domingo, 20 de diciembre de 2015

Las obreras de maquiladoras en Ciudad Juárez paralizan la producción exigiendo mejores condiciones laborales

Mundo obrero / Chihuahua
19 de diciembre de 2015 

En Ciudad Juárez la voz de las trabajadoras maquiladoras se ha hecho oír para denunciar que están cansadas de sufrir acoso sexual y laboral. Ya que cuando deciden levantar una queja contra sus supervisores o jefes directos la patronal las despide acusándolas de “provocadoras”.
Desde hace meses se vienen expresando paros y manifestaciones en Ciudad Juárez por parte de trabajadores maquiladores, para exigir mejores condiciones y aumentos salariales. La internacionalización de la producción considera el trabajo femenino como “barato, abundante y sin experiencia laboral”, es decir que las trabajadoras son consideradas de segunda clase y de bajo valor económico, a pesar de contar con manos hábiles para el trabajo requerido.
Cuando se asentó la industria maquiladora en las ciudades fronterizas del norte del país, las mujeres constituyeron la fuerza de trabajo requerida a costa de salarios sumamente bajos.
Esta inserción masiva del sector femenino, alrededor de 30 años, implicó una salida de las mujeres de los hogares, quebrando los mandatos patriarcales de que únicamente los varones son los proveedores. Sus excesivas jornadas laborales se efectúan sin que dejen de ser garantes de las tareas domésticas, el cuidado de los maridos e hijos y la administración de la miseria para poder llegar a fin de mes.
Las contrataciones son bastante accesibles, hay pocos requisitos, volviéndose las empresas generadoras de fuente de empleo para miles de trabajadoras. Sin embargo, estas mujeres laboran en terribles condiciones, cubriendo horas extras sin paga, no cuentan con equipo de seguridad, ni prestaciones y en las líneas de trabajo las mujeres enfrentan acoso sexual y laboral por parte de sus superiores (supervisores, jefes, gerentes etc.).
Distintos diarios han publicado que producto de la precarización laboral se han registrado varios casos en los que las obreras se ven presionadas para acceder a intercambios sexuales por incrementos en sus ingresos. Es decir, los varones con rangos superiores en la producción aprovechan su posición para condicionar y presionar a las trabajadoras con el otorgamiento de permisos, vacaciones, ascensos e incrementos, a cambio de favores sexuales.
Ciudad Juárez bastión de feminicidios
Los 90’s no solo trajeron consigo el fenómeno de la feminización de la fuerza de trabajo también fue la época en que comenzaron a registrarse los asesinatos sistemáticos de mujeres. La mayoría de los casos de mujeres asesinadas en Juárez hasta la fecha, son de obreras de la maquila, quienes al salir de trabajar son presa fácil para que se desarrollen las violaciones y los feminicidios.
A su vez se desarrolló un proceso de auto-organización, principalmente encabezada por madres que comenzaron a denunciar la desaparición de sus hijas, la falta de avance en las investigaciones y la complicidad de funcionarios e instituciones.
Con la extensión a lo largo y ancho del país del negocio de la droga, actividad con la cual se profundiza la descomposición social y del régimen, se desnuda una situación brutal para las mujeres pobres.
El feminicidio es el último eslabón de una larga cadena de violencia, pero no es la única forma de violencia hacia las mujeres, sino la última, la más letal. Un fenómeno que se vincula con las redes de trata de mujeres y niñas, las cuales operan en total impunidad, en complicidad con el Estado y las fuerzas represivas, las grandes empresas nacionales y extranjeras, como un jugoso negocio que mercantiliza y cosifica nuestros cuerpos. Todas estas situaciones forman parte inherente de la violencia que se enfrenta cotidianamente de forma silenciosa.
¡Paralizan las líneas de trabajo para exigir sus derechos!
Para las empresas nacionales y extranjeras –particularmente las estadounidenses-, Ciudad Juárez ha sido históricamente uno de los lugares más atractivos para la inversión industrial, debido a las ganancias multimillonarias que generan las facilidades a los empresarios por el gobierno, como son los bajos salarios y la nula existencia de prestaciones laborales y derechos sindicales.
A pesar de las trabas que ejercen las autoridades laborales, trabajadores de empresas como Eaton, Foxconn, Lexmark, vienen protagonizando luchas por conquistar mejores condiciones, aumentos salariales y denunciando la “esclavitud moderna” en la que laboran a diario. Ante los despidos vienen peleando con paros para también exigir la reinstalación de sus compañeros y por la consolidación de su sindicato independiente para tener una herramienta que realmente defienda sus intereses.
Aunque está iniciando este proceso de lucha de los trabajadores maquileros industriales -uno de los sectores en condiciones de súper explotación-, si está triunfa será un gran precedente para el conjunto de la clase obrera mexicana.
Razón por la cual se hace necesario llenar de la más amplia solidaridad su lucha, golpeando unitariamente para que ninguna lucha quede aislada, ni sea quebrada. Ya que en una ciudad fronteriza aterrada por el narcotráfico y los feminicidios, las obreras maquiladoras vienen jugando un rol central dando un aliento contra este régimen patronal y machista. Y nos marcan el ejemplo de la necesidad de que nosotras las mujeres nos organicemos políticamente para conquistar nuestro derecho al pan pero también a las rosas.
CRÓNICA DEL TERCER PARO LABORAL EN LA MAQUILA LEXMARK DE CIUDAD JUÁREZ
Julián Contreras Álvarez
Foto: Adrián Macías,
netnoticias.mx
Viernes 11 de diciembre de 2015
Tribuna Abierta/ Mundo Obrero

Desde Ciudad Juárez, recibimos esta crónica que publicamos, de la gran lucha que están llevando adelante los obreros de la maquiladora Lexmark.
El miércoles 9 de diciembre, las y los trabajadores del primer turno de la maquiladora Lexmark se toparon con un enorme dispositivo de seguridad encaminado a identificar e impedir el paso a la planta de las y los trabajadores más activos durante los paros laborales de los días anteriores.
El grueso de los y las obreros pudo observar cómo la maquila se convertía en una especie de bunker donde los guardias de seguridad se movían amenazantes, algunos de ellos con perros entrenados. En el turno matutino fueron alrededor de una docena de trabajadores los que de facto fueron despedidos injustificadamente.
Para el cambio de turno, a las 3:30 pm, el número de despedidos se incrementó a 90 obreras; y se presentaron casos de trabajadoras que fueron despedidas a pesar de no participar en el movimiento. El grueso de las y los obreros -en lucha por un sindicato independiente, aumento salarial y por mejoras a las condiciones de trabajo- realizó una protesta a la entrada de la maquila, donde gritaron consignas como “Salario mínimo al gerente para que vea lo que se siente”, “Obreros unidos, jamás serán vencidos”, “Somos muchos y seremos más”, “Obrero callado jamás será escuchado”.
La vigilancia no pudo evitar que al interior de la fábrica algunas trabajadoras pararan en sus líneas de producción y empezaran a llamar al tercer paro laboral. Una a una fueron rodeadas por los guardias y expulsadas de la planta. Entre lágrimas, una de ellas, de nombre Miriam, dijo: “No lloro porque me corran, de mejores lugares me han corrido, lloro de puro coraje, porque son unos abusones, el gusto que me queda es que sí les dije sus verdades, le dije a la de recursos humanos ¿Qué, tú no tienes hijos?”. Otra obrera de 60 años fue sacada de la planta y lloraba desconsolada, porque le aseguraron los de personal que no se iba a poder jubilar si la corrían. La abogada de los obreros la abrazó junto a otras compañeras mientras le explicaba que esto era una mentira para meterles miedo y que su jubilación no dependía de ellos.
A través de las rejas de podía ver y escuchar como otra obrera le hacía frente al jefe de seguridad para que le explicara por qué los guardias los estrujaban y sacaban a empujones, que no tenían derecho a hacerlo.
Hubo un momento de angustia en el plantón que frente a la fábrica mantienen desde hace más de un mes los obreros. Esto terminó cuando, por celular, trabajadoras al interior de la planta, empezaron a informar que estaban parando en una de las plantas. Para las 6 de la tarde los camiones de personal llegaban y los trabajadores se enteraban que por tercer día consecutivo habían logrado un paro laboral al interior de la fábrica en la exigencia de su pliego petitorio.
Al salir Amalia, una de las obreras que con silbato en mano llamó al paro en el interior de la fábrica, sus compañeros y compañeras de lucha se abalanzaron sobre ella y entre porras, consignas y aplausos la recibieron. Ella comentaría: “Agarré el silbato y los dedos se me retorcían de nervios, me estaban rodeando 14 guardias y con todo y miedo empecé a pitar y mis compañeros me defendieron y evitaron que me sacaran, hasta que todos paramos”.
En el plantón el frío se deja sentir como sólo por estos lados de la república suele hacerlo. El calentón consume la poca leña que les queda de reserva, mientras cocinan un caldillo para los presentes. Es la hora de la cena, de quienes están escribiendo la historia del movimiento obrero de esta frontera. Hay risas y alegría, saben que la lucha será más difícil tras el despido injustificado, pero están convencidos de dar la batalla. En palabras de un obrero de nombre Alejandro: “Esto apenas empieza”.
Hoy, el secretario del trabajo de Chihuahua servilmente se pliega a la patronal de la industria maquiladora y lanza una ofensiva en el Congreso del Estado, difamando a la abogada laboralista Susana Prieto Terrazas, que ha mantenido una actitud más que solidaria con los y las trabajadores que jurídicamente defiende. Pretenden descalificar las justas demandas de los y las obreros, introduciendo la versión en la prensa oficialista de que la lucha de los trabajadores es un invento, una creación financiada por la litigante.
Los que hemos estado cerca, solidarizándonos en los plantones sabemos que esto es una declaración mañosa, que pretende ocultar la solidaridad que la sociedad ha brindado a los trabajadores en resistencia. Esta cruzada indigna contra las trabajadoras y los trabajadores organizados es una prueba del nerviosismo de quienes le han apostado a que la clase obrera siga aguantando las condiciones de sobreexplotación y despojo de su trabajo. Están nerviosos porque saben que se equivocaron.

Los socialistas de esta frontera se han declarado listos para dar la defensa política de quienes reivindican los derechos y las demandas de la clase trabajadora. Porque ni las calumnias ni las amenazas pueden detener a la clase obrera cuando se dispone a avanzar en su liberación. El llamado es a sumarse solidariamente a esta lucha.

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