? RAZONES PARA BOICOTEAR LA FARSA ELECTORAL (video)

por  Benjamín Argumento 
Domingo, 26 Abril 2015

Carta de estudiantes, trabajadores y profesores de la Unidad de Humanidades UV en rechazo a la instalación de cámaras

Protesta estudiantil: Desconectan cámaras de vigilancia porque las autoridades no consultaron a la comunidad, son un insulto y violación a la privacidad, hay otras prioridades en la UV
Unidad de Humanidades, UV
29 / abril / 2015
Por medio de esta carta pública miembros de la comunidad de humanidades, entre estudiantes, maestros y personal de la unidad presentes en la asamblea general de la Unidad de Humanidades manifestamos abiertamente nuestro rechazo ante las políticas unilaterales y arbitrarias de rectoría, cuyo último atentado contra la comunidad de Humanidades ha sido el contratar una empresa privada (Sayco) para colocar sistemas de vigilancia al interior de la unidad, Medida que no sólo es inefectiva para solucionar las problemáticas de la unidad, sino que ha creado ahora problemáticas al interior de nuestra unidad.
Rechazamos que hayan ya comenzado a instalar sistemas de circuito cerrado; políticas unilaterales que no sólo transgreden la privacidad de los miembros de la comunidad universitaria y su derecho a la intimidad, sino que aparecen cómo un insulto más, junto con otros actos de despilfarro de recursos (ampliamente documentados en la prensa y a la vista de todos) que van desde la adquisición de lujosas camionetas, hasta computadoras Apple en las oficinas de rectoría; lo cual nos lleva a cuestionar -de nueva cuenta- las prioridades de la universidad.
Son estas ¿adquirir material educativo o instrumentos coercitivos? ¿Por qué en lugar de fomentar el desarrollo y crecimiento de los alumnos, acondicionando nuestras áreas de aprendizaje, prefieren emplear los pocos recursos en delimitar, coaccionar, vigilar y castigar?
Si se miran las realidades en las que nos desarrollamos alumnos y profesores se hallarán instalaciones deficientes, material que en caso de que se tenga es siempre de baja calidad o está por romperse, baños insalubres, no hay papel, ni jabón, faltas de apoyo activo a nuestro desarrollo académico ¿cuántas veces o hemos tenido que costear de nuestro propio bolsillo congresos, prácticas o el material que necesitamos para aprender? Además los sueldos de docentes y trabajadores manuales llegan con retraso -en ocasiones de varios meses- Y somos testigos cotidianos del abandono de programas culturales (cierre de compañía de danza contemporánea “Las Sangres” por ejemplo), y a pesar de todo rectoría insiste en invertir para sí misma y para su bienestar en lugar de mirar hacia nosotros ¿por qué no invertir en el laboratorio de taller audiovisual? -propuesto y requerido por todas las consejerías de humanidades-.
Si nuestra integridad les preocupa ¿por qué llevan años ignorando las severas inundaciones en las instalaciones cada que llueve? Inundaciones causantes de fracturas y otros problemas como que quedemos varados dentro de nuestras instalaciones como sucede a menudo en Pedagogía, FCAS o Humanidades. ¿Si les interesa la seguridad por qué ignoraron las propuestas estudiantiles de seguridad? que desde el semestre pasado las consejerías entregaron a dirección.
Propuesta que se basa en nuestras experiencias cotidianas al vivir día a día las realidades en nuestras unidades, y que incluye trabajar en la iluminación del exterior del recinto, la colocación reflectores en las entradas, la rotación total del personal de vigilancia, además de la vinculación e integración con los vecinos alrededor de la unidad, los habitantes de la colonia quienes padecen de las mismas problemáticas. Consideramos que la seguridad se construye en comunidad, apoyándonos mutuamente en las problemáticas que nos unen: trabajando desde la inclusión, la apertura, honestidad y la transparencia; y no a través de la coacción, la intimidación y la vigilancia, que han caracterizado a la presente administración universitaria.
Acudimos a la universidad, pagando inscripciones y fideicomisos a fin de obtener las herramientas necesarias para formarnos de manera académica e integral, por lo tanto esperamos políticas congruentes tanto con las carreras que estudiamos, como con el estado de nuestras Unidades, y con la realidad en la que se encuentra el país. Sobre todo, sabemos que el presupuesto debe emplearse para fomentar el aprendizaje y no la coerción, queremos equipo para aprender
Cámaras para estudiar, no para vigilar.
