martes, 27 de octubre de 2015

CAPITALISMO, GUERRA Y CONTRAINSURGENCIA EN CHIAPAS (Seis primeras partes)

Durante el mes de octubre (del 6 al 25) la página América Latina en Movimiento (www.alainet.org) ha publicado 5 partes de un escrito de Gaspar Morquecho, bajo el título general de “Capitalismo, guerra y contrainsurgencia en Chiapas”. Hoy aquí reproducimos lo publicado durante octubre, pero como el propio autor advierte que esto “continuará”, seguiremos compilando aquí mismo las siguientes partes hasta que esté completa. El 10 de noviembre se publicó la 6a parte. Se agrega aquí... 
La Voz del Anàhuac
Capitalismo, guerra y contrainsurgencia en Chiapas (I)
Gaspar Morquecho
América Latina en Movimiento
Opinión
Poco a poco la percepción optimista, infantil y engañosa en algunas izquierdas va cediendo su lugar a la Realidad. Los que afirmaban que: “millones construyen un Mundo Mejor” aceptan que las cosas están mal. Otros aseguran que en el último medio siglo las cosas no habían estado tan peor. Otros que tenían la certeza de que el Capitalismo había muerto, recularon cuando el jefe de los rebeldes en Chiapas representó  al bestial Capitalismo como una Hidra con enormes capacidades de cambio y adaptación. Una bestia que muerde por todas partes. También recularon los que aseguraban que el “Estado había muerto”, una vez que el jefe rebelde invitó a “descifrar el holograma del Estado nacional”. Después el jefe rebelde  afirmó que se avecinaba  una tormenta y seguía lo peor. Para los rebeldes las cosas están y se van a complicar de tal forma, que llamaron a construir una “estrategia de resistencia, de sobrevivencia y de vida”.
Las grietas abajo… las que provoca el Capitalismo: una mirada a ras de suelo
Chiapas tiene una superficie de 73,111 km² y la Diócesis  ocupa 36 821 km², es decir, más o menos, el 50.36% del territorio. En esa diócesis colaboran noventa sacerdotes, unas doscientas o más religiosas,  trescientos veinte diáconos y cuenta con, al menos, ocho mil catequistas. Dentro de su territorio existen dos mil quinientas comunidades, cuya población estimada es de un millón y medio de personas a las cuales se atiende mediante siete zonas pastorales.
En febrero de 2013 se realizó el III Encuentro de Catequistas de la Diócesis de San Cristóbal. A ese evento asistió una representación de mil catequistas y fue presentado un documento 12 cuartillas en el que se resume y da cuenta de la desestructuración y nuevos tejidos sociales en las comunidades, en su mayoría indígenas, ubicadas en el territorio diocesano. Van algunos puntos e incisos:
“Introducción.
En este folleto tratamos de recoger la palabra que las y los catequistas de adultos nos hicieron llegar como respuesta al trabajo de preparación para este Tercer Encuentro. Agradecemos el esfuerzo por hacerlo y la puntualidad con que lo hicieron llegar.
Pensamos, por las respuestas, que de verdad se está viviendo una situación difícil y de cambio en las familias de nuestras comunidades y que es una preocupación en nuestra tarea de catequistas; (…)
La palabra que recibimos de las diferentes zonas es muy igual, hay mucha coincidencia tanto en los problemas que se viven en las familias como en la búsqueda de caminos para su cuidado”.
Cambio en los modos de pensar y de vivir en la familia y las comunidades:
a) La idea capitalista-neoliberal que aplasta a la sociedad y por lo tanto a la familia es una idea que la está agarrando el pueblo y que nos impone otra forma de ver y entender el mundo y la vida, diferente al de nuestra cultura y nuestros antepasados, haciéndonos perder nuestra identidad nuestra cultura, nuestras raíces. (…)
d) Los proyectos y programas de gobierno además de dividir a las comunidades y familias han hecho que mucha gente se acostumbre sólo a recibir sin que le cueste, nos hace haraganes y ha hecho que en las familias ya no se valore el trabajo con la Madre Tierra que Dios nos ha dado para vivir; se le ha perdido amor a la Madre Tierra en las familias.
Migración a trabajar a otros lados:
a) Se abandona el hogar, la familia. Quien se va busca otra pareja y forma otra familia. Hay mujeres que cuando se queda sola, también busca otra pareja.
b) Hay sufrimiento en la vida de la familia porque los hijos se quedan solos y crecen sin el cuidado y el cariño del padre y luego se van perdiendo en la vida. La mujer se tiene que hacer responsable de los hijos y de los compromisos en la comunidad. Cuando no mandan dinero se pasa mucha pobreza y necesidad en la familia.
c) Hay cambio de costumbres y modos de pensar que afectan la vida de la familia y de las comunidades (…); no les gusta trabajar la tierra, se le pierde amor a la Madre Tierra; les gusta el libertinaje y traen vicios y enfermedades.
Aumento de niños abandonados y de madres solteras:
a) Niños que son abandonados que se van a vivir con sus abuelos o son encargados con otras personas y que en esta situación muchas veces no reciben cariño, consejo, orientación sino desprecio, maltrato; esto los hace vulnerables para salir adelante en la vida y por eso se van perdiendo.
b) Las madres solteras muchas veces son criticadas y mal vistas por las demás personas. No son bien aceptadas en su familia o en la comunidad.
La modernidad y la tecnología:
1. Este es uno de los medios cómo más está entrando el cambio de mentalidad y de los modos de vivir en nuestras comunidades y en las familias. (…) Las tecnologías que más afectan son la televisión, el celular, el internet y afectan la vida en varios sentidos.
a) En nuestros valores y costumbres porque nos está haciendo perder nuestra cultura que nos dejaron nuestros abuelos, nuestras formas de hablar, vestir, de tratarnos entres personas. Nos lleva a copiar otras formas de vida; nos hace perder la autenticidad y la razón de ser como personas, nuestra propia identidad. Se mete la pornografía.
Violencia en la familia:
a) Maltrato físico: mujeres, niños que son golpeados; niñas que son violadas, abusadas por los mismos de la familia (papá, hermanos, familiares); mujeres, esposas, que son forzadas, violadas por el esposo.
Alcoholismo:
a) Es la raíz de muchos males y sufrimientos como la violencia, asesinatos, pleitos, robos, suicidios, prostitución, violaciones, drogas, maltrato, abandono y desintegración de las familias; desigualdad y pobreza, venta de tierras; enfermedades y destrucción de la vida de la persona.
Arriba, el Papa Francisco declaró: “El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo «todo fundamento de la vida social» y por lo tanto «termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses» (Laudato si’, 229). Papa Francisco. Discurso en la ONU. Septiembre  2015.
Empresas radicales en Chiapas
La Zona Norte como un botón de muestra. En esa región, la población  vive la realidad del establecimiento de las Empresas Radicales y productos: el cultivo y tráfico de drogas; presencia de grupos armados y  tráfico de armas; robo de ganado; secuestro y extorsión; asaltos en carreteras y caminos; robos y asesinatos en poblados, amenazas de muerte. Mayores ingresos para una franja importante de la población involucrada con la Empresas Radicales, en el cultivo y tráfico de TODO y en los giros rojos. La trata de personas en una realidad. La compraventa de niñas es una práctica recurrente a la que se ha sumado la práctica de la renta de niñas y jóvenes. Los padres las entregan en las cantinas o en los prostíbulos por una cuota mensual. L@s niñ@s  también forman parte del ejército de la distribución y venta de metanfetaminas. Visible y evidente, también, en toda la franja fronteriza. En su conjunto podemos decir que es una fotografía de lo que acontece en las geografías chiapanecas. Podemos decir que los esfuerzos para la construcción del Reino de Dios en la Tierra fueron insuficientes. El Reino del Mal se estableció en Chiapas.
Arriba, el Papa Francisco declaró: “El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones”. Papa Francisco. Discurso en la ONU.
Septiembre  2015. 
CAPITALISMO, GUERRA Y CONTRAINSURGENCIA EN CHIAPAS - II
Gaspar Morquecho
08/10/2015 –
Las guerras vienen de lejos
Hace 18 años, en Junio de 1997 -cuando La del moño colorado la rifaba gacho y Zedillo gobernaba el país–, el jefe rebelde zapatista nos obsequió: “7 piezas para dibujar, colorear, recortar, y para tratar de armar, junto a otras, el rompecabezas mundial”, es decir, las: 7 piezas sueltas del rompecabezas mundial.
Las Piezas son:
1. La concentración de la riqueza y la distribución de la pobreza.
2. La globalización de la explotación.
3. Migración, la pesadilla errante.
4. Mundialización financiera y globalización de la corrupción y el crimen.
5. ¿La legítima violencia de un poder ilegítimo?
6. La Megapolítica y los enanos.
7. Las bolsas de resistencia.
El ensayo no tiene desperdicio. Cierto es que cuando el guerrillero en jefe se lo propone y se esmera arrastrando el lápiz llega a ser de los mejores. Sin duda, las 7 piezas tendrán un lugar especial una vez que se publiquen sus obras escogidas.
