martes, 11 de agosto de 2015

¿Por qué no indignarnos antes? Acoso y hostigamiento contra la defensora de derechos humanos Aleida Quintana Ordaz

Colaboración/10 agosto, 2015
Por Itzayana Tarelo

[…] es difícil también ver la apatía de la gente, o ver que no saben comprender lo que estás viviendo.
Aleida Q. O.

La antropóloga y defensora de los derechos humanos, Aleida Quintana Ordaz, ha sido constantemente amenazada y hostigada por parte de funcionarios y elementos del gobierno del estado de Querétaro desde el 2013, sin embargo el acoso hacia su persona se ha intensificado en el último año, por lo cual ha decidido llevar a cabo un proceso legal de denuncia. Los recientes sucesos en la colonia Narvarte –en el Distrito Federal– hacen urgente la continua denuncia y visibilización de los diferentes tipos de violencias, ejercidas por el gobierno mexicano, contra cientos de miles de defensorxs de los derechos humanos y periodistas en nuestro país.
A lo largo de la entrevista Aleida nos habla del panorama actual del estado de Querétaro en tema de trata y desaparición de personas, así como de feminicidios, ligados al contexto de guerra contra la sociedad civil, que se vive en México. Comparte con nosotrxs su historia de lucha y represión de la que ha sido víctima, así como el proceso de denuncia, que lejos de disipar el acoso lo ha intensificado, finalmente hace un llamado a la sociedad civil a organizarse y tener memoria.

¿Cómo fue que iniciaste en la defensoría de los derechos humanos? 
Desde el 2011 he trabajado con temas que tienen que ver con los derechos humanos de las mujeres y del estado de Querétaro. Es en 2012 que me empiezo a incorporar a la organización de algunos eventos que tenían que ver con visibilizar la problemática de la desaparición de mujeres en el estado […] En 2012 se empieza a ver como un incremento en el estado en tema de mujeres reportadas como desaparecidas, principalmente menores de edad. En ese entonces se hablaba de 56 niñas o menores reportadas como desaparecidas, situación que, bueno, nos llamó la atención a diferentes feministas sobre todo de organizaciones civiles.
Hasta el 2012 no había ninguna organización en Querétaro que se dedicara a dar seguimiento a la problemática y bueno, mucho menos al acompañamiento de las familias […] Lo que hicimos fue agruparnos, fuimos tres compañeros universitarios, en donde decidimos iniciar una campaña universitaria con el objetivo de visibilizar la problemática y prevenir, en la medida de lo posible, que compañeros jóvenes universitarios fueran víctimas de éstos delitos. Iniciamos con una campaña que se llamó «Juntxs nos cuidamos, previniendo la desaparición y la trata de personas» […] Este grupo lo nombramos «T’ek’ei Grupo Interdisciplinario por la Equidad», principalmente retomamos el tema de la desaparición, la trata de personas y los feminicidios en Querétaro, sin dejar de lado el contexto en el que se está desenvolviendo toda esta violencia generalizada que vivimos, no sólo en el estado, sino en el resto del país.
Contexto mexicano respecto a la desaparición de personas

A través de la documentación de casos, de solicitudes de acceso a la información y de todo este proyecto que tuvimos, en 2013 nos damos cuenta que la desaparición en Querétaro no es un tema que este desvinculado de la situación que vive el país. Los convenios de Ginebra dicen que en México existe o está la concurrencia de los conflictos armados no internacionales, pero sobre todo si son de grandes magnitudes para la sociedad o para las y los mexicanos.

Todas éstas disputas y éstos conflictos armados traen como consecuencia que se generen mecanismos para implantar terror en la sociedad, incluso someter a la población para el control del territorio, de recursos, etcétera […] Es decir lo que se está viviendo en el estado, lo que se está viviendo en México son las consecuencias de esta guerra iniciada en el 2006 contra el narcotráfico y que está recayendo con mayor frecuencia en la población civil y sobre todo en las y los jóvenes que somos la población que está viviendo más fuerte y más cruda ésta realidad de violencia en nuestro territorio.