 Unidad de Humanidades, Xalapa, Veracruz a 28 de abril, 2015

#HASTAENCONTRARLAS: VISIBILIZAR CASOS DE DESAPARICIÓN DE MUJERES (Cd. Juárez, EdoMex, DF)

Colaboración
Por Polly Krac
Fotografías de Cráter Invertido, Andalucía Knoll y Lucero Mendizábal
Agencia Autónoma de Comunicación SubVersiomes
29 abril, 2015
El pasado domingo 26 de abril, las colectivas Las Likuadoras, Las Aparecidas, Bordamos Feminicidios, Producciones y Milagros Agrupación Feminista, y Mujeres Grabando Resistencias, se dieron a la tarea de convocar a una acción en la Alameda Central de la Ciudad de México para visibilizar casos de desaparición de mujeres en Chihuahua (Cd. Juárez), Estado de México y Distrito Federal.
Al llamado acudieron más de un centenar de personas que acompañaron la acción. Poco a poco los rostros de las compañeras fueron apareciendo, trazando así, un largo camino que parecía inacabable, seguramente el mismo camino que recorre una familia cuando una de sus mujeres desaparece.
¿Dónde están?  Es la pregunta que parece, nadie puede responder. El silencio y la omisión del Estado ante los casos de desaparición obligan a padres, madres y organizaciones a realizar este tipo de acciones, pidiendo que no olvidemos sus rostros, pidiendo nombrarlas. Porque cada mujer que desaparece nos falta a todxs, porque si el Estado es incapaz de nombrarlas, de hacer algo por detener esta máquina de desaparición,  ¡aquí  estamos todxs nosotrxs para gritar sus nombres hasta encontrarlas
Acción por nuestras desaparecidas en Ciudad Juárez, Estado México y DF
—PRONUNCIAMIENTO—
Estamos aquí, hoy 26 de abril de 2015, porque son miles las mujeres que han sido desaparecidas en México, ¿cuántas son? No podemos decir una cifra exacta porque ante la indolencia, la indiferencia, la omisión y la impunidad del Estado, no existen certezas, lo que existen son abismales diferencias de información entre cada institución que intenta contarnos.
Lo que no saben es que no somos números, somos mujeres, somos hermanas, somos compañeras, somos amigas, somos, existimos. Han intentado prohibir los rostros de las mujeres desaparecidas en las calles de Ciudad Juárez argumentando que ellas manchan la imagen de la ciudad. Desaparecer sus rostros es desaparecer la memoria y el reclamo de justicia, es fingir que no pasa nada, es intentar acallar las voces de rabia, dignidad y sororidad. Si el gobierno no nos busca nosotras tenemos el derecho a buscarnos.
Lo que no se nombra no existe, por eso nos encontramos aquí. Nosotras nombramos a las que nos han arrebatado, nosotras aparecemos los rostros que quieren ocultar, gritamos los nombres de las mujeres que nos faltan y al gobierno parecen sobrarle. Nos solidarizamos con las compañeras de Ciudad Juárez, con las compañeras del Estado de México, con nuestra ciudad, por que no estamos todas, nos faltan ellas.
Cuando la sociedad calla, normaliza, invisibiliza y fomenta la violencia contra nosotras, trazamos caminos con los nombres y rostros de las que no están, gritamos y cantamos juntas, visibles y vivas, como tendríamos que estar todas.
México es una máquina de desaparición de mujeres. Las mujeres salimos a las calles con el riesgo de no regresar. Muertas nos quieren, calladas nos quieren. Sumisas y en nuestras casas nos quieren. Pero hoy invocamos las voces de todas, de las que se atrevieron a vivir y por eso ya no están con nosotras. Porque vivir se vuelve un acto de valentía en este sistema. No intentamos ser valientes, queremos ser libres.
México es un país desparecido, es una madre que lucha y su hija está desaparecida. ¿Cómo podemos saber a dónde vamos si no sabemos en dónde estamos?
Los llantos de las madres desbordan nuestros ríos. Las risas de los poderosos las callan. En este país no hay aplausos, porque se celebran la impunidad y el silencio.
Hermana, te estamos buscando. ¿Cuántos caminos más tendremos que recorrer por ti? Hermana, nos haces falta.