Antes de pasar a la construcción de cada una de las Piezas, el rebelde Subcomandante advirtió: “La globalización moderna, el neoliberalismo como sistema mundial, debe entenderse como una nueva guerra de conquista de territorios. (…) el fin de la ‘Guerra Fría’ trajo consigo un nuevo marco de relaciones internacionales en el que la lucha nueva por esos nuevos mercados y territorios produjo una nueva guerra mundial, la IV. Esto obligó, como en todas las guerras, a una redefinición de los Estados Nacionales. (…) el orden mundial volvió a las viejas épocas de las conquistas de América, África y Oceanía. Extraña modernidad esta que avanza hacia atrás, (…). En el mundo de la Posguerra Fría vastos territorios, riquezas y, sobre todo, fuerza de trabajo calificada, esperaban un nuevo amo...”
Para cimentar el concepto de la IV Guerra Mundial, el guerrillero, argumentó: “Desde el fin de la II Guerra Mundial hasta 1992, se han librado 149 guerras en todo el mundo. El resultado, 23 millones de muertos, no deja dudas de la intensidad de esta III Guerra Mundial”. De esa guerra “entre el Capitalismo y el Socialismo”, el jefe zapatista, destacó sus características y al triunfador: “La III Guerra Mundial mostró las bondades de la ‘guerra total’ (en todas partes y en todas las formas) para el triunfador: el capitalismo”.
La IV Guerra Mundial, la guerra por los mercados, llegó acompañada de un arsenal de “bombas financieras” que, con sus ondas expansivas, “reorganiza y reordena lo que ataca y lo rehace como una pieza dentro del rompecabezas de la globalización económica”. La IV construye “megápolis” en extensas geografías del Globo Terráqueo: La Unión Europea, el Tratado de Libre Comercio en la América del Norte. Otras “megápolis” han surgido en África del Norte, en África del Sur, en el Cercano Oriente, en el Mar Negro, en Asia Pacífico…, “en todo el planeta explotan las bombas financieras y se reconquistan territorios”. En ese proceso: “El neoliberalismo opera así la destrucción / despoblamiento por un lado, y la reconstrucción / reordenamiento por el otro, de regiones y de naciones para abrir nuevos mercados y modernizar los existentes”.
Si alguien aprendió la lección de la III Guerra Mundial, fueron los líderes de China y Vietnam. Habían sido testigos del “desfonde político, económico y social de Europa del Este y de la URSS”. El Gigante Asiático había heredado la organización social y productiva de la China de Mao. Ese país con un enorme territorio, recursos y mano de obra, abrió sus fronteras para recibir el masivo arribo de capitales. Su economía tuvo un crecimiento extraordinario y en diversas geografías podemos leer: Made in China. Ese país se perfilaba para convertirse en la primera economía del mundo. Por su parte, Vietnam, un pequeño país socialista con un histórico conflicto con China y vulnerable en la región optó por la alianza con los Estados Unidos y sus líderes cambiaron el modelo con el que soñó el Tío Ho.
Puede resultar importante destacar que cuando el guerrillero zapatista escribió las 7 Piezas el planeta Tierra estaba habitado por “5 mil millones de seres humanos. En él, sólo 500 millones de personas viven con comodidades mientras 4 mil 500 millones padecen pobreza y tratan de sobrevivir”. En 2015, en el planeta Tierra viven más de 7 mil millones de personas, el Capital y la pobreza se siguen concentrando en polos opuestos. La IV Guerra Mundial sigue su curso. Para alcanzar la “reconquista de territorios (…) los centros financieros llevan adelante una triple estrategia criminal y brutal: proliferan las ‘guerras regionales’ y los ‘conflictos internos’, los capitales siguen rutas de acumulación atípica, y se movilizan grandes masas de trabajadores”. (…) “La IV Guerra Mundial, con su proceso de destrucción / despoblamiento y reconstrucción / reordenamiento, provoca el desplazamiento de millones de personas”. En 1995 la cifra de personas desplazadas era de más de 27 millones, en 2005 la cifra llegó a los 38 millones. En 2015, suman 60 millones las personas desplazadas/refugiadas en el mundo. Eso sí, 99 de cada 100 tendrán acceso a un teléfono móvil.
¿Y todo lo anterior para qué?
Resulta que 18 años después de las 7 Piezas del rebelde zapatista, los Estados Unidos, la primera potencia económica y militar, agitó las aguas de los mercados en el mundo y en los primeros días de octubre encabezó la creación del mayor pacto comercial en el planeta: el Acuerdo Transpacífico (ATP). Los ministros de Comercio de 12 naciones del Pacífico, entre ellas México, alcanzaron un acuerdo que “reducirá las barreras arancelarias y establecerá estándares comunes”. Con el ATP se proponen estimular el comercio entre Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam.
El Capitalismo reiteró su fortaleza y capacidad de planeación estratégica. Sus Ingenieros trabajaron, al menos, 5 años en el diseño y construcción del ATP. Los países involucrados tienen dos años para que sus respectivos Congresos lo aprueben o no. Es muy probable que el impacto de las recientes bombas financieras y la caída de los precios del petróleo que en 2015 desquiciaron las economías en el mundo entero, haya creado el mejor de los escenarios para que el ATP llegara a buen puerto.
México y Chiapas en el teatro de operaciones de la IV Guerra Mundial
Si con Carlos Salinas se firmó el TLC. Con Salinas-Peña Nieto, México participa del ATP. Cronológicamente, en 2014, Salinas-Peña Nieto fortaleció la Alianza del Pacífico en la que participa con Perú y Chile. En septiembre de 2015, Peña nieto anunció la creación de Zonas Económicas Especiales que más tarde ubicó en el puerto de Lázaro Cárdenas entre los límites de Michoacán y Guerrero, en Oaxaca, uno de los estados donde se construye el Corredor Industrial Inter-Oceánico y en Puerto Madero, Chiapas. El 5 de Octubre, en Atlanta, todo se había consumado. Una docena de ministros de naciones del Pacifico alcanzaron el acuerdo comercial.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reaccionó de inmediato y sentenció: “No dejaremos a países como China escribir las reglas de la economía global”. Un mensaje al resto de sus aliados: Brasil, Rusia, India y Sudáfrica, es decir, al bloque comercial BRICS. En México, Salina-Peña Nieto celebró la conclusión de las negociaciones del ATP, al calificarlo de “acuerdo de vanguardia” con el que México fortalece su integración comercial con el mundo y reiteró la promesa de las últimas tres décadas: “El Acuerdo de Asociación Transpacífica se traducirá en mayores oportunidades de inversión y empleo bien remunerado para los mexicanos”.
Las otras guerras en México y Chiapas
Han pasado poco más de tres décadas que los gobiernos de México han llevado a la economía nacional a navegar en las turbulentas aguas de la IV Guerra Mundial. Independencia y Soberanía es lo que menos queda. Si con Miguel de la Madrid y Carlos Salinas se inició el proceso de privatización, desregulación de la economía y el fin del reparto agrario, con Zedillo, Fox y Calderón se entregó parte del país a las empresas mineras. Obedeciendo a los yanquis, Calderón estableció la “guerra al narco” que ha dejado un saldo de más de 100 mil muertos, más de 20 mil desaparecidos, miles de huérfanos y muy probablemente más de un millón de desplazados. La guerra continúa con Salinas-Peña Nieto. Una guerra que cubre, al menos, el 80% de la geografía mexicana que sigue vistiendo de luto o llenado de dolor a miles de familias mexicanas.
En Chiapas, a la violenta paz de antes de 1994 le siguió la guerra de contrainsurgencia en contra de los pueblos y comunidades Zapatistas. Las fuerzas armadas han ocupado el territorio. A cada una de sus iniciativas políticas, civiles y pacíficas el gobierno federal les ha respondido con una provocación y se mantiene una suerte de “conflictos internos”: agrarios, político agrarios en diversas regiones de la entidad; en la zona fronteriza con las empresas mineras; proyectos eólicos, ambientales, por discriminación y por violaciones a los derechos humanos y de los pueblos indígenas.