Del 2006 a octubre del 2014 ya se hablaba de 36,733 personas reportadas como desaparecidas en el país, 26,121 fueron en el sexenio de Felipe Calderón, del 2006 al 2012. Esta información la dio a conocer la procuraduría en enero del 2013, en donde narra cual era la situación del país en el sexenio anterior. Pero bueno, incluso por muchas asociaciones civiles esta cifra fue muy cuestionada, porque en el informe que da la procuraduría y que después retoma Amnistía Internacional, ellos ponen una cláusula abajo, como algunas observaciones sobre las cifras de las 26,121 personas y dicen que en la que la mayoría se trataba de personas que creían habían sido, estaban desaparecidas o ausentes voluntariamente.

Es decir, aunque o a pesar de que la procuraduría había dado a conocer una cifra que era casi terrorífica para todos, hablar de más de 26,121 personas desaparecidas, en ese entonces lo comparábamos con la población universitaria, a nivel licenciatura son más de 26 mil estudiantes, es como si en seis años nos hubieran desaparecido a todos los estudiantes de la Universidad Autónoma de Querétaro y que nadie los estuviera buscando y que esa cifra involucraba no solamente que a las víctimas directas, sino las consecuencias a nivel de la familia y a nivel comunitario.

A partir de una revisión que se hace del registro nacional de personas desaparecidas de la procuraduría federal, se da a conocer que en el primer año y diez meses de Enrique Peña Nieto desaparecieron 10,612 personas, es decir, casi la mitad de lo que desaparecieron en 6 años, es decir, si hablamos y pensamos que esto va a continuar durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, podríamos casi hablar de la misma cifra que se acumuló en 7 años, duplicarla y es una problemática difícil, que sigue sin ser atendida debidamente.

Sobre personas enviadas a fosas comunes sin ser identificadas, es otra problemática que no se está atacando y que tiene que ver también con esta no localización de las personas desaparecidas. El diario Milenio dio a conocer que del 2006 al 2012, es decir en el sexenio de Felipe Calderón, fueron enviadas a fosas comunes sin ser identificadas 24,101 personas, es decir, personas de las que se desconoce su identidad, su nombre, su lugar de origen, etcétera y que seguramente sus familias siguen en la búsqueda.
Feminicidios, desaparición y trata de personas en el estado de Querétaro

El contexto a nivel local en Querétaro, a través de solicitudes de acceso a la información pública, la procuraduría nos contestó que del 2009 al 2013 desaparecieron 1,270 mujeres, en su mayoría más del 60% correspondían a mujeres entre los 11 y los 17 años de edad […], es un problema que poco se está atacando a nivel estatal, es un problema que se ha minimizado, aunque son cifras y aunque son datos que nos proporcionó la procuraduría, la misma procuraduría no ha salido a reconocer esa información, incluso han salido a invisibilizar.

Llegó un momento en el que el año pasado, después de dar a conocer esta cifra públicamente, el procurador salió y dijo que en Querétaro no existía ni un sólo desaparecido porque ningún caso correspondía con la Ley de Desaparición en Querétaro, lo cual nosotros vimos como una violencia grave para las familias, es decir el no reconocimiento de la situación de su desaparecido, por lo tanto la total vulnerabilidad hacia ellos y el nulo seguimiento a cada uno de los casos, lo cual pues obviamente los pone en riesgo al ser víctimas de los delitos que ya te comentaba, como el asesinato, la tortura, los feminicidios.

En cuanto a feminicidios en el estado de Querétaro hasta hace unos años, el tema más recurrente eran feminicidios en el ámbito doméstico por familias o por una personas cercana, pero luego comenzamos a darnos cuenta en los últimos años que el feminicidio comenzó a ser utilizado con otros mecanismos y principalmente, creo yo, que es con el fin de causar terror, es decir no podemos hablar de que Querétaro es un lugar seguro mientras las autoridades sigan negando la problemática, incluso la presencia del crimen organizado.

