martes, 15 de diciembre de 2015

NUESTRA POLICÍA COMUNITARIA ES LEGÍTIMA: COMUNEROS DE SANTA MARÍA OSTULA

Colaboración/13 diciembre, 2015/
Por Miguel Ochoa
Agencia SubVersiones

El 2 y 3 de diciembre, un grupo de comuneros nahuas provenientes de Santa María Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, se manifestaron pacíficamente en la capital del estado. Tras las acciones de protesta la mayoría regresó a la costa.
Exigen la liberación de Cemeí Verdía Zepeda, comandante de su policía comunitaria, quien permanece detenido desde el 19 de julio, tras un operativo por parte del Estado. Se le acusaba de cuatro delitos, pero ya obtuvo auto de formal libertad en tres de ellos: quema de urnas, robo y homicidio. También demandan la libertad de Agustín Villanueva y José Manuel Mireles, así como del grupo de policías comunitarios y «autodefensas legítimos» que permanece tras las rejas.
Horas después de la detención de Verdía, los pobladores se manifestaron bloqueando un tramo de la carretera 200 a la altura del paraje Xayakalan. Tan sólo un rato después, un nutrido grupo de elementos de varias fuerzas de seguridad del Estado rompieron el bloqueo. Aquel día perdió la vida el niño Hidelberto Reyes García, de 12 años, además resultaron heridas cuatro personas más y otras tantas lesionadas. Los habitantes responsabilizan al ejército por ello.

El asesino de Hidelberto es el ejército: Agustín Vera
Agustín Vera, jefe de tenencia y vocero de la comunidad, refiere que el expediente judicial del asesinato de Hidelberto Reyes está en los juzgados de Uruapan y hay pocos avances, como sucede también con el caso de Cemeí Verdía.
«Este tipo de situaciones son las que nos desesperan del sistema penal, porque los procesos son largos; contra nosotros realizan operativos como si fueran a agarrar a un narcotraficante. Así fue el caso de la detención de Cemeí, donde acudieron elementos del ejército y la marina, incluso unidades de combate. Hasta la fecha no existe algún culpable, no se quiere reconocer e investigar a fondo que el  asesino del niño fue el ejército».
En el caso del asesinato del niño, Agustín Vera manifestó que el pueblo se encontraba desarmado y negó que el ejército haya disparado al aire, como lo afirmó el general Felipe Gurrola, mando especial para la seguridad en Michoacán. El vocero de los comuneros ironizó: «el niño no estaba en el aire, la casa no estaba volando. No podemos decir que no fue el ejército, a ellos el sistema sí los protege, a nosotros nos juzgan como indígenas nahuas. No les vamos a creer».
Respecto al caso de Cemeí, está planeada una audiencia para este 14 de diciembre a las 11:00 horas. Los comuneros se muestran optimistas, ya que no existe algo que lo condene, afirman. «Si él fuera un asesino, como se le ha condenado, nosotros no estaríamos apoyando a una persona así».
Padre de Hidelberto Reyes. Fotografía: Miguel Ochoa
Comuneros desmienten nexos con guerrillas
Refieren los comuneros que cuando fue la detención de Verdía y el asesinato de Hidelberto acudió mucha prensa a la comunidad. «Nosotros no sabemos si eran prensa o eran gente del gobierno, luego salieron notas que hasta nos ligaban con la guerrilla».
Se refieren a un artículo publicado en Reporte Índigo, en el que el autor señala informes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) que apuntan al Ejército Popular Revolucionario (EPR) y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) como coordinadores de los policías comunitarios que exigen la liberación de Cemeí Verdía.
No obstante, el entonces gobernador del estado, Salvador Jara, negó que existiera una relación con la guerrilla, «no hay por qué poner focos de alerta», aseguró.
De acuerdo el análisis de Reporte Índigo, las dos agrupaciones serían las responsables de las acciones de algunos grupos de autodefensas, incluso señala que la agresión del ejército se debió a una posible aparición pública de integrantes del EZLN:
«de acuerdo con un agente de campo del CISEN, el presunto ataque del ejército a la comunidad de Ostula fue una acción federal que pretendía anular una manifestación de presuntos integrantes del EZLN, que habrían de manifestar públicamente su presencia en esa parte del estado, la información que recibió el personal del ejército indicaba que los manifestantes estaban armados, dispuestos a recibir bajo fuego a los efectivos militares, ‘solo así se puede entender que los soldados hayan entrado disparando’».
Confían en su policía, desconfían de los medios informativos
Ante esta información, Agustín Vera afirma que esta información no es veraz: «Es falso, ya que las acciones que hacemos las determinamos por medio de nuestras asambleas, no existe ningún tipo de comunicación con grupos guerrilleros. El único contacto frecuente es con comunidades indígenas que están en lucha, también pertenecemos al Congreso Nacional Indígena (CNI). Jamás se tuvieron grupos guerrilleros en nuestro movimiento».
«Por eso existe desconfianza de nuestra parte, ya no sabemos a quién damos nuestras declaración. Creemos que el gobierno se disfraza de periodista, fotógrafo o reportero para manipular la información. Posiblemente observaron nuestra policía comunitaria». Afirma que la policía comunitaria se rige bajo usos y costumbres, de acuerdo a sus leyes. «No son un grupo armado ni un grupo guerrillero, son nuestra policía comunitaria y confiamos plenamente en ellos».
**Elaborado dentro del taller de fotoperiodismo del Centro Cultural Morelia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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