sábado, 19 de diciembre de 2015

DESDE EL CORAZÓN DE LA MONTAÑA, LA ESPERANZA QUE TRANSFORMA (3 Aniversario de la PCP)

Colaboración/18 diciembre, 2015/
Por Débora Cerutti
Agencia SubVersiones

Soberanía popular, justicia, seguridad y paz, fueron las consignas que se escucharon durante la celebración del 3er aniversario de la Coordinadora Regional de Seguridad y Justicia de la Policía Ciudadana y Popular (CRSJ-PCP), y del 41 aniversario del asesinato de Lucio Cabañas el pasado 2 de diciembre, en Tlapa de Comonfort, Guerrero.
Desde distintos municipios del estado de Guerrero y de otros estados de México, miembros de decenas de comunidades se reunieron en el «Corazón de la Montaña». En la pequeña ciudad de Tlapa se realizó una marcha que concluyó en un mitin político donde diversas voces intervinieron rindiendo homenaje a aquellos hombres y mujeres que defienden la dignidad y cuestionan la opresión y la represión gubernamental en este tiempo, como así para manifestar la «inconformidad con las injusticias más aberrantes cometidas hasta ahora, como la pobreza, el retraso económico que ha prevalecido por siglos en nuestras comunidades».
Se oyó muy fuerte el pedido al gobierno mexicano del esclarecimiento inmediato de todos los asesinatos y desapariciones que se han ejecutado en el país contra periodistas, estudiantes, profesores, campesinos, amas de casa, luchadores sociales, ciudadanos/as. El alto a la represión, a los  encarcelamientos, a las persecuciones contra el pueblo trabajador y comunidades indígenas, así como la libertad a todos y todas las presas políticos del país vienen siendo consignas vociferadas desde diferentes sectores sociales en muchos rincones de México, y que una vez más y como acto necesario, tomaron cuerpo en la ciudad de Tlapa. Hubo también, un llamado a la alianza y a la unidad entre los distintos colectivos, organizaciones, movimientos del país, para avanzar en la organización y lucha por la transformación social.
En ese sentido, Citlalli Pérez, vocera de la PCP, manifestó una vez terminada la marcha: «Creemos que creando una alianza entre todas las organizaciones podemos avanzar en nuestro propósito de realizar las transformaciones que requieren nuestros pueblos. Una alianza nacional que tenga la capacidad de aglutinar, de sumar, incluir y no de dividir. El grupismo interno, por más que parezca de ideología diferente no sirve… y no conviene».
La crónica
La celebración arrancó con una velada cultural el 01 de diciembre, en que la música de diferentes artistas, poetas, músicos colmó la plaza principal de la ciudad de Tlapa y se convocó a la marcha que se desarrollaría al día siguiente. La actividad comenzó muy temprano el día 02, con un pozole de desayuno preparado por las compañeras y los compañeros de la PCP. Luego se produjo la movilización hacia el mercado desde donde partió la marcha que fue llenando de consignas y cánticos las calles de la ciudad. Se podían leer carteles como «Soberanía popular es un modo de vida», «Libertad a todos los presos políticos», «Justicia para nuestro hermano Galeano», «Peña Nieto, el que no vive para servir, no sirve para vivir», «Ya basta de abusos y ataques al pueblo. Pienso y luego desaparezco».
Marchar junto con la Policía Ciudadana y Popular de Guerrero, es gesto de resistencia. Un estar en la digna lucha de los pueblos que en medio del hostigamiento y la represión, deciden seguir caminando, fortaleciendo esas esperanzas que cobran vida en el andar. Desde ese paso que se hace acción y acontecimiento histórico entre tanto contexto violento y desfavorable para la organización, llegaron las palabras, que fueron puestas a rodar por el aire de la plaza principal de Tlapa, para que las escuchen quienes las quieran escuchar. Y para los que no, también, porque allí estuvieron haciéndose públicas. Así, en el acto que comenzó cerca del mediodía, la PCP mostró su presencia, convidando a todos los que estuvieran allí, a cantar el himno mexicano en nahua y español, con la preciosa voz de un niño que por nada se intimidó ante la multitud. Posterior a eso, la PCP dio la bienvenida, recordando la importancia del 2 de diciembre como fecha que no podemos olvidar.
«Los pueblos indígenas miran la enseñanza histórica de nuestros ancestros de luchar por la dignidad, por valor, por nuestras tierras, nuestros hijos y nuestros pueblos».
Muchos fueron los colectivos que se acercaron a acompañar la celebración. Estuvieron presentes el grupo de teatro Cleta-UNAM, estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero, del Congreso Nacional Indígena (CNI), compañeras y compañeros de Veracruz y medios libres y autónomos. También se hicieron presentes compañeros que vinieron de Colima, Michoacán, Puebla, del Colectivo Ricardo Flores Magón (DF), Movimiento Popular de Morelos, familiares de Antonio Vivar Díaz, la Coordinadora de los Trabajadores de la Educación de Guerrero (CTEG), miembros de la Policía Comunitaria de Olinalá, quienes nos recordaron que Néstora Salgado sigue presa.
El teatro del grupo Cleta-UNAM, abrió las risas colectivas, con una invitación a reírnos de aquello que nos quiere acabar, y enfrentar con humor, creatividad y perseverancia, aquello que nos asuste y nos paralice. Y también la música, esa que se canta como protesta, que nos recuerda que no hay que olvidar las masacres, las injusticias, y los orígenes de los Estados que nos reprimen y golpean y que nos inventan verdades históricas para ocultar sus mentiras universales. Varios pasaron por el escenario para hacernos bailar a los presentes: Son de Maíz, Ska Revolución, Paco de Los Magueyes y Vitrubio.
El baile fue interrumpido llegando al final del día de celebración cuando desapareció la placa de uno de los camiones que estaban estacionados cerca del mitin, y que eran los que trasladaron a los miembros de las comunidades que asistieron al aniversario. La misma fue recuperada cuando después de una movilización al ayuntamiento y algunas negociaciones con los encargados de la policía de tránsito, aparecieron mágicamente colocadas en el respectivo vehículo. Esto fue denunciado por miembros de la PCP como un nuevo hostigamiento. Se realizó luego una conferencia de prensa donde se hizo responsable al gobierno del estado municipal de Guerrero, a la policía estatal, y al ejército que en los momentos de la noche se encontraba en el camino por donde volvieron a sus comunidades los asistentes al encuentro.
Ante esta situación, los miembros de la PCP afirmaron que «lo que estamos haciendo es reclamando y ejerciendo nuestros derechos como pueblos indígenas, como pueblos autónomos que la misma Constitución la marca en su artículo 2 y la misma ley 701 de derechos y reconocimientos de los pueblos y comunidades indígenas de aquí de Guerrero. Todo lo que hacemos está en el marco jurídico, no estamos violentando y alterando el orden. El motivo de nuestro movimiento es pacífico. Entonces sí denunciamos que cualquier cosa que nos llegara a ocurrir a nosotros como parte de la Coordinadora Regional y todos los compañeros bases de apoyo y policías ciudadanos y populares, hacemos responsables a los gobiernos estatales, provinciales, federales y a las fuerzas armadas de México».
Ayotzinapa: «por ellos somos nosotros, somos los que hacen falta»
A  14 meses de los ataques realizados en Iguala en contra de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. A 14 meses de la desaparición forzada de 43 estudiantes y del asesinato de 3 más y de un hito de violencia que sacudió a la sociedad mexicana y destapó cientos de fosas comunes, se hicieron presentes en el aniversario de la CRSJ-PCP padres de familia de los desaparecidos. Con un gobierno que le apuesta al cansancio, a la creación de una falsa «verdad histórica», a la fragmentación  y al olvido, los familiares siguen llamado a la articulación de las luchas, a la vinculación entre sectores diferentes, a la unidad en la diversidad que pretende un México donde la violencia cese de una buena vez. Francisco Lauro, padre de Magdaleno Rubén Lauro Villegas, compartió sus palabras de dolor y esperanza ante los presentes, afirmando que la lucha sigue, que el caso no está cerrado y que no van a claudicar hasta que sus hijos aparezcan.
Balance de 3 años del Movimiento
La PCP  en palabras y hechos, es definida como la fuerza popular organizada, consciente y disciplinada de hombres y mujeres cuya  función es prevenir y combatir los actos y conductas «antisociales». En algunas comunidades destacaron que el pueblo se siente muy contento con la organización. Algunas de las acciones son rondines, presencia en las fiestas populares para el cuidado de la misma, auxilio en caso de incendios, como así también se han afrontado situaciones de asalto, robo de ganado, delitos. Uno de los principios más sólidos es el estudio y el trabajo colectivo: «se practica el intercambio de ir a ayudar, por ejemplo en la siembra, un grupo, y luego van con otro compañero, otro grupo». Por ende, el accionar de la PCP no se reduce a la cuestión de la seguridad.
La PCP  nace en un contexto de hostigamiento, de mucha represión, violaciones de derechos humanos, con presiones de parte de las fuerzas militares y una fuerte presencia de la  delincuencia organizada: «Eso fue lo que nos obligó a organizarnos, y ahora sí, a definir el rumbo de nuestro destino, de cómo nosotros queríamos vivir y afrontar toda esa situación».
Los principios son claros; compromiso, responsabilidad, libertad.
Todos los miembros de la PCP, elijen ser parte de, por conciencia y voluntad, no por una paga, o por reconocimiento social. Desde la PCP se destaca que se ha logrado consolidar el proceso de reeducación social: «Nosotros sostenemos que para que se haga una transformación social, se hace también necesario un proceso de transformación a nivel personal. Hemos aprendido que tenemos que modificar hábitos, conductas, costumbres que no nos ayudan a estar en armonía, sobre todo para combatir la violencia. Hemos también logrado una relación más armónica dentro de la comunidad entre hombres y mujeres, también hacia dentro de la familia. Hablando de nuestras emociones, de nuestra conducta y de cómo queremos vivir. Con esas comparticiones que se realizan en cada comunidad, nos ha ayudado mucho».  También las asambleas se están ejerciendo, con miembros de cada comunidad para tomar decisiones y acuerdos; «este movimiento y las actividades que realizamos se sostienen a causa del mismo trabajo, producto del pueblo. Y el sistema de seguridad, que sí vemos que es viable y beneficiable. Porque se han bajado también los índices delictivos».
El asesinato de  Antonio Vivar Díaz, en manos de paramilitares en connivencia con policías federales según denunciaron desde la CSJR-PCP durante las protestas de la jornada electoral del 7 de junio pasado, es una razón más para seguir exigiendo justicia y tener más elementos, ideas, y estrategias para continuar con el fortalecimiento del proceso de «autoprotección».
La producción de artesanías también se ha convertido en un medio de resistencia, que hay ha ayudado para el sustento y el fortalecimiento del trabajo colectivo que se ha venido desarrollando en las comunidades.
 También la participación de la mujer se ha incrementado, en los espacios organizativos de la CSRJ-PCP. Se ha logrado avanzar significativamente con el tema de la violencia familiar, que ocurre mucho en las comunidades: «el machismo donde a la mujer no se les dejaba participar en reuniones y hoy vemos que es un poco diferente. Anteriormente no veías a ninguna mujer ahí», afirma uno de los miembros de la PCP.
Antorcha Campesina, es considerada un grupo de choque. Asesorados por la línea política de los gobiernos institucionales, provocan enfrentamientos en las comunidades. Las respuestas de la PCP han sido la concientización y la reeducación social: «Es la única forma, porque si nos agarramos a balazos, eso va a generar más violencia. Una de las formas es estudiar, y qué estamos estudiando: todo el proceso histórico de las comunidades, recuperar esa armonía, esa seguridad que se brinda en los propios pueblos. Cómo, por medio de las asambleas. De los círculos de estudio. Poco a poco vemos que sí nos está dando resultado».
Una de las situaciones en las que se denunció que estuvo involucrado Antorcha Campesina, fue en el secuestro de 23 compañeros de la CRSJ-PCP en Olinalá: «El atentado fue contra nosotros, y no como decían sus líderes, que los compañeros andaban robando chivos… sacaron cosas así que la gente no les creyó porque todos nos conocemos en la comunidad. Grupos paramilitares manejados desde las instituciones gubernamentales para no meter ellos directamente la mano».
La búsqueda de la transformación es integral, en educación, salud, género, alimentación. Y también, el cuidado del territorio. Muchas están siendo las estrategias del Estado y las empresas para garantizar el ingreso del negocio minero en Guerrero: desde la certificación de parcelas como mecanismo de privatización de las tierras para que luego las empresas puedan adquirirlas, pasando por la generación de enfrentamiento entre las comunidades, hasta la cooptación de representantes de los núcleos agrarios, engaños e irregularidades. Sin embargo la convicción desde el MRSJ-PCP es claro: el territorio no se vende, se defiende. En ese sentido, la PCP se dio a la tarea de recorrer los bosques y resguardar el territorio porque esa también es una tarea, una función que quedó plasmada dentro de los principios/estatuto. Como afirman las compañeras y compañeros en digna resistencia: ¿quién más lo va a hacer si no lo hacemos nosotros mismos?