En el curso de la guerra, han sido frecuentes las visitas de Salinas-Peña Nieto a Chiapas: En febrero de 2013, en Las Margaritas lanzó la Cruzada contra el Hambre. El 13 febrero de 2014, Inauguró el Aeropuerto internacional de Palenque y relanzó el proyecto de la supercarretera de San Cristóbal a Palenque. En mayo fue asesinado el zapatista Galeano. Ese crimen pospuso un año los eventos programados por el EZLN. El 8 julio, en Catazajá, abordó el tema migratorio. Con Pérez Molina, presidente de Guatemala puso en marcha el programa Paso Seguro. El 8 de agosto, en San Juan Chamula, afirmó que con las reformas estructurales México tendrá una mejor plataforma para crecer económicamente. El 2 diciembre, en Cintalapa, celebró el arranque de su tercer año de gobierno y prometió mil 800 millones de pesos más a Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
El 11 de marzo, la Secretaría de la Defensa Nacional anunció la construcción de un nuevo cuartel militar en Chicomuselo, Chiapas. El 24 marzo de 2015, Salinas-Peña Nieto anunció que en Chiapas darán inicio las acciones para el desarrollo del sur de México y puso en marcha un programa de impulso al empleo. El 11 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indios, anunció que comunidades de Chiapas entrarán en el Programa de Zonas Económicas Especiales para crear más empleos y generar inversión productiva en ellas. El 29 de agosto, el gobierno de Chiapas liberó a dos de los indios tojolabales implicados en la muerte del zapatista Galeano. El 29 de septiembre de 2015, Salinas-Peña Nieto anunció en Tapachula, Chiapas, la creación de Zonas Económicas Especiales en las comunidades indígenas de Chiapas con la inversión de capitales privados: “Tenemos que transitar del asistencialismo, que ha sido insuficiente, que nos ha permitido solamente mitigar la pobreza, a lo que realmente buscamos, que es crecimiento incluyente”. Así, se agrega el plus capitalista al gasto para el control social.
Sin duda, la guerra de Salinas-Peña Nieto va dirigida a la “recuperación de los espacios perdidos”. La Autonomía de los pueblos zapatistas en Chiapas es otro de sus objetivos político-militares. Se trata de ir reventando las “bolsas de resistencia”. Sin embargo, los planes del Frente de Guerra en la Frontera Sur son la mayor amenaza en la región.
Continuará…
CAPITALISMO, GUERRA Y CONTRAINSURGENCIA EN CHIAPAS III
Gaspar Morquecho
16/10/2015
Opinión
De la resistencia en sí, a la resistencia para sí
En las selvas y montañas del sureste mexicano 46 mil familias indígenas están resistiendo la guerra de contrainsurgencia más prolongada de la historia reciente de México. Son abuelas y abuelos, hombres y mujeres, jóven@s, niñas y niños de cuatro generaciones de aquellas y aquellos que hace medio siglo  fueron abandonando el camino y largo andar de la resistencia en si para construir otra, la Resistencia para Si… La tarea no fue sencilla… En el Chiapas de los indios la guerra ha sido sistemática, prácticamente permanente.
La estrategia de guerra que viene de lejos… breve encuadre
Una parte de la Guerra Antipopular en México la podemos ubicar hace medio siglo. Los obreros y maestros la vivieron en 1958. Los estudiantes la vivimos con la brutal represión del Movimiento Estudiantil en la Plaza de la Tres Culturas en 1968. LA CIA, el gobierno federal y sus fuerzas armadas fueron los actores intelectuales y materiales de la matanza. En la década de 1970, el gobierno federal y las fuerzas armadas crearon el grupo paramilitar Halcones que se hicieron presentes en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México el día que retornó de Chile un grupo de exiliados mexicanos. En dos ocasiones nos atacaron. La primera en las inmediaciones del Casco de Santo Tomás y, la segunda, en San Cosme donde asesinaron a decenas de estudiantes el 10 de junio de 1971.
Esos crímenes de Estado animaron y dieron paso a un creciente número de movimientos y grupos armados en México. En las montañas de Guerrero, Lucio Cabañas comandaba las fuerzas armadas del Partido de los Pobres. El 6 de agosto de 1969, en la Calle 5 de Mayo en Monterrey, N.L. un grupo de 7 personas fundaron las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), tres más presenciaron el acto. La Revolución Cubana, las guerrillas y  figura de El Che, los Movimientos de Liberación Nacional en Asia, África y en América Latina y las guerras revolucionarias en América Central eran los referentes que animaron la lucha armada en México. Estados Unidos y la URSS estaban enfrascados en la III Guerra Mundial, los comunistas chinos confrontaban con los rusos y los yanquis iban rumbo a la derrota en Vietnam. Para resguardar su patio trasero EU impuso las dictaduras, gobiernos gorilas en América Latina.  
En ese contexto, el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (LEA) dio curso a la Estrategia de Guerra Contrainsurgente en la que se conjugó, alternativamente, la Guerra Sucia (violencia militar y paramilitar), la Apertura Democrática y los programas derivados de la Política Social. La política internacional de LEA se caracterizó por la defensa de la Soberanía de las Naciones, la Autodeterminación de los Pueblos y el asilo político a perseguidos de las dictaduras militares. De esa forma, LEA proyectó una imagen democrática, humanitaria y tercermundista.
Con la Guerra Sucia, el gobierno federal y sus fuerzas armadas desarticularon y/o aniquilaron al grueso de los movimientos armados, urbanos y rurales, en México. El saldo de la Guerra Sucia fue 10 mil personas desaparecidas. En Chiapas, el gobierno federal militarizó y pobló de indios la selva y  frontera con Guatemala, e inició la construcción de la Carretera Fronteriza. Con esas medidas, el gobierno de LEA construyó el Yunque para contener a las guerrillas guatemaltecas.
En la región de Los Altos, con población mayoritariamente indígena, la Política Social se concretó en el Programa  de Desarrollo Socioeconómico de Los Altos de Chiapas (PRODESCH). Un programa preventivo y de contención social. En él intervinieron organismos de la ONU (FAO y UNICEF), y los tres niveles de gobierno. El PRODESCH fue un producto de la política global diseñada por McNamara en el Banco Mundial cuyo objetivo era: “evitar los costos políticos de una rebelión”.
En ese contexto de guerra, el 13 de febrero de 1974, fueron descubiertas las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). La policía buscaba a guerrilleros de la Liga Comunista 23 de Septiembre que un año antes habían asesinado al empresario Eugenio Garza Sada. Ese operativo los llevó a dar con una casa de seguridad de las FLN en Monterrey. Detuvieron a dos de sus militantes y fueron torturados. El 14 de febrero el Ejército federal atacó la Casa Grande de Nepantla. Ahí cayeron cinco combatientes y dos fueron detenidos. En la casa de Nepantla los militares encontraron datos sobre el foco establecido en el Rancho El Chilar en el municipio de Ocosingo Chiapas. Más tarde, 3 mil efectivos del Ejército federal realizaron la Operación Diamante. Entre febrero y marzo tendieron un cerco para ubicar, ocupar y destruir el campamento del primer Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata de las FLN en Ocosingo, Chiapas. Siete combatientes fueron asesinados y desaparecidos: Elisa Irina Sáenz, Raúl Pérez Gasque, Carlos Vives, Juan Guichard Gutiérrez, Federico Carballo Subiaur, César Germán Yáñez y Fidelino Velázquez.  Después de una década muy complicada, las FLN estuvieron en condiciones para fundar el segundo núcleo guerrillero en la Selva Lacandona. 
Mientras tanto, los Programas de Combate a la Pobreza se conjugaron con la violenta represión a los movimientos indígenas y campesinos en Chiapas en la que participaron sistemáticamente los gobiernos PRIístas,  el Ejército federal, las policías y  los ejércitos particulares de los rancheros conocidos como Guardias Blancas.
Van algunos casos: 1974, cuarenta soldados del 46 batallón incendiaron 29 chozas en la colonia San Francisco del municipio de Altamirano.  1975, dirigentes tzotziles de Venustiano Carranza fueron asesinados por pistoleros de los finqueros Augusto Castellanos y Carmen Orantes; 1976, enfrenamiento de varias horas entre el ejército federal y comuneros de Venustiano Carranza. Resultaron 2 comuneros muertos, 3 heridos, 13 detenidos, 6 mujeres violadas y varios soldados murieron; 1977, el Ejército federal tendió un cerco militar en Simojovel, Huitiupán y Sabanilla, 16 ejidos fueron desalojados y las escuelas convertidas en cuarteles; 1978, en Ocosingo, el ejército desalojó a indígenas de Nuevo Momón, destruyeron y quemaron 150 chozas, resultaron 2 tzeltales muertos y 6 torturados; 1979, Pistoleros a sueldo realizaron ataques a campesinos de Venustiano Carranza y Villa de las Rosas y asesinaron a 7 campesinos; 1980, cerco, intimidación y maniobras militares a cargo de 9 mil soldados en el municipio tojolabal de Las Margaritas; 1981, 45 mil soldados efectuaron maniobras y simulacros contraguerrilla en la región chol –Tila y Sabanilla-, en la Selva Lacandona y la frontera con Guatemala; 1982, finqueros y policías atacan a tzeltales de poblado Flor de Cacao; 1983, los caciques indígenas de Chalchihuitán organizaron la masacre de 11 indígenas y la destrucción e incendio de las viviendas en el poblado de Tzakiuc’um.
En ese escenario de Política Social y guerra contra los pueblos, el obispo Samuel Ruiz, las y los agentes de pastoral habían optado “por los pobres entre los pobres”. Comprometidas/os acompañaban su resistencia y andar en la Construcción del Reino de Dios. No caminaban a tientas. El Congreso Indígena de 1974 había perfilado un programa de lucha que estaría vigente las dos décadas siguientes. Un programa que guio su acompañamiento y el movimiento de los pueblos: Tierra, salud, educación, vivienda. En medio de esa guerra contra los pueblos indígenas y no indígenas de Chiapas, la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas se encontró, también, con las  organizaciones comunistas, revolucionarias, político militares activistas sociales que forjaron la Quiptic ta Lecubtesel, la Central Independiente de Obreros y Campesinos (CIOAC), la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), las ARIC Unión de Uniones, Solidaridad Campesina Magisterial (SOCAMA) y la Organización Indígena de Los Altos de Chiapas (ORIACH).  
El 17 de noviembre de 1983 las FLN establecieron, después de cinco intentos, el Segundo Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata en la Selva Lacandona. Venían con la experiencia de dos décadas y las enseñanzas que les dejó el duro golpe de febrero de 1994.  La selva, la montaña y las cañadas les dieron cobijo. Sin embargo, los movimientos sociales fueron la mejor de las coberturas en la década de acumulación de fuerzas en silencio. Con inteligencia, se movieron debajo y entre la hojarasca de los movimientos sociales, y le “pusieron un gatillo a la esperanza”. Tenían a su favor el triunfo de la Revolución Sandinista y las olas de las guerras revolucionarias en Guatemala y El Salvador. Las FLN resolverán los desafíos que impusieron los cambios de coyuntura en el ámbito internacional y sus impactos en lo nacional y local, las diferencias entre las agrupaciones que optaron por el movimiento de masas y la vía armada y los cambios de rumbo entre los agentes de pastoral y su obispo.     
A principios de la década de 1980, el gobierno federal intervino decididamente en los procesos de pacificación en Centroamérica: Grupo Contadora (1983), en el Acuerdo México previo a la desmovilización de la guerrilla en Guatemala (1991); En 1992, se firmaron los Acuerdos de Paz de El Salvador en el Castillo de Chapultepec. Esos procesos de paz incidieron en la orientación de  la Diócesis de San Cristóbal y se alejó, en lo fundamental, del acompañamiento a los rebeldes que se preparaban para la guerra en la selva y montañas de Chiapas. Habían cambiado los signos de los tiempos. Seguramente el repliegue de las comunidades no fue cosa menor.
Los programas derivados de la Política Social continuaron sistemáticamente en la entidad.  Si con LEA (1970), el PRODESCH fue el punto de partida de los programas preventivos y de contención social en Chiapas, López Portillo creó la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (COPLAMAR) (1976). Con Miguel de la Madrid se subsidió el precio de un paquete de productos básicos (1982); Carlos Salinas diseñó el Programa Nacional de Solidaridad – PRONASOL (1988-1994). 
Rumbo al levantamiento armado
Si bien el núcleo guerrillero de la FLN se movía como el pez en el agua, debemos tomar en cuenta que las aguas no eran quietas, eran… turbulentas. Otros casos: 1984, finqueros y policías estatales atacaron a indígenas en Simojovel. Ocho resultaron heridos. 1985, dos mil policías, 35 finqueros y policías desalojaron a peones acasillados de las fincas Medellín y La Soledad que demandaban salarios caídos. 1986, Policías judiciales y caporales de Enrique Zardain queman y arrasan por segunda vez 50 viviendas en Muc’ulum Bachajón del municipio de Chilón. 1987, caciques y policías incendiaron el poblado  La Independencia del municipio de Ocosingo. 1988, la policía secuestró a cuatro campesinos de la CIOAC en Las Margaritas. 1989, el finquero Roberto Zenteno asesinó Sebastián Pérez Núñez diputado local del PMS y ex dirigente de la CIOAC. 1989, fue asesinado Arturo Albores fundador de la OCEZ. 1990, la diócesis de San Cristóbal denunció que en ausencia del sacerdote de Simojovel, Joel Padrón, varios desconocidos prendieron fuego a la Casa Parroquial. 1991, diez policías detuvieron al padre Joel Padrón. Fue acusado de rebelión, robo, despojo, conspiración, portación ilegal de armas, asociación delictuosa, apología de delitos, amenazas, pandillerismo… La detención del sacerdote estaba dedicad al obispo. Patrocinio hacía de las suyas. 1992, ganaderos de Ocosingo fundaron la Unión para la defensa Ciudadana para defenderse de la “desestabilización” que promueven los agentes de pastoral. 1993, la comandancia de la XXXI Zona Militar informó que un capitán de la Fuerza Aérea y un teniente del ejército fueron asesinados y luego quemados en terrenos de San Isidro el Ocotal del municipio de San Cristóbal de Las Casas. En mayo de ese año, el Ejército federal descubrió un campamento de adiestramiento guerrillero y chocó con un grupo de combatientes en la Sierra de Corralchén.
En 1993 era inocultable la presencia de la guerrilla en Chiapas. Por algo fue notable la agresividad del PRONASOL en la entidad. Patrocinio González Garrido había incrementado el presupuesto a los municipios indígenas y endureció la escalada contra los movimientos, organizaciones sociales y, sobre todo, contra la Diócesis de Samuel Ruiz y las y los agentes de pastoral. Carlos Salinas le dedicó a Chiapas una Jornada de Solidaridad e inauguró tres hospitales. Uno de ellos en Guadalupe Tepeyac…

Continuará… espero…

Capitalismo, guerra y contrainsurgencia en Chiapas IV
21/10/2015
Opinión
1994: Límites de los Programas de Contención Social  y la Guerra Preventiva en Chiapas
La Guerra Contrainsurgente preventiva y la Política Social de contención  del Estado mexicano contra los pueblos indios y sus organizaciones en Chiapas, el trabajo pastoral de la Diócesis de San Cristóbal que abonó la tierra con la Teología de la Liberación, el activismo de las izquierdas en diversas regiones de la entidad y las jornadas de lucha de 1974 a 1983, hicieron que  el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata de las Fuerzas de Liberación Nacional cayera como semilla buena en tierra fértil. La brutal represión del Estado mexicano y de los gobiernos PRIístas del general Absalón Castellanos Domínguez (1982-1988) y Patrocinio González Garrido (1988-1993) siguió abonando el terreno para que germinara la semilla armada. Una década después en la selva y montañas de Chiapas se había construido un enorme colectivo de Liberación Nacional.
La movilización nacional de protesta del 12 de octubre de 1992 en las diversas geografías indígenas de México sirvió de indicador a las FLN y su brazo armado EZLN para preparar el levantamiento. En Chiapas, las organizaciones agrupadas en torno al Frente de Organizaciones Sociales por los 500 años de Lucha y Resistencia del Pueblo Chiapaneco (FOSCH 500 años) se movilizaron en Bochil, Motozintla y Comitán; Venustiano Carranza, Salto de Agua, Simojovel, Tila, Sabanilla, Palenque, Oxchuc, Ocosingo. La más numerosa se registró en San Cristóbal de Las Casas. Participaron más de 10 mil indígenas de 20 organizaciones sociales y del Movimiento del Pueblo Creyente; cooperativas, ONGs, profesores y estudiantes. Fue la mayor articulación previa al levantamiento armado. Sin embargo, en menos de un año, la fragmentación se hizo presente.  
El tiempo, la coyuntura nacional y local llevaron a las FLN al Congreso Nacional de enero de1993. Había pasado una década, las diferencias estaban presentes en sus territorios, las rupturas no eran menores y los pueblos se preguntaban “¿pa’ cuando?”… el horizonte no era el mejor. En medio de diferencias y rupturas, las FLN acordaron iniciar la guerra de liberación en México. Rodrigo sostuvo que el movimiento era débil en los demás frentes. Tenía razón, pero no toda. Marcos argumentó las fortalezas, debilidades y los riesgos que se corrían en Chiapas de posponer el levantamiento armado. Aún tenían la fuerza suficiente para hacer la guerra.  Tenía razón, pero no toda. En febrero se hizo la consulta y se levantaron las actas en las comunidades en favor y en contra del levantamiento armado. Las comunidades acreditaron su decisión de iniciar la guerra. El acuerdo trascendió las filas de las FLN-EZLN y se agudizaron las tensiones dentro y entre cada uno de los actores principales.
El gobierno federal actuó con rapidez en dos frentes: Militarizó las Cañadas en inició una ríspida campaña contra la Diócesis de Samuel Ruiz. En marzo de 1993, zapatistas habían asesinado a dos militares al sur de la Ciudad de Las Casas. El Ejército federal realizó un operativo y detuvo a diáconos y catequistas que recibieron de inmediato el apoyo del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba).
Las tensiones entre el Ejército y el obispo fueron mayúsculas. En mayo, el despliegue militar en las Cañadas culminó con el choque de tres días con los guerrilleros en la Sierra de Corralchén. Además de sus muertos, los militares se llevaron presos a 8 indígenas de la ARIC que fueron acusados de “traición a la patria”. Esos indígenas también fueron defendidos por Samuel y el Frayba. El choque y los errores en Corralchén tensaron las relaciones entre los mandos del EZLN, agudizaron las tensiones en y entre las comunidades; las del EZ con la estructura diocesana y las del Ejército federal con todos esos actores. El 24 de noviembre de 1993, más de 10 mil feligreses se movilizaron en apoyo del obispo Samuel Ruiz, príncipe de la Iglesia en la diócesis de San Cristóbal.