Hermana, saliste un día. Un día nuevo, un día limpio, un día tuyo. Te arrebataron todas las noches y todos los días. Hermana, desapareciste. ¿Quién te llevó?, ¿En dónde estás ahora?
Hoy llamamos tu nombre sin respuesta. Lo gritamos con rabia, lo soltamos al viento pero no regresa.
Hoy la memoria sale y se queda en las calles, hasta que regrese la última de nuestras hermanas. Que la memoria no sea desaparecida. Que la rabia, la voz, la vida y las calles sean para siempre nuestras. Porque nos queremos vivas no pararemos hasta encontrarlas.
Bordamos Feminicidios, Las Aparecidas, Las Likuadoras, Mujeres Grabando Resistencias y Producciones y Milagros Agrupación Feminista AC.
 

Estados Unidos: brutalidad criminal policíaca contra jóvenes, principalmente negros

Huellas del Imperialismo Estadounidense
Corresponsalía de Emilio Charles
29 abril, 2015
Portada: 68 Views
abril 29, 2015

Con este artículo se inaugura la sección de Opinión; los análisis, opiniones, posiciones y textos que sean aquí expuestos no corresponden necesariamente con las de La Casa de Todas y Todos. Si surge alguna, o tiene interés en participar con algún artículo, o cubrir una corresponsalía, por favor escriba a info@casadetodasytodos.org.

En una nota del diario inglés The Guardian, fechada el 28 de abril y de autoría de Guinevere E. Moore, se informa que el pasado 24 de abril, la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito de los Estados Unidos de América dictó un veredicto a partir del cual, agentes de la ley, como la infame Border Patrol, no serán procesados más que por las instancias administrativas de sus propias agencias, en caso de que disparen a ciudadanos mexicanos que, estando en territorio mexicano, se encuentren cerca de la línea fronteriza.
Como bien dice el reportaje: “This isn’t a hypothetic situation: all of this has already happened” – Esto no es una situación hipotética: todo esto ya ha ocurrido.
Desde 2010 han habido al menos 43 casos en que agentes policíacos han hecho uso de la fuerza con intención de matar, y en 10 de esos casos, lo consiguieron.
El caso más paradigmático, a partir del cual nace este dictamen de la Corte, es el de Sergio Adrián Hernández Huereca, un adolescente de 14 años que recibió dos disparos de arma de fuego, uno de ellos mortal, en la cabeza, estando parado en territorio mexicano el 7 de junio de 2010; el agente de la border patrol que le disparó argumentó que el joven aventaba piedras al otro lado de la frontera. Todo esto aconteció debajo de un puente, en la línea fronteriza de Ciudad Juárez.
El agente que hizo los disparos que quitaron la vida al joven mexicano estuvo tres días en cese administrativo y, luego de la revisión del caso, volvió a sus tareas habituales; los Estados Unidos se negaron a extraditar al agente, para que fuese procesado por homicidio en México.
La familia del joven mexicano buscó que se hiciera justicia, y demandó en instancias norteamericanas la actuación de la agencia fronteriza. El dictamen de la corte del Quinto Circuito, por decisión unánime, cierra toda posibilidad para que se haga justicia en instancias estadounidenses.
Hay dos enmiendas constitucionales que protegen a los ciudadanos del abuso por parte de las instancias gubernamentales en situaciones como la de Sergio Adrián Hernández: la cuarta y la quinta enmienda, pertenecientes a la Carta de Derechos (Bill of rights). La cuarta, que prohíbe las búsquedas y enajenación de bienes, a menos que estén respaldadas por una orden judicial sancionada y con el soporte de una causa probable. La quinta, que obliga al Estado, entre otras cosas, a respetar la vida de los ciudadanos a menos que exista un debido proceso legal.
El dictamen de la Corte del Quinto circuito afirma que, dado que Sergio Adrián Hernández no fue un ciudadano estadounidense, no está amparado por la Carta de Derechos de los Estados Unidos; concretamente, que la cuarta enmienda no aplica en dicho caso, y que el reclamo por la quinta enmienda, por la ausencia de un vínculo voluntario con los Estados Unidos por parte de la víctima, no está claramente establecida.