Los feminicidios que han ocurrido últimamente en el estado, creo yo que están ligados al crimen organizado, es decir, son cuerpos de mujeres con signos de alta violencia física, sexual, que han sido torturadas y que sus cuerpos han sido arrojados en la vía pública, en lugares que son transgresores y con la finalidad, creo yo, de enviar mensajes. Es muy sabido que los feminicidios tiene que ver, y con esta connotación simbólica, con enviar un mensaje tanto a personas de la sociedad civil, como a personas del gobierno, como a grupos del crimen organizado contrarios y que tiene que ver con una disputa territorial y es un tema que tampoco se está visibilizando, es un tema que se niega en el estado de Querétaro y que deja también en total indefensión a todas las mujeres que transitamos por la vía pública, que salimos de las escuelas pensando que sí vivimos en un estado seguro.

¿Cuándo comienza el acoso y quiénes son los responsables?

A partir del 2013 fui objeto de algún tipo de hostigamiento y amenazas por parte de servidores públicos, los cuales en un inicio, básicamente me decían que no podía yo decir cifras, principalmente sobre el tema de desaparición de personas en el estado de Querétaro, porque ellos decían que al visibilizar esa problemática lo principal que se afectaba eran los ingresos hacia el estado, las inversiones del sector privado y que se iba a causar una paranoia, tanto que los empresarios ya no iban a querer trabajar en el estado. A raíz de estas amenazas que fueron en persona, por diferentes servidores públicos que aún siguen en sus cargos […] se suman otro tipo de amenazas vía telefónica.

Es a raíz del 2014 que me percato de que soy vigilada constantemente, soy seguida a reuniones que eran privadas, en la calle, en algunas plazas públicas, me fotografiaban sin mi consentimiento. Incluso muchas de esas personas al momento de que estaban en ese lugar hacían todo lo posible para que yo los viera, situación que hacía que yo pensara que lo hacían con el fin de causar miedo y que en algún momento lo han logrado.

Empiezo a ser vigilada principalmente por un joven, la primera vez que lo vi fue aquí, en la facultad de filosofía y a partir de que lo veo en la facultad de filosofía, que fue en octubre del 2014, me empiezo a percatar que ya me empieza a seguir en plazas públicas, en lugares a donde yo iba a comer, en la misma universidad y bueno, situación que a mí me empezó a alarmar.

Algo, y creo un error que yo cometí desde un inicio, fue que esto casi no lo platiqué con nadie por lo mismo, pues tenía mucho miedo, aparte no confiaba ya en muchas personas por todo lo que me estaba pasando, solamente lo sabían muy pocas personas cercanas, pero es a partir de que empiezo a notar de que  soy seguida constantemente que decido contarlo a más organizaciones.

Tal vez, no sé, es una situación muy complicada porque yo creo que solamente los que han pasado por esto comprenden que a veces hay una negativa a reconocer lo que está pasando, yo hacía la bitácora pero nunca revisaba lo anterior, siempre era hacer un archivo nuevo con lo que me pasaba hoy y ya, guardar números telefónicos de donde me llamaban para amenazarme.

Se presentó en este año, en marzo, antes de llegar a una rueda de prensa con redes feministas en Querétaro, sí fui agredida por un hombre que en ese entonces llevaba el uniforme de periodista, pero ahora no me consta. En esa ocasión iba yo caminando sola, estaba como a una cuadra donde se iba hacer la rueda de prensa, se presenta, sale detrás de un negocio de periódicos directo hacía a mí, me acerca su teléfono y me hace preguntas sobre unas declaraciones que había hecho el procurador y otra cosa que yo no entendí, me acerca tanto el teléfono que me pega en la barbilla y yo lo único que hice fue quitar su mano y decirle que me dejara en paz, me empieza a hacer esas preguntas, le digo nuevamente que no entendí lo que me preguntó, que me dejara en paz.

Llegué a la rueda de prensa y con el temor, a parte de la situación que fue tan difícil, yo recuerdo que en esa rueda de prensa no hablé nada, ahorita analizándolo bien la consecuencia es que sí te callan […] aunque a veces tratas de olvidarlo, el temor está ahí y estás pensando en cómo solucionarlo o a quién decirle pero es muy complejo, pues en este país en el que vivimos no puedes confiar en alguien, incluso en las instituciones que están encargadas de cuidarte o de procurar justicia.

Después de eso se presentaron muchos otros sucesos, pero es en abril que decido hacer algo y es a raíz de eso que soy seguida en un autobús y soy agredida y es la segunda vez, a partir de la situación del «periodista», que ya hay contacto físico. Iba en un transporte público, me quede dormida […] me despierto e iban dos hombres sentados a tras de mí y pues no supe porque ellos iban hablando de una agresión, iban hablando cosas con connotaciones sexuales fuertes.

En eso uno de ellos me toma por atrás del cuello, y me dijo «¿qué no te da miedo?», es cuando yo me levanto y los veo y es esa situación por la que decido pedir ayuda, porque jamás había sentido tanto miedo, incluso en esa ocasión yo pensé que alguien se iba a subir al autobús y me iban a bajar.

Ésta situación fue la que a mí se me hizo más grave porque ya hubo un contacto físico, porque me sentí muy muy vulnerable, porque era noche y porque en el camión sólo íbamos cuatro personas […], porque nadie hizo nada, porque yo sabía incluso que no podía confiar en nadie y sé que no hay un seguimiento a los casos. Después de eso se vuelve a presentar este joven que me estaba siguiendo y es cuando platico con organizaciones nivel nacional y decido retirarme del estado por cuestión de seguridad, también de tranquilidad emocional.

Regreso al estado de Querétaro y ya decido hacer público lo que estaba yo viviendo, sobre todo para evitar que me pasara algo más y también para visibilizar que aquí si pasaba, que no solo está el tema de la violencia que estamos viviendo todos, relacionado a la desaparición, la trata y los feminicidios, sino que además hay este tipo de represión contra las personas que intentamos hacer algo, cualquier cosa que hagamos vamos a recibir algún tipo de hostigamiento. Cuando yo me decido a hacerlo público es cuando se presentan más compañeros que también lo estaban viviendo y que incluso muchas de las personas o de los agresores coinciden en algunos de los casos.

Decido iniciar una averiguación previa ante el ministerio público por amenazas y una queja ante derechos humanos por la violación a mi derecho de defender de manera digna los derechos humanos, que básicamente es uno de los derechos que se me violentó, porque cuando yo recibí amenazas estaba yo tan metida y con miedo y con temor, que a veces yo dejaba mis actividades que antes hacía libremente y sin éstas repercusiones sobre todo emocionales. Se hizo también la queja por el intento de algunos servidores públicos de disuadir mi derecho también de informar, mi derecho incluso a recibir información de manera transparente y es ante Derechos Humanos que se hace la queja ante diversos servidores públicos que pertenecen a secretaría de gobierno del estado de Querétaro.

Se creyó que haciendo las denuncias mi riesgo iba a disminuir, sin embargo antes de yo hacer las denuncias comencé a ser vigilada ahora por personas se secretaría de gobierno […], era personal con el logotipo de secretaría de gobierno. Después de que yo hago la queja ante derechos humanos y la denuncia ante el ministerio público, lo que ocurre es que empiezo a ser vigilada y seguida, pero ya con personas vestidas de civil, lo cual ahora pues es más difícil que yo pueda demostrar que es personal de la secretaría de gobierno y que incluso se hace más complicado porque ahora es más difícil que yo logré identificarlos, ahora salgo a las calles, pero sigo sintiéndome con miedo o insegura.

Básicamente lo que yo traté de hacer a través de estas quejas, pues fue visibilizar que en Querétaro están pasando cosas que nos están dañando y sobre todo a las personas que la verdad lo único que queremos es hacer algo para tratar de ayudar a que estas violencias, que vienen de estos conflictos que está viviendo el país, disminuyan.

Yo últimamente lo analizo mucho y digo bueno pues yo también estoy siendo parte de estas consecuencias de esta violencia que se está viviendo en todo el país y que si yo en un inicio empecé a trabajar el tema como estudiante pues ahora me convertí en  parte del problema y es difícil aceptar esa otra parte, cómo es que comienzas sin ningún riesgo y terminas siendo parte de esos números que se están sumando de defensores en riesgo, de periodistas en riesgo, de mujeres víctimas de violencia institucional y es difícil pues aceptarlo y vivir con eso.

Además de todas estas violencias una constante que de repente yo no tomaba en cuenta, es la difamación, como una violencia que se ejerce hacia defensoras y hacia periodistas y que no solamente lo he vivido yo y que a mí me costó mucho trabajo identificar ese tipo de agresiones, pero que lo vivimos. Hay una descalificación hacia el trabajo que se ejerce, incluso que el procurador salga y diga después de que nosotras las organizaciones civiles decimos una cifra y el procurador después salga y diga que no hay, tiene que ver con deslegitimar una lucha y deslegitimar un trabajo que se está haciendo, ese es un tipo de difamación.

El que se diga que no soy defensora de derechos humanos o que se digan mentiras sobre mi trabajo tiene que ver también con un método que se utiliza para disuadir el trabajo y estas luchas que están dejando a tantas víctimas en nuestro país y es algo que yo también viví. Ha habido muchas personas que han dicho cosas que no son ciertas sobre mi trabajo y que lo único que han hecho pues es hacer que este trabajo sea un poco más complicado, han tratado de dividir, etcétera, y que eso de alguna manera a mí me ha afectado, al grupo también, pero sobre todo a las personas que tratamos de hacer algo.

¿Qué medidas cautelares te han sido ofrecidas por el gobierno estatal y federal?

Cuando yo estuve fuera y que sale una carta que emite la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México, pidiendo al gobierno estatal que vigilara mi caso y que tomara medidas necesarias, el secretario de gobierno sale y dice públicamente ante medios de comunicación que personalmente me había ofrecido medidas de protección y que yo me había negado a aceptarlas, cosa que fue mentira. Yo jamás recibí ninguna llamada de su parte, jamás hablé personalmente con él, mucho menos me ofrecieron medidas cautelares, lo cual también pues me difamó. Por un lado yo y otras organizaciones estábamos pidiendo que se diera atención a mi caso y por otro lado el estado sale y públicamente dice que me ofrece y yo me negué, lo cual también trajo como consecuencia que muchas personas ni siquiera confiaran en lo que yo estaba diciendo.

Posteriormente, después de estas declaraciones, se tuvo una reunión con el secretario de gobierno [Jorge López Portillo] en donde básicamente se le pidieron algunas medidas, en específico lo que yo estaba pidiendo era protección pero no de parte del Estado, sino que fuera a través de una instancia privada en la que yo confiara, que se me otorgaran estas medidas sobre todo de acompañamiento, porque es en los traslados y en la vía pública cuando yo me siento más vulnerable y me siento con mucho temor por los últimos sucesos, cosas que se me negó, dijo que no se podía hacer eso. Lo que se me ofreció fue una patrulla, pero bueno esto fue hasta después, fue unas horas antes de que yo iniciara la averiguación previa ante el ministerio público, no antes, jamás se me ofreció nada hasta ese momento.

Se me dijo que me ofrecía una patrulla y un policía a lo cual yo me negué y las organizaciones que estábamos ahí, porque es precisamente a nivel estatal y de servidores públicos de quienes yo recibí este tipo de amenazas e intimidaciones, entonces yo dije que no confiaba en que alguien de la policía estatal me estuviera acompañando. Entre otras cosas yo le pedí que saliera públicamente y desmintiera el hecho de que yo me había negado anteriormente a recibir protección, que eso me deslegitimaba y que era una manera de difamación y que eso era violencia y más siendo un servidor público y no dijo nada.

Se le pidió que se me proporcionara toda la información correspondiente a la problemática que yo trabajo […] porque había una constante, una negativa a proporcionarme información […] Él me dijo que eso no le correspondía a él. Entre otras cosas, se le pidió salir públicamente y reconocer el trabajo no sólo de grupo T’ek’ei, sino de todas las organizaciones que hemos estado dando seguimiento a casos que tienen que ver con la violencia que se está viviendo en Querétaro […], se le hicieron alguna serie de peticiones pero a nada dijo que sí.

Hace una semanas se recibe como medida cautelar el que se había entregado un oficio con mi nombre a todos los centros de policía estatal, para que si yo tenía algún problema llamara e iba a acudir inmediatamente a darme atención, cosa que a mí no me pareció una medida cautelar, al contrario, me pareció un riesgo que se haya dado mi nombre completo y mis datos a la policía estatal que es en quien no confío, no de la policía, sino del personal del gobierno de Querétaro de quien he estado recibiendo este tipo de amenazas […] Entonces, el que hayan dado mi nombre no me garantiza que acudan inmediatamente, incluso creo que es un método también de hacerme más vulnerable.

Creo que hace falta que el gobierno a nivel federal tome el tema de la violencia que estamos viviendo las y los defensores y los periodistas, como un tema prioritario en materia de seguridad. No puede ser posible que quienes nos dedicamos a trabajar temas que tiene que ver con derechos humanos o en el caso de los periodistas, a visibilizar y a bien informar a la sociedad, estemos en riesgo o estemos siendo asesinados, hostigados, perseguidos. Es algo que es intolerable en cualquier parte del mundo y que no puede ser posible que en México a través de tantas víctimas directas y que se han hecho públicas, sigamos permitiendo que el gobierno siga omiso ante todas estas violencias.

Algo que yo creo es que es importante que se tomen medidas urgentes ante cualquier persona que esté viviendo éste tipo de violencias y que de veras pongan a personas capacitadas en estas problemáticas, que no traten de disuadir o no traten de minimizar lo que estás viviendo porque si algo ha pasado, es eso, se ha tratado de minimizar lo que yo estoy viviendo, incluso normalizarlo y decir «bueno, pues te está pasando esto, porque estás diciendo esto», como si fuera mi culpa y entonces nuevamente la culpa recae en el defensor o en el periodista, cuando lo que estamos viviendo es una injusticia, lo que estamos viviendo es una violencia directa hacia nosotros, hacia nuestras familias por algo y por un trabajo que es limpio.
Haciendo un llamado

Me gustaría agregar, que es importante que vayamos a la acción todos, que comencemos a visibilizar lo que estamos viviendo. Sé que es muy difícil, a mí me tomó casi dos años aceptar lo que estaba viviendo y tomar medidas. Lo que yo pediría es que si alguien más lo está viviendo, pues comenzar a juntarnos, a unir fuerzas, a las personas que están pasando por esto también acercarse a nosotros y preguntar, a veces hace falta eso, informarnos sobre lo que nosotros sentimos y visibilizarlo.

Creo que ayuda que todos comencemos a tomar acciones a que nos indignemos, que creo que es algo que hace falta, que tampoco es culpa de nadie, sino al mismo sistema que ha tratado de ocultar su información y de hacernos creer que estamos en el mejor lugar, y esto nos ha desvinculado, y creo que es tiempo de unirnos, es tiempo de compartir lo que estamos viviendo y de unir fuerzas que es lo que el país necesita. El país ya no nos puede esperar un año más a que nos organicemos, yo creo que lo que está viviendo el país es para que ahora mismo empecemos a actuar.

A partir de que comienzo a vivir esto me doy cuenta de que es urgente que todos nos empecemos a unir, estamos viviendo muchas injusticias desde que nos suben el pasaje del autobús, hasta este tipo de cosas, hasta que el día de mañana nos digan que asesinaron a otro periodista o que asesinaron o decapitaron a 20 personas o a otras 40 y entonces ¿cuánto más estamos dispuestos a soportar?, yo creo que es necesario poner medidas urgentes, pero medidas desde la sociedad organizada.

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