Vale comentar que uno de los primeros beneficiados con la firma del TLC fue el EZLN. Era políticamente incorrecto que las fuerzas armadas de un país “primermundista” como México, anduviera persiguiendo, encarcelando indios y combatiendo guerrilleros en la víspera de la entrada en vigor del tratado comercial. Salinas tuvo que ordenar el repliegue de sus tropas. La suma de frentes y tensiones no favorecía a la rebelión armada. Sin embargo, las comunidades zapatista se habían preparado todo 1993 para el estallido de la guerra de liberación.
Los indios rebeldes hicieron añicos el proyecto de Salinas
En 1994, al gobierno federal le tocó recibir la lección. El levantamiento del EZLN hizo evidente las limitaciones de las medidas de Seguridad Nacional, de la Política Social/PRONASOL e hizo añicos la imagen del México primermundista. Sin embargo, en pocos días, los operativos militares del Ejército federal contuvieron la rebelión. El Estado mexicano no se cruzó de brazos y a lo largo de 1994 reelaboró la Estrategia de Guerra Contrainsurgente. Carlos Salinas llevó a cabo la tercera fase de la militarización de Chiapas, cesó las hostilidades y dialogó con los rebeldes en la Catedral de San Cristóbal. Para aislar a los rebeldes apoyó la creación del Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas (CEOIC).
Zedillo ocupó militarmente los territorios zapatistas, legalizó y “dialogó” con los rebeldes e intensificó la domesticación de los movimientos sociales: “El gobierno lleva adelante una estrategia de división, pretende diálogo y negociación con fuerzas fragmentadas, esto posibilita la corrupción, la deslealtad y la traición. Al establecer una negociación paralela a la de San Andrés, el grupo de claudicantes que ‘dialoga’ con Dante Delgado se hace cómplice de la ofensiva política federal en contra del movimiento democrático chiapaneco y contribuye a la campaña de contrainsurgencia del gobierno en contra del EZLN.” (Sub Marcos. 1995). Siguió el incumplimiento de los acuerdos de San Andrés, el paramilitarismo y la masacre en Acteal. En 1997, la Política Social, de preventiva y de contención social, pasó a ser una de las herramientas más eficaces de la guerra  contrainsurgente para contener, aislar, cercar, reducir y aniquilar al EZLN.     
Con Fox, el Congreso aprobó una Ley Indígena racista y enterró los Acuerdos de San Andrés. En Chiapas, con Pablo Salazar, se consolidó la domesticación de los Movimientos Sociales y se recrudeció el hostigamiento de agrupaciones no zapatistas, antizapatistas y de ex zapatistas a los pueblos  y comunidades  rebeldes. Los conflictos menudearon en torno a la posesión de la tierra. Con Calderón la guerra se tornó nacional y en Chiapas  implementó el Programa Oportunidades.
Si el EZLN recibió a Zedillo con un despliegue político militar (diciembre de 1994), a Salinas-Peña Nieto lo recibió con la movilización de 40 mil bases de apoyo en cinco cabeceras municipales (diciembre 21 de 2012).  Parado en su realidad/deseos el jefe rebelde exclamó: “¿Escucharon? Es el ruido de su mundo derrumbándose y del nuestro resurgiendo”, y profetizó, poéticamente, el nuevo día. El PRIísta Salinas-Peña Nieto dio continuidad a la Guerra del PANista Calderón. Miles son las víctimas de esa estúpida guerra. Una guerra que va de la mano con la Cruzada contra el Hambre. Cruzada que Salina-Peña Nieto lanzó en 2013 en el municipio de Las Margaritas Chiapas.           
Para entonces, las comunidades indígenas se movían al ritmo y cadencia que imponía el Estado del Capitalismo multinacional. Los pueblos habían sido des/estructurados y los tejidos sociales eran otros. Ex bases zapatistas nutrían las filas del Partido Verde. Las comunidades y pueblos indígenas eran una pieza de tejidos fragmentados, contrapuestos, confrontados.  
En 1997, Ivon Le Bot había advertido de dos peligros para el zapatismo. “Ambos ligados a ‘las tentaciones de pureza’: 1. El peligro del aislamiento, del repliegue, de la asfixia comunitarista. Afirmó que, si bien, el levantamiento armado en Chiapas no era una <<guerra del fin del mundo>>. (…) en La Realidad y en otros reductos zapatistas flota una discreta atmósfera de comunidad asediada, de comunidad de <<puros>>, que se traduce, por ejemplo, en la prohibición de alcohol y otras reglas espartanas; en la separación entre pobladores y visitantes extranjeros, en la preeminencia del discurso ético. Son estas conductas y expresiones las que, más allá de sus justificaciones prácticas, podrían alimentar desviaciones mesiánicas y milenaristas si se vinieran de pronto abajo todos los puentes con el exterior. El puente principal es el mismo Marcos. También es un factor de unión entre los diversos componentes del movimiento, y si llegara a desaparecer o esfumarse, no sería imposible que el movimiento estallara en grupos rivales según su pertenencia étnica y alrededor de jefes locales, o que cayera en arranques de violencia intercomunitarios como algunos que ya han sucedido en el norte de Chiapas. 2. El peligro de un alejamiento, de una desconexión de las realidades chiapanecas, (…)” (Ivon Le Bot, 1997. El Sueño Zapatista)
Trece años más tarde, Raúl Zibechi hizo notar: “En los últimos años, en toda América Latina, he podido comprobar, directamente, cómo las políticas sociales de los más diversos gobiernos dividen y neutralizan los movimientos antisistémicos. En Chiapas, donde cientos de comunidades eran sólidos bastiones de rebeldía, hoy campea la división porque el gobierno estatal, comandado por el gobierno centroizquierdista PRD, realizan donaciones a las familias que abandonan el movimiento rebelde”. (Raúl Zibechi. 2010. Contrainsurgencia y miseria. Las políticas de combate a la pobreza en América Latina.)             
El argumento de las “donaciones del gobierno” con el que se pretende explicar la división en los “sólidos bastiones de rebeldía” puede ser en extremo simple y superficial. Para entonces habían pasado 40 años de política social de contención sostenida: Se fortaleció el corporativismo con programas productivos, de salud, educación e infraestructura. Después le siguieron 16 años de Política Social francamente contrainsurgente. Para el 2010 las tensiones y contradicciones estaban desatadas. Unas venían de antes de la guerra en Chiapas.
En 2014 realice un recorrido de San Cristóbal de Las Casas a la comunidad de Nuevo Chapultepec. Este poblado se  ubica en el municipio de Ocosingo, al fondo de la Cañada de Patihuitz. Ese recorrido me permitió constatar la agresividad de los programas de combate a la pobreza y la división que priva en las comunidades indígenas.
A lo largo del camino saltan a la vista la cantidad de viviendas que el gobierno ha construido y donado en las comunidades de los municipios de Huixtán, Oxchuc y Ocosingo. Construcciones que explican la serie de puntos donde se fabrica el block de concreto y el transitar de camiones plataforma trasladando material de construcción. Casi todos los caminos secundarios han sido pavimentados. De Ocosingo, rumbo al fondo de la cañada, maquinaria pesada da mantenimiento a una terracería ampliada y construye ramales. Si la electrificación de pueblos se suspendió con Carlos Salinas y que en 1994 llegaba a Suschilá -a unos 8 kilómetros de Ocosingo-, ahora la red se internó unos 160 kilómetros y llega a San Quintín. Se han construido nuevas escuelas y clínicas comunitarias; sistemas de agua entubada y drenaje. Son visibles las instalaciones y  la circulación de los vehículos militares, como también, de camiones de 8 toneladas que llevan despensas de la Cruzada Contra el Hambre  a las comunidades. En todas y cada una de las comunidades podemos ver las casas que construyó el gobierno. El Estado mexicano se había apropiado de las demandas zapatistas: tierra, techo, trabajo, salud y educación. 
En ese territorio, la Aric Unión de Uniones, que tuvo su origen en la Quiptic Ta Lecubtesel (1976), es decir, una larga experiencia de luchase se ha fragmentado. Cuatro facciones están con el Partido Verde, una con el PRI y otra con Morena. En una comunidad podemos encontrar hasta cinco agrupaciones de diferente denominación.
Ese es el paisaje social que se aprecia en las comunidades de esa cañada. Por mencionar algunas: Suschilá, Nuevo Suschilá, Nueva Morelia, San Miguel, La Garrucha (sede de un Caracol Zapatista), Patihuitz,  Prado Pacayal, La Sultana,  San Bartolo y Betania. Comunidades en las que se alternan las posiciones del Ejército federal que se establecieron desde 1995 y la amenaza de construcción de al menos una presa en el cauce del río Jataté.
En Nuevo Chapultepec son pocas las viviendas donadas por el gobierno. El puente de hamaca dificulta el traslado de materiales de construcción. El paisaje social de fragmentación social lo complementan las denuncias de agresiones que han documentado las Juntas de Buen Gobierno, SIPAZ o el Frayba.  Es evidente que los Programas de Combate a la Pobreza son más intensos y agresivos en los territorios rebeldes. La tensiones… también.
Son las grietas que el Capitalismo ha abierto en todos y cada uno de los pueblos indígenas y que algunos pregoneros del pensamiento crítico que de cada en cuando vienen a Chiapas, se niegan a aceptar…
Mmmmmmh… me temo que esto… Continuará
 Capitalismo, guerra y contrainsurgencia en Chiapas (V)
Gaspar Morquecho
25/10/2015
Opinión
El cerco político a los rebeldes
En Chiapas, la vileza del Capital y la guerra contrainsurgente han profundizado la fragmentación social. Los cercos a los pueblos rebeldes en resistencia están en todos los ámbitos. Hemos escrito del cerco Capitalista y la fragmentación social, del cerco militar y de la agresividad de la Política Social como eje de la guerra de contrainsurgencia. Ahora toca escribir del cerco político.
Como saben, en 1994, el PRIísta Ernesto Zedillo “ganó” las elecciones federales con un amplio margen. Con un escaso margen, el PRIísta Eduardo Robledo Rincón las “ganó” en Chiapas. Los zapatistas del EZLN decidieron quemar el “cartucho electoral”. En un enlodado terreno político electoral fue derrotada la Convención Nacional Democrática. Los zapatistas reconocieron a Amado Avendaño como gobernador en rebeldía. A la beligerante recepción zapatista a Zedillo le siguió la Traición de Febrero. En la negociación para la segunda ronda del “dialogo entre las partes” en guerra, se decidió la renuncia de Robledo Rincón y le siguió una ristra de gobiernos interinos y sustitutos nada favorables para el movimiento rebelde. Por su parte, Emilio Chuayfett, entonces Secretario de Gobernación, haciendo gala de sus usos y costumbres, ofreció financiamiento al Gobierno en Rebeldía. En 1995 EZLN condenó la traición de las organizaciones sociales indígenas y campesinas. Los rebeldes y su gobierno quedaron aislados en Chiapas.
En el 2000, la “transición pactada” llevó al PANista Fox a la presidencia de la República y en Chiapas al “ex” PRIísta Pablo Salazar. Fox le “tendió la mano” al jefe zapatista y ofreció resolver el conflicto de Chiapas “en 15 minutos”. El EZLN -que formalmente había abandonado el terreno electoral-, organizó la Marcha del Color de la Tierra y se topó con el Poder Legislativo que deshonró los Acuerdos de San Andrés con la aprobación de una Ley Indígena racista. Pablo Salazar hizo una buena, desarticuló al grupo armado Paz y Justicia. Sin embargo, no pudo contener las provocaciones al EZLN de las agrupaciones antizapatistas.
En 2006, llegó a la presidencia el PANista Calderón y en Chiapas el “ex” PRIísta Juan Sabines con el registro del PRD. El EZLN rompió con toda la Clase Política mexicana. Advirtió que López Obrador “nos iba a partir la madre a todos”, decidió “salir solo” y organizó la Otra Campaña. Se tornó en el “otro jugador” con la pretensión de encontrarse con “los de abajo y a la izquierda”. En ese terreno se encontró con la enorme diversidad de movimientos de jóvenes, de la “izquierda radical” y de los pueblos indios. Después de cada encuentro se daba la dispersión. La represión Salinas-Peña Nieto a los ejidatarios de Atenco hizo posible que esos movimientos se articularan en la solidaridad, incluso en los lugares por donde no había pasado la “Comisión Sexta”. El jefe rebelde percibió que “la crisis de abajo era más grande” de lo que imaginaban. Decía que “el campo estaba listo para incendiarse”. Afirmaba que había “mucha más fuerza organizativa”“Vamos descubriendo la radicalidad del México de abajo”, sin embargo, el movimiento de la Otra Campaña  se diluyó a lo largo del sexenio de Calderón.     
En 2012, todo estaba listo para el retorno del PRI al poder político. En 2008, Carlos Salinas había levantado la mano a Peña Nieto como su candidato al gobierno de la República y en Chiapas la jugada electoral fue buena. Para no exacerbar los ánimos antiPRIístas y evitar que se reposicionaran los responsables directos del levantamiento armado, es decir, las arcaicas fuerzas del PRI, los operadores políticos lanzaron a Manuel Velasco Coello del Partido Verde y nieto del Dr. Manuel Velasco ex gobernador de Chiapas. La estatura política del gobernador de Chiapas no importaba. Correspondía a la estatura del grueso de la ciudadanía. Al fin de cuentas la entidad está bajo el resguardo del CISEN y las fuerzas armadas.  
En las elecciones de 2012 participaron 6 partidos. El candidato del PRI-Verde obtuvo 1 millón 343 mil 980 votos, es decir, el 70.57% de los sufragios. Ahí estaban los votos de los que abandonaron el campo rebelde. De 2012 a 2015, el Verde gobernó 54 alcaldías, y el PRI 38. El 75.40% de los gobiernos municipales que ocupan más del 90% del territorio de Chiapas. El resto fue para la morralla electoral.
El Estado invierte en serio para aceitar sus aparatos de control. En las elecciones de 2015 el Instituto Nacional Electoral  (INE) tuvo un presupuesto de 18 mil millones de pesos. El INE se gastó 13 mil millones en operación y 5 mil millones se destinaron a los partidos políticos. En Chiapas se puso en marcha la Ingeniería Política de “mayor diversidad”. Participaron 12 partidos políticos. Sin duda, otra forma de fragmentación social.
La Ingeniería Electoral en Chiapas sigue mostrando su eficacia. En las elecciones federales de 2015 arrasó la alianza PRI-Verde y mantuvo su hegemonía. En las elecciones locales no cantaron mal las rancheras.
De una lista nominal de 3 millones 275 mil 962 electores, 2 millones 100 mil 495 acudieron a las urnas, es decir, el 64.12% del electorado. El PRI y el Verde sumaron 1 millón 176 mil 155 sufragios, es decir, el 55.99% de la votación.  Esa cifra es la suma de los 393 mil 867 sufragios del PRI, de 222 mil 937 del Verde y de los 559 mil 951 votos que ambos partidos consiguieron en alianza con otros. En 2015 la alianza Verde-Panal gobierna 58 municipios y el PRI, con sus aliados, 27 municipios. El PRI-Verde-Panal, gobiernan el 69.67% de los municipios. El número de municipalidades es menor, sin embargo, ocupan al menos, el 90% del territorio de Chiapas.
Una muestra emblemática: Resultados electorales en algunos municipios donde se ejerce la Autonomía Rebelde Zapatistas:
1. En San Andrés Larráinzar ganó el PRI con 5 mil 844 votos. Por la alianza Verde-PANAL votaron 4 mil 438. Fueron nulos 290 votos. Total: 10 mil 572 sufragios de una lista nominal de 13, 501. Es decir, participó el 78.31% de los electores, en su mayoría tzotziles.
2. En Las Margaritas votaron: 196 por el PAN; 3,891 por el PRI; 919 por Movimiento Ciudadano; 7,790 por Chiapas Unido; 543 por MORENA; 314 por el Humanista, 33 por Encuentro Social, 1,896 por Mover a Chiapas; ganó la alianza Verde-PANAL con 20,902 votos. Nulos 2,904; Total de votos 49, 468 de una lista de 74,164. Participó el 66.7% de los electores, en su mayoría tojolabales.
3. En Altamirano: 93 votaron por el PAN; 6,156 por el PRI; 259 por el PRD; 86 por el desaparecido PT; 823 por Chiapas Unido; ganó la alianza Verde-PANAL con 6,397 votos; Votos nulos 413. Total: 14, 960 sufragios de una lista de 18,198. Participó el 82.21% de los electores, en su mayoría tzeltales.
4.- En Ocosingo, el más grande de los municipios en Chiapas participaron los 12 partidos: 5466 votaron por el PAN; 10,061 por el PRI; 725 por el PRD; 519 por el desaparecido PT; ganó el Verde con 24,047 votos. Votaron 10,785 por Movimiento Ciudadano; 1,340 por el PANAL; 288 por Chiapas Unido; 3,686 por MORENA; 550 por el Humanista; 198 por Encuentro Social; 3,340 por Chiapas Unido. Nulos 3,679. Total de votos: 64,648 de una lista de 120,502. Participó el 53.68% de los electores.
Los resultados electorales de la dos últimas décadas en Chiapas nos permiten plantear la siguiente tesis:
1.- El  levantamiento armado de 1994, si bien, agitó las aguas no logró hacer ingobernable a Chiapas.
2.- La cultura política se mantuvo prácticamente intacta en las localidades y en el conjunto de la entidad.
3.- A dos décadas del levantamiento armado estamos frente un modelo perfeccionado de control político y social en Chiapas.
4.- El sistema de partidos y los procesos electorales han servido para romper la hegemonía del PRIísmo y encausar hacia los procesos electorales en grueso de las tensiones políticas de los grupos de poder en las diversas regiones de la entidad y en los municipios. El caso de San Juan Chamula es emblemático. Después de más de 8 décadas dejó de ser cien por ciento PRIísta hoy es Verde.
5.- El Cerco Político se estableció desde 1995.
¡Chín! Esto se ha prolongado… ¿Sabía usted que no hay peor cerco que el de  la Sociedad Mexicana?…
Continuará… 
Capitalismo, guerra y contrainsurgencia en Chiapas (VI parte)
Gaspar Morquecho
10/11/2015

“Marcos le apostó a la Sociedad Civil,
Y como en toda apuesta…
había riesgos…” 
El Cerco de la Sociedad Civil 1
Haciendo apuestas
La apuesta del EZLN por la Sociedad Civil en 1994 era buena. Seis años antes, en Brasil, había escuchado a ex guerrilleros, teólogos, sociólogos y demás, compartir la certeza de: “La inviabilidad de la lucha armada y la electoral para tomar al poder. ¿Qué nos queda? Trabajar en el fortalecimiento de la Sociedad Civil”. (Curso Latinoamericano para Militantes Cristianos. CESEEP. São Paulo-SP, Brasil. 1988). Para entonces, los Ejércitos Nacionales en América Latina  se perfilaban como Ejércitos Continentales bajo las órdenes de los Comandos Norte y Sur yanquis. Ninguna fuerza revolucionaria tenía la capacidad de fuego suficiente para derrotar a esos ejércitos. Además, de acuerdo a su historia, perfil ideológico y político el EZLN no tenían de otra.          
El encuentro con la Sociedad Civil
El choque del Ejército federal con una columna del EZLN en mayo de 1993 agudizó las tensiones acumuladas en y entre las fuerzas que actuaban en el territorio de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas. Se removieron con fuerza las tensiones históricas entre los finqueros y los indios. Las del Estado y sus fuerzas armadas contra la Guerrilla y la Diócesis de Las Casas. Se agudizó la tirantez entre los guerrilleros y la Diócesis. Entre la guerrilla y las bases de la ARIC Unión de Uniones. No faltaron las tensiones en el seno de la Diócesis. El choque y los “errores” en la Sierra de Corralchén tensaron las relaciones en las filas y mandos zapatistas. En un escenario de “todos contra todos” creció el rumor de un “levantamiento armado”. La fecha: 17 de noviembre.
1993 también fue el año en que se afinaron los planes del levantamiento, desplazamiento, toma los poblados y de acumulación de recursos para la guerra: “Vendían lo poco que tenían… un puerquito… una gallina… para comprar su arma”.
En otros escenarios campeaba la fragmentación. Del Frente de Organizaciones Sociales de Chiapas (FOSCH) no quedaba nada. Cada una de las agrupaciones había regresado a sus respectivas trincheras y a negociar recursos con los gobiernos.
En la última semana de Diciembre de 1993, los rebeldes habían secuestraron tres camiones de trasporte de un ganadero de Ocosingo. Como enviados de Tiempo fuimos a ver que sucedía. No pasamos de San Miguel. Un grupo de campesinos nos detuvo y dijeron: “Aquí no pasa nada”. No dieron mayor información. Dimos la vuelta y vimos a tres jóvenes uniformados y armados apostado en una loma. Querían que los viéramos. Nos daban “la nota en exclusiva”. Después nos enteramos que el secuestro de las unidades y la “aparición” de los guerrilleros en la loma fue un señuelo. Una “maniobra de atracción”. El objetivo militar era que las fuerzas armadas centraran su atención en el área donde se había dado el choque de mayo.
El último día de 1993 las tropas del EZLN estaban listas en sus posiciones. Esperaban la orden de avanzar a la exitosa y espectacular toma de 7 poblaciones que había concebido, diseñado y planeado el Sub Marcos y un núcleo del Estado Mayor. Cayeron: San Cristóbal de Las Casas, Las Margaritas, Ocosingo, Altamirano, Huixtán, Oxchuc y Chanal.
A las 2:30 a.m. del 1 de Enero, en San Cristóbal de Las Casas nació la AINT, es decir, la Agencia Internacional de Noticias Tiempo. Conchita Villafuerte  faxeaba -a todo lo que daba su  agenda-, un ejemplar de la Declaración de Guerra que los rebeldes me habían obsequiado en la gasolinera Aguilar. A los ladinos los había alcanzado la Historia y se refugiaban en sus mejores escondrijos… No era para menos… la indiada había tomado el poblado. En la esquina de Miguel Hidalgo y Diego de Mazariegos los rebeldes habían ubicado la Unidad de Mando y Trasmisiones. Ahí, gracias a la poderosa red de “radio de banda rebelde”, Marcos recibía los partes de guerra y pormenores de la Fiesta de Año Nuevo. Al mediodía del 1 de enero decenas de periodistas habían arribado a la Ciudad de Las Casas para cubrir la rebelión. En unas cuantas horas los indios rebeldes se habían posicionado en el mundo. Era un indiscutible éxito de la naciente AINT.
Marcos se veía tranquilo. Había pasado una década de acumulación de fuerzas, superado los “momentos en que parecía que todo se caía” y las múltiples tensiones dentro y fuera de sus filas. A Marcos lo sorprendió verse rodeado, desde muy temprano, por una masa curiosa de la Sociedad Civil local que se movía tras él frente a la Presidencia Municipal. Bueno, no faltaron los reclamos. Un turista le manifestó su malestar porque le habían estropeado sus planes de llegar a Palenque. Marcos le respondió: “Disculpe usted, esto es una revolución”. Tampoco las preguntas incómodas: ¿Van a ganar? No merecemos perder, contestó Marcos. ¿Van a dialogar? ¡Sí! Respondió el jefe rebelde. ¿Cómo? Insistí. Mostrando su escopeta recortada subrayó: “Con las armas en la mano”. Ya no habrá descanso. Los aviones de combate Pilatus sobrevolaban en torno a la Ciudad Colonial.
La retirada de los rebeldes fue ordenada y sin complicaciones. Los siguientes 12 días serían de choques y combates. Los más fuertes: en Rancho Nuevo -entorno de XXXI Zona Militar-, en las montañas al sur de San Cristóbal y en Ocosingo.
El 8 de enero entró al escenario la Sociedad Civil. La Coordinadora de Organismos no Gubernamentales por la Paz (CONPAZ) y pobladores de San Cristóbal se movilizaron para detener la guerra. Esos pobladores cercanos a la Iglesia de Samuel Ruiz se agruparon en  Ciudadanos de San Cristóbal por la Paz (CIUSPAZ). La Sociedad Civil Contra se agrupó en Los Auténticos Coletos y atacaron la Casa Episcopal. En Altamirano, la Sociedad Civil Contra -caciques, rancheros y la población PRIísta no indígena-, atacó a las religiosas del Hospital de San Carlos. Días más tarde la Sociedad Civil de la “capirucha”  llenó la el Zócalo de la Ciudad de México. Demandó el fin de los bombardeos y la masacre en las comunidades indígenas. El gobierno federal decretó el cese unilateral del fuego y se crearon las condiciones para el diálogo.
El estallido de la rebelión se había escuchado con fuerza en otras geografías. En febrero de 1993, Marcos dio un “golpe de timón” y decretó un “largo periodo de lucha política”. La Comandancia del EZLN, la Diócesis  de San Cristóbal y el Gobierno Federal se prepararon para los Diálogos en Catedral. Marcos convocó a la Sociedad Civil a cuidarlos.
Ese llamado de Marcos tocó las fibras pater/maternalistas del grueso de la Sociedad Civil. ¡Y cómo no! La imagen que habían proyectado de los indios era la de los “más pequeños”, de “los pobres entre los pobres” y “los sin voz”. La figura de Marcos activó el imaginario femenino. El grueso de los contingentes que acudieron al llamado del vocero zapatista, estaban formados por mujeres de todas las edades y franjas de la sociedad.
Además de las sociedades civiles, a la Ciudad de Las Casas habían llegado el “ejército de periodistas” de todos los medios para disputarse -a punta de codazos-, “la nota”. Un buen de Organizaciones no Gubernamentales (las ONGs); dirigentes nacionales de todos los partidos de centroizquierda o de la izquierda al centro; representantes de la diversidad de Iglesias, de movimientos sociales (indígenas, campesinos, urbano populares, de estudiantes, mujeres y gays) y un amplio contingente de futuros alter-mundistas. A la ciudad de Las Casas llegaron, también, personas notables: Premios Nobel, escritores, artistas e investigadores. No faltaron los de a pie y más de un aventurero.
Esa diversidad estaba agrupada en dos grandes bloques: los que se sintieron convocados por el EZLN y los solidarios con Samuel Ruiz. Un tercero lo integraron los que se deslizaban de un lado a otro y un cuarto grupo fue el de las enamoradas del Subcomandante. En la práctica y durante los diálogos de Catedral se hicieron uno.
Las ONGs se encargaron de organizar a las sociedades civiles y crearon el Espacio Civil por la PAZ (ESPAZ). Una de sus actividades fue organizar el Cinturón de Paz en torno a la Catedral de San Cristóbal. Hombres y mujeres que día y noche se entregaron a cuidar a la delegación de los rebeldes zapatistas. Todo se movió en torno a la PAZ. La Cruz Roja Internacional y la Nacional y la Policía Militar hicieron lo propio. Los rebeldes también. Frente al Cinturón de Paz había otro, el que estaba formado por centenares de zapatistas que habían llegado a cuidar a sus delegados y a actuar en caso de ser necesario. Chinameca estaba en su memoria.
En medio de la solemnidad no faltaron las pasiones de las enamoradas de Marcos. Destacaron la que le llevó serenata con Mariachis y la que gritó: “Quiero tener un hijo tuyo”. Más mero después, con los escritos a Ella, el Subcomandante desató una tormenta femenina. La mujerada -como dicen por acá-,  fue representada genialmente en los cartones de Magú.
En el ámbito del Capitalismo, el empresariado local disfrutaba de los “beneficios colaterales”. Como nunca en su historia los hoteles, restaurantes y antros estaban a reventar. La ocupación estaba arriba del cien por ciento. El levantamiento  había dado a conocer mundialmente a la Ciudad de Las Casas. La calculadora reflexión de uno de los empresarios fue: “Ya no tengo nada de qué preocuparme. Si hay guerra, mis hoteles se van a llenar de periodistas. Si no hay guerra se van a llenar de turistas”. No se equivocó. El Capitalismo es así. Se recrea en la guerra y en la paz.
Terminó el Diálogo de Catedral. El gobierno federal adquirió “40 compromisos”. Los rebeldes los someterían a la Consulta con sus pueblos. El Obispo estaba optimista y manifestó que en “15 días más se podría firmar la paz”. Ese optimismo fortaleció las expectativas políticas de Camacho Solís. Quería ser presidente de la República. Marcos no compartía el optimismo del príncipe de la Iglesia. ¿A saber qué tanto se discutió en los espacios informales dentro y fuera de Catedral? Lo cierto es que en el grueso de los presentes estaba la expectativa y deseos de paz en Chiapas. Para los zapatistas esa Paz era con Justicia y Dignidad o no era.    
Retornaron los rebeldes a sus pueblos. La caravana en la que iba Marcos fue acompañada por Samuel, el obispo Mediador, por Camacho Solís, el Comisionado del gobierno federal, delegados de la Cruz Roja Internacional y del Espaz. La caravana llegó a San Miguel y Marcos agarró una su mochila y se enrumbó a la Cañada sin voltear ni despedirse de nadie.
El Sub, que en enero se había replegado a las montañas de Los Altos, aprovechó el viaje para moverse hacia la Cañada de Patihuitz. Probablemente, para tener información de primera mano de los combates en Ocosingo. Si la toma de San Cristóbal de Las Casas había sido un “poema”, no lo fue  el choque en las inmediaciones de la sede de la XXXI Zona Militar. Tampoco los combates en las montañas al sur de San Cristóbal. Nada de poético tuvieron los enfrentamientos en Ocosingo. Entre paréntesis: a las tensiones entre los mandos zapatistas por los “errores de Corralchén”, se sumaron las derivadas por los “errores de Ocosingo”. Tirantez política que se resolvió seis años después.
Entrar con la delegación Zapatista a la Cañada de Patihuitz fue un regalo. Se humanizó la afirmación que hiciera Marcos el 1 de enero: “Son miles los zapatistas”. Retenes y retenes zapatistas tenían bajo control los accesos a la Cañada. También era tangible la división. En las comunidades no zapatistas ondeaban banderas blancas.        
Marcos diría más tarde: “El verdadero diálogo fue con la Sociedad Civil”. Ahí seguía la apuesta y como en toda apuesta… los riesgos: “Si hay otro camino no es el de los partidos, es el de la Sociedad Civil” (25 de Feb. 1994). “La guerra queda conjurada por la presión que haga la sociedad civil de todo el país para que se cumplan los acuerdos. El problema surgirá si la sociedad civil se agota, se cansa, se desinfla…” (3 de Mar. 1994)
La Señora Sociedad Civil fue solidariamente activa. Los jóvenes estudiantes fundaron la Caravana Ricardo Pozas que llevó sistemáticamente ayuda humanitaria a las comunidades rebeldes. La Sociedad Civil contra de Altamirano encabezada por Jorge Constantino Kanter  atacó y despojó de la ayuda humanitaria a la Caravana Ricardo Pozas. Paradójicamente, un su hermano de Kanter apoyó decididamente a los caravaneros.
La Sociedad Civil envió de todo: zapatillas con tacón alto y largos vestidos de holanes. Piezas representativas de la inutilidad de un objeto en la selva y montañas de Chiapas. En otro momento llegó un montón de cajas de sopa de pasta instantánea. Esos objetos le permitieron a Marcos criticar la visión que de los indígenas tenía la Sociedad Civil. El jefe rebelde reclamó: “No queremos ayuda. Lo que queremos es que se organicen”. Y como dice el dicho: “Ahí la puerca torcería el rabo”.     
La Consulta en los pueblos siguió. Marcos permitió la entrada a parte de la prensa. Por el contenido de sus reportes la enviada de Excélsior recibió una fuerte crítica. Se iba forjando una relación de estira y afloja con los medios. Quizás el origen de las tensiones estuvo en el envío selectivo de los primeros comunicados. Los dirigió a La Jornada, al Financiero, a la revista Proceso y a Tiempo. La raza de prensa los bautizó como los “Cuatro Fantásticos”. Le siguió el veto a Televisa el día que entregaron al  general Absalón Castellanos en Guadalupe Tepeyac (Febrero de 1994).
23 de Marzo. Asesinato de Luis Donaldo Colosio. Mala señal. Destinatario: “La Sociedad Civil”, afirmó Marcos.
Habían pasado semanas de consulta y Marcos sostenía innumerables  encuentros de todo calibre con las sociedades civiles en La Garrucha. Le estaba tanteando el agua a los camotes. El 10 de abril de 1994 el EZLN dio el grado de “Mayor Insurgente Honorario al veterano jaramillista  Félix Serdán Nájera”. Para entonces Marcos se había apropiado de la propuesta la Nueva Constituyente y Nueva Constitución y diseñado una ruta: “Cronológicamente se tiene que convocar a una Convención Nacional con el programa de un Gobierno de Transición, una nueva Constituyente y una nueva Constitución. La Convención debe elegir a un candidato y ganar las elecciones”. Para el gobierno de Chiapas, el Subcomandante había estado charlado con el periodista Amado Avendaño. Era bueno para eso de la elaboración de la táctica para el periodo.
En Mayo, llegó a tierra rebelde la Caravana de Caravanas con: “210 toneladas de alimentos y medicinas. Íbamos alrededor de 500 gentes”, contó don Félix. Al día siguiente de la llegada de los caravaneros Marcos les habló de la Convención Nacional Democrática (CND):
“Necesitamos tener una reunión muy importante. Podríamos llamarle convención, pero no podemos ir a Aguascalientes; la convención se va a hacer en Aguascalientes, pero aquí, en el Estado de Chiapas. Vamos a bautizar algún lugar con el nombre de Aguascalientes”.
“Nos vinimos con esa idea y con el compromiso de organizar, de promover la asistencia a esa primera sesión”. (Memorias de don Félix. p. 237, 2012)
Marcos había echado a andar la propuesta.
Ese mismo mes, el que esto escribe,  andaba por el defeño tratando de organizar la CND. Hice lo que tocaba. Ir en búsqueda de los más cercanos, es decir, de los viejos camaradas de la Organización Revolucionaria Compañero,  e invitarlos a que convocaran a la Convención Nacional. Al fin y al cabo de uno de ellos había recibido la propuesta de llevar a Marcos la posibilidad de que retomaran la idea de la nueva Constituyente y nueva Constitución. El consenso fue: “No tenemos capacidad”… ni visión política diría yo.  
Después, en una reunión de un buen de personas que habían intervenido y participado en las movilizaciones por la paz en Chiapas, que acudieron al llamado de Marcos para los Diálogos de Catedral, que se solidarizaron con Samuel Ruiz y que crearon el ESPAZ, les hablé de la idea de la CND y se les invitó a convocarla. Sólo una persona intervino para decir: “Conviene que sea una co-convocatoria: EZLN y Sociedad Civil”. Todo quedó en el aire.
En Morelos, nos reunimos las ONGs de la Convergencia y torpemente decidimos hacer una convocatoria a la CND y, sin consultar con el EZLN, darla a conocer. El jefe zapatista la bateó “más rápido que pronto” de jooooooooooooooooomrón
¿Qué estaba pasando?
No había señales de los resultados de la  Consulta Zapatista sobre los compromisos del gobierno… habían pasado dos meses… La incertidumbre crecía, sobre todo, en los más optimistas de que la paz en Chiapas se firmaría pronto y ahora se les invitaba a convocar una Convención Nacional Democrática.
Nuevas suspicacias y tensiones… serian parte de los “nubarrones”