Este dictamen sienta un precedente nefasto, y es una huella más de la opresión imperial de nuestro vecino del norte sobre el pueblo mexicano. Es un dictamen que, en los hechos, considera inferior el valor de la vida de un ciudadano mexicano, al de un estadounidense. Y no se trata de la valoración de un norteamericano cualquiera: se trata de una instancia legal superior en el aparato de Justicia norteamericano; se trata de un dictamen de Estado.
A la par que se escriben estas líneas, en la ciudad de Baltimore, en el noreste norteamericano, se están desarrollando motines por parte de jóvenes, en su mayoría afroamericanos. Esto, después del entierro de Freddie Gray, quien murió la semana pasada a sus 25 años, luego de sufrir lesiones mortales en la columna vertebral a manos de la policía durante un arresto.
Las manifestaciones en torno al caso se fueron volcando hacia la violencia civil, y desde el día 24 de abril, la policía estatal estuvo vigilando las manifestaciones, en las que se reclamaba el inmediato arresto de los oficiales involucrados en la golpiza a Gray, ocurrida el 12 de abril.
A los seis oficiales involucrados en la detención de Gray se les ha suspendido –con paga– mientras se realizan las investigaciones pertinentes. El motivo de arresto de Freddie Gray fue, de acuerdo al reporte policial, que huyó al notar la presencia de la policía.
La muerte de Freddie Gray se suma a la de otros ciudadanos afroamericanos desarmados que han sido víctimas de los “abusos” policiales en distintas ciudades norteamericanas.
En diciembre de 2014, Rumain Bribson, de 34 años, murió a causa de los disparos de un oficial que confundió un frasco de pastillas en la mano de la víctima, con un arma. El dictamen del caso está pendiente.
El joven Tamir Rice, de 12 años de edad, murió el 22 de noviembre de 2014, luego de que un oficial le disparara al confundir un rifle de diábolos con un arma. El dictamen legal del caso está pendiente.
Akai Gurley, de 28 años, murió en Brooklin, NY, el 20 de noviembre de 2014. Un oficial le disparó, sin motivo alguno. El caso se encuentra bajo investigación.
Kajieme Powell, de 25 años, murió en San Luis Missouri, el 19 de agosto de 2014. Murió luego de que los policías le dispararan por “acercarse amenazante con un cuchillo en mano”. Evidencia de video indica lo contrario. El dictamen legal del caso está pendiente.
Ezell Ford, de 25 años, murió en Los Ángeles, California, luego de que oficiales le dispararan en una detención de “investigación”. Los familiares afirman que estaba acostado cuando le dispararon. La investigación del caso está congelada, y el dictamen del caso, pendiente.
Dante Parker de 36 años, murió en San Bernardino, California, el 12 de agosto de 2014. Fue detenido luego de que la policía fue notificada de un intento de robo a casa habitación, en el cual el sospechoso huyó en bicicleta. Parker fue hallado en una bici, se intentó detenerlo, se negó, y se hizo uso de fuerza letal sobre su persona. El dictamen del caso está pendiente, aunque ya está en instancias federales.
Michael Brown, 18 años, murió en Ferguson Missouri, el 9 de agosto de 2014. El agente Darren Wilson le disparó luego de un altercado dentro del carro de Wilson; el oficial argumentó que Brown “se veía como un demonio”. Wilson no fue indiciado por homicidio; simplemente renunció a la policía de Ferguson.
Casos similares: John Crawford, de 22. Tyree Woodson, de 38; Eric Garner, 43; Victor White, 22; Yvette Smith, 47; Mckenzie Cochran, 25; Jordan Baker, 26, Andy lopez, 13; Myriam Carey, 34; Jonathan Ferrell, 24; Carlos Alcis, 43; Larry Eugene Jackson, 32; Deion Fludd, 17… Y decenas más en los últimos 15 años.
Los casos suman evidencia de que existe un claro perfil racial en la actuación de la policía estadounidense; sin embargo, es de notar que el carácter violento y frecuentemente letal de sus agentes se extiende a otros sectores de la población.
De hecho, el país que dice abanderar la libertad y la búsqueda de la felicidad, tiene la más alta tasa de población penitenciaria –500 prisioneros por cada 100,000 habitantes-; esto es cinco veces más que el promedio, sumando hacia 2010, cerca de 1.6 millones de habitantes encarcelados. De ese total, el 90% son hombres; la gran mayoría, entre los 20 y los 30 años; el 70% de ellos no terminaron la preparatoria; y sí: la proporción de ciudadanos afroamericanos, tras las rejas, es mayor a la de ciudadanos blancos 3,074 a 459 por cada 100,000 habitantes. Seis veces más.
Es pertinente señalar en este punto, que el sistema penitenciario en los Estados Unidos es un negocio sumamente lucrativo, en el que están involucrados entidades financieras e industriales como el banco Wells Fargo, el Bank of America, la General Electric, y The Vanguard Group. El número de prisiones privadas creció enormemente, de cinco prisiones administradas de forma privada, en 1990, a más de cien hacia el año dos mil.
A la par, la población penitenciaria ha sido crecientemente ocupada como mano de obra barata (low wage labor), en cada vez más amplios porcentajes, con salarios que rondan menos de $1.25 USD por hora de trabajo.
Desde esta perspectiva, los motines y la sublevación popular que se advierte en las imágenes que llegan desde Baltimore, Maryland, son actos directamente concatenados con la opresión institucional del Estado imperial hacia amplios márgenes de su propia población.
Finalmente, resta señalar que el crecimiento de las agresiones contra la población juvenil, particularmente la afroamericana, así como el incremento de la población penitenciaria está directamente vinculado con un proceso que ha sido equiparablemente doloroso para otros pueblos americanos, incluido el nuestro, y el colombiano: la política de la Guerra contra las drogas, instaurada por el gobierno del presidente Reagan en los años ochenta, y que ha servido de ariete para sembrar las condiciones de control poblacional que permitan la instauración del esto de políticas que –a la par– se han ido implementando, y que conocemos como neoliberales.

VIOLENCIA DEL ESTADO: DESPOJO DE LA EDUCACIÓN (Casa de Todas y Todos, 17 abril, 2015)

Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
Por La Casa de Todas y Todos
http://casadetodasytodos.org/?p=226
17 de abril 2015,
El despojo de la educación
Palabras de La Casa de Todas y Todos, en su participación en el Encuentro “Participación social y medios de comunicación frente a la Violencia del Estado”
Buenos días. Agradecemos la invitación a este encuentro. Venimos a nombre de la Casa de Todas y Todos. Ésta casa está en el municipio de Apodaca, colindante con la Ciudad de Monterrey, en el estado de Nuevo León. En la ciudad de Monterrey, en el año 1969, el seis de agosto, se fundaron las Fuerzas de Liberación Nacional, por un grupo de mujeres y hombres que acordaron entregar su vida por causas más allá de sus intereses personales. La Casa sirvió como lugar para estudiar, acordar, organizar, esconder y finalmente marchar al resto del país, sin importar cuanto tiempo les tomara, para lograrlo. Adoptaron el lema de Vicente Guerrero: ¡Vivir por la Patria! O ¡Morir por la Libertad!
Decimos que La Casa de Todas y Todos, actualmente tiene dos ejes principales de trabajo:
la búsqueda de nuestros compañeros desaparecidos, y
la recuperación de la memoria histórica del proceso organizativo que conformó a las Fuerzas de Liberación Nacional;
Aunado a esto, cotidianamente se hacen en la Casa actividades culturales o políticas, talleres o exposiciones, enfocadas muchas de ellas a la participación de los pobladores de ese municipio, nuestras vecinas y vecinos. Como Casa, hemos realizado ya varias actividades y encuentros con diferentes organizaciones nacionales e internacionales (Diálogo sobre la guerra fría en la ENAH, encuentros con organizaciones como el FUNDENL, charlas con organizaciones estudiantiles del País Vasco, encuentros con organizaciones de Alemania y Francia).
Pero queremos centrarnos hoy en presentar a ustedes el significado que tiene para nosotros la recuperación de la memoria histórica, amén de estar en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde se cursa esa carrera. Los compañeros que fundaron en ese año de 1969 las Fuerzas de Liberación Nacional, en sus propias palabras y actos, llevaron adelante la idea de que el camino de liberación de nuestro pueblo está en buena medida marcado por su historia; que antes que voltear a ver a experiencias revolucionarias de otros pueblos, había que mirar el camino trazado por el pueblo mexicano en el desarrollo de sus enfrentamientos contra tiranías, nacionales o extranjeras. E hicieron de esa perspectiva un principio político que habrían de desarrollar en las siguientes décadas: es el pueblo quien debe hacer suya la tarea de su propia liberación, y aquellas y aquellos que decidan realizar un esfuerzo militante por ese propósito, deben conocer su historia.
En el contexto de los años sesentas y setentas, enfrentados a un enemigo que recurría a las tácticas más deplorables para combatir la subversión, los militantes de las FLN recurrieron a las armas como forma de defensa, salvaguardas de un proceso de organización que no apostaba por la confrontación directa, inmediata, sino por la formación de militantes profesionales que extendieran, con paciente templanza, dicho proceso. Los caminos organizativos de las FLN llevaron a la formación, el 17 de noviembre de 1983, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; de su historia y su camino, dan cuenta ellas y ellos. Y cabe decir que en La Casa de Todas y Todas no hay más que respeto y solidaridad para la lucha de los pueblos indígenas zapatistas; fue entre esos dignos pueblos donde la semilla del Compañero Pedro, fundador y primer dirigente nacional de las FLN, fue arropada y llevada adelante.
Pues bien, nos han invitado a hablar sobre la participación social frente a la violencia del Estado. A inicios de éste año organizamos un foro en la UAM sobre Criminalización y Militarización de la Protesta Social pues estamos conscientes del proceder del Estado y la urgencia primero de escucharnos, encontrarnos y luego ver de qué manera nos vamos a organizar para hacerle frente a ese enemigo común.
Y es a este respecto que nuestra recuperación de la memoria histórica entra en juego. La memoria histórica es un acto vivo, actual; al arrojar la mirada a lo acontecido en años, décadas, siglos pasados, asumimos con humildad el poco tiempo que tenemos como individuos para enfrentar a algunos de los más antiguos enemigos de la sociedad, principalmente la injusticia, la opresión, la explotación, sintetizados en nuestros tiempos en el Estado criminal y el sistema capitalista, que globalizado se erige en imperialista.
Mucho de nuestro pensamiento respecto a lo que consideramos urgente en términos de participación social, está expresado en una propuesta que hicimos pública en el mes de febrero; el documento íntegro lo pueden consultar en nuestra página de internet (www.casadetodasytodos.org), o si gustan les podemos pasar unas copias de ella que acá traemos. Nos interesa aquí centrarnos en algunos aspectos que consideramos es importante precisar.
Al hablar de la violencia del Estado, tenemos que mencionar que ella no se limita a los exabruptos criminales que cada vez son más constantes en la realidad mexicana, y en amplias zonas del mundo: esa violencia que lleva hoy nombres que duelen, como Ayotzinapa, México, o Garissa, Kenya. Nosotros pensamos que el Estado es inherentemente violento, incluso en el cabal funcionamiento de su normatividad, pues impone las relaciones sociales de explotación que caracterizan al sistema capitalista.
Aunado a ello, vemos en el momento actual del sistema capitalista, señales de una decadencia que, aunado a otros aspectos, podríamos caracterizar por la ausencia de lo que nosotros entendemos como una filosofía de la historia; esto es, un propósito general, un sino, del trabajo humano y el desarrollo de lo que económicamente se entiende como fuerzas productivas. El espacio vacío que resta es llenado hoy con la administración de la crisis continua.
El capitalismo del siglo XX, desarrollado en confrontación con el comunismo como sistema alterno, tenía un planteamiento histórico, un propósito trascendente a la mera consecución de una mayor ganancia; por ejemplo, Keynes –artífice del Estado capitalista característico del siglo XX– formulaba dicho propósito como el pleno empleo de la fuerza de trabajo, y la plena satisfacción de las necesidades básicas. En torno a ese propósito se desarrolló la racionalidad normativa de lo que se conoce como Estado benefactor, en el cual el Estado capitalista provee a la sociedad de los servicios más elementales, a la par que regula el conflicto entre capital y trabajo.
Eso no significa que bajo esa modalidad del Estado no hubiese continuos crímenes contra el pueblo; ahí están Vietnam y el año de 1968 como notorios eslabones en una larga cadena de ejemplos. No es, pues, una nostalgia reaccionaria la que impulsa nuestro pensamiento. Simplemente consideramos que es importante notar algunas trascendentales diferencias.
El Estado capitalista actual no obedece ya tales propósitos; en la resolución del conflicto entre esos dos sistemas alternos –Capitalismo y Comunismo– , ambos con el propósito histórico de derrotar al otro, la ideología dominante ha querido declarar el Fin de la historia. Y a la luz de ese despropósito, en los últimos treinta años se ha desarrollado el mayor despojo económico del que se tenga noticia. A los pueblos del mundo se les ha despojado mediante la violencia armada o violencia económica, de tierras, recursos minerales y acuíferos; también de bienes que antes eran públicos, administrados por el Estado, sean empresas estratégicas como las telefónicas o petrolíferas, o servicios elementales como la salud y la vivienda.
En el caso de México, las conquistas sociales que se plasmaron en la constitución de 1917 se han perdido a causa de reformas que facilitan el despojo, desregulan la relación entre el capital y el trabajo, y acotan derechos y libertades; por otro lado, bienes públicos que surgieron bajo la tutela del Estado, han sido privatizados a precios de ganga. Las reformas estructurales del 2014 serán la pauta con que se instrumentalizará el capitalismo en nuestro país de acuerdo al nuevo entorno mundial.
Vemos que hay un despojo, en particular, cuya instrumentalización se va desarrollando tendencialmente, y es quizá el que más riesgo acarrea. El despojo de la educación científica y pública. A la luz de esta tendencia es que nosotros entendemos la desaparición de los cuarenta y tres estudiantes normalistas de Ayotzinapa, y la masacre de los 148 estudiantes de Garissa, en Kenya.
El sistema capitalista hizo uso de la ciencia para el desarrollo de la tecnología, para producir más en menos tiempo y así obtener mayores ganancias. Ha sido la ciencia la que, asociada a la empresa capitalista, ha transformado al mundo como ningún otro trabajo humano anterior. Ha sido también, sobre los presupuestos de la ciencia, que se ha fincado el proyecto humano, en el cual somos libres y soberanos en la determinación de nuestro destino. Y la expansión de esos procesos no habría sido posible de no haber existido la educación pública.
La expansión de la educación pública, de la escuela como elemento nodal de la construcción social moderna, tuvo sus inicios en el auge del liberalismo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Aunque se le llame neoliberal a la forma del capitalismo actual, hay una variación sustancial respecto a la educación pública; nosotros pensamos que esta variación no es un cambio menor, no se trata de un despojo más.
En el capitalismo actual -decadente- se abandona el propósito de extender la educación científica más allá de determinados centros, exclusivos en su composición y objeto de estudio; para las más amplias regiones, en el mejor de los casos, tendencialmente se sustituye ciencia por técnica. Vemos entonces que los espacios de educación popular son marginados económicamente, el gremio magisterial es agredido, y el estudiante campesino que reclama sus derechos es calificado de violento. Los corifeos de la ideología dominante intentan convencernos, por medio de la reiteración continua, de la idea de que los centros de educación pública, por no decir popular, son contrarios -de alguno u otro modo- a los intereses de “la sociedad”.
Los ataques violentos contra estudiantes son la más clara manifestación de este tránsito, en el cual el capitalismo busca instaurar la ignorancia obscurantista, justo ahí donde, a la par, se instauran regímenes productivos que anulan en absoluto la libertad; esto es, justo ahí donde nuestras hermanas y hermanos vuelven a ser esclavos. Resulta intrascendente, a nuestro parecer, el que la ejecución de esos violentos ataques sea autoría de elementos de las instituciones del Estado, elementos del “crimen organizado”, o elementos de alguna militancia religiosa: en cualquiera de los casos, la mano del capitalismo decadente es la que ha fomentado que estos hechos ocurran.
Es en este tránsito, donde la posibilidad misma de imaginarnos como seres libres está en riesgo, que consideramos imprescindible reivindicar la recuperación de la memoria histórica; para nosotros, particularmente la que refiere a un proceso organizativo que, en los hechos, permitió apuntalar una alternativa al Estado como lo conocemos, y al Capital.
Así, consideramos nuestro deber actual convocar a un esfuerzo de unidad que permita, a largo plazo, cancelar las posibilidades de que la esclavitud (como la negación absoluta de la libertad) y la ignorancia reinen de nuevo sobre los pueblos de la tierra. Un esfuerzo que permita a nuestros pueblos ser libres y saberse libres.
Ese esfuerzo tiene, a nuestro parecer, como primeros pasos el establecimiento de espacios de diálogo; un diálogo en el cual no estén presentes aquellas y aquellos que conscientemente representan las instituciones y los instrumentos con los que nuestros pueblos son día a día dominados, explotados, reprimidos, desaparecidos, despojados. Nos referimos concretamente a la clase política “profesional”, partidista con cargo al erario público; nos referimos a los gobernantes municipales, estatales o federales; al empresariado, a los dueños de la banca; a jueces y magistrados; a las fuerzas policiacas y militares. Todos ellos, en tanto acuerpan al sistema capitalista que hoy pone en riesgo la libertad y la vida misma, son el enemigo.
Sabemos que el término “unidad” es problemático para muchas y muchos, en el actual contexto intelectual, que discurre entre la erosión de las verdades únicas y la desconfianza generalizada de los grandes relatos. Nosotros no entendemos el término unidad al son de las burocracias monolíticas, la ciega e irreflexiva adherencia, o la obediencia estúpida. Pensamos en la unidad como la decisión conjunta de avanzar en los propósitos acordados para enfrentar a eso que tenemos como enemigo común: Un estado criminal, a través del cual se instrumentaliza un capitalismo decadente.
En nuestra propuesta de unidad, además, consideramos válidos dos elementos que, hay quien afirma, se habría de considerar superados: Nación e Imperialismo.
Del imperialismo, debemos decir que consideramos que es una categoría válida para el análisis político y económico de la situación que vive nuestro país, México, y otros muchos países del mundo. Sin duda el contexto actual del capitalismo es distinto al del último cuarto del siglo XIX, con cuyos datos se gestó el análisis clásico del Imperialismo, y sin embargo, el componente nacional sigue siendo un importante factor económico a considerar; basta tener en cuenta que cerca de la mitad de las más grandes empresas multinacionales están establecidas en una nación, misma que en sus 239 años de existencia ha tenido únicamente 21 años sin estarle haciendo la guerra a alguien más. Pasar por alto la directriz de los intereses norteamericanos en el desarrollo de los eventos asociados al despojo de territorios y bienes públicos en la historia entera de nuestro país, es insensato.
El elemento nacional ha servido, y esto nos lo dice la historia, al combate de las injerencias extranjeras, y a las invasiones que nuestro pueblo ha repelido. Consideramos un deber la reivindicación de los esfuerzos populares que han servido a la sobrevivencia de nuestra patria.
Nuestra confianza está en el pueblo, en los pueblos; no sólo los que integran a México, sino los del mundo entero. Soñamos con el día en que quizá no haya más banderas, y se viva la efectiva hermandad de los pueblos; pero mientras los instrumentos financieros, como la moneda, y los instrumentos militares, como los ejércitos, sigan siendo los elementos principales de dominación y lleven en ellos la bandera o el nombre de una nación, es difícil considerar a ambas categorías como elementos rebasados por la historia.
Dentro de nuestra propuesta, nos hemos planteado realizar “Encuentros regionales por un nuevo acuerdo social”. Con paciencia nos hemos ido acercando a quienes están interesadas en discutir nuestra propuesta, y dichos encuentros están en camino. Pensamos que las leyes que rigen nuestro país han perdido valor para el pueblo, pues o directamente lo agreden, o perpetúan las condiciones de su opresión.
Hemos sido testigos de que es posible llegar a acuerdos sociales justos, claros y profundamente transformadores de lo real. Vemos además, que la tecnología informática de hoy puede servir para ahorrarnos -como pueblo– el costoso riesgo de la burocracia, las representaciones, y la delegación del poder en otro. Justamente, cuando los pueblos tienen en sus manos las herramientas que pueden permitir una administración directa y transparente del conocimiento y la información, herramientas que son producto exclusivo de la ciencia y el trabajo, el capitalismo –en esta actual decadencia– amenaza con devolvernos a las tinieblas; la biblioteca de Alejandría ya ardió una vez, y no por ello dejó de existir la rueda. Ciencia no es lo mismo que técnica.
En la Casa de Todas y Todos sabemos que el capitalismo no se derrumba por sí mismo. Su origen, desarrollo y fin no están regidos por una “ley” natural. Tenemos la convicción de que sólo con la fuerza organizada del pueblo este sistema capitalista, con estos rasgos de decadencia, podrá ser derruido.