martes, 15 de diciembre de 2015

Tommie Smith, John Carlos y Peter Norman, primeros lugares olímpicos en carrera de 200 metros en México 68

Con información tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/
Octubre de 2015
En la mañana del 16 de octubre de 1968, durante los XIX juegos olímpicos, realizados en la Ciudad de México, el atleta estadounidense Tommie Smith ganó la carrera de los 200 metros con un récord mundial de 19.83 segundos, con el australiano Peter Norman en segundo lugar con un tiempo de 20.06 segundos, y el también estadounidense John Carlos en tercera plaza con 20.10 segundos. Tras la carrera, los tres fueron a recoger sus medallas en el podio.
Los dos atletas estadounidenses recibieron sus medallas, pero vestían guantes negros, representando la pobreza negra. Smith llevaba un pañuelo negro alrededor de su cuello para representar el orgullo negro. Carlos tenía su chándal desabrochado como muestra de solidaridad con todos los obreros de los Estados Unidos y portaba un collar de abalorios que, según él, "era por las personas que fueron linchadas o asesinadas y nadie ha hecho una oración por ellas, que fueron ahorcadas y por los que fueron arrojados al agua en mitad del pasaje". Los tres atletas llevaban insignias del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos, incluido Norman, que expresó su simpatía con los ideales de Smith y Carlos. El sociólogo Harry Edwards, fundador del Proyecto, había incitado a los atletas negros a boicotear los Juegos Olímpicos; al parecer, las acciones de Smith y Carlos el 16 de octubre de 1968 se inspiraron en los argumentos de Edwards.
Los dos atletas estadounidenses tenían previsto portar los guantes negros en el evento, pero Carlos los olvidó en la Villa Olímpica. Fue el australiano Peter Norman quien sugirió que Carlos usara el guante izquierdo de Smith, siendo ésta la razón de que alzara su mano izquierda en lugar de su derecha, difiriendo del tradicional saludo del Black Power. Cuando "The Star-Spangled Banner" sonó, Smith y Carlos bajaron la cabeza, cerraron los ojos y realizaron el saludo, un gesto que captó las portadas de todos los medios de comunicación del mundo. Cuando se marcharon del podio fueron abucheados por la parte de la multitud. Posteriormente Smith dijo: "Si gano, soy americano, no afroamericano. Pero si hago algo ‘malo’, entonces se dice que soy un negro. Somos negros y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche”.
Apenas 10 días antes de que se inaugurara esa XIX Olimpíada, en la Ciudad de México, el gobierno mexicano había perpetrado una brutal masacre en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, el 2 de octubre. Nunca se hizo mención directa, pues la protesta se centró en la lucha de las comunidades negras de Estados Unidos, pero no sería extraño ni remoto que implícitamente esta protesta aludiera a Tlatelolco. 
Fueron expulsados inmediatamente, su carrera deportiva terminó, recibieron amenazas de muerte y terminaron uno (Tommie Smith) de lavacoches en Texas y el otro (John Wesley Carlos) de estibador en el puerto de Nueva York. Fue gracias a gente valiente como ellos que en EEUU retrocedió un poco la segregación racial.
Pero la historia del australiano, Peter Norman, medalla de plata en esa carrera, es menos conocida.
Los 2 americanos le explicaron lo que iban a hacer y le preguntaron qué le parecía. Norman contestó: “Creo que todo hombre tiene derecho a beber la misma agua. Creo en lo que creen ustedes”. Y a continuación señaló el distintivo de la lucha de los negros (la pegatina redonda del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos que se ve en la foto) y preguntó si tenían uno para él. De esa forma mostró su solidaridad con la lucha de los negros.
Las consecuencias para el australiano fueron terribles.
Fue condenado al ostracismo. No sólo se le hizo difícil seguir corriendo; tampoco conseguía quién le diera trabajo. Repetidas veces lo invitaron a pedir perdón por el episodio de México, pero él se negó, y siguió entrenando por las suyas y logrando tiempos superiores a sus rivales. En los cuatro años siguientes batió trece veces la marca de calificación en los 200 metros para ir a las Olimpíadas de Múnich en 1972, pero no lo convocaron al equipo nacional y, por primera vez en la historia de los Juegos, Australia no tuvo sprinter en las finales de 100 y 200 metros. Norman intentó dedicarse al fútbol australiano profesional pero una lesión en el tendón de Aquiles lo puso al borde de perder la pierna por gangrena. Se hizo adicto a los calmantes que le recetaban, luego alcohólico, luego se recuperó y empezó a militar en el sindicalismo y trabajar en una carnicería. Usaba su medalla olímpica para trabar la puerta de su departamento.
Cuando se anunció que Australia organizaría los Juegos en el 2000, se ilusionó con que lo incluyeran en los festejos. Los organizadores de Sídney invitaron a todos los medallistas olímpicos australianos a desfilar el día de la inauguración, pero a Norman no sólo lo excluyeron del desfile: ni siquiera le mandaron entradas para ir al estadio. Era el mejor velocista de la historia australiana pero no existía. Incluso en la estatua que se había erigido en el campus de San José, California, conmemorando aquel podio de México 68, el segundo lugar estaba vacío.
Cuando Peter Norman murió en el 2006, los 2 ex velocistas americanos, Tommie Smith y John Wesley Carlos, viajaron hasta Melbourne y llevaron su féretro. La banda que acompañaba el cortejo tocaba “Carros de fuego”